Descontrol españolito

Aeropuertos, caos, furia, sueño, abandono.

Gobiernos que aprueban recortes a un colectivo clave para la aviación justo antes de un puente, ministros que hablan como Los Soprano, vicepresidentes que ofrecen declaraciones sin preguntas a las doce de la noche, controladores aéreos que no dicen ni pío, y todavía hacen gestos de broma al paso de los usuarios. Portavocías voceras del socialismo, argumentando que si no se está con ellos se está contra ellos, como Darth Vader; tertulianos de noticias que parecen de Sálvame, jueces enfurecidos; viajeros que insultan, amenazan y llaman “zorra” a una controladora que pasa por allí.

Militares que se hacen con el control de los aeropuertos; informativos que parecen un programa de María Teresa Campos; líderes de la oposición que se quedan tirados en la pista, aunque no sepan para lo que sirve un bonobús; medios que se convierten en el altavoz del Gobierno y señoras que comentan lo macho que es el Rey de España por firmar el estado de alerta desde el extranjero.

Presentadores de informativos que escogieron un mal día para dejar de fumar. Twitteros que escogieron un buen día para escribir “hola mamá” junto al hashtag; humoristas gráficos que harán su agosto en diciembre; blogueros que, como siempre, hacen y dicen lo que les da la real gana.

Y así, todo. También en Sith.