Alejandría Digital: Compartiendo enlaces en Flipboard

Pincha para acceder a la revistaUna vez que todas las novedades de Flipboard, la aplicación que te permite seguir tus canales favoritos de noticias como si fuese un dossier o revista, han llegado también a Android, me he animado a probar las posibilidades de las “revistas personalizadas”: pequeñas composiciones en las que agrupas varios artículos, imágenes u otro contenido multimedia en un formato similar al de una publicación seriada.

Como ya sabrás si me sigues en Twitter, tengo la costumbre de compartir los contenidos más interesantes que voy leyendo a lo largo de la semana. Muchos ‘caducan’ rápido; sin embargo, también he encontrado pequeñas joyas que, por la calidad de su escritura, contenido o reflexión, merecen guardarse en el disco duro del recuerdo.

Para tal fin, acabo de crear una revista llamada Alejandría Digital, en la que incluiré aquellos textos que me encuentre por la red y respondan a los criterios mencionados en el párrafo anterior. Si ya me sigues en alguna de las redes sociales en las que participo, has de saber dos cosas: el número de contenidos será bastante menor y la gran mayoría ya habrán sido compartidos  por Twitter, LinkedIn o Facebook. Sin embargo, si no me sigues en ninguna de ellas o bien te apetece leer únicamente el mejor material entre todo lo que comparto, sígueme y bienvenido/a.

No pongas trabas a tus periodistas en las redes sociales

La Asociación de la Prensa de Madrid ha filtrado el contenido de un comunicado enviado a los trabajadores de Unidad Editorial, sobre el uso de las redes sociales por parte de los periodistas del grupo y la limitación de las mismas. El Confidencial también ha tenido acceso al escrito y lo ha publicado en su web (archivo PDF).

Entre las prohibiciones, hay dos que resultan especialmente llamativas. Esta es la primera, según se detalla en el texto y menciona la APM en su blog:

Los empleados “deberán cerciorarse de que sus informaciones y opiniones no representan un claro antagonismo o son perjudiciales para los intereses de su cabecera”. “Es importante que antes de emitir cualquier juicio lo pongamos en relación con los principios fundacionales de nuestras publicaciones, su línea editorial o planteamiento informativo que se siga en cada caso”, añade la dirección en la nota.

Esta medida establece el control, por parte de los directores de las cabeceras que se integran en Unidad Editorial, de todo aquel contenido que los periodistas publiquen en las redes sociales. Tomemos, como ejemplo, al diario El Mundo. Si cada tuit que escriban sus periodistas ha de ir en consonancia o no contradecir la línea editorial del periodico, va a ser francamente complicado para el redactor ejercer su libertad de expresión sin temor a sufrir medidas disciplinarias.

No menos polémica, por indiscriminada y mal planificada, es la prohibición de hacer uso de las redes sociales en horario de trabajo, “si no es con fines exclusivamente profesionales”. Muchos trabajadores pasan gran cantidad de la jornada o bien en la redacción o bien cubriendo noticias en lugares ajenos a ella; con este texto se eliminaría, también de facto, cualquier posibilidad de emplear cinco minutos de descanso para tuitear desde el propio teléfono móvil.

Todo ello al margen de la laguna que supone programar la publicación de mensajes para que vayan apareciendo a lo largo del día. Dada la ‘previsión’ con la que se han redactado estas normas preliminares, puede ser complicado explicar procesos como la automatización del contenido al jefe o jefa de turno.

El exceso de control lleva al fracaso

Si bien es cierto que algunas recomendaciones relativas al estilo pueden ayudar a los periodistas que quieran difundir sus trabajos a través de internet, una regulitis tan galopante como la que propone Unidad Editorial tendría dos efectos, ninguno de ellos beneficioso:

  1. Aumento de la brecha digital periodística. Si un redactor hacía poco uso de este tipo de servicios y le costaba adaptarse a las nuevas tecnologías, no digamos si tiene que hacer uso de la burocracia intermedia que propone Unidad Editorial.
  2. Daño a la imagen. No hace falta ser un gurú de social media para darse cuenta de que lo único que van a conseguir es multiplicar las críticas por parte de internautas, lectores y periodistas, empobreciendo así la imagen del grupo.

Si quieres triunfar en las red y convertir a tus trabajadores en cómplices y artífices de dicho triunfo, pon la menor cantidad de trabas posible para ello. Cuando hablamos de política, línea editorial y social media un exceso de control conduce, de forma invaribale, al malestar y el fracaso. Antes de implantar este tipo de políticas, la empresa debe iniciar un diálogo abierto y honesto con los trabajadores, a fin de conocer sus objeciones, aportaciones y necesidades.

Imagen: Flickr | Alatriste

Facebook: no expondré amigos a tu estúpida comprobación de nombres

La obsesión de Facebook por minar nuestra privacidad parece, a veces, una vieja broma. Pero creo que se están pasando. No contentos con aguantar el abuso en el tratamiento de nuestros datos, la censura de cualquier desnudo artístico y la indolencia con la que tratan las denuncias sobre pornografía infantil, ahora quieren que espiemos a nuestros semejantes por el bien de su empresa y les indiquemos si un amigo nuestro está utilizado un seudónimo en lugar de su nombre real. En Talking Points Memo ilustran tamaño despropósito con una imagen capturada por la usuaria de Twitter @chapeaudefee.

Mensaje de Facebook para confirmar un nombre

Como señala Emil Protalinski en The Next Web, la ventana no contiene ningún botón para cerrarla. En el colmo de los colmos, tambié se incluye una opción llamada ‘no quiero contestar’, como si eso arreglara algo. Lejos de hacerlo, esta barbaridad podría poner en peligro a quienes hacen uso de un nombre falso por razones legítimas:

Facebook has a point that using real names is a good way to keep its users safe. Unfortunately, it can also endanger them: many Facebook users opt to use pseudonyms to hide from stalkers, abusive exes, and even governments that don’t condone free speech.

Tras reflexionar un poco sobre el tema, creo que la mejor manera de reventar este abuso es responder siempre ‘sí’. Decir que te niegas a contestar puede ser interpretado como un “no” ante la pregunta, así que les estarías ayudando igualmente.

Esto va para las señoras y señores de Facebook: no pienso exponer a mis amigos a vuestra estúpida comprobación de nombres. Si queréis aumentar la confianza en vuestra plataforma, no deberíais empezar por los alias, sino por los pedófilos que comparten material con su nombre y apellidos, abriendo nuevas cuentas cada vez que les cerráis alguna. A ver si nos comportamos por una vez.

Tratemos la información ajena con responsabilidad

Nota: Si quieres conocer mi opinión sobre el caso concreto de violación de la privacidad que ha saltado a los medios, haz clic en mi artículo de Periodismo Asturiano.

Vivimos en un mundo donde nuestra información personal no es la única sobre la que tenemos responsabilidades. Cuando subimos una foto a Facebook, la publicamos en Twitter y Flickr o la difundimos a través de nuestro blog, hemos de tener en cuenta al resto de personas que aparecen en la misma.

Sin embargo, nos olvidamos de esta sencilla regla de cortesía demasiado a menudo. Fotos de fiestas, eventos públicos y al aire libre o contenido de índole personal circula por la red de terceros a pesar de nuestra reticencia. Para evitarlo, nada mejor que estos sencillos consejos:

  • Si vas a publicar una fotografía donde aparecen más personas aparte de tí, pídeles permiso.
  • Si vas a etiquetar a alguien en Facebook en lo que podría resultar una situación demasiado “distendida”, deja que el/ella aprueben primero la publicación de la misma.
  • Si posees un contenido en formato electrónico de índole privada, que podría dañar o menoscabar la imagen de su protagonista, no lo publiques o podrías acabar en el juzgado.
  • Si vas a publicar cualquier cosa en internet ten en cuenta que, por muchos filtros que le pongas, estás haciendo algo equivalente a una declaración pública.

Gran parte del incumplimiento de esta netiqueta tan básica se debe al desconocimiento del propio usuario, que aplica la misma laxitud para el contenido ajeno que para el propio. Sin embargo, también hay personas que solo buscan dañar con este tipo de acciones, así que el consejo más importante es, quizá, el siguiente:

Si te puede traer problemas, no generes el contenido. Aunque suene cínico, la persona en la que más puedes confiar eres tú mismo/a. Todo lo demás cambia.

#19J: Con redes sociales sabe mejor

En estos momentos las calles de España se llenan de manifestantes y terminales móviles. En radio y televisión ya no dicen “por internet”, sino “en Twitter”, “en Facebook”. Las vacas vuelan y los medios de comunicación españoles llaman a una red social por su nombre en las informaciones de primera plana. Las red existe desde hace 40 años, pero ahora los gigantes de la carne y el acero comienzan a despertar.

La ciudadanía se cabrea 3.0 (Beta).

¿Han probado a seguir una rueda de prensa del Consejo de Ministros? Morir de aburrimiento adquiere un nuevo significado cuando aparece el trío calavera, excepto cuando toca viernes de terror y nos recortan hasta el colondrillo. Tan solo una cosa nos salva del sopor y el malhumor: hacer upload hacia el cachondeo de la colmena a través de las redes sociales, que ya tienen motes hasta para los periodistas que cubren el evento. ¿Se han dado cuenta de que las cámaras hacen zoom y primeros planos?

Pero ceñirse al campo de la política y la protesta ciudadana es quedarse cortos. Películas, series de televisión, actos culturales… La expresión cibernética ya no es el refugio de unos pocos. Con redes sociales sabe mejor.

Aunque algunos se empeñen en hacernos olvidar a base de palos. Que se jodan.