LinkedIn y Pealk, conflictos en un ecosistema

Cuando un desarrollador programa software basándose en una interfaz de programación de aplicaciones (API), está integrándose en un ecosistema controlado por una compañía. Las ventajas para el proceso de creación y monetización de la aplicación son obvias. Sin embargo, también existen inconvenientes que, generalmente, pasan por la generosidad que dicha compañía refleje en las condiciones de uso.

Que se lo digan a Pealk, una herramienta orientada a facilitar el proceso de selección y contratación en la red social LinkedIn. Según informa TheNextWeb, LinkedIn vetó el acceso a Pealk tras el endurecimiento de las condiciones para acceder a su API. A continuación, reproduzco el aviso de cierre del servicio:

Pealk sincerely regrets to inform you that the #1 Hunting App’ for LinkedIn will be no more available as from next Tuesday.

We would like to thank all of our users for their support. They have helped us to build a better product day after day. Our team is proud and happy to have delivered a compelling product to thousands of users worldwide.

It is true that we are extremely surprised by LinkedIn’s decision, since such conclusion contradicts LinkedIn’s statement to open their platform to outside innovation through their API. Given Pealk’s recent success, we believe that this decision also goes against the interests of number of LinkedIn members lacking a productivity tool to search, sort and engage professionals on LinkedIn.

We will of course continue our efforts to pursue the development of Pealk and defend its successful originality. We know that this is just a goodbye for now.

It is true that we are extremely surprised by LinkedIn’s decision, since such conclusion contradicts LinkedIn’s statement to open their platform to outside innovation through their API. Given Pealk’s recent success, we believe that this decision also goes against the interests of number of LinkedIn members lacking a productivity tool to search, sort and engage professionals on LinkedIn.

Los creadores de Pealk habían mantenido varias reuniones previas con la compañía para hablar sobre su producto y, eventualmente, una posible integración en el servicio. Así lo cuenta Jon Rusell:

LinkedIn began to talk more specifically with Pealk about collaborations and, in particular, held a number of conference calls to discuss a possible ‘partnership’. While the nature of how the two companies might collaborate was always left open ended, at no point did LinkedIn execs ever reveal that it was breaching its term and conditions.

The revelation came out of the blue. Last week, following a new round of partnership talks, the company was contacted by LinkedIn with a request for a conference call to discuss closing down its access to the API with immediate effect.

Golden, who is head of product at the startup, managed to negotiate a two week extension but admits that he is baffled by the u-turn.

“One minute we were set to do a new conference call and then suddenly we were told we’d be shut down, instantly. They’d never mentioned a specific problem before and when we were told ‘you’ll need to be shut down’ we began making and proposing changes in order to comply.”

As email exchanges between the two firms passed to The Next Web indicate, Golden was open with his determination and offers to change the Pealk app in order to pass LinkedIn’s requirements and keep it open. Yet the company declined to make this possible.

Para Rusell, el comportamiento de LinkedIn resulta más que preocupante, de cara a una comunidad de desarrolladores cuyo futuro y beneficios depende del comportamiento más o menos caprichoso de un gigante de las redes sociales.

Las APIs y el coloso egoísta

Internet es un campo que tiene o no puertas, según a quien se le pregunte. A pesar de la libertad para crear aplicaciones, sitios o cualquier tipo de contenido multimedia que se nos ocurra, no podemos permanecer ciegos ante la cruda realidad: varias empresas controlan un importante porcentaje de las comunicaciones que se llevan a cabo en la red; empresas que tienen sus propias normas, intereses y justificaciones.

LinkedIn es tan solo un ejemplo puntual en un extenso mar de procelosas compañías que abren su interfaz de programación para luego tener de los nervios a quienes invierten en su ecosistema, siendo Apple y la serendipia que supone el proceso de validación a través de la App Store la mejor representante de estas vicisitudes.

A la hora de construir un negocio sobre una red de terceros, debemos fijarnos bien en la estabilidad de su ecosistema, al margen de las promesas de Jauja que pueda vendernos una interfaz de programación más o menos prometedora. Recuerden que a Facebook solo le interesa los beneficios de Facebook.

Empresas emergentes y desarrollo de aplicaciones, ¿fin de un paradigma?

Alexis Madrigal ha publicado un interesantísimo artículo llamado The Jig Is Up: Time to Get Past Facebook and Invent a New Future. El editor jefe de The Atlantic alerta sobre la multiplicación de los clones y las startups que, en lugar de alumbrar una idea completamente innovadora, se dedican a perfeccionar lo ya conseguido y refugiarse en nichos de mercado cada vez más pequeños.

For at least five years, we’ve been working with the same operating logic in the consumer technology game. This is what it looks like:

There will be ratings and photos and a network of friends imported, borrowed, or stolen from one of the big social networks. There will be an emphasis on connections between people, things, and places. That is to say, the software you run on your phone will try to get you to help it understand what and who you care about out there in the world. Because all that stuff can be transmuted into valuable information for advertisers.

Madrigal sostiene que estamos ante una situación de pérdida del paradigma de innovación que guió a la industria tecnológica durante décadas. Uno de los síntomas que apuntan a la causa es, según explica en el artículo, cierta deriva del periodismo tecnológico hacia temas que antes no suscitaban demasiado interés.

Thousands of startups are doing almost exactly the same thing, minor variations on a theme. Tech journalists report endlessly on the same handful of well-established companies. Apple, Amazon, Google, Facebook, and Microsoft’s dominate pieces of the web, and they don’t appear to be in shaky positions.

Es cierto que, en ocasiones, el comentario sobre tecnología escora demasiado a las tonalidades rosa o salmón. Honestamente, no creo que sea para tanto. Sin embargo, el artículo merece una o varias lecturas porque no deja de ser una llamada de atención a todos los generadores de  contenido, informático y periodístico.

Comunicación en la era de Internet: Charla en #dircompetencias

Esta es la versión escrita de la charla que impartí el pasado martes 28 en Gijón para la Asociación Asturiana de la Comunicación, basada en las notas de la misma. Tal vez falte alguna cosa mencionada en la charla, tal vez incluya alguna cosa que no fue mencionada. Como complemento, véase lo publicado en el blog de la asociación.

Resumen

¿Quién comunica en Internet? La transmisión de información ha pasado de la unidireccionalidad y la bidireccional al nodo, al ecosistema. ¿Cómo se relacionan los nuevos agentes de la información con los medios tradicionales? ¿Cómo se han adaptado estos últimos? Antiguas formas en el control de la noticia, como los embargos, tienen una gestión cada vez más dificultosa, mientras que las nuevas profesiones relacionadas con la materia como el Community Management están en proceso de mutación y crítica constante. Sigue leyendo

Bajo el nogal de las ramas extendidas yo te vendí y tú me vendiste

En una sociedad donde el poder tiene una relación con la lectura cada vez más hipócrita, resulta curioso observar la atmósfera respetuosa, casi sacra, que envuelve a ciertos volúmenes. Con tiempo y análisis lo suficientemente pedantes, acaban convertidos en pirámides del ‘porque sí’, que prometen las cien maldiciones del faraón al insensato que se adentre en su interior con la antorcha del espíritu crítico.

Por eso es difícil acercarse a las grandes obras de la literatura universal sin telarañas en la cabeza; el lector tiene una sensación muy parecida a pisar la ópera en chanclas y bermudas. Difícil, pero muy recomendable; porque hay libros en este mundo que no tocan la cabeza porque bajan directamente al corazón, el estómago y el hígado. Así es como muchos títulos merecen ser recordados. Así es como merece ser recordado 1984.

Aún me parece que fue ayer. Cuando por fin alargué el brazo y me llevé la gran obra de Orwell de la estantería, me encontré con algo muy diferente a lo instalado en la cultura popular. Porque las aventuras de Winston en ese mundo donde el totalitarismo ha devorado hasta su propia sombra son, y serán por mucho tiempo, la patada que necesitamos quienes vivimos en una sociedad manipulada y manipulable.

Hace dos días, Jason Kottke enlazó a una copia digital de la crítica que apareció en el New York Times el 12 de junio de 1949, analizando aquella novela tan diferente de Rebelión en la granja. Así aparece expresado en uno de los mejores párrafos:

In the excesses of satire one may take a certain comfort. They provide a distance from the human condition as we meet it in our daily life that preserves our habitual refuge in sloth or blindness or self-righteousness. Mr. Orwell’s earlier book, Animal Farm, is such a work. Its characters are animals, and its content is therefore fabulous, and its horror, shading into comedy, remains in the generalized realm of intellect, from which our feelings need fear no onslaught. But ”Nineteen Eighty-four” is a work of pure horror, and its horror is crushingly immediate.

Un trabajo de horror puro, inmediato. Pero también la historia de dos personas, Winston y Julia, cuyo amor es el único destello de luz en el mundo distópico que los envuelve.

La condición de obra universal es una pobre excusa, árboles que nos impiden ver el bosque de la verdadera razón por la que mucha gente recomienda este libro. Décadas después de su primera edición, 1984 sigue siendo un tiro a bocajarro en nuestro futuro, aunque todavía haya personas dispuestas a ignorarlo; aunque muchas personas se empeñen en enterrar empatía y sentimiento en un mundo cada vez más frío. Amar, como canta Muse sobre Winston y Julia, es algo más que amar: es resistir.

Imagen: Flickr | Amio Cajander

Tienda Kindle en España, primeras impresiones

Amazon acaba de comenzar a comercializar en España el nuevo Kindle, famoso lector de tinta electrónica que tantas alegrías ha llevado a mi experiencia de lectura. Además, la Tienda Kindle despega, por fin, en nuestro país, con un catálogo inicial de 22.000 títulos. He aquí mis primeras impresiones.

Aspectos destacados

Para un aficionado al género fantástico, la Tienda Kindle está más que bien surtida. Parte del catálogo está importado de los fondos de Libranda; un sistema que, si bien era francamente horrible para compra, volcado a Amazon se convierte en algo muy diferente. Parece que las editoriales como Timun Mas o Minotauro se van a tomar en serio este nuevo espacio, ya que las novedades más ‘sonadas’ están debidamente incluidas en el catálogo. Mención aparte merecen los libros editados por Impedimenta. Si bien no está incluído todo su catálogo, ya era hora de que los usuarios de Kindle pudiésemos disfrutar de sus traducciones, una de las ventajas que las editoriales deben explotar si quieren competir con las páginas de descargas.

Si ya tenías un dispositivo Kindle, puedes “transferir” tu biblioteca de Amazon.com a su versión española, e incluso puedes volver a transferirlo si la experiencia no te satisface. Por supuesto, los títulos del catálogo inglés son accesibles también desde España, lo que añade un plus de comodidad.

También resulta de lo más atractivo el sistema de adelantos, mediante el cual puedes bajarte gratuitamente las primeras páginas de una novela para comprobar si te apetece seguir leyendo. Todo ello con las características habituales de la versión norteamericana: sincronización de notas, acceso a los títulos desde múltiples dispositivos… En resumen, la buena experiencia de lectura electrónica de Amazon, ahora en castellano.

Inconvenientes y ausencias

Que los precios no iban a ser lo mismo en nuestro país, no es ninguna sorpresa. Pagar 18 euros por la edición electrónica de El temor de un hombre sabio me parece un atentado contra la humanidad. Pero no crean que la cosa se excede desmasiado, hay muchos títulos rondando la media de 12 euros y auténticas gangas por menos de cinco.

Por otra parte, es una lástima no poder enviar, todavía, libros para regalo en formato electrónico. SIn embargo, parece que Amazon está trabajando para incluir esta opción, lo que alegraría y facilitaría las navidades a más de un@.

Rarezas y sorpresas bizarras

La autoedición, uno de los principales atractivos de Amazon, a veces nos lleva a descubrimientos de lo más divertido. Por curiosidad, me puse a buscar los libros más baratos dentro del género de fantasía y ciencia-ficción. Como ya os he dicho, hay auténticas joyas a poco precio, pero también hay cosas que rayan lo bizarro, como esta sinopsis de Carta al director, un cuento incluído, al parecer, en una recopilación llamada Darktales creda por un tal Steven R. Zellers. El subtítulo ya promete:

Una narracion breve de Darktales. Una colección de historias torcidas asustadizas enfermas.

Pero si tenemos la mala costumbre de ir a la sinopsis…

Si usted piensa una invasión local es un asunto asustadizo, se imagina le vivo todo solamente en un cortijo lejos de cualquier persona, después una noche durante una tormenta cuando salen las luces, usted consigue a unas centenas visitantes unwelcomed.

Traductores automáticos, cuánto mal habéis traído al mundo.