De cómo Microsoft cayó del Windows

Entre las noticias de hoy sobre el nuevo sistema operativo de Microsoft, destaca una habilidosa jugada por parte de Redmond contra la piratería de software en China: actualizar todos los equipos a una versión legal de Windows 10, sin coste y a pesar de que la versión instalada sea pirata.

El movimiento no sorprende por su lógica, son muchos años los que llevamos diciendo que la mejor manera de luchar contra la piratería no es aumentar el número de cañones. Si no puedes con tu enemigo, únete a el. Si eres tan grande como Microsoft, ni siquiera te hace falta. Cómetelo.

No cabe duda de que Windows seguirá siendo pirateado después de esta ‘bomba nuclear’. Sin embargo, la compañía dirigida por Satya Nadella ha dado un paso que puede agregar cientos de miles de nuevos consumidores de su producto, que ahora tendrán un sistema operativo actualizado de forma segura.

Se preguntaba Enrique Dans hace un tiempo cuánto tarda en desarrollarse el sentido común. Parece que a Microsoft tan sólo le ha costado algunas décadas.

Esta entrada tiene una versión de audio en nuestro podcast:

PRISM: ¿El Watergate de la era digital?

Contenido actualizado. Por favor, no olvide leer la última parte de la entrada.

eagle_new_layers_verizon1Bomba desde el Washington Post: El FBI y la Agencia de Seguridad Nacional extraen datos directamente de los servidores de 9 grandes compañías de Internet en el marco de un programa llamado PRISM. Si utilizas servicios de Yahoo!, Google, Microsoft, Facebook, PalTalk, AOL o Apple, la inteligencia norteamericana tiene acceso a todos los datos que hayas almacenado ‘en la nube’.

Siete de las empresas implicadas niegan, como era de esperar, su participación en el programa. Conviene recordar que la operación está clasificada como secreta, por lo que no estarían autorizadas ni tan siquiera a reconocer su existencia. Si crees que al no ser ciudadano estadounidense la medida no te afecta, nada más lejos de la realidad: el programa está especialmente dirigido a recabar datos fuera de EEUU.

Estamos ante un escándalo tecnológico que podría tener gravísimas consecuencias para compañías como Google y redes sociales como Facebook, que cimentan su negocio en la ingente cantidad de datos proporcionada por sus usuarios.

¿Cómo me afecta?

Salvo que dediques tu tiempo al terrorismo internacional, no es probable que los datos recopilados por PRISM vayan a tener consecuencias para tu vida real. Sin embargo, una cosa es sospechar que un gobierno extranjero mete, de vez en cuando, mano a datos que no debería y otra saber que la inteligencia norteamericana tiene acceso completo e ilimitado a los servidores de las compañías afectadas y  los datos que has almacenado en ellas. Imagina que tus fotos, textos, correos electrónicos, conversaciones por Skype, documentos compartidos y material de empresa fueran monitorizados y examinados por el Tío Sam. No es un pensamiento agradable.

¿Qué dice la Unión Europea?

Teniendo en cuenta que somos una de las sociedades más celosas con la privacidad de los datos, cabría esperar una reacción airada por parte de Bruselas ante semejante intromisión, ¿verdad?

Pues no. Esta es la respuesta remitida a David Meyer de GigaOm por el departamento de Asuntos Internos de la Unión Europea:

Sin comentarios. Es un asunto interno de los Estados Unidos.

Mira que Bruselas funciona bien, pero incluso ellos son capaces de superarse a sí mismos. Me pregunto si regalarán móviles para conseguir que la gente vaya a votar en las Elecciones Europeas. Cabe esperar, sin embargo, que la cosa no quede ahí; recuerden que estamos hablando de la misma entidad supranacional que le enmendó la plana a Microsoft por la inclusión de Internet Explorer en las copias de Windows.

De nube a tormenta

Indignación, toda. Sorpresa, ninguna. Si bien nuestros documentos ganan accesibilidad desde la nube, también se exponen a las injerencias de gobiernos e incluso legislación extranjera. No me voy a caer del guindo y decirles que reniego de utilizar cualquier servicio de las compañías mencionadas, porque eso me resultaría prácticamente imposible. Sin embargo, pienso reducir en la medida de mis posibilidades la dependencia de las mismas. Al menos, hasta que todo esto se aclare. Generar confianza requiere años; perderla, tan solo unos segundos.

Actualización 23:20 – Larry Page publica un comunicado en el blog de Google, negando la participación de la compañía en el programa o cualquier iniciativa de características similares. Pero cuidado, porque los detalles pueden matar. Fíjense en la negrita:

First, we have not joined any program that would give the U.S. government—or any other government—direct access to our servers. Indeed, the U.S. government does not have direct access or a “back door” to the information stored in our data centers. We had not heard of a program called PRISM until yesterday. Second, we provide user data to governments only in accordance with the law. Our legal team reviews each and every request, and frequently pushes back when requests are overly broad or don’t follow the correct process. Press reports that suggest that Google is providing open-ended access to our users’ data are false, period. Until this week’s reports, we had never heard of the broad type of order that Verizon received—an order that appears to have required them to hand over millions of users’ call records. We were very surprised to learn that such broad orders exist. Any suggestion that Google is disclosing information about our users’ Internet activity on such a scale is completely false.

Mientras tanto, The Next Web informa de que el Washington Post ha modificado su artículo original; la nueva redacción altera el papel de las empresas afectadas:

It is possible that the conflict between the PRISM slides and the company spokesmen is the result of imprecision on the part of the NSA author. In another classified report obtained by The Post, the arrangement is described as allowing “collection managers [to send] content tasking instructions directly to equipment installed at company-controlled locations,” rather than directly to company servers.

Si tal afirmación es correcta no le restaría gravedad al suceso, pero sería una gran metedura de pata por parte del periódico, ya que una de las afirmaciones más escandalosas aludía a la connivencia de las empresas respecto a la intervención de los datos. Por el momento, mantengo mi criterio: algo huele a podrido en Dinamarca. Necesitaremos más pruebas que un simple “el perro se ha comido mis deberes”.

Actualización 00:16 – Turno de Mark Zuckerberg. Fíjense en las negritas y díganme dónde han leído esto antes:

Facebook is not and has never been part of any program to give the US or any other government direct access to our servers. We have never received a blanket request or court order from any government agency asking for information or metadata in bulk, like the one Verizon reportedly received. And if we did, we would fight it aggressively. We hadn’t even heard of PRISM before yesterday. When governments ask Facebook for data, we review each request carefully to make sure they always follow the correct processes and all applicable laws, and then only provide the information if is required by law. We will continue fighting aggressively to keep your information safe and secure. We strongly encourage all governments to be much more transparent about all programs aimed at keeping the public safe. It’s the only way to protect everyone’s civil liberties and create the safe and free society we all want over the long term.

Es curioso lo que dice en el último párrafo, porque si volvemos al post de Larry Page…

Finally, this episode confirms what we have long believed—there needs to be a more transparent approach. Google has worked hard, within the confines of the current laws, to be open about the data requests we receive. We post this information on our Transparency Report whenever possible. We were the first company to do this. And, of course, we understand that the U.S. and other governments need to take action to protect their citizens’ safety—including sometimes by using surveillance. But the level of secrecy around the current legal procedures undermines the freedoms we all cherish.

A este paso podrían montar un equipo de natación sincronizada.

Imagen: Hugh D’Andrade | Electronic Frontier Foundation

IE 10 incorporará ‘Do Not Track’ activado

En un movimiento de lo más insólito por parte de Microsoft, se ha anunciado que la próxima versión de Internet Explorer llevará activada, por defecto, la funcionalidad Do Not Track, que notifica a los sitios web que visitemos nuestra disconformidad con el rastreo por parte de los mismos.

En Wired comentan que podría suponer una pesadilla para los grandes servicios de publicidad online. No es lo mismo que la opción esté activada hasta que el usuario indique lo contrario a que esté activa desde que comenzamos a utilizar el navegador. El problema radica en que la obediencia a esta indicación es voluntaria, los sitios web no están obligados a “obedecer”, por lo que la idea depende de la buena fe para tener éxito.

Muchos partidarios de la funcionalidad temen que un paso de esta magnitud (IE 10 tiene una cuota de mercado del 25%, aproximandamente) de al traste con el consenso que iba calando entre las empresas.

Valorando la medida más allá de sus implicaciones, creo que es una gran idea. Aunque, parafraseando el dicho, probablemente Microsoft esté haciendo algo bueno por malas razones: Google vive de la publicidad y la personalización de anuncios.

Pues ahora no me indexas

DineroRecientes declaraciones del presidente de News Corporation, apuntaban a un posible bloqueo de los diarios pertenecientes a Ruper Murdoch para evitar que buscadores como Google indexen y faciliten el acceso al texto completo de sus noticias. Espera… ¿No lo estaban haciendo ya? Si, pero esto es distinto. Algunos análisis apuntan a un ataque por dos frentes de la News Corporation al statu quo actual de la red.

Los periódicos le deben a Google gran parte de su tráfico de usuarios. Con mayor o menor valor respecto al lector fidelizado, las entradas y visitas a la página se traducen en más ingresos publicitarios, por nimios que estos sean en comparacion con sus hermanos de papel. Por otro lado, Google no matiene una sección como Google News por pura caridad: infinidad de lectores (y periodistas, y directivos) utilizan el agregador de noticias para tomar el pulso a la prensa. Además, los resultados normales también inclyen enlaces a diarios y noticias relacionadas con el término buscado.

Esta simbiosis entre prensa y buscadores no es perfecta. Los segundos quieren más “chuches” en el cumpleaños, y los primeros optan por una respuesta totalmente racional: “Si no te gusta el juego, pues no juegues”. Por supuesto, modificar los sitios de noticias para impedir que sean indexados por los motores de búsqueda equivale al clásico “me enfado y no respiro”; tiene gracia los 20 primeros segundos, pero luego el niño protestón cae víctima de su propio farol.

Pero… ¿Qué pasaría si el niño fuera un poco más avispado? Imaginemos que el gran imperio de la comunicación quisiera cambiar las reglas del juego, e intepretar su relación con los buscadores como una actividad puramente mercantilista, susceptible a la sugerencia, advertencia o amenaza?

¿Que pasaría si el niño hace trampas?

Ahora que Bing ha entrado en el mercado como un terremoto, no le sería dificil a Murdoch & Co. retirar todo su contenido de Google… Mientras cierra jugoso acuerdo con Microsoft para que el buscador tenga todas las noticias de News Corp. a disposición del público en los resultados. Peor aún: imaginemos que la medida atrae a otros medios y multinacionales, utilizando la misma estrategia para ejecutar, por fin, la pataleta contra el Google-que-todo-lo-ve. Esto cambiaría las reglas del juego en el indexado de conteidos a través de internet. Porque la relevancia se las vería con otro contendiente, mucho más poderoso, histérico y rencoroso: el dinero.

Si, hace tiempo que fue inventado AdSense. Sí, muchos buscadores conjugan publicidad y resultados sin que pase nada. Pero el movimiento que mencionamos afectaría a la zona que, desde el inicio de esta tecnología, ha supuesto el terreno neutral entre algoritmo y chequera: los resultados generales, los enlaces no patrocinados. Todos manipulados, pervertidos.

¿Podría suceder? Pues sí. ¿Llegará a suceder? Ya saben que no me gusta pillarme los dedos con profecías, pero lo veo harto difícil. Para que el bloqueo de aduanas a un buscador tuviera efecto semejante, la jugada tendría que venir en bloque. Y no hablo de un bloque cualquiera, hablo del Cubo Borg más grande que hayan visto en toda su vida: un movimiento masivo, enorme, que no llegará a producirse. Porque tres hormigas bastarían; tres pequeñas hormigitas con acceso gratuito a sus noticias y contenidos, financiados por la publicidad. La balanza se desequilibraría, y vuelta a empezar.

Por ello, considero que las advertencias de Murdoch y comapñía no pasan de ser brindis al sol de compañías desesperadas por sobrevivir en el mundo que podría matar a la prensa en papel. No me malinterpreten, no tengo nada en contra del pago por noticias, siempre que ello implique una cierta calidad. Sin embargo, el componente perverso del chantaje a los buscadores nos introducirá en un terreno de juego muy distinto al actual.

Y no sé si los internautas querrán jugar.

Do something. Anything. Please. Survive. But there’s one thing you shouldn’t do. Blame others for sending you visitors and not figuring out how to make money off of them.

Danny Sullivan

You don’t charge the search engines to send people to articles on your site, you pay them.

If you can’t make money from attention, you should do something else for a living. Charging money for attention gets you neither money nor attention.

Seth Godin

Foto: Guillermo Esteves

Windows Live y el centro de las redes

El pasado viernes publiqué un artículo de opinión en La Voz de Asturias sobre las modificaciones en Windows Live, orientadas a potenciar la integración con otros servicios y aplicaciones web.

Redes sociales como Facebook o servicios como Netvibes comprendieron que la mejor manera de retener al usuario es traerle la web en bandeja. Sea usted bienvenido al centralismo, donde la información acude a su pantalla sin necesidad de salir a buscar; por obra y gracia de la portabilidad de datos y la sindicación de contenidos.

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