La web que llega y la web que regresa

Imagen de una telarañaEstamos en otra gran encrucijada. Nuevas tecnologías y aplicaciones web llegan del futuro para sacarnos de la entropía incremental que sufrimos en los últimos años. A pesar de que se construye sobre cimientos, todo vuelve a parecer nuevo y excitante. Esa es, al menos, la impresión del que suscribe. Con el nuevo año asistimos a una confluencia de novedades y mejoras tanto de las aplicaciones web como de los ordenadores y dispositivos que acceden a ella. ¿Cuáles son las piezas que integran esta revolución en ciernes? Analicemos algunas de las más importantes.

Google Now y Graph Search: la minería de datos llega al usuario

Son ya varios años los que llevamos sirviendo a las grandes plataformas como Google o Facebook, proporcionándoles todo tipo de información personal o profesional a cambio de servicios gratuitos que nos facilitan un poco más la vida. Información que podía ser analizada, comparada, cedida a terceros para mejorar la relevancia de la publicidad servida en pantalla o, sencillamente, para que las empresas a las que se la proporcionábamos pudieran mejorar sus algoritmos.

Había, sin embargo, una pega: el usuario no se beneficiaba de toda la información recopilada tanto como lo hacía la compañía. A excepción de modestas iniciativas como las mejoras relativas al historial de consultas o la predicción a la hora de introducir términos de búsqueda, la tecnología que los grandes ponían a nuestro alcance era la punta del iceberg en cuanto a capacidad de inferir acciones o necesidades a partir de los datos obtenidos.

Todo eso ha cambiado recientemente, gracias a una nueva iniciativa en la que las compañías conceden al usuario mucho más poder para jugar con los datos que ellos mismos han introducido o generado en el sistema. Google Now, presente en todos los dispositivos Android superiores a la versión 4.1, utiliza toda la información que Mountain View dispone de nosotros para ofrecernos resultados relevantes antes siquiera de que introduzcamos el término de búsqueda. Líneas de transporte urbano, próxima salida de nuestro vuelo, una cita cercana que hayamos referenciado en el calendario, climatología del lugar en el que nos encontramos actualmente… Información que salta a nuestros ojos sin necesidad de que escribamos nada.

Facebook, consciente del terreno que le ganó Google en este aspecto, no quiso quedarse atrás y lanzó Graph Search, una herramienta de búsqueda con esteroides que permite desarrollar consultas en lenguaje natural tan específicas como “amigos que estudiaron en mi colegio y se encuentren cerca de mi ubicación actual”. En su primera fase, la herramienta todavía tiene algunas limitaciones, debido a que la cantidad de poder computacional que va a requerir la gestión de todas las posibles concatenaciones a la hora de efectuar las búsquedas resultará más que ingente. Sin embargo, ya tenemos ejemplos de los buenos y malos usos de una herramienta que podría revolucionar profesiones como el periodismo o la selección de personal en Recursos Humanos.

Este avance en la capacidad de los usuarios para “jugar” con la información de las grandes compañías de internet no está exenta de peligros. Si quieres aumentar el poder predictivo de Google Now, deberás alimentar todavía más al dragón. Si necesitas mejorar tu posicionamiento en Facebook de cara a captar la mirada de un “ojeador”, deberás vigilar de forma casi constante qué información te interesa que figure como pública y cual debes ocultar en tu perfil. Tras años recomendando a los usuarios que no pongan toda su privacidad en una sola cesta, los beneficios de estas nuevas herramientas pueden suponer un salto cuántico en la cesión de nuestra privacidad.

Móviles y tablets: ¿está la web preparada para las nuevas plataformas?

Hago uso de un Nexus 7 desde hace 3 meses, y puedo decir que la experiencia de navegación desde una tablet, así como el cambio de hábitos de conexión que conlleva, supone todo un cambio de paradigma a la hora de consultar y generar información. Sin embargo, veo cierta dificultad por parte de los servicios web más veteranos a la hora de adaptarse al nuevo escenario. Los medios de comunicación tienen un problema especialmente grave debido a su dependencia de la publicidad: tanto por el tamaño y configuración de los dispositivos como por el desarrollo de “tolerancia” por parte del usuario debido a tantos años de exposición a los anuncios, todavía no se ha encontrado un modelo que pueda sustituir con eficiencia al -ya poco eficiente- modelo tradicional del CPM y la publicidad de tipo display.

No debemos olvidar, además, que los protocolos que, actualmente, hacen funcionar la World Wide Web provienen de una época donde todavía no se imaginaba la cantidad de dispositivos que navegarían a través de ella. Esto también sucede en el apartado del hardware; domicilios que, en el pasado, tenían uno o dos equipos conectados a la red, ahora pueden llegar a tener más de cinco aparatos alimentándose de la red inalámbrica doméstica.

Estas nuevas formas de conexión requieren el desarrollo de nuevas tecnologías, protocolos y estándares que faciliten un acceso con la menor fricción posible a los nuevos dispositivos. Algunos ya se han puesto en marcha, mientras que otros todavía permanecen en fase experimental.

Mega: nuevo capítulo sobre la nube y las descargas

Mientras el lobby del copyright norteamericano se reúne con Mariano Rajoy para volver a apretarle las tuercas a España, el multimillonario conocido como Kim Dot Com lanza, desde Nueva Zelanda, su servicio conocido como Mega: un sistema de envío y almacenamiento de archivos en la nube con dos novedades respecto a la mayoría de ofertas actuales en el mercado: un nivel de cifrado de contenidos que promete rozar la paranoia y, por tanto, la descarga de responsabilidad casi absoluta por parte de la empresa respecto a lo almacenado por parte del usuario.

A pesar de las numerosas críticas que ha recibido el servicio, relativas a agujeros en su supuesto encriptado a prueba de bombas, Mega supone al almacenamiento en la nube una disrupción similar a la que supuso, en su día, Gmail para el correo electrónico. Es de esperar que muchas empresas se apunten a mejorar tanto el espacio gratuito ofrecido al consumidor como la seguridad y privacidad de los datos almacenados. No me interpreten mal, disto de ser uno de esos adoradores del gran Kim. Sin embargo, su iniciativa podría suponer todo un avance para el mercado.

Quora, Svbtle, Medium: los blogs regresan disfrazados

Los blogs no han muerto. Tampoco se han ido a ninguna parte. Sin embargo, la aparición de las redes sociales masificadas como Twitter y las nuevas plataformas de microblogging como Tumblr han variado la función de los mismos de forma sustancial. En vez de dedicarse a meras recopilaciones “vía” o breves párrafos con un enlace al pie, el comentario extenso o longform, como lo llaman en el mundo anglosajón, está encontrando su nicho perfecto en este sistema de publicación.

Nuevas plataformas como Svbtle o Medium e iniciativas como Quora de incorporar un sistema de blogs a su servicio de preguntas y respuestas demuestran que este formato está de todo menos muerto. Tal vez, eso sí, se le efectúe un buen lavado de cara y un pulido de los bordes para adaptar su estética y funcionamiento a las nuevas necesidades.

Estamos, en definitiva, viviendo tiempos interesantes de verdad para el mundo de la web y su ecosistema de aplicaciones; tiempos que me recuerdan aquellos en los que reinaban servicios como Flickr o Del.icio.us y cada nueva aplicación o red social nos parecía algo desconocido y emocionante. ¿Qué opinan ustedes?

Imagen: Flickr | Martin Fishc

Facebook: no expondré amigos a tu estúpida comprobación de nombres

La obsesión de Facebook por minar nuestra privacidad parece, a veces, una vieja broma. Pero creo que se están pasando. No contentos con aguantar el abuso en el tratamiento de nuestros datos, la censura de cualquier desnudo artístico y la indolencia con la que tratan las denuncias sobre pornografía infantil, ahora quieren que espiemos a nuestros semejantes por el bien de su empresa y les indiquemos si un amigo nuestro está utilizado un seudónimo en lugar de su nombre real. En Talking Points Memo ilustran tamaño despropósito con una imagen capturada por la usuaria de Twitter @chapeaudefee.

Mensaje de Facebook para confirmar un nombre

Como señala Emil Protalinski en The Next Web, la ventana no contiene ningún botón para cerrarla. En el colmo de los colmos, tambié se incluye una opción llamada ‘no quiero contestar’, como si eso arreglara algo. Lejos de hacerlo, esta barbaridad podría poner en peligro a quienes hacen uso de un nombre falso por razones legítimas:

Facebook has a point that using real names is a good way to keep its users safe. Unfortunately, it can also endanger them: many Facebook users opt to use pseudonyms to hide from stalkers, abusive exes, and even governments that don’t condone free speech.

Tras reflexionar un poco sobre el tema, creo que la mejor manera de reventar este abuso es responder siempre ‘sí’. Decir que te niegas a contestar puede ser interpretado como un “no” ante la pregunta, así que les estarías ayudando igualmente.

Esto va para las señoras y señores de Facebook: no pienso exponer a mis amigos a vuestra estúpida comprobación de nombres. Si queréis aumentar la confianza en vuestra plataforma, no deberíais empezar por los alias, sino por los pedófilos que comparten material con su nombre y apellidos, abriendo nuevas cuentas cada vez que les cerráis alguna. A ver si nos comportamos por una vez.

#19J: Con redes sociales sabe mejor

En estos momentos las calles de España se llenan de manifestantes y terminales móviles. En radio y televisión ya no dicen “por internet”, sino “en Twitter”, “en Facebook”. Las vacas vuelan y los medios de comunicación españoles llaman a una red social por su nombre en las informaciones de primera plana. Las red existe desde hace 40 años, pero ahora los gigantes de la carne y el acero comienzan a despertar.

La ciudadanía se cabrea 3.0 (Beta).

¿Han probado a seguir una rueda de prensa del Consejo de Ministros? Morir de aburrimiento adquiere un nuevo significado cuando aparece el trío calavera, excepto cuando toca viernes de terror y nos recortan hasta el colondrillo. Tan solo una cosa nos salva del sopor y el malhumor: hacer upload hacia el cachondeo de la colmena a través de las redes sociales, que ya tienen motes hasta para los periodistas que cubren el evento. ¿Se han dado cuenta de que las cámaras hacen zoom y primeros planos?

Pero ceñirse al campo de la política y la protesta ciudadana es quedarse cortos. Películas, series de televisión, actos culturales… La expresión cibernética ya no es el refugio de unos pocos. Con redes sociales sabe mejor.

Aunque algunos se empeñen en hacernos olvidar a base de palos. Que se jodan.

Airtime te vigilará cuando hables con extraños

Todos sabemos lo que pasó con servicios como Chatroulette u Omegle -todavía en activo-. Hay quien todavía piensa que en internet se puede enseñar los genitales y permanecer en total anonimato.

Obviando cualquier chiste facilón sobre reconocimiento facial, todo lo que hacemos en cuanto nos conectamos a un servidor externo queda registrado. El verdadero anonimato en la red no existe, y su no existencia es, cada vez, más refinada.

Tomemos como ejemplo el nuevo servicio que Sean Parker, creador de Napster, acaba de lanzar para Facebook. Airtime se publicita como la herramienta para humanizar un poco más el mundo de las redes sociales, a través de uns ervicio de videoconferencia con amigos y desconocidos.

Al estar ligado a la red social de Marck Zuckerberg, las posibilidades de uso poco apropiado podrían verse drásticamente reducidas. A pesar de ello, Kashmir Hill denuncia en Forbes otra vuelta de tuerca al concepto de incrementar la seguridad: obtener imágenes de los usuarios del servicio mientras chatean. Al menos, así figura, más claro que el agua, en su política de privacidad. Las negritas son mías:

By using our Service, you are consenting to have your image and conversations recorded by Airtime. Airtime is taking snapshots of User Content may review User Content to maintain site safety and ensure a good user experience. However, Airtime does not monitor calls made to others in your friend list and therefore does not review images from such conversations.

Tras la publicación del artículo, personal de Airtime se puso en contacto con Hill para clarificar que dicho contenido sólo sería registrado en aquellas conversaciones que tuvieran lugar entre desconocidos. Solo les falta añadir que “los ciudadanos honrados no tienen de qué preocuparse”.

Cada vez que usamos un servicio de terceros, una serie de datos quedan registrados. Direcciones IP, configuración del navegador, información obtenida a través de cookies o supercookies… No es suficiente, quieren más.

Durante el desarrollo de internet no han sido pocos los intentos de colocar al usuario bajo el nogal de las ramas extendidas. Llama la atención que, además de los sospechosos habituales, algunas empresas emergentes pongan especial celo en monitorizar nuestra actividad hasta extremos como este. Pero eso no es lo peor del caso.

Lo peor es que, como casi todas las aplicaciones que descuidan o violan nuestra privacidad, tiene todas las papeletas para convertirse en un verdadero éxito.

Noticias con sudadera

Comprendo perfectamente la relevancia informativa de una noticia como la entrada de Facebook en bolsa. Incluso un ruido tan exagerado como este tiene su razón de ser en el amargo recuerdo que fue la burbuja de las puntocom, a finales de los noventa.

Menos comprensible resulta, sin embargo, que noticias como la boda de Mark Zuckerberg -un día después de la IPO- lleguen a la portada de los medios centrados en tecnología. Google Reader y mi cuenta en Zite parecían un dossier de prensa rosa esta mañana, con la fotografía de los felices novios en primera plana.

No es la primera -ni será la última- vez que esto sucede. Que un chaval multimillonario de veintipocos llevara sudadera en una reunión con importantes ejecutivos fue, también, una noticia de ‘rabiosa’ actualidad en los medios digitales.

Tal vez piensen que exagero, pero entrar al trapo mediático en una boda que, casualmente, se celebra el día después de una operación económica de tal calibre, no es precisamente lo que más necesitamos. Especialmente, si tenemos en cuenta que hay cosas mucho más importantes de las que hablar sobre Facebook.

Facebook y Twitter, ¿liebre y tortuga?

Nick Bilton ha usado, en el blog Bits del New York Times, la fábula de la liebre y la tortuga para comparar a Facebook y Twitter. Atribuida a Esopo, la historia está disponible en Wikisource. Como ya saben, termina así:

Llegado el día de la carrera, arrancaron ambas al mismo tiempo. La tortuga nunca dejó de caminar y a su lento paso pero constante, avanzaba tranquila hacia la meta. En cambio, la liebre, que a ratos se echaba a descansar en el camino, se quedó dormida. Cuando despertó, y moviéndose lo más veloz que pudo, vió como la tortuga había llegado de primera al final y obtenido la victoria.

En opinión de Bilton, mientras Facebook ha seguido el camino de la liebre, avanzando a mucha velocidad mientras la privacidad de los usuarios se tomaba una buena siesta. Twitter, en cambio, habría sido más cuidadoso:

For example, on Thursday Twitter introduced a feature that is intended to make better suggestions of whom to follow on the service. To make the new service work, Twitter needs to do some snooping. Did privacy groups come out and berate Twitter for its actions? No. Did the F.T.C. announce an investigation into the company’s practices? Actually, quite the opposite.The government proudly announced Twitter’s ability to let people opt out of the new feature.

Creo que Bilton le cuelga demasiado rápido la medalla a Twitter. Lo realmente revolucionario hubiera sido que la opción fuera opt in en lugar de opt out. No me atrevo a predecir el ganador de esta carrera, no estoy del todo seguro sobre cuál es la liebre y cuál la tortuga.

Imagen: Wikipedia | The Tortoise and The Hare

Contraprogramación a la IPO de Facebook

Si ya está un poco cansado de tanta noticia sobre precios de acciones, burbuja tecnológica y los últimos datos del NASDAQ, tómese una píldora con un poco de azúcar e imagine que el del sombrerito es Mark Zuckerberg. O puede que no.

Mary Poppins forma parte del canon de buenas películas para niños por dos características fundamentales: ternura y mala leche. No se olvide, cuando todo vaya mal, de comprar migas de pan. Tan solo dos peniques.

Empresas emergentes y desarrollo de aplicaciones, ¿fin de un paradigma?

Alexis Madrigal ha publicado un interesantísimo artículo llamado The Jig Is Up: Time to Get Past Facebook and Invent a New Future. El editor jefe de The Atlantic alerta sobre la multiplicación de los clones y las startups que, en lugar de alumbrar una idea completamente innovadora, se dedican a perfeccionar lo ya conseguido y refugiarse en nichos de mercado cada vez más pequeños.

For at least five years, we’ve been working with the same operating logic in the consumer technology game. This is what it looks like:

There will be ratings and photos and a network of friends imported, borrowed, or stolen from one of the big social networks. There will be an emphasis on connections between people, things, and places. That is to say, the software you run on your phone will try to get you to help it understand what and who you care about out there in the world. Because all that stuff can be transmuted into valuable information for advertisers.

Madrigal sostiene que estamos ante una situación de pérdida del paradigma de innovación que guió a la industria tecnológica durante décadas. Uno de los síntomas que apuntan a la causa es, según explica en el artículo, cierta deriva del periodismo tecnológico hacia temas que antes no suscitaban demasiado interés.

Thousands of startups are doing almost exactly the same thing, minor variations on a theme. Tech journalists report endlessly on the same handful of well-established companies. Apple, Amazon, Google, Facebook, and Microsoft’s dominate pieces of the web, and they don’t appear to be in shaky positions.

Es cierto que, en ocasiones, el comentario sobre tecnología escora demasiado a las tonalidades rosa o salmón. Honestamente, no creo que sea para tanto. Sin embargo, el artículo merece una o varias lecturas porque no deja de ser una llamada de atención a todos los generadores de  contenido, informático y periodístico.

Facebook podría tener su propio móvil

Esta foto no es de verdad, es un montaje de Techcrunch, para que quede más "de bonito" :)

Es lo que dice Michael Arrington, citando a una fuente de la compañía. Facebook lo desmiente a medias, apuntando en todo caso a un acuerdo con alguno de los fabricantes que ya están en el mercado, y en Silicon Alley Insider subrayan, además, que dicho dispositivo podría estar basado en Android. Si los rumores son ciertos, sería la primera red social que entra en el mercado de la telefonía móvil como plataforma, y no como aplicación. De este modo, utilizaría una mezcla del modelo Apple (tu propia plataforma, donde controlas el contenido) y el modelo Amazon (tu producto, en todos los dispositivos y plataformas posibles).

La noticia puede sorprender a priori, pero el proyecto tiene mucho sentido: lo único que le hace falta al invento de Marck Zuckerberg para extenderse todavía más es reclamar su parte del pastel móvil, un sector que crece cada día más.

Es demasiado pronto para vaticinar un éxito o un fracaso, puesto que el proyecto es todavía muy joven, y podría convertirse en algo grande o pinchar en la salida. Sin embargo, si alguna compañía es capaz de lanzar un proyecto de esta magnitud es, sin duda, Facebook. Google tuvo su prueba de concepto con el nexus One, pero no tener una red social asignada –al menos, una que no fuera la centralita del hampa latinoamericana– su producto no es tan fácil de vender a los usuaros de nivel medio-bajo (en esto, Apple les gana por goleada).

La carta de Facebook es arriesgada, ya que el éxito de su dispositivo o plataforma depende del éxito de su red social. Las modas son caprichosas, y si la compañía pierde el primer puesto, todo lo demás caerá en efecto dominó. Sin embargo, la viralidad potencial de la noticia –”si usas Facebook, éste es tu móvil”– puede darle mucho tirón al asunto.

Implicaciones para la privacidad y apertura

Esto sí que sería el horror. Si la compañía que dirige Mark Zuckerberg ya es famosa por torturar a los usuarios con las opciones de privacidad, no me espero nada bueno de su dispositivo móvil en esa categoría. No es que Facebook no tega escrúpulos a la hora de tratar nuestra información personal, es que esa palabra ni siquiera se contempla en su diccionario.

Sea como fuere, hay que mirar el lado positivo: ahora podemos ofrecer todos nuestros datos personales a una sóla compañía. Winston Smith estaría orgulloso.

Whole Foods, la empresa eres tú

whole-foods-boycottA través de Mashable llego al caso de Whole Foods, una compañía con mucha presencia y visibilidad en las redes sociales, basada en la venta y distribución de productos orgánicos. Dado el éxito que tienen este tipo de distribuidores en Internet, la compañía se había ganado un cierto renombre.

Su Director Ejecutivo, John Mackey, puso en tela de juicio dicho renombre con unas declaraciones muy desafortunadas sobre el plan de reforma sanitaria que se está debatiendo en EEUU:

“While we clearly need health-care reform, the last thing our country needs is a massive new health-care entitlement that will create hundreds of billions of dollars of new unfunded deficits and move us much closer to a government takeover of our health-care system. Instead, we should be trying to achieve reforms by moving in the opposite direction—toward less government control and more individual empowerment.”

“Many promoters of health-care reform believe that people have an intrinsic ethical right to health care—to equal access to doctors, medicines and hospitals. While all of us empathize with those who are sick, how can we say that all people have more of an intrinsic right to health care than they have to food or shelter?”

“Unfortunately many of our health-care problems are self-inflicted: two-thirds of Americans are now overweight and one-third are obese. Most of the diseases that kill us and account for about 70% of all health-care spending—heart disease, cancer, stroke, diabetes and obesity—are mostly preventable through proper diet, exercise, not smoking, minimal alcohol consumption and other healthy lifestyle choices.”

Mackey considera que la reforma sanitaria crearía un importante nivel de deuda pública, y opina que los ciudadanos deberñian centrarse en llevar una vida más sana y equilibrada como clave para no necesitar tango gasto sanitario.

La reacción ha sido dura y devastadora. Se han creado grupos en Facebook, Twitter e incluso un blog contra la empresa por las declaraciones de su CEO. Como era de esperar, la empresa completó (pero no matizó) sus palabras, recordando que en Whole Foods trabaja mucha más gente aparte de él.

Llévame ante tu líder

Si bien boicotear a una empresa que presta buen servicio sólo por un desliz de su CEO parece un poco exagerado, ello no convierte la reacción en menos previsible. John Mackey cometió un error de cálculo imperdonable, teniendo en cuenta su posición en la cima de una empresa que aboga por una vida más sana.

Debería haberlo previsto. Los ciudadanos que valoran la compra de productos ecológicos muy probablemente estén a favor de un sistema de salud público, similar a la Seguridad Social. En ambos casos, hablamos de bienestar,  justicia y un comportamiento humano con más ética.

Alerta máxima

Cuando diriges una empresa, tú eres la empresa. No importa cuan personales sean tus opiniones, ya que los consumidores las alinearán de forma inconsciente con la organización que lideras. Permanece alerta a la hora de pronunciarte sobre un tema, especialmente si vas a incluir de forma más o menos velada comentarios sobre tu producto.

Si crees que esta reflexión llega demasiado lejos, imagina cómo te sentirías si escucharas al presidente de tu marca favorita de galletas comentar que la única manera de superar la crisis es dejarse de subsidios de paro, y comprar más de sus productos. ¿Que pasaría cuando visitaras el supermercado al día siguiente?

Piensa en ello.