Facebook tiene hambre de medios

Grabado Fausto

Hasta hace poco, la manera de seguir un enlace compartido a través de las redes sociales en un dispositivo móvil implicaba abrir un navegador u aplicación similar para leer el contenido.

A Facebook no le gusta eso. Se ha desvelado un programa piloto en el que la compañía de Marck Zuckerberg incluirá, dentro de su aplicación, contenido de varios medios de comunicación. Es decir, no será necesario salir de la propia app de Facebook o utilizar su función de navegador para leer una noticia que hayamos encontrado en nuestro muro, ya que estará dentro del sistema. Entre los voluntarios que protagonizaran las pruebas iniciales se encuentran medios como Buzfeed, The New York Times o National Geographic.

Tenía pensado hacer un chiste fácil en Twitter al respecto; pero como suele pasar en estos casos, siempre hay alguien que llega antes. En este caso, Mathew Ingram.

Ah, los pactos fáusticos. Cuánto juego dan a la hora de hablar de alianzas estratégicas. Que algunos participantes en la prueba tienen cierta inquietud queda bien claro en las dos primeras líneas del artículo del New York Times que habla sobre el tema:

Nothing attracts news organizations like Facebook. And nothing makes them more nervous.

Para Facebook, la jugada tiene todo el sentido y la ventaja del mundo: más comodidad para el usuario a la hora de acceder a las noticias que aparecen en el News Feed; mayor permanencia del usuario dentro del servicio y fricción casi nula a la hora de acceder al contenido desde las plataformas móviles.

¿Qué consiguen los medios? Mayor velocidad de carga de sus contenidos y mejor visibilidad en el News Feed, logro épico en los tiempos que corren. Así como la promesa, por parte de la red social, de un mayor control sobre la segmentación de contenido, estadísticas pormenorizadas, una gestión de la publicidad más acorde con la red social… Y con lo que quiere Facebook, claro está.

Es comprensible que una compañía como BuzzFeed se suba al carro del contenido nativo, su modelo de negocio se cimenta en la distribución de su marca en cualquier red social o rincón de internet. Pero, ¿por qué interesaría tomar este camino a un periódico como el New York Times? Según Felix Salmon, porque el mundo del periódico como contenedor de noticias toca a su fin:

In such a world, publications are going to want to make it as easy as possible to read and share their stories — even at the expense of their own brand. If Facebook can effectively increase the NYT’s reach by an order of magnitude, then that will more than make up for the fact that the NYT’s new Facebook readers care much less about the source of their news than its subscribers do.

En la nueva era del consumo de noticias, la prioridad será que los lectores accedan a tu contenido doquiera que estén y cualquiera que sea el servicio a utilizar. Pero una nueva era implica también una nueva concepción del negocio y las fuentes de ingresos. No se equivoquen, dista de ser algo inaudito; la gestión publicitaria de una gran cantidad de medios pequeños ya tiene dueño y se llama Google. Entrar en el modelo Facebook de gestión de publicidad sería otro camino más en su mapa de carreteras.

Sin embargo, los grandes grupos de comunicación van a tener que pensárselo mucho antes de dejarse conducir al nuevo baile; insertar por completo el contenido en casa ajena significa jugar con las reglas del anfitrión. Y Facebook puede llegar a ser un anfitrión algo perverso cuando el vil metal anda metido en el asunto.

Imagen | Wikimedia Commons

PRISM: ¿El Watergate de la era digital?

Contenido actualizado. Por favor, no olvide leer la última parte de la entrada.

eagle_new_layers_verizon1Bomba desde el Washington Post: El FBI y la Agencia de Seguridad Nacional extraen datos directamente de los servidores de 9 grandes compañías de Internet en el marco de un programa llamado PRISM. Si utilizas servicios de Yahoo!, Google, Microsoft, Facebook, PalTalk, AOL o Apple, la inteligencia norteamericana tiene acceso a todos los datos que hayas almacenado ‘en la nube’.

Siete de las empresas implicadas niegan, como era de esperar, su participación en el programa. Conviene recordar que la operación está clasificada como secreta, por lo que no estarían autorizadas ni tan siquiera a reconocer su existencia. Si crees que al no ser ciudadano estadounidense la medida no te afecta, nada más lejos de la realidad: el programa está especialmente dirigido a recabar datos fuera de EEUU.

Estamos ante un escándalo tecnológico que podría tener gravísimas consecuencias para compañías como Google y redes sociales como Facebook, que cimentan su negocio en la ingente cantidad de datos proporcionada por sus usuarios.

¿Cómo me afecta?

Salvo que dediques tu tiempo al terrorismo internacional, no es probable que los datos recopilados por PRISM vayan a tener consecuencias para tu vida real. Sin embargo, una cosa es sospechar que un gobierno extranjero mete, de vez en cuando, mano a datos que no debería y otra saber que la inteligencia norteamericana tiene acceso completo e ilimitado a los servidores de las compañías afectadas y  los datos que has almacenado en ellas. Imagina que tus fotos, textos, correos electrónicos, conversaciones por Skype, documentos compartidos y material de empresa fueran monitorizados y examinados por el Tío Sam. No es un pensamiento agradable.

¿Qué dice la Unión Europea?

Teniendo en cuenta que somos una de las sociedades más celosas con la privacidad de los datos, cabría esperar una reacción airada por parte de Bruselas ante semejante intromisión, ¿verdad?

Pues no. Esta es la respuesta remitida a David Meyer de GigaOm por el departamento de Asuntos Internos de la Unión Europea:

Sin comentarios. Es un asunto interno de los Estados Unidos.

Mira que Bruselas funciona bien, pero incluso ellos son capaces de superarse a sí mismos. Me pregunto si regalarán móviles para conseguir que la gente vaya a votar en las Elecciones Europeas. Cabe esperar, sin embargo, que la cosa no quede ahí; recuerden que estamos hablando de la misma entidad supranacional que le enmendó la plana a Microsoft por la inclusión de Internet Explorer en las copias de Windows.

De nube a tormenta

Indignación, toda. Sorpresa, ninguna. Si bien nuestros documentos ganan accesibilidad desde la nube, también se exponen a las injerencias de gobiernos e incluso legislación extranjera. No me voy a caer del guindo y decirles que reniego de utilizar cualquier servicio de las compañías mencionadas, porque eso me resultaría prácticamente imposible. Sin embargo, pienso reducir en la medida de mis posibilidades la dependencia de las mismas. Al menos, hasta que todo esto se aclare. Generar confianza requiere años; perderla, tan solo unos segundos.

Actualización 23:20 – Larry Page publica un comunicado en el blog de Google, negando la participación de la compañía en el programa o cualquier iniciativa de características similares. Pero cuidado, porque los detalles pueden matar. Fíjense en la negrita:

First, we have not joined any program that would give the U.S. government—or any other government—direct access to our servers. Indeed, the U.S. government does not have direct access or a “back door” to the information stored in our data centers. We had not heard of a program called PRISM until yesterday. Second, we provide user data to governments only in accordance with the law. Our legal team reviews each and every request, and frequently pushes back when requests are overly broad or don’t follow the correct process. Press reports that suggest that Google is providing open-ended access to our users’ data are false, period. Until this week’s reports, we had never heard of the broad type of order that Verizon received—an order that appears to have required them to hand over millions of users’ call records. We were very surprised to learn that such broad orders exist. Any suggestion that Google is disclosing information about our users’ Internet activity on such a scale is completely false.

Mientras tanto, The Next Web informa de que el Washington Post ha modificado su artículo original; la nueva redacción altera el papel de las empresas afectadas:

It is possible that the conflict between the PRISM slides and the company spokesmen is the result of imprecision on the part of the NSA author. In another classified report obtained by The Post, the arrangement is described as allowing “collection managers [to send] content tasking instructions directly to equipment installed at company-controlled locations,” rather than directly to company servers.

Si tal afirmación es correcta no le restaría gravedad al suceso, pero sería una gran metedura de pata por parte del periódico, ya que una de las afirmaciones más escandalosas aludía a la connivencia de las empresas respecto a la intervención de los datos. Por el momento, mantengo mi criterio: algo huele a podrido en Dinamarca. Necesitaremos más pruebas que un simple “el perro se ha comido mis deberes”.

Actualización 00:16 – Turno de Mark Zuckerberg. Fíjense en las negritas y díganme dónde han leído esto antes:

Facebook is not and has never been part of any program to give the US or any other government direct access to our servers. We have never received a blanket request or court order from any government agency asking for information or metadata in bulk, like the one Verizon reportedly received. And if we did, we would fight it aggressively. We hadn’t even heard of PRISM before yesterday. When governments ask Facebook for data, we review each request carefully to make sure they always follow the correct processes and all applicable laws, and then only provide the information if is required by law. We will continue fighting aggressively to keep your information safe and secure. We strongly encourage all governments to be much more transparent about all programs aimed at keeping the public safe. It’s the only way to protect everyone’s civil liberties and create the safe and free society we all want over the long term.

Es curioso lo que dice en el último párrafo, porque si volvemos al post de Larry Page…

Finally, this episode confirms what we have long believed—there needs to be a more transparent approach. Google has worked hard, within the confines of the current laws, to be open about the data requests we receive. We post this information on our Transparency Report whenever possible. We were the first company to do this. And, of course, we understand that the U.S. and other governments need to take action to protect their citizens’ safety—including sometimes by using surveillance. But the level of secrecy around the current legal procedures undermines the freedoms we all cherish.

A este paso podrían montar un equipo de natación sincronizada.

Imagen: Hugh D’Andrade | Electronic Frontier Foundation

La web que llega y la web que regresa

Imagen de una telarañaEstamos en otra gran encrucijada. Nuevas tecnologías y aplicaciones web llegan del futuro para sacarnos de la entropía incremental que sufrimos en los últimos años. A pesar de que se construye sobre cimientos, todo vuelve a parecer nuevo y excitante. Esa es, al menos, la impresión del que suscribe. Con el nuevo año asistimos a una confluencia de novedades y mejoras tanto de las aplicaciones web como de los ordenadores y dispositivos que acceden a ella. ¿Cuáles son las piezas que integran esta revolución en ciernes? Analicemos algunas de las más importantes.

Google Now y Graph Search: la minería de datos llega al usuario

Son ya varios años los que llevamos sirviendo a las grandes plataformas como Google o Facebook, proporcionándoles todo tipo de información personal o profesional a cambio de servicios gratuitos que nos facilitan un poco más la vida. Información que podía ser analizada, comparada, cedida a terceros para mejorar la relevancia de la publicidad servida en pantalla o, sencillamente, para que las empresas a las que se la proporcionábamos pudieran mejorar sus algoritmos.

Había, sin embargo, una pega: el usuario no se beneficiaba de toda la información recopilada tanto como lo hacía la compañía. A excepción de modestas iniciativas como las mejoras relativas al historial de consultas o la predicción a la hora de introducir términos de búsqueda, la tecnología que los grandes ponían a nuestro alcance era la punta del iceberg en cuanto a capacidad de inferir acciones o necesidades a partir de los datos obtenidos.

Todo eso ha cambiado recientemente, gracias a una nueva iniciativa en la que las compañías conceden al usuario mucho más poder para jugar con los datos que ellos mismos han introducido o generado en el sistema. Google Now, presente en todos los dispositivos Android superiores a la versión 4.1, utiliza toda la información que Mountain View dispone de nosotros para ofrecernos resultados relevantes antes siquiera de que introduzcamos el término de búsqueda. Líneas de transporte urbano, próxima salida de nuestro vuelo, una cita cercana que hayamos referenciado en el calendario, climatología del lugar en el que nos encontramos actualmente… Información que salta a nuestros ojos sin necesidad de que escribamos nada.

Facebook, consciente del terreno que le ganó Google en este aspecto, no quiso quedarse atrás y lanzó Graph Search, una herramienta de búsqueda con esteroides que permite desarrollar consultas en lenguaje natural tan específicas como “amigos que estudiaron en mi colegio y se encuentren cerca de mi ubicación actual”. En su primera fase, la herramienta todavía tiene algunas limitaciones, debido a que la cantidad de poder computacional que va a requerir la gestión de todas las posibles concatenaciones a la hora de efectuar las búsquedas resultará más que ingente. Sin embargo, ya tenemos ejemplos de los buenos y malos usos de una herramienta que podría revolucionar profesiones como el periodismo o la selección de personal en Recursos Humanos.

Este avance en la capacidad de los usuarios para “jugar” con la información de las grandes compañías de internet no está exenta de peligros. Si quieres aumentar el poder predictivo de Google Now, deberás alimentar todavía más al dragón. Si necesitas mejorar tu posicionamiento en Facebook de cara a captar la mirada de un “ojeador”, deberás vigilar de forma casi constante qué información te interesa que figure como pública y cual debes ocultar en tu perfil. Tras años recomendando a los usuarios que no pongan toda su privacidad en una sola cesta, los beneficios de estas nuevas herramientas pueden suponer un salto cuántico en la cesión de nuestra privacidad.

Móviles y tablets: ¿está la web preparada para las nuevas plataformas?

Hago uso de un Nexus 7 desde hace 3 meses, y puedo decir que la experiencia de navegación desde una tablet, así como el cambio de hábitos de conexión que conlleva, supone todo un cambio de paradigma a la hora de consultar y generar información. Sin embargo, veo cierta dificultad por parte de los servicios web más veteranos a la hora de adaptarse al nuevo escenario. Los medios de comunicación tienen un problema especialmente grave debido a su dependencia de la publicidad: tanto por el tamaño y configuración de los dispositivos como por el desarrollo de “tolerancia” por parte del usuario debido a tantos años de exposición a los anuncios, todavía no se ha encontrado un modelo que pueda sustituir con eficiencia al -ya poco eficiente- modelo tradicional del CPM y la publicidad de tipo display.

No debemos olvidar, además, que los protocolos que, actualmente, hacen funcionar la World Wide Web provienen de una época donde todavía no se imaginaba la cantidad de dispositivos que navegarían a través de ella. Esto también sucede en el apartado del hardware; domicilios que, en el pasado, tenían uno o dos equipos conectados a la red, ahora pueden llegar a tener más de cinco aparatos alimentándose de la red inalámbrica doméstica.

Estas nuevas formas de conexión requieren el desarrollo de nuevas tecnologías, protocolos y estándares que faciliten un acceso con la menor fricción posible a los nuevos dispositivos. Algunos ya se han puesto en marcha, mientras que otros todavía permanecen en fase experimental.

Mega: nuevo capítulo sobre la nube y las descargas

Mientras el lobby del copyright norteamericano se reúne con Mariano Rajoy para volver a apretarle las tuercas a España, el multimillonario conocido como Kim Dot Com lanza, desde Nueva Zelanda, su servicio conocido como Mega: un sistema de envío y almacenamiento de archivos en la nube con dos novedades respecto a la mayoría de ofertas actuales en el mercado: un nivel de cifrado de contenidos que promete rozar la paranoia y, por tanto, la descarga de responsabilidad casi absoluta por parte de la empresa respecto a lo almacenado por parte del usuario.

A pesar de las numerosas críticas que ha recibido el servicio, relativas a agujeros en su supuesto encriptado a prueba de bombas, Mega supone al almacenamiento en la nube una disrupción similar a la que supuso, en su día, Gmail para el correo electrónico. Es de esperar que muchas empresas se apunten a mejorar tanto el espacio gratuito ofrecido al consumidor como la seguridad y privacidad de los datos almacenados. No me interpreten mal, disto de ser uno de esos adoradores del gran Kim. Sin embargo, su iniciativa podría suponer todo un avance para el mercado.

Quora, Svbtle, Medium: los blogs regresan disfrazados

Los blogs no han muerto. Tampoco se han ido a ninguna parte. Sin embargo, la aparición de las redes sociales masificadas como Twitter y las nuevas plataformas de microblogging como Tumblr han variado la función de los mismos de forma sustancial. En vez de dedicarse a meras recopilaciones “vía” o breves párrafos con un enlace al pie, el comentario extenso o longform, como lo llaman en el mundo anglosajón, está encontrando su nicho perfecto en este sistema de publicación.

Nuevas plataformas como Svbtle o Medium e iniciativas como Quora de incorporar un sistema de blogs a su servicio de preguntas y respuestas demuestran que este formato está de todo menos muerto. Tal vez, eso sí, se le efectúe un buen lavado de cara y un pulido de los bordes para adaptar su estética y funcionamiento a las nuevas necesidades.

Estamos, en definitiva, viviendo tiempos interesantes de verdad para el mundo de la web y su ecosistema de aplicaciones; tiempos que me recuerdan aquellos en los que reinaban servicios como Flickr o Del.icio.us y cada nueva aplicación o red social nos parecía algo desconocido y emocionante. ¿Qué opinan ustedes?

Imagen: Flickr | Martin Fishc

Facebook: no expondré amigos a tu estúpida comprobación de nombres

La obsesión de Facebook por minar nuestra privacidad parece, a veces, una vieja broma. Pero creo que se están pasando. No contentos con aguantar el abuso en el tratamiento de nuestros datos, la censura de cualquier desnudo artístico y la indolencia con la que tratan las denuncias sobre pornografía infantil, ahora quieren que espiemos a nuestros semejantes por el bien de su empresa y les indiquemos si un amigo nuestro está utilizado un seudónimo en lugar de su nombre real. En Talking Points Memo ilustran tamaño despropósito con una imagen capturada por la usuaria de Twitter @chapeaudefee.

Mensaje de Facebook para confirmar un nombre

Como señala Emil Protalinski en The Next Web, la ventana no contiene ningún botón para cerrarla. En el colmo de los colmos, tambié se incluye una opción llamada ‘no quiero contestar’, como si eso arreglara algo. Lejos de hacerlo, esta barbaridad podría poner en peligro a quienes hacen uso de un nombre falso por razones legítimas:

Facebook has a point that using real names is a good way to keep its users safe. Unfortunately, it can also endanger them: many Facebook users opt to use pseudonyms to hide from stalkers, abusive exes, and even governments that don’t condone free speech.

Tras reflexionar un poco sobre el tema, creo que la mejor manera de reventar este abuso es responder siempre ‘sí’. Decir que te niegas a contestar puede ser interpretado como un “no” ante la pregunta, así que les estarías ayudando igualmente.

Esto va para las señoras y señores de Facebook: no pienso exponer a mis amigos a vuestra estúpida comprobación de nombres. Si queréis aumentar la confianza en vuestra plataforma, no deberíais empezar por los alias, sino por los pedófilos que comparten material con su nombre y apellidos, abriendo nuevas cuentas cada vez que les cerráis alguna. A ver si nos comportamos por una vez.

#19J: Con redes sociales sabe mejor

En estos momentos las calles de España se llenan de manifestantes y terminales móviles. En radio y televisión ya no dicen “por internet”, sino “en Twitter”, “en Facebook”. Las vacas vuelan y los medios de comunicación españoles llaman a una red social por su nombre en las informaciones de primera plana. Las red existe desde hace 40 años, pero ahora los gigantes de la carne y el acero comienzan a despertar.

La ciudadanía se cabrea 3.0 (Beta).

¿Han probado a seguir una rueda de prensa del Consejo de Ministros? Morir de aburrimiento adquiere un nuevo significado cuando aparece el trío calavera, excepto cuando toca viernes de terror y nos recortan hasta el colondrillo. Tan solo una cosa nos salva del sopor y el malhumor: hacer upload hacia el cachondeo de la colmena a través de las redes sociales, que ya tienen motes hasta para los periodistas que cubren el evento. ¿Se han dado cuenta de que las cámaras hacen zoom y primeros planos?

Pero ceñirse al campo de la política y la protesta ciudadana es quedarse cortos. Películas, series de televisión, actos culturales… La expresión cibernética ya no es el refugio de unos pocos. Con redes sociales sabe mejor.

Aunque algunos se empeñen en hacernos olvidar a base de palos. Que se jodan.