Touch: Aquellos cuyas vidas necesitan tocarse

En los blogs especializados están empezando a impacientarse con la trama de Touch. Esta serie, creada por Tim Kring nos habla de un mundo donde todos los seres humanos están conectados por un patrón, y de un niño que puede captar dicho patrón.

Hay un antiguo mito chino sobre el Hilo Rojo del Destino. Dice que los dioses han atado un hilo rojo alrededor de uno de nuestros tobillos y lo han unido a las personas cuyas vidas estamos destinadas a tocar. Este hilo puede estirarse o enmarañarse, pero nunca se romperá. Todo está predeterminado por las probabilidades matemáticas, y es mi tarea hacer el seguimiento de esos números, para hacer las conexiones para aquellos que necesitan encontrarse, aquellos cuyas vidas necesitan tocarse.

Jake es autista y una Máquina de Rube Goldberg viviente. La única manera en la que se comunica con su padre, interpretado por Kiefer Sutherland, es a través de pistas y números que indican un problema en el universo, un lugar donde ese Hilo Rojo que nos menciona la introducción del primer capítulo se ha enmarañado.

Estoy comenzando a ver la serie y aunque todos los episodios, hasta ahora, tienen una línea argumental similar, es de esas producciones ligeramente optimistas que te dejan buen cuerpo nada más verla. No obstante, la trama corre cierto peligro de caer en el estancamiento. Tal vez dentro de unos cuantos capítulos estemos un poco hartos ya de tanta ficha de dominó.

A pesar de ello, resulta reconfortante ver en televisión la cara amable de una sociedad cada vez más conectada. Por lo poco que llevo visto, Touch define muy bien las mejores cualidades de Internet, aunque sea una referencia tangencial.