Noticias con sudadera

Comprendo perfectamente la relevancia informativa de una noticia como la entrada de Facebook en bolsa. Incluso un ruido tan exagerado como este tiene su razón de ser en el amargo recuerdo que fue la burbuja de las puntocom, a finales de los noventa.

Menos comprensible resulta, sin embargo, que noticias como la boda de Mark Zuckerberg -un día después de la IPO- lleguen a la portada de los medios centrados en tecnología. Google Reader y mi cuenta en Zite parecían un dossier de prensa rosa esta mañana, con la fotografía de los felices novios en primera plana.

No es la primera -ni será la última- vez que esto sucede. Que un chaval multimillonario de veintipocos llevara sudadera en una reunión con importantes ejecutivos fue, también, una noticia de ‘rabiosa’ actualidad en los medios digitales.

Tal vez piensen que exagero, pero entrar al trapo mediático en una boda que, casualmente, se celebra el día después de una operación económica de tal calibre, no es precisamente lo que más necesitamos. Especialmente, si tenemos en cuenta que hay cosas mucho más importantes de las que hablar sobre Facebook.

Facebook y Twitter, ¿liebre y tortuga?

Nick Bilton ha usado, en el blog Bits del New York Times, la fábula de la liebre y la tortuga para comparar a Facebook y Twitter. Atribuida a Esopo, la historia está disponible en Wikisource. Como ya saben, termina así:

Llegado el día de la carrera, arrancaron ambas al mismo tiempo. La tortuga nunca dejó de caminar y a su lento paso pero constante, avanzaba tranquila hacia la meta. En cambio, la liebre, que a ratos se echaba a descansar en el camino, se quedó dormida. Cuando despertó, y moviéndose lo más veloz que pudo, vió como la tortuga había llegado de primera al final y obtenido la victoria.

En opinión de Bilton, mientras Facebook ha seguido el camino de la liebre, avanzando a mucha velocidad mientras la privacidad de los usuarios se tomaba una buena siesta. Twitter, en cambio, habría sido más cuidadoso:

For example, on Thursday Twitter introduced a feature that is intended to make better suggestions of whom to follow on the service. To make the new service work, Twitter needs to do some snooping. Did privacy groups come out and berate Twitter for its actions? No. Did the F.T.C. announce an investigation into the company’s practices? Actually, quite the opposite.The government proudly announced Twitter’s ability to let people opt out of the new feature.

Creo que Bilton le cuelga demasiado rápido la medalla a Twitter. Lo realmente revolucionario hubiera sido que la opción fuera opt in en lugar de opt out. No me atrevo a predecir el ganador de esta carrera, no estoy del todo seguro sobre cuál es la liebre y cuál la tortuga.

Imagen: Wikipedia | The Tortoise and The Hare

Contraprogramación a la IPO de Facebook

Si ya está un poco cansado de tanta noticia sobre precios de acciones, burbuja tecnológica y los últimos datos del NASDAQ, tómese una píldora con un poco de azúcar e imagine que el del sombrerito es Mark Zuckerberg. O puede que no.

Mary Poppins forma parte del canon de buenas películas para niños por dos características fundamentales: ternura y mala leche. No se olvide, cuando todo vaya mal, de comprar migas de pan. Tan solo dos peniques.

Empresas emergentes y desarrollo de aplicaciones, ¿fin de un paradigma?

Alexis Madrigal ha publicado un interesantísimo artículo llamado The Jig Is Up: Time to Get Past Facebook and Invent a New Future. El editor jefe de The Atlantic alerta sobre la multiplicación de los clones y las startups que, en lugar de alumbrar una idea completamente innovadora, se dedican a perfeccionar lo ya conseguido y refugiarse en nichos de mercado cada vez más pequeños.

For at least five years, we’ve been working with the same operating logic in the consumer technology game. This is what it looks like:

There will be ratings and photos and a network of friends imported, borrowed, or stolen from one of the big social networks. There will be an emphasis on connections between people, things, and places. That is to say, the software you run on your phone will try to get you to help it understand what and who you care about out there in the world. Because all that stuff can be transmuted into valuable information for advertisers.

Madrigal sostiene que estamos ante una situación de pérdida del paradigma de innovación que guió a la industria tecnológica durante décadas. Uno de los síntomas que apuntan a la causa es, según explica en el artículo, cierta deriva del periodismo tecnológico hacia temas que antes no suscitaban demasiado interés.

Thousands of startups are doing almost exactly the same thing, minor variations on a theme. Tech journalists report endlessly on the same handful of well-established companies. Apple, Amazon, Google, Facebook, and Microsoft’s dominate pieces of the web, and they don’t appear to be in shaky positions.

Es cierto que, en ocasiones, el comentario sobre tecnología escora demasiado a las tonalidades rosa o salmón. Honestamente, no creo que sea para tanto. Sin embargo, el artículo merece una o varias lecturas porque no deja de ser una llamada de atención a todos los generadores de  contenido, informático y periodístico.

Facebook podría tener su propio móvil

Esta foto no es de verdad, es un montaje de Techcrunch, para que quede más "de bonito" :)

Es lo que dice Michael Arrington, citando a una fuente de la compañía. Facebook lo desmiente a medias, apuntando en todo caso a un acuerdo con alguno de los fabricantes que ya están en el mercado, y en Silicon Alley Insider subrayan, además, que dicho dispositivo podría estar basado en Android. Si los rumores son ciertos, sería la primera red social que entra en el mercado de la telefonía móvil como plataforma, y no como aplicación. De este modo, utilizaría una mezcla del modelo Apple (tu propia plataforma, donde controlas el contenido) y el modelo Amazon (tu producto, en todos los dispositivos y plataformas posibles).

La noticia puede sorprender a priori, pero el proyecto tiene mucho sentido: lo único que le hace falta al invento de Marck Zuckerberg para extenderse todavía más es reclamar su parte del pastel móvil, un sector que crece cada día más.

Es demasiado pronto para vaticinar un éxito o un fracaso, puesto que el proyecto es todavía muy joven, y podría convertirse en algo grande o pinchar en la salida. Sin embargo, si alguna compañía es capaz de lanzar un proyecto de esta magnitud es, sin duda, Facebook. Google tuvo su prueba de concepto con el nexus One, pero no tener una red social asignada –al menos, una que no fuera la centralita del hampa latinoamericana– su producto no es tan fácil de vender a los usuaros de nivel medio-bajo (en esto, Apple les gana por goleada).

La carta de Facebook es arriesgada, ya que el éxito de su dispositivo o plataforma depende del éxito de su red social. Las modas son caprichosas, y si la compañía pierde el primer puesto, todo lo demás caerá en efecto dominó. Sin embargo, la viralidad potencial de la noticia –”si usas Facebook, éste es tu móvil”– puede darle mucho tirón al asunto.

Implicaciones para la privacidad y apertura

Esto sí que sería el horror. Si la compañía que dirige Mark Zuckerberg ya es famosa por torturar a los usuarios con las opciones de privacidad, no me espero nada bueno de su dispositivo móvil en esa categoría. No es que Facebook no tega escrúpulos a la hora de tratar nuestra información personal, es que esa palabra ni siquiera se contempla en su diccionario.

Sea como fuere, hay que mirar el lado positivo: ahora podemos ofrecer todos nuestros datos personales a una sóla compañía. Winston Smith estaría orgulloso.

Whole Foods, la empresa eres tú

whole-foods-boycottA través de Mashable llego al caso de Whole Foods, una compañía con mucha presencia y visibilidad en las redes sociales, basada en la venta y distribución de productos orgánicos. Dado el éxito que tienen este tipo de distribuidores en Internet, la compañía se había ganado un cierto renombre.

Su Director Ejecutivo, John Mackey, puso en tela de juicio dicho renombre con unas declaraciones muy desafortunadas sobre el plan de reforma sanitaria que se está debatiendo en EEUU:

“While we clearly need health-care reform, the last thing our country needs is a massive new health-care entitlement that will create hundreds of billions of dollars of new unfunded deficits and move us much closer to a government takeover of our health-care system. Instead, we should be trying to achieve reforms by moving in the opposite direction—toward less government control and more individual empowerment.”

“Many promoters of health-care reform believe that people have an intrinsic ethical right to health care—to equal access to doctors, medicines and hospitals. While all of us empathize with those who are sick, how can we say that all people have more of an intrinsic right to health care than they have to food or shelter?”

“Unfortunately many of our health-care problems are self-inflicted: two-thirds of Americans are now overweight and one-third are obese. Most of the diseases that kill us and account for about 70% of all health-care spending—heart disease, cancer, stroke, diabetes and obesity—are mostly preventable through proper diet, exercise, not smoking, minimal alcohol consumption and other healthy lifestyle choices.”

Mackey considera que la reforma sanitaria crearía un importante nivel de deuda pública, y opina que los ciudadanos deberñian centrarse en llevar una vida más sana y equilibrada como clave para no necesitar tango gasto sanitario.

La reacción ha sido dura y devastadora. Se han creado grupos en Facebook, Twitter e incluso un blog contra la empresa por las declaraciones de su CEO. Como era de esperar, la empresa completó (pero no matizó) sus palabras, recordando que en Whole Foods trabaja mucha más gente aparte de él.

Llévame ante tu líder

Si bien boicotear a una empresa que presta buen servicio sólo por un desliz de su CEO parece un poco exagerado, ello no convierte la reacción en menos previsible. John Mackey cometió un error de cálculo imperdonable, teniendo en cuenta su posición en la cima de una empresa que aboga por una vida más sana.

Debería haberlo previsto. Los ciudadanos que valoran la compra de productos ecológicos muy probablemente estén a favor de un sistema de salud público, similar a la Seguridad Social. En ambos casos, hablamos de bienestar,  justicia y un comportamiento humano con más ética.

Alerta máxima

Cuando diriges una empresa, tú eres la empresa. No importa cuan personales sean tus opiniones, ya que los consumidores las alinearán de forma inconsciente con la organización que lideras. Permanece alerta a la hora de pronunciarte sobre un tema, especialmente si vas a incluir de forma más o menos velada comentarios sobre tu producto.

Si crees que esta reflexión llega demasiado lejos, imagina cómo te sentirías si escucharas al presidente de tu marca favorita de galletas comentar que la única manera de superar la crisis es dejarse de subsidios de paro, y comprar más de sus productos. ¿Que pasaría cuando visitaras el supermercado al día siguiente?

Piensa en ello.

¿Quieres perjudicar a tu diario? ¡Bloquea las redes sociales!

doodle

No se le pueden poner puertas al campo en la empresa. Mucho menos si esa empresa depende tanto del flujo de información como el periodismo. A través de 233grados.com me llega la notica de Johnston Press, editora de tres diarios ingleses, que prohibe el uso de Facebook a sus empleados. Cito:

La razón es que, según un informe de la empresa, más de la mitad del tráfico saliente de la compañía pertenece a la red social. Al contrario que otros medios que la utilizan como una herramienta de trabajo para los periodistas, JP considera que “sólo tendrán acceso a Facebook aquellos periodistas que obtengan el visto bueno de su departamento y que, a su vez, deberán contactar con el servicio de asistencia de la empresa”.

La prohibición nos da una ligera idea del conocimiento que tienen del periodimo moderno quienes establecieron esta normativa. Como otras redes de importancia similar, la cantidad de usuarios registrados convierte a Facebook en una herramienta de primer nivel para la investigación periodística.

He utilizado infinidad de veces el chat vía web de Facebook para pedir alguna información a la redacción cuando me encontraba fuera. Nuestro diario tiene su propia página en la red social, así como en Twitter.

Imagino que a los social media managers afectados les resultará francamente dificil desarrollar su actividad dentro de esa editora. En paidContent:UK me quitan las palabras del teclado:

JP’s own Yorkshire Evening Post page, for example, sends out messages via Facebook and has recently been suggesting that FB followers become friends with a new series of  local sites, which now have their own FB pages. Will whoever is responsible for this have to get departmental consent every time they update those pages?

No pasa nada. Prohibamos o limitemos el acceso a Facebook y otras redes sociales. De paso, será mejor que confisquemos también todo los blocs de notas. Total, se utilizan para hacer dibujitos…

El rediseño de Facebook

Las cifras son aplastantes. Las encuesta realizada a los usuarios de Facebook sobre el nuevo rediseño de páginas y perfiles no baja del 90% de votos en contra. Mientras algunos analistas critican la ceguera y sordera de Zuckerberg y compañía, otros como Robert Scoble alaban su capacidad para evolucionar un producto sin contar con el apoyo de los usuarios.

Ni tanto, ni tan calvo.

El problema de copiar funciones de redes como Friendfeed o Twitter es que Facebook no es Friendfeed, ni es Twitter. Ambas son aplicaciones diseñadas para descubrir, explorar, abrirnos a contenidos y personas desconocidas para intercambiar datos o conocimiento. Facebook puede utilizarse de este modo, pero está concebido para primar la confianza de los contactados. Como ejemplo, ahí está el gran catálogo de opciones de seguridad que tiene.

Si preguntan por mi opinión, les diré que el rediseño no me gusta. Ver tu foto de perfil una y otra vez con cada elemento publicado resulta poco menos que agobiante. El tamaño es excesivo, y se pongan como se pongan no pueden emular el estilo de una aplicación que fue diseñada para noticias cortas de 140 caracteres.

Crecer en Facebook

burbujaGracias a Techmeme, leí un interesantísimo artículo de Peggy Orenstein en el New York Times sobre Facebook. En él, la escritora reflexiona sobre esta red social y su papel para revivir nuestro pasado. Según Orenstein, la ventaja que ofrece Facebook para conectarnos con nuestro yo anterior, no tiene por qué ser necesariamente buena.

As a survivor of the postage-stamp era, college was my big chance to doff the roles in my family and community that I had outgrown, to reinvent myself, to get busy with the embarrassing, exciting, muddy, wonderful work of creating an adult identity. Can you really do that with your 450 closest friends watching, all tweeting to affirm ad nauseam your present self?

Para la autora, el crecimiento personal implica olvidar en parte lo que fuimos. Por ello, los jóvenes que ya se introducen en las redes sociales podrían correr el peligro de estancarse en un eterno yo presente, marcado por fotos, textos y amigos.

La máquina del tiempo

Hace un mes, alguien me etiquetó en una foto de infancia. Por arte de la tecnología, pude remontarme años atrás, y recordar uno de los mejores veranos. La verdad es que la experiencia no fue negativa, sino todo lo contrario. No comparto en demasía el punto de vista de Orenstein, pero me parece sumamente interesante la relación que establece entre el proceso de maduración y el olvido de muchas circunstancias.

Yo también me pregunto, como la autora, que pasaría si todos nosotros utilizáramos Facebook desde la adolescencia. ¿Cómo afectaría a nuestro crecimiento personal? ¿Cómo nos afectará en los años venideros?

Foto: Reini68

Días interesantes

El viernes publiqué un artículo de opinión en La Voz de Asturias comentando varias noticias tecnológicas que han tenido gran relevancia esta semana. Por una parte, está el robo de identidad que sufrió Christian Van Der Henst; también el endurecimiento– y posterior marcha atrás– de las condiciones de uso en Facebook.

La respuesta para ambos casos fue la misma: un cabreo colectivo, salvaje; un tsunami de mentes contra el acantilado empresarial. En poco tiempo, el alma digital de Christian regresó a su entidad virtual, y Facebook dio marcha atrás en sus términos de uso. Regla de oro: no enfadar al inquilino.

Por supuesto, tampoco podemos olvidar el juicio a The Pirate Bay, que puede seguirse por Twitter. Gracias a la acusación, estamos viviendo los momentos más brillantes del humor en internet.

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