La #spanishrevolution fue (y será) tuiteada

Desde hace mucho, los críticos con la capacidad de movilización de la red argumentan que una cosa son 10.000 personas a posadera sentada en Twitter y otra, muy distinta, llevar esa movilización a la calle. Que el verdadero valor radica en lo segundo, y que no había pruebas suficientes de que pudiera estar debidamente organizado por lo primero.

Pues ahí tienen.

No soy un iluso. Cuando se cierren las urnas, gobierne quién gobierne seguiremos con los mismos defectos en las instituciones. Sin embargo, algo habrá cambiado para siempre en la mentalidad de los políticos. Con el jaleo montado a causa de la Ley Sinde, y sumándole ahora una protesta mucho más genérica e importante en términos políticos, algo me dice que ya no se volverán a ver los cabreos de Twitter y otras redes con los mismos ojos.

Democracia real, ese tabú

Me hace mucha gracia ver la úlcera que apodera las tertulias políticas cada vez que se pronuncian las palabras “democracia real”. Todo el mundo se indigna, se acalora y se apresura a decir que ya estamos en una democracia. Es como mentar a Voldemort.

Uno de los principales indicadores de que estamos en una democracia es que, precisamente, podemos hablar de ella; incluso para decir que la que tenemos es de mala calidad. O para decir de ella que es una mierda; cosa que, por cierto, no es lo que quieren decir muchos acampados; tampoco yo. Pero se puede hablar de ello; debe poder hablarse de ello, ya que existe algo llamado libertad de expresión.

¿Hay un más allá?

Otro enigma que parece obsesionar a prensa y tertulia es la continuidad del movimiento. ¿Perdudarán las concentraciones? ¿Caerán vaporizadas tras el cierre de las urnas? Honestamente, no creo que esa sea la pregunta más importante. La pregunta más importante es: ¿Qué piensan hacer los partidos mayoritarios tras todo este movimiento?

Todos ustedes se imaginan la respuesta. Yo sólo espero que esa suposición no sea correcta. Al menos, ya sabemos que es lo que aterra, de verdad, a los políticos: una sociedad que exige sin miedo, sin bandera.

Foto: Flickr | Brocco_lee

Manual básico y algo heterodoxo de Twitter

Hace ya unos días que percibo un aumento en el número de personas de mi entorno que se suscriben a Twitter. A pesar de que las guías para este servicio web abundan como las biblias, voy a aportar mi pequeño granito de arena con algunos consejillos.

Primeros pasos

  1. Quita el huevo ese tan feo y pon lo que te apetezca como tu avatar. Dicen que es mejor una foto, por aquello de transmitir mayor honestidad. No hagas caso. Si te da la gana pon la foto y si no, pues no. Pero quita el huevo, por lo que más quieras; queda horrible.
  2. Ve a configuración, y abajo del todo en la pestaña de cuenta, marca “usar siempre HTTPS”, porque así tendrás una cuenta más segura. No digo más para no aburrirte, pero si tienes ganas puedes encontrar una sesuda explicación en la Wikipedia.
  3. Todavía en configuración, ve a “notificaciones” y lee todo lo que pone. Que luego marques o desmarques queda a tu criterio, pero este sencillo paso puede ahorrarte una tonelada de correos electrónicos al día.
  4. Encuentra a tus amigos y visita la sección “a quién seguir”.

Twitter tiene su propio lenguaje

Probablemente ya lo sepas, pero por si acaso, has de tener en cuenta que las @respuestas se escriben así, o que algunos #temasdeconversacion y #campañas llevan almohadilla delante para facilitar el seguimiento.

Por supuesto, quizá sepas también que si añades una “d” seguida del @usuario al que quieres escribir, lo que harás será transmitirle un mensaje privado.

¿Abierto o cerrado?

La privacidad de los mensajes en Twitter tiene dos modos: encendido y apagado. Si cierras tu cuenta de Twitter, sólo te podrán seguir las personas a las que autorices; si la abres, todo quisque verá lo que escribes, y buscadores como Google lo indexarán de vez en cuando. Tu decisión afecta a todos los mensajes, no hay término medio. Si cierras, cierras todo. Si abres, abres todo. Puedes cambiar esta opción en cualquier momento. De forma similar, es importante que sepas que los mensajes tienen botoncito de borrado.

Netiqueta y supervivencia

Si tu Twitter es público, recuérdalo y piensa antes de publicar. Pero no lo pienses como pensaría Bismarck en lograr la unificación de Alemania. Sólo ten cuidado y usa el sentido común.

Nunca, jamás, mentes a la madre de alguien, y mantén las palabrotas a dieta. Sí, ya sé que personajes como @perezreverte no comulgan exactamente con este consejo, pero a no ser que hagas de tu carrera profesional ser un escritor especialmente borde a la par que mordaz, que vive en un barco y no tiene más empresa que la editorial que publica sus libros, mejor deja la grosería fuera de la ecuación (si utilizas un seudónimo y no te conoce nadie, tú mismo con tu organismo).

Que sepas que los famosos tampoco se libran de la picota si se pasan de listos. De hecho, suelen ser los más perjudicados en una salida de pata de banco; mira lo que le pasó a Nacho Vigalondo cuando tuvo la genial idea de contar chistes sobre el Holocausto.

Si quieres comentar algo con otro usuario sin que lo vean los demás, usa los DM, también llamados mensajes directos, o mensajes privados. Y recuerda, asegúrate de que lo mandas como mensaje privado en vez de como @respuesta antes de darle a enviar. Hay países que se declaran la guerra por menos que eso.

El cliente es la clave

Para usar Twitter tienes dos opciones: escribir desde su web, o utilizar un cliente.

Lo más importante es encontrar el programa ideal, el que te permita enviar mensajes con más facilidad.

Sí, es de Perogrullo, pero conviene recordarlo. El cliente de Twitter que debes utilizar depende, en gran medida, del medio o la forma de acceder a internet que prefieras durante la mayor parte de la jornada. Lo comento porque más de una persona se ha registrado, ha colgado un par de mensajes y no ha vuelto. A veces se debe a que el servicio no interesa, pero en otras ocasiones el problema radica en no tener una forma rápida de compartir algo en Twitter. Y cuando digo rápido, no me refiero a ir a la web de Twitter y colgarlo desde allí, me refiero a enviar un mensaje con un sólo clic.

Veámoslo con un ejemplo. Si el 90% de tu actividad en la red la desarrollas…

  • Utilizando un ordenador, pues lo más facil es poner mensajes desde Twitter.com. También puedes utilizar un cliente para escritorio, como Tweetdeck, Echofon o los que te facilita el propio Twitter.
  • Enviando mensajitos con tu smartphone o la Blackberry, entonces te conviene descargar un cliente de Twitter para el modelo que estés usando. De ese modo, no necesitarás esperar a estar en el ordenador para compartir cosas con el mundo.

¿Y si lo que quiero compartir es un enlace?

El problema de Twitter es que, al permitir únicamente 140 caracteres por mensaje, introducir una dirección web completa nos resta mucho espacio. Solución: utiliza un acortador. Se trata de servicios web que convierten una dirección como esta:

http://maps.google.es/maps?f=q&source=s_q&hl=es&geocode=&q=La+Voz+de+Asturias, +Oviedo&aq=0&sll=40.396764,-3.713379&sspn=7.644835,14.128418&ie=UTF8&hq=La+Voz+de+Asturias,&hnear= Oviedo,+Asturias, +Principado+de+Asturias&ll=43.365906,-5.847473&spn=0.013478,0.027595&z=15

En otra como esta:

http://bit.ly/hLYZX3

Casi todos los clientes de Twitter pueden acortar automáticamente los enlaces que introduces. De hecho, el propio servicio tiene un sistema para ello, que además se puede utilizar desde el propio navegador a través de un marcador que puedes guardar en favoritos.

¿Tienes tiempo para una prueba? Haz clic y mantén pulsado este enlace. Ahora, arrástralo a la barra superior de tu navegador. La ventaja de este sistema es que gracias a ese marcador, cuando estés en una página y quieras compartirla sólo has de pulsar en él, y aparecerá un recuadro que te permitirá enviarlo a Twitter. Haz la prueba con este artículo, por ejemplo (pero qué link bait más discreto).

Esto es, más o menos, lo básico sobre Twitter. En la red encontrarás cientos de manuales, pero recomiendo especialmente los que la propia red social ha creado. Y si ya eres un power user y crees que debería añadir algo a esta guía básica, no lo dudes y deja un comentario. Si el consejo es poco habitual y/o original, tanto mejor. Así compenso el ladrillo que acabo de soltar ;).

Imagen: Flickr|13stock

Twitter te enseña neolengua

El día 28, Twitter anunció que renovaba sus botones y logos para que armonicen con el nuevo look del servicio y su página principal. Ciertamente, no parece un tema lo suficientemente importante como para merecer una entrada en su blog corporativo:

We’ve refreshed our logos, buttons and widgets to bring the improved look and experience of the new Twitter to your website or blog.

Si quieren descubrir la verdadera razón de la entrada, vayan unas líneas más abajo, donde podrán leer:

These resources are free for you to use, as long as you follow the updated Guidelines for Use of the Twitter Trademarks.

Y ahí está la madre del cordero pajarito. En las condiciones de uso respecto a su nombre e imagen de marca, podemos observar un notable incremento en las cosas que no se pueden hacer. ¿Recuerdan la neolengua? Aquella demencia que aparecía en 1984. Bueno, pues Twitter ha diseñado también su propio idioma. Revisemos las indicaciones; en negrita, las palabras de Twitter. Sin negrita, mis comentarios.

Cosas que no se pueden hacer con Twitter

  1. Manipular el logo salvo en caso de necesidad, debido a restricciones de color. Esta le va a encantar a los diseñadores.
  2. Usar el dibujo del pajarito para “transportar” tu propio logo o tus mensajes. Es decir, como hacen miles de blogs que, de paso, enlazan a Twitter.
  3. Usar versiones no actualizadas de los logos. Si la versión más reciente del diseño te hace vomitar, mejor compra una bolsa; pero no cambies el logo, forastero.
  4. Usar cualquier otro tipo de arte perteneciente a Twitter.com sin permiso explícito. ¿Dónde estarían ahora si no hubiesen permitido eso hasta la saciedad?
  5. Crear tus propios botones a partir de sus logos. Otra vez un gran WTF de diseño.
  6. Hacer afirmaciones imprecisas sobre el servicio. Twitter tiene pajaritos. ¿Es lo suficientemente impreciso?
  7. Titular un libro sobre Twitter que engañe a la gente, pensando que lo han escrito ellos. No vaya a ser que no lean el nombre del autor.
  8. Usar el logo en la portada o en el título. Mejor ponemos un aguacate.
  9. Hacer pantallazos de perfiles o tweets ajenos sin permiso. Y el mundo se fue a a cárcel.
  10. Utilizar el nombre de Twitter en tu aplicación. Y no miramos a nadie.
  11. Registrar un nombre que incluya el término “twitter” (o alteraciones de Twitter). Por ejemplo, Twittontería o Twittomarelpelo
  12. Usar “Tweet” en tu aplicación si vale para otras plataformas. Y no miramos a nadie.

Cosas que se deben hacer con Twitter

  1. Referirse a Twitter cuando se hable de ellos. Utlizar la expresión “Tweets” cuando se hable de los mensajes del servicio. ¡Ciudadano español! Ni se te ocurra castellanizar nada. ¡Periodista español! Más de lo mismo.
  2. Asegúrese de que los Tweets puedan ser identificados como Tweets. WTF again?
  3. A la hora de hacer una captura de pantalla, utilice la página principal de Twitter o la página de su perfil. Sin embargo, esto entra en contradicción con el “no debes hacer” número 9, ya que en la página pricipal de Twiter aparecen muchos tweets ajenos, por lo que habría que pedir permiso a todas y cada una de las personas que aparecen en el pantallazo.

Las instrucciones de Twitter hacia los medios tradicionales son, si cabe, aún más risibles. Seguir todas esas normas al pie de la letra implica convertirse en un anunciante de Twitter y causar la gran carcajada a la hora de hablar sobre este servicio.

¿Quién sabe? Alomejor Twitter tiene razón. Quizá estas normas son de lo más lógico y ninguna de las actividades que ahora prohibe con un cinismo descarado ayudó a consolidar su imagen de marca y a convertirlo en el servicio de uso masivo que es ahora.

Bah, estos usuarios, periodistas, blogueros, diseñadores y programadores de aplicaciones creen que por catapultar una marca al estrellato tienen cierta libertad para hablar de ella.

Faltaría más.

Actualización: Techcrunch tiene algunas declaraciones de Twitter, clarificando que lo riguroso de las condiciones está más orientado a iniciativas comerciales que a bloggers o noticias en general:

For news, whether online or print, it’s okay to use screenshots of Tweets. The permission applies more to merchandise, billboards, etc. Users’ rights are key.

Lo que nos lleva a preguntar: ¿Para cuando unas condiciones de uso que estén “en cristiano”? Si el cumplimiento de las normas no se aplica a gran parte de la red, ¿por qué no se clarifican?

Whole Foods, la empresa eres tú

whole-foods-boycottA través de Mashable llego al caso de Whole Foods, una compañía con mucha presencia y visibilidad en las redes sociales, basada en la venta y distribución de productos orgánicos. Dado el éxito que tienen este tipo de distribuidores en Internet, la compañía se había ganado un cierto renombre.

Su Director Ejecutivo, John Mackey, puso en tela de juicio dicho renombre con unas declaraciones muy desafortunadas sobre el plan de reforma sanitaria que se está debatiendo en EEUU:

“While we clearly need health-care reform, the last thing our country needs is a massive new health-care entitlement that will create hundreds of billions of dollars of new unfunded deficits and move us much closer to a government takeover of our health-care system. Instead, we should be trying to achieve reforms by moving in the opposite direction—toward less government control and more individual empowerment.”

“Many promoters of health-care reform believe that people have an intrinsic ethical right to health care—to equal access to doctors, medicines and hospitals. While all of us empathize with those who are sick, how can we say that all people have more of an intrinsic right to health care than they have to food or shelter?”

“Unfortunately many of our health-care problems are self-inflicted: two-thirds of Americans are now overweight and one-third are obese. Most of the diseases that kill us and account for about 70% of all health-care spending—heart disease, cancer, stroke, diabetes and obesity—are mostly preventable through proper diet, exercise, not smoking, minimal alcohol consumption and other healthy lifestyle choices.”

Mackey considera que la reforma sanitaria crearía un importante nivel de deuda pública, y opina que los ciudadanos deberñian centrarse en llevar una vida más sana y equilibrada como clave para no necesitar tango gasto sanitario.

La reacción ha sido dura y devastadora. Se han creado grupos en Facebook, Twitter e incluso un blog contra la empresa por las declaraciones de su CEO. Como era de esperar, la empresa completó (pero no matizó) sus palabras, recordando que en Whole Foods trabaja mucha más gente aparte de él.

Llévame ante tu líder

Si bien boicotear a una empresa que presta buen servicio sólo por un desliz de su CEO parece un poco exagerado, ello no convierte la reacción en menos previsible. John Mackey cometió un error de cálculo imperdonable, teniendo en cuenta su posición en la cima de una empresa que aboga por una vida más sana.

Debería haberlo previsto. Los ciudadanos que valoran la compra de productos ecológicos muy probablemente estén a favor de un sistema de salud público, similar a la Seguridad Social. En ambos casos, hablamos de bienestar,  justicia y un comportamiento humano con más ética.

Alerta máxima

Cuando diriges una empresa, tú eres la empresa. No importa cuan personales sean tus opiniones, ya que los consumidores las alinearán de forma inconsciente con la organización que lideras. Permanece alerta a la hora de pronunciarte sobre un tema, especialmente si vas a incluir de forma más o menos velada comentarios sobre tu producto.

Si crees que esta reflexión llega demasiado lejos, imagina cómo te sentirías si escucharas al presidente de tu marca favorita de galletas comentar que la única manera de superar la crisis es dejarse de subsidios de paro, y comprar más de sus productos. ¿Que pasaría cuando visitaras el supermercado al día siguiente?

Piensa en ello.