Algunos fragmentos rozan lo sublime.
Vía @mmeida.

Nick Bilton ha usado, en el blog Bits del New York Times, la fábula de la liebre y la tortuga para comparar a Facebook y Twitter. Atribuida a Esopo, la historia está disponible en Wikisource. Como ya saben, termina así:
Llegado el día de la carrera, arrancaron ambas al mismo tiempo. La tortuga nunca dejó de caminar y a su lento paso pero constante, avanzaba tranquila hacia la meta. En cambio, la liebre, que a ratos se echaba a descansar en el camino, se quedó dormida. Cuando despertó, y moviéndose lo más veloz que pudo, vió como la tortuga había llegado de primera al final y obtenido la victoria.
En opinión de Bilton, mientras Facebook ha seguido el camino de la liebre, avanzando a mucha velocidad mientras la privacidad de los usuarios se tomaba una buena siesta. Twitter, en cambio, habría sido más cuidadoso:
For example, on Thursday Twitter introduced a feature that is intended to make better suggestions of whom to follow on the service. To make the new service work, Twitter needs to do some snooping. Did privacy groups come out and berate Twitter for its actions? No. Did the F.T.C. announce an investigation into the company’s practices? Actually, quite the opposite.The government proudly announced Twitter’s ability to let people opt out of the new feature.
Creo que Bilton le cuelga demasiado rápido la medalla a Twitter. Lo realmente revolucionario hubiera sido que la opción fuera opt in en lugar de opt out. No me atrevo a predecir el ganador de esta carrera, no estoy del todo seguro sobre cuál es la liebre y cuál la tortuga.
Imagen: Wikipedia | The Tortoise and The Hare
Si ya está un poco cansado de tanta noticia sobre precios de acciones, burbuja tecnológica y los últimos datos del NASDAQ, tómese una píldora con un poco de azúcar e imagine que el del sombrerito es Mark Zuckerberg. O puede que no.
Mary Poppins forma parte del canon de buenas películas para niños por dos características fundamentales: ternura y mala leche. No se olvide, cuando todo vaya mal, de comprar migas de pan. Tan solo dos peniques.
Esta es la versión escrita de la charla que impartí el pasado martes 28 en Gijón para la Asociación Asturiana de la Comunicación, basada en las notas de la misma. Tal vez falte alguna cosa mencionada en la charla, tal vez incluya alguna cosa que no fue mencionada. Como complemento, véase lo publicado en el blog de la asociación.
¿Quién comunica en Internet? La transmisión de información ha pasado de la unidireccionalidad y la bidireccional al nodo, al ecosistema. ¿Cómo se relacionan los nuevos agentes de la información con los medios tradicionales? ¿Cómo se han adaptado estos últimos? Antiguas formas en el control de la noticia, como los embargos, tienen una gestión cada vez más dificultosa, mientras que las nuevas profesiones relacionadas con la materia como el Community Management están en proceso de mutación y crítica constante. Sigue leyendo
A través de Mashable llego al caso de Whole Foods, una compañía con mucha presencia y visibilidad en las redes sociales, basada en la venta y distribución de productos orgánicos. Dado el éxito que tienen este tipo de distribuidores en Internet, la compañía se había ganado un cierto renombre.
Su Director Ejecutivo, John Mackey, puso en tela de juicio dicho renombre con unas declaraciones muy desafortunadas sobre el plan de reforma sanitaria que se está debatiendo en EEUU:
“While we clearly need health-care reform, the last thing our country needs is a massive new health-care entitlement that will create hundreds of billions of dollars of new unfunded deficits and move us much closer to a government takeover of our health-care system. Instead, we should be trying to achieve reforms by moving in the opposite direction—toward less government control and more individual empowerment.”
“Many promoters of health-care reform believe that people have an intrinsic ethical right to health care—to equal access to doctors, medicines and hospitals. While all of us empathize with those who are sick, how can we say that all people have more of an intrinsic right to health care than they have to food or shelter?”
“Unfortunately many of our health-care problems are self-inflicted: two-thirds of Americans are now overweight and one-third are obese. Most of the diseases that kill us and account for about 70% of all health-care spending—heart disease, cancer, stroke, diabetes and obesity—are mostly preventable through proper diet, exercise, not smoking, minimal alcohol consumption and other healthy lifestyle choices.”
Mackey considera que la reforma sanitaria crearía un importante nivel de deuda pública, y opina que los ciudadanos deberñian centrarse en llevar una vida más sana y equilibrada como clave para no necesitar tango gasto sanitario.
La reacción ha sido dura y devastadora. Se han creado grupos en Facebook, Twitter e incluso un blog contra la empresa por las declaraciones de su CEO. Como era de esperar, la empresa completó (pero no matizó) sus palabras, recordando que en Whole Foods trabaja mucha más gente aparte de él.
Llévame ante tu líder
Si bien boicotear a una empresa que presta buen servicio sólo por un desliz de su CEO parece un poco exagerado, ello no convierte la reacción en menos previsible. John Mackey cometió un error de cálculo imperdonable, teniendo en cuenta su posición en la cima de una empresa que aboga por una vida más sana.
Debería haberlo previsto. Los ciudadanos que valoran la compra de productos ecológicos muy probablemente estén a favor de un sistema de salud público, similar a la Seguridad Social. En ambos casos, hablamos de bienestar, justicia y un comportamiento humano con más ética.
Alerta máxima
Cuando diriges una empresa, tú eres la empresa. No importa cuan personales sean tus opiniones, ya que los consumidores las alinearán de forma inconsciente con la organización que lideras. Permanece alerta a la hora de pronunciarte sobre un tema, especialmente si vas a incluir de forma más o menos velada comentarios sobre tu producto.
Si crees que esta reflexión llega demasiado lejos, imagina cómo te sentirías si escucharas al presidente de tu marca favorita de galletas comentar que la única manera de superar la crisis es dejarse de subsidios de paro, y comprar más de sus productos. ¿Que pasaría cuando visitaras el supermercado al día siguiente?
Piensa en ello.
Lo siento por aquellos lectores que no hacen uso de esta red social, pero no me resisto a realizar otro comentario sobre una situación que ya da un poco de risa.
Tras el jaleo que montaron (montamos) los usuarios de Twitter, cuando vieron como las respuestas de amigos a terceros ya no aparecían, el servicio se apresuró a responder comentando que… Nos hacen caso, pero luego no. Copio y pego de su blog oficial:
So here’s what we’re planning to do. First, we’re making a change such that any updates beginning with @username (that are not explicitly created by clicking on the reply icon) will be seen by everyone following that account. This will bring back some serendipity and discovery and we can do this very soon.
Es decir: todos teníamos la posibilidad de activar o desactivar las @replies a terceros. Ahora, sólo se verán algunas de estas respuestas. Todo un logro, ¿no?
Más diversión: resulta que la eliminación de las @replies tuvo su origen en problemas técnicos y de escalabilidad. Cito de nuevo:
The engineering team reminded me that there were serious technical reasons why that setting had to go or be entirely rebuilt—it wouldn’t have lasted long even if we thought it was the best thing ever.
¡Huy que raro! Si no recuerdo mal, esa no era la razón inicial que les llevó a desactivar la famosa opción. Porque si volvemos a la entrada original que inició la polémica, podemos leer:
Based on usage patterns and feedback, we’ve learned most people want to see when someone they follow replies to another person they follow—it’s a good way to stay in the loop. However, receiving one-sided fragments via replies sent to folks you don’t follow in your timeline is undesirable. Today’s update removes this undesirable and confusing option.
¿En qué quedamos, Twitter? Tras tanto circunloquio y lectura entre líneas no tengo muy claro si fue por los usuarios, por la estabilidad o porque una conjunción astral afectó al panel de control y se averió el Condensador de Fluzo. A través de su servicio se intercambian miles de mensajes. Un poco de seriedad, por favor.
Actualización: MG Siegler, de TechCrunch, también se está haciendo un verdadero lío con los giros dramáticos:
I consider myself a pretty savvy Twitter user and I had to read it twice to understand just what the hell Twitter meant. I also just had a hilarious conversation with fellow writer Jason Kincaid, where we debated just what exactly Twitter meant. The fact that we had to have that conversation is not a good sign.
Su magnífica recopilación sobre el incidente: Twitter’s Spectacularly Awful 24 Hours.
Parece una nueva moda que está causando furor entre las grandes redes sociales: cargarse funcionalidades por las que nadie se había quejado.
Al parecer, Twitter ha querido “corregir un fallo” relativo a las respuestas o @replies: ahora no se mostrarán en tu línea del tiempo las respuestas que los amigos que sigues den a terceros. Extraigo la noticia de su blog:
We’ve updated the Notices section of Settings to better reflect how folks are using Twitter regarding replies. Based on usage patterns and feedback, we’ve learned most people want to see when someone they follow replies to another person they follow—it’s a good way to stay in the loop. However, receiving one-sided fragments via replies sent to folks you don’t follow in your timeline is undesirable. Today’s update removes this undesirable and confusing option.
¿Alguien más detecta el fallo en Matrix? No entiendo que los administradores reconozcan el uso que se le da a las respuestas a terceros… Para eliminarlas a continuación de nuestra línea del tiempo. Sea como fuere, ya les adelanto que esta opción no va a tardar en verse reestablecida… Si los de Twitter saben lo que les conviene.
Me sorprende mucho la forma tan rápida en la que están apareciendo servicios destinados a compartir todo tipo de material a través de Twitter. Es el caso de Twitpic, que nos permite compartir foografías, y que está siendo muy utilizado a raiz de su implementación en varias herramienas de terceros como Tweetdeck. El rotundo éxito de esa aplicación ha generado algun servicio competidor como TweetPhoto.
La aparición de este tipo de aplicaciones web es muy interesante. Porque sitios donde compartir imágenes, documentos o música existen a cientos, pero pocos han tenido la gran habilidad de centrarse en una red social o servicio muy utilizado, imitando su estética y estructura.
La última novedad viene a través de Techcrunch, y se llama TwitDoc. Como podrán adivinar, se trata de un servicio que nos permite subir cualquier tipo de documento a la red para compartirlo en Twitter u otras redes sociales.
Al parecer, la ventaja que ofrece el servicio radica en colgar tu documento en Twitter con un sólo paso, donde introduciremos el documento a subir, el texto que lo acompaña y nuestras credenciales para que TwitDoc pueda publicarlo en Twitter. Al principio no localizaba en la página una sección con información adicional sobre el servio y sus creadores, pero no ha tardado en aparecer.
Cuidado con tu datos
El problema de los servicios que dependen de otros radica en las credenciales. Al final, acabas proporcionando tu nombre de usuario y contraseña a multitud de empresas ajenas al servicio principal. Por ello, es recomendable que utilices datos difentes para diferentes redes sociales. No digamos ya el correo electrónico, donde repetir contraseñas puede considerarse casi pecado mortal.
Recuerda: la comodidad es buena, pero la seguridad es lo primero.
Obviando toda la gama de grises que existe en los rincones de la mente, hay dos puntos de vista para aproximarse a la gripe mexicana, porcina, porcino-aviar o como quieran llamar a este contubernio vírico: la ciencia y las artes.
Probablemente sea mejor utilizar el prisma de la ciencia. Esa que le hablará de estadísticas y de todos los muertos que se producen cada año por lo que usted y yo consideraríamos una gripilla sin importancia. Esa que le dice que tiene usted suerte de habitar país civilizado con Seguridad Social. Sin embargo, bajo el tamiz de nuestra tradición oral, religiosa y literaria el panorama es muy distinto.
Porque en las artes, cuando aparece en escena semejante bicho no es para nada bueno. Ya sea por una narración futurista sobre los escarnios de una pandemia, una plaga bíblica, un desastre cinematográfico, o el recuerdo de tiempos en los que la española no era una marca de aceitunas; el panorama no es halagüeño para estas pequeñas y atareadas hormigas que somos los humanos. Por eso el virus es un organismo tan especial: lo hay más pequeño, pero no más cabrón.
Los medios hablan mucho de profilaxis en el mundo real, pero se olvidan de la higiene en el ciberespacio. Mientras en redes como Twitter saltan toda clase de alarmas y bromas, no quiero desaprovechar estas líneas para hacer un llamamiento a los navegantes: seleccionen la información. Como recomienda Mashable, acudan a especialistas en la materia u organismos oficiales como la OMS o el CDC estadounidense. Eviten las teorías que figuran junto a un dibujo de Homer Simpson compartiendo mesa con amigo porcino.
Foto: Ben Chau
Las cifras son aplastantes. Las encuesta realizada a los usuarios de Facebook sobre el nuevo rediseño de páginas y perfiles no baja del 90% de votos en contra. Mientras algunos analistas critican la ceguera y sordera de Zuckerberg y compañía, otros como Robert Scoble alaban su capacidad para evolucionar un producto sin contar con el apoyo de los usuarios.
Ni tanto, ni tan calvo.
El problema de copiar funciones de redes como Friendfeed o Twitter es que Facebook no es Friendfeed, ni es Twitter. Ambas son aplicaciones diseñadas para descubrir, explorar, abrirnos a contenidos y personas desconocidas para intercambiar datos o conocimiento. Facebook puede utilizarse de este modo, pero está concebido para primar la confianza de los contactados. Como ejemplo, ahí está el gran catálogo de opciones de seguridad que tiene.
Si preguntan por mi opinión, les diré que el rediseño no me gusta. Ver tu foto de perfil una y otra vez con cada elemento publicado resulta poco menos que agobiante. El tamaño es excesivo, y se pongan como se pongan no pueden emular el estilo de una aplicación que fue diseñada para noticias cortas de 140 caracteres.