No pongas trabas a tus periodistas en las redes sociales

La Asociación de la Prensa de Madrid ha filtrado el contenido de un comunicado enviado a los trabajadores de Unidad Editorial, sobre el uso de las redes sociales por parte de los periodistas del grupo y la limitación de las mismas. El Confidencial también ha tenido acceso al escrito y lo ha publicado en su web (archivo PDF).

Entre las prohibiciones, hay dos que resultan especialmente llamativas. Esta es la primera, según se detalla en el texto y menciona la APM en su blog:

Los empleados “deberán cerciorarse de que sus informaciones y opiniones no representan un claro antagonismo o son perjudiciales para los intereses de su cabecera”. “Es importante que antes de emitir cualquier juicio lo pongamos en relación con los principios fundacionales de nuestras publicaciones, su línea editorial o planteamiento informativo que se siga en cada caso”, añade la dirección en la nota.

Esta medida establece el control, por parte de los directores de las cabeceras que se integran en Unidad Editorial, de todo aquel contenido que los periodistas publiquen en las redes sociales. Tomemos, como ejemplo, al diario El Mundo. Si cada tuit que escriban sus periodistas ha de ir en consonancia o no contradecir la línea editorial del periodico, va a ser francamente complicado para el redactor ejercer su libertad de expresión sin temor a sufrir medidas disciplinarias.

No menos polémica, por indiscriminada y mal planificada, es la prohibición de hacer uso de las redes sociales en horario de trabajo, “si no es con fines exclusivamente profesionales”. Muchos trabajadores pasan gran cantidad de la jornada o bien en la redacción o bien cubriendo noticias en lugares ajenos a ella; con este texto se eliminaría, también de facto, cualquier posibilidad de emplear cinco minutos de descanso para tuitear desde el propio teléfono móvil.

Todo ello al margen de la laguna que supone programar la publicación de mensajes para que vayan apareciendo a lo largo del día. Dada la ‘previsión’ con la que se han redactado estas normas preliminares, puede ser complicado explicar procesos como la automatización del contenido al jefe o jefa de turno.

El exceso de control lleva al fracaso

Si bien es cierto que algunas recomendaciones relativas al estilo pueden ayudar a los periodistas que quieran difundir sus trabajos a través de internet, una regulitis tan galopante como la que propone Unidad Editorial tendría dos efectos, ninguno de ellos beneficioso:

  1. Aumento de la brecha digital periodística. Si un redactor hacía poco uso de este tipo de servicios y le costaba adaptarse a las nuevas tecnologías, no digamos si tiene que hacer uso de la burocracia intermedia que propone Unidad Editorial.
  2. Daño a la imagen. No hace falta ser un gurú de social media para darse cuenta de que lo único que van a conseguir es multiplicar las críticas por parte de internautas, lectores y periodistas, empobreciendo así la imagen del grupo.

Si quieres triunfar en las red y convertir a tus trabajadores en cómplices y artífices de dicho triunfo, pon la menor cantidad de trabas posible para ello. Cuando hablamos de política, línea editorial y social media un exceso de control conduce, de forma invaribale, al malestar y el fracaso. Antes de implantar este tipo de políticas, la empresa debe iniciar un diálogo abierto y honesto con los trabajadores, a fin de conocer sus objeciones, aportaciones y necesidades.

Imagen: Flickr | Alatriste

Editores de prensa alemana: no copies, no enlaces, no leas

Representación de Ned LuddNo salgo de mi estupor ante el último intento de suicidio tecnológico por parte de los grandes editores de prensa alemana. En la siempre alocada carrera por escapar de la crisis y maximizar los beneficios, están presionando al Gobierno alemán para conseguir una modificación de la normativa alemana que regula el derecho a copia e impondría grandes restricciones al enlace de noticias.

Según Al-Jazeera, hay dos borradores de sendas enmiendas sobre la mesa. El primero presume de ser el de alcance más ‘leve’ (las negritas son mías):

The first draft, released in June, proposes wide-ranging restrictions on how individuals and organisations can link to copyrighted material if they are deemed to be using the content for “commercial purposes”. The major publishing houses say they should be able to charge a licence fee for the reproduction of their material on other sites – including the headline and opening sentences that are currently deemed to be in the public domain under copyright law.

Si esta enmienda fuese aprobada, enlazar y reproducir un mísero titular de otros medios podría salir muy caro a cualquier bloguero o motor de búsqueda. Si mi medio tiene pérdidas, intentaré cobrar por los enlaces. Un plan brillante.

Sin embargo, la capacidad del ser humano para meter la pata no conoce límites, y parece que una enmienda más reciente pretende llegar todavía más lejos:

The latest draft amendment proposes far less than what some German publishers sought from the beginning. Throughout the last three years that a neighbouring right has been under consideration in public hearings, the publishers have insisted that the use of its material for any commercial gain – both in the online and offline spheres – should be reflected with some recompense to them.

Vamos, que cualquier beneficio económico derivado de enlazar, reproducir, extractar o -sencillamente- leer la prensa, conllevaría destinar parte de los beneficios a la misma. ¡El repago llega al periodismo! ¿De dónde sale esta gente?

Ante la derrota, destrucción

Tras la música y el cine, parece que un sector de la prensa tradicional está dispuesto a tropezar de piedra en piedra hasta despeñarse; lo que haga falta por volver a tiempos dorados que no se alcanzaron por intercesión divina.

En la era de la información, sin embargo, se obtienen beneficios con un producto de calidad y una estrategia publicitaria eficaz. Intentar vencer a la competencia destruyendo el progreso tecnológico jamás funcionará. Además, ni siquiera los Ludditas eran Ludditas, como dice Richard Conniff en el Smithsonian. No se pierdan dos párrafos sobre Ned Ludd, el ‘fantasmal’ creador del movimiento:

Ned Ludd, also known as Captain, General or even King Ludd, first turned up as part of a Nottingham protest in November 1811, and was soon on the move from one industrial center to the next. This elusive leader clearly inspired the protesters. And his apparent command of unseen armies, drilling by night, also spooked the forces of law and order. Government agents made finding him a consuming goal. In one case, a militiaman reported spotting the dreaded general with “a pike in his hand, like a serjeant’s halbert,” and a face that was a ghostly unnatural white.

In fact, no such person existed. Ludd was a fiction concocted from an incident that supposedly had taken place 22 years earlier in the city of Leicester. According to the story, a young apprentice named Ludd or Ludham was working at a stocking frame when a superior admonished him for knitting too loosely. Ordered to “square his needles,” the enraged apprentice instead grabbed a hammer and flattened the entire mechanism. The story eventually made its way to Nottingham, where protesters turned Ned Ludd into their symbolic leader.

233 Grados también se hizo eco de la noticia: Los medios alemanes podrían empezar a cobrar a quienes enlacen sus contenidos. La imagen que abre esta entrada data de 1812 y representa al líder de los Ludditas.

De información y opuestos

Conocen este símbolo. Creado por el taoísmo en Oriente, forma parte de la cultura global desde hace décadas. Su nombre, sin embargo, no tuvo tal nivel de dispersión. En general, conocen este símbolo por el concepto que representa: el yin y el yang.

Para ser más exactos, su verdadero nombre es taijitu, que viene de Taiji: principio de todas las cosas, gran división. Así lo describe la correspondiente entrada en Wikipedia:

Si bien admite interpretaciones diversas, la mayor parte de ellas se basan en la siguiente frase del Yijing Jicizhuan (易經繫辭傳, Yìjīng Jìcízhuàn), comentario del Yijing : « Las mutaciones tienen un gran extremo, del que nacen los dos aspectos (el yin y el yang), de los que a su vez nacen cuatro figuras, de las que a su vez nacen los ocho trigramas que determinan lo favorable y lo desfavorable, y de las que nacen los acontecimientos humanos».

Atendiendo a la definición de estos conceptos, se podría pensar que el desequilibrio es una distorsión que altera el orden natural. Nada más lejos de la realidad; de nuevo, según la Wikipedia:

El yin y el yang forman un equilibrio dinámico: cuando uno aumenta, el otro disminuye. El desequilibrio no es sino algo circunstancial, ya que cuando uno crece en exceso fuerza al otro a concentrarse, lo que a la larga provoca una nueva transformación. Por ejemplo, el exceso de vapor en las nubes (yin) provoca la lluvia (yang).

Crea una cantidad desmesurada de algo y su opuesto se agrupará de igual forma. Actualmente, dicha reacción está aumentando en un campo que se aleja bastante de las leyes naturales: el mundo de la información.

La burbuja del filtrado

En los primeros tiempos de prensa, radio y televisión, la información llegaba a través de un número limitado de canales. Conscientes de dicha situación, los programadores servían contenido que atendiera a las necesidades o requisitos de la mayor cantidad de público posible. Si bien es un concepto que no se aplicaba en su totalidad, el equilibrio era importante para las cadenas porque mantenía la audiencia.

Con el avance de la tecnología la información se democratizó y atomizó. Pasar de cinco canales a cincuenta, y más tarde a quinientos; miles, con la llegada de Internet. El ruido informativo se acumulaba. Entonces, un tipo de opuesto surgió en el camino para ayudarnos a separar la paja del grano: el filtrado de contenidos.

Con la llegada de los filtros, se emprendió la carrera para mejorar la afinación. Entrenamos a las máquinas para que identificaran aquellas piezas que serían de nuestro máximo o total interés, mientras desechaba aquellas otras alejadas de nuestras necesidades u orientación ideológica. Ahora, el opuesto se ha concentrado tanto como aquello a lo que se oponía, y vuelve a surgir una respuesta.

La búsqueda del contrario

Tanto Clay Johnson en The Information Diet como Eli Pariser en The Filter Bubble recomiendan buscar nuestro contrario para no perder la perspectiva. El filtrado de noticias puede resultar adecuado para combatir una sobrecarga de información, peor también puede ser de lo más efectivo a la hora de empequeñecer nuestra visión del mundo y, contradictoriamente, el descubrimiento de nuevas áreas que suscitarían nuestro interés.

Un reciente artículo en The Atlantic habla sobre la propuesta de un filtro inverso. Es decir, una tecnología que nos permitirá recibir información opuesta a la que solemos consumir. ¿Cómo afectaría eso a la balanza de la información? Poco a poco, el yin es yang y el yang es yin en la gran telaraña que entrelaza el conocimiento humano.

Bloguear (gratis) no es un trabajo

Se ha montado un pequeño revuelo con las palabras de Monserrat Dominguez, presidenta de El Huffington Post, sobre las condiciones para bloguear en este medio que abrirá sus puertas en colaboración con El País.

Abstenerse los blogueros que quieran cobrar x sus post. Nosotros no pagamos, ofrecemos nuestro site a quienes nos gustan.

La razón de que este comentario no haya sentado demasiado bien está muy relacionada con el difícil momento que atraviesa la profesión periodística y sus profesionales. Con la crisis que está golpeando  al cuarto poder, ninguna declaración se toma a la ligera con la gran precariedad laboral y paro que está sufriendo el gremio. No obstante, conviene matizar el ‘escándalo’ sobre la nueva sucursal del medio creado por Ariana Huffington.

Visibilidad como divisa

Actualmente, hay un tipo de moneda que compite junto al euro en la economía de red: visibilidad. Además del hobby puro y duro, muchas personas también bloguean para experimentar con este tipo de publicación, mejorar sus habilidades como escritores y escritoras y no oxidarse mientras realizan cualquier otro proyecto.

El HuffPo no será el primer medio español en aplicar esta divisa. Muchos diarios y ediciones digitales tienen acuerdos extraeconómicos con bloggers, ya sea por beneficio derivado del posicionamiento o mediante acuerdos comerciales relativos a la publicidad. Si bien es cierto que el modelo no llegaba a ser tan ‘radical’, era similar.

Es posible que, como en su versión norteamericana, miles de bloggers no remunerados acaben proporcionando sustanciosos beneficios económicos al diario digital con su aportación. Pero eso no es nuevo ¿Saben ustedes cuánto gana Google cada vez que se utiliza su buscador? ¿O WordPress.com con cada entrada?

En España también se paga

Otros medios, en cambio, tienen a sus bloggers como un/a periodista más en la plantilla o bien en regimen de columnista/colaborador. Redes como Weblogs SL contratan y pagan a sus trabajadores por el oficio que realizan. Ese parece, también, el marco de Eldiario.es, que abrirá sus puertas este septiembre. Y junto a estos, tantos otros.

Otro debate distinto es si los medios tradicionales pueden interpretar el mensaje de forma equivocada y devaluar la labor del personal que, actualmente, cobra por escribir en sus bitácoras. De ser ese el caso, creo que la responsabilidad está en dichos medios.

Desde luego, no se podrá acusar a El Huffington Post de opacidad: trueque de visibilidad por contenidos, más claro el agua. Ahora, corresponde a cada bloguero o bloguera decidir si el trato les parece razonable o rentable. Recursos y servicios para publicar en internet no escasean; y a nadie se le va a ocurrir dejar su trabajo para escribir gratis en un blog. Cada cual, que escoja.

¿Alguien más se ha dado cuenta de que los blogs están “recuperando” el candelero? ;)

Bajo el nogal de las ramas extendidas yo te vendí y tú me vendiste

En una sociedad donde el poder tiene una relación con la lectura cada vez más hipócrita, resulta curioso observar la atmósfera respetuosa, casi sacra, que envuelve a ciertos volúmenes. Con tiempo y análisis lo suficientemente pedantes, acaban convertidos en pirámides del ‘porque sí’, que prometen las cien maldiciones del faraón al insensato que se adentre en su interior con la antorcha del espíritu crítico.

Por eso es difícil acercarse a las grandes obras de la literatura universal sin telarañas en la cabeza; el lector tiene una sensación muy parecida a pisar la ópera en chanclas y bermudas. Difícil, pero muy recomendable; porque hay libros en este mundo que no tocan la cabeza porque bajan directamente al corazón, el estómago y el hígado. Así es como muchos títulos merecen ser recordados. Así es como merece ser recordado 1984.

Aún me parece que fue ayer. Cuando por fin alargué el brazo y me llevé la gran obra de Orwell de la estantería, me encontré con algo muy diferente a lo instalado en la cultura popular. Porque las aventuras de Winston en ese mundo donde el totalitarismo ha devorado hasta su propia sombra son, y serán por mucho tiempo, la patada que necesitamos quienes vivimos en una sociedad manipulada y manipulable.

Hace dos días, Jason Kottke enlazó a una copia digital de la crítica que apareció en el New York Times el 12 de junio de 1949, analizando aquella novela tan diferente de Rebelión en la granja. Así aparece expresado en uno de los mejores párrafos:

In the excesses of satire one may take a certain comfort. They provide a distance from the human condition as we meet it in our daily life that preserves our habitual refuge in sloth or blindness or self-righteousness. Mr. Orwell’s earlier book, Animal Farm, is such a work. Its characters are animals, and its content is therefore fabulous, and its horror, shading into comedy, remains in the generalized realm of intellect, from which our feelings need fear no onslaught. But ”Nineteen Eighty-four” is a work of pure horror, and its horror is crushingly immediate.

Un trabajo de horror puro, inmediato. Pero también la historia de dos personas, Winston y Julia, cuyo amor es el único destello de luz en el mundo distópico que los envuelve.

La condición de obra universal es una pobre excusa, árboles que nos impiden ver el bosque de la verdadera razón por la que mucha gente recomienda este libro. Décadas después de su primera edición, 1984 sigue siendo un tiro a bocajarro en nuestro futuro, aunque todavía haya personas dispuestas a ignorarlo; aunque muchas personas se empeñen en enterrar empatía y sentimiento en un mundo cada vez más frío. Amar, como canta Muse sobre Winston y Julia, es algo más que amar: es resistir.

Imagen: Flickr | Amio Cajander

Por Wikileaks

200 personalidades del mundo cultural y periodístico en Estados Unidos han firmado Wikileaks Open Letter, un manifiesto en defensa de este sitio web, así como del derecho de los ciudadanos al acceso y la obtención de información proveniente de los poderes públicos.

Además, los firmantes aseguran que una democracia real depende del escrutinio riguroso del poder por parte del pueblo y de una prensa cuya misión es averiguar la verdad, como decía Noam Chomsky. Esta es la misiva:

Open Letter in Defence of WikiLeaks’ Right to Publish

We believe that free societies everywhere are best served by journalism that holds governments and corporations to account. We assert that the right to publish is equal to, and the consequence of, the citizen’s right to know. While we believe in personal privacy and accept a need for confidentiality, we hold that disclosure in the public interest is paramount. Liberty, accountability and true democratic choice can only be guaranteed by rigorous scrutiny. We defend the right to publish the truth responsibly without obstruction and persecution by the state. The primary duty of journalists everywhere is to advance the cause of understanding, not to assist governments and powerful interests in suppressing information, and never to defer to ingrained habits of secrecy.

With these principles in mind, we declare our support for the publication of documents released through leaks. They have cast significant light on the behaviour of governments and corporations in the modern world. WikiLeaks has done the world great service. We strenuously denounce the threats of death and criminal prosecution of its director for publishing, together with many organisations throughout the world, information that is clearly in the public interest.

Those in authority routinely oppose such disclosure, as they have done since the struggle to publish the proceedings of the British Parliament over two hundred years ago right through to the release of the Pentagon Papers. We believe no democracy has ever been harmed by an increase in the public’s knowledge and understanding.Therefore, we, the undersigned, declare our unyielding support for the principles of journalistic inquiry and openness, and condemn the forces that threaten both.

Mientras tanto, Bradley Manning continúa soportanto todo tipo de maltrato físico y psicológico.

Escaqueo de portavoces

Por lo general, los viñetistas tienen el don de pensar antes —y mejor— cualquier cosa que se te ocurra. En el caso de Mauro Entrialgo, ese don adquiere dimensiones milagrosas, especialmente si hablamos de los quehaceres diarios del periodismo.

La serie de tiras dedicada a Don Escaqueo Insensato, portavoz del Patronato, es sencillamente genial, porque nos introduce en un mundo donde el juego de papabras es más peligroso que un león hambriento en un safari. Si preguntan por el realismo de las historias, lamento decirles que… son de verdad.

Por supuesto, en todas partes hay gente de toda clase; muchos responsables de prensa y jefes de gabinete te atienden siempre lo mejor que pueden. Pero el reverso tenebroso también existe.

Ramón Lobo | Portavoces y ‘spin doctors’

Infografías, secretos del gobierno y otros alegres fetiches para el periodista que pringa en domingo

¡Ah, que malos son los domingos! Si toca trabajar, no se disfruta el día. Si, en cambio, toca descansar, la jornada de reposo se convierte en aburrimiento próximo al lunes. Desde el Pergamino Raspado, ofrecemos al sufrido periodista dos enlaces de gran categoría para evitar que el descanso se vaya tan rápido por el desagüe, o facilitar la siempre ardua jornada que pone fin a la semana.

El número de los misteriosComenzamos con la revista Wired. Toda una leyenda en el campo de la ciencia y tecnología, esta publicación tiene grandes y periódicas ideas a la hora de contratar estrellas que asuman el papel de “editor invitado”. En el número 17.05 de la revista, publicado el pasado año, concedieron tan honorable cargo a J. J. Abrams, padre de series como perdidos y Fringe. El resultado: la edición de los misterios; códigos que la CIA no pudo descifrar, monumentos que contienen instrucciones para el post-apocalipsis, puzzles endiablados, un fotoreportaje sobre lugares donde han sucedido cosas misteriosas y mucho, mucho más.  Todo ello disponible en la red para nuestro consumo, y premiado con un National Magazine Award al mejor número monográfico.

Por otro lado, llego a través de un artículo en el blog Papers Papers a una época donde la infografía se diseñaba con tinta y sangre. El título de la galería de fotos no podría ser más largo y descriptivo: Digital journalism is a comeback of “yellow papers” – and, finally, the death of sterile, conservative and cowardly newspapers. La selección de ejemplos es tan notable que se hace duro elegir al ganador. Quizá comparta criterio con Toni Piqué y el precio del metro cuadrado se lleve la palma… o quizá un terremoto en Nueva York.

En cualquier caso, feliz lectura.

(Bola extra: Banca ética en Periodismo Humano)

¿Quieres perjudicar a tu diario? ¡Bloquea las redes sociales!

doodle

No se le pueden poner puertas al campo en la empresa. Mucho menos si esa empresa depende tanto del flujo de información como el periodismo. A través de 233grados.com me llega la notica de Johnston Press, editora de tres diarios ingleses, que prohibe el uso de Facebook a sus empleados. Cito:

La razón es que, según un informe de la empresa, más de la mitad del tráfico saliente de la compañía pertenece a la red social. Al contrario que otros medios que la utilizan como una herramienta de trabajo para los periodistas, JP considera que “sólo tendrán acceso a Facebook aquellos periodistas que obtengan el visto bueno de su departamento y que, a su vez, deberán contactar con el servicio de asistencia de la empresa”.

La prohibición nos da una ligera idea del conocimiento que tienen del periodimo moderno quienes establecieron esta normativa. Como otras redes de importancia similar, la cantidad de usuarios registrados convierte a Facebook en una herramienta de primer nivel para la investigación periodística.

He utilizado infinidad de veces el chat vía web de Facebook para pedir alguna información a la redacción cuando me encontraba fuera. Nuestro diario tiene su propia página en la red social, así como en Twitter.

Imagino que a los social media managers afectados les resultará francamente dificil desarrollar su actividad dentro de esa editora. En paidContent:UK me quitan las palabras del teclado:

JP’s own Yorkshire Evening Post page, for example, sends out messages via Facebook and has recently been suggesting that FB followers become friends with a new series of  local sites, which now have their own FB pages. Will whoever is responsible for this have to get departmental consent every time they update those pages?

No pasa nada. Prohibamos o limitemos el acceso a Facebook y otras redes sociales. De paso, será mejor que confisquemos también todo los blocs de notas. Total, se utilizan para hacer dibujitos…