El artefacto argumental

Seth Worley y Aharn Rabinowitz presentan este corto sobre un aspirante a director de cine que un buen día compra a través de Amazon un misterioso objeto llamado Plot Device (algo así como Artefacto Argumental), que rapidamente se convierte en la peor pesadilla de su comprador. Sin duda, uno de los vídeos más divertidos que he visto recientemente.

Vía Boing Boing.

Irán, Google y Stanislaw Lem

Esta semana publiqué un artículo de opinión en La Voz de Asturias sobre las protestas en irán, la represión que ejerce el régimen sobre los opositores y el bloqueo permanente a Gmail.

Dejando a un lado lo profundamente anecdótico de este bloqueo (existen miles de proveedores de correo electrónico gratuito), Los denodados intentos de los autócratas para mantener su trasero en la poltrona siempre me recuerdan una de mis obras favoritas en el género de la ciencia-ficción: Fábulas de robots, de Stanislaw Lem.

En esta obra, compuesta por relatos moralizantes donde los autómatas protagonistas bien podrían ser necios humanos, habitan dos historias que tienen como desgraciados protagonistas a dos reyes llamados Argitorio y Murdano.

No desvelaré toda la trama al curioso, pero ambas máquinas acaban destruidas por su propia violencia, crueldad y paranoia. Ambos intentaron gobernar el estado extendiendo sus cuerpos más allá del trono, ambos se condenaron por sus ansias de digerir a toda su población. Derrocado Argitorio por sus oprimidos vasallos, muerto Murdano víctima de su propia pesadilla.

Más en El sueño del tirano

Chocky se reedita en castellano

No me gusta hablar de un libro antes de leerlo, pero bien puedo hacer una honrosa excepción a la regla en el caso de Chocky, novela de John Wyndham que acaba de ser reeditada por Minotauro para su colección de clásicos.

He aquí la sinopsis: Al principio, todos creyeron que Matthew tenía un amigo invisible y que un día, simplemente, desaparecería. Y, como muchos padres, los de Matthew esperaron pacientemente a que esta fase acabara, pero empezó a ir a peor. Las conversaciones de Matthew consigo mismo eran cada día más intensas y entonces Matthew empezó a hacer cosas que jamás había hecho, como utilizar el código binario matemático para contar. Así, Matthew se vio obligado a hablarles de Chocky: la persona que habitaba en su cabeza.

Y la emoción me embarga, porque en los años 80 esta novela se llevó a la pequeña pantalla, en forma de serie de televisión con el mismo nombre, emitida en Televisión Española por aquella década.

La historia del niño que se comunicaba con un alienígena, y el extraño prisma que aparecía en la serie de televisión, fueron contenidos que marcaron mi infancia. Los capítulos de esta producción británica todavía pueden encontrarse en Youtube. Tres segundos pasaron desde que leí la noticia y acudí a la librería más cercana.

¡Gracias, Minotauro!

Avatar (James Cameron, 2009)

De la Wikipedia: Jake Sully —un marine veterano de guerra y herido en combate que queda parapléjico— es seleccionado para participar en el programa Avatar tras la muerte de su gemelo. Así, Jake es trasladado a Pandora, una luna del planeta recién descubierto Polythemis cuya atmósfera es tóxica para los humanos y que alberga una asombrosa biodiversidad y está habitada por los Na’vi, una raza humanoide que vive en clanes en estado salvaje con su propia lengua y cultura. La raza humana se encuentra en conflicto con los nativos de un clan debido a que están asentados alrededor de un gigantesco árbol que cubre una inmensa veta de un mineral muy cotizado: el unobtainium.

Guión previsible, espectáculo inolvidable

La versión reducida: recomiendo a todo el mundo que la vea. A ser posible, en una sala con 3D decente. Porque Avatar es un filme consagrado por entero a esta tecnología, que para algo se pasó James Cameron media vida apostando por el nuevo formato.

Antes de la película tocaba un trailer en 3D de Alicia en el País de las Maravillas. Toda una impresión ver al gato de Chesire salir de la pantalla y sonreír. Sin embargo, el producto que consumí a continuación no tenía su base en la escena que asalta al espectador.

El gran descubrimiento fue la profundidad. Desde la primera burbuja que ve el protagonista mientras viaja en animación suspendida durante años, me fui sumergiendo poco a poco en la película. Como dice Tormento, todo un lujo estar junto a la siempre magnífica Sigourney Weaver, o contemplar la vida de Jack en Pandora bajo la piel de su avatar.

La historia no se llevará el premio a la originalidad: el ser humano colonizador aterriza en un satélite perdido, destrozando el hábitat natural y y persiguiendo a los pueblos nativos, caracterizados por sus cultos ancestrales y el amor a la naturaleza. Mientras tanto, el protagonista descubre a tavés de una nativa el mundo que se esconde más allá de su carne y la silla de ruedas en la que está postrado.

Nada nuevo bajo el brillante sol de los viajes iniciáticos, si no fuera porque, gracias a una nueva forma de hacer cine, los primeros y titubeantes pasos de Jack como alienígena de la raza Na’vi también son los nuestros como espectadores del futuro audiovisual. Volamos por primera vez a lomos de un banshee descubriendo una nueva definición de la perspectiva, participamos en los mágicos rituales de una tribu y experimentamos el desasosiego cuando la civilización a la que pertenecemos nos pisa los talones, como un gigantesco dinosaurio hambriento de muerte y destrucción.

No tuve el privilegio de asistir al estreno de La Guerra de las Galaxias, pero no cabe duda de que dicho filme marcó un punto de inflexión en la forma de hacer películas. Fui a ver Parque Jurásico, y descubrí hasta donde podía llegar una nueva generación de efectos especiales basados en animaciones de ordenador.

Pero con Avatar la impresión ha sido enorme, mucho más violenta que cualquier experiencia cinematográfica anterior. Y cuando salí del cine, con la funda de mis gafas empapadas en sudor y mi mente apabullada tras casi tres horas de una experiencia narrativa indescriptible, fui capaz de perdonar al señor Cameron por el atentado contra la humanidad que perpetró con Titanic.

No se decirles si Avatar es una gran película. Pero tal vez los espectadores que salieron de las salas donde se proyectaba Una Nueva Esperanza o 2001 sintieron algo parecido. Salvando las distancias, claro está.

Te gustará si: concibes el cine como un gran espectáculo y gozas de buena vista/buenas gafas/buen suministro de aspirinas.

La mejor crítica, en Microsiervos.

Star Trek XI (J. J. Abrams, 2009)

Ficha en la IMDBDe la Wikipedia: El espacio, la frontera final. Éstos son los viajes de la nave espacial Enterprise. Su continua misión: la exploración de mundos desconocidos, descubrimiento de nuevas vidas y de nuevas civilizaciones; hasta alcanzar lugares donde nadie ha llegado jamás.

Una gran saga, un gran director

Existen dos maneras de acercarse a esta película: tratar al filme como un relato de ciencia-ficción independiente o englobarlo dentro de todo el universo y la franquicia Star Trek. En mi opinión, la creación de J. J. Abrams sale bien parada en ambos casos.

A la espera de lo que dictaminen especialistas mucho más doctos que un servidor, el director de la onceava película sobre la Federación de Planetas y las aventuras de la nave Enterprise ha resuelto, con mucha inteligencia y respeto, las inevitables licencias cinematográficas que se han de perpetrar para que este producto tenga un buen tirón comercial y sea creativo.

Tras este pliego de descargos, no queda sino decir que Star Trek XI es un espectáculo para los sentidos. Tal vez este mensaje no llegue a tiempo, pero es altamente recomendable e incluso necesario visionar esta película en condiciones. A ser posible, en la mejor pantalla del mejor cine.

La secuencia inicial es lo mejor de toda la película. Vida y muerte en pocos minutos, junto a una de las amenazas espaciales más aterradoras que he visto en la gran pantalla. Lo demás es previsible: apariciones estelares, gran espectacuaridad en efectos, entornos y batallas espaciales… Todo al más puro estilo del creador de Lost.

En cuanto a los actores y personajes que interpretan, sólo se denota cierta pofundidad en los protagonistas centrales de la película: James T. Kirk y Spock; interpetados por Chris Pine y Zachary Quinto, respectivamente.

Spock sale mas o menos bien parado. Es difícil que a los espectadores de Heroes se nos olvide Sylar al ver esta película, y algunos arrebatos de furia quedan un poco extraños en la piel de este semi-vulcaniano. A pesar de ello, la interpretación de Quinto resulta más que digna.

Para Kirk tengo menos halagos. Cabría esperar un poco más de justicia con tan legendario personaje, sin reducirlo al terror de la nenas que a veces desluce la película. Nadie puede aparentar más inteligencia que el Sr. Spock, pero tampoco es necesario que todos los protagonistas sean más espabilados que Kirk “el surfero”.

Por supuesto, no podemos dejar de mencionar a Eric Bana, que cumple a la perfección con su papel, en el que no pienso profundizar para no destripar el argumento.

Pero vamos a lo que importa, ¿es buena? Pues sí. Y eso es todo lo que uno puede comentar sin caer en toda una salvaje cantidad de spoilers. Si les gusta la ciencia-ficción, tienen una cita ineludible en el cine. El único gran pecado del filme: que no aparezca ni una sola vez la frase “teletranspórtame, Scotty”.

Más información: Sitio oficial | Página de Facebook | Podcast Fuera de Órbita

Mundo Anillo (Larry Niven, 1970)

NIVEN, Larry. Mundo Anillo. Traducido por Mireia Bofill. Madrid: La Factoría de Ideas, 2007. 411p. ISBN 978-84-96689-25-1

Aventureros con buena estrella

De la WikipediaEn el año 2850, cuatro exploradores (dos humanos y dos alienígenas) son elegidos para explorar un misterioso “mundo anillo”, una enorme estructura artificial en forma anular que rodea una estrella. La historia ocurre en un universo tecnológicamente avanzado, donde la teleportación instantánea y los cascos de naves espaciales indestructibles son una realidad.

Tardé en decidirme para comentar Mundo Anillo. Puede que el mejor modo de comenzar sea un consejo: disfruta del viaje. Me pasé más de la mitad de la novela intrigado e interesado en desentrañar secretos anillícolas. Ello hizo que me perdiera parte del encanto del viaje en sí mismo, y del fabuloso grupo de aventuras que protagoniza la obra.

Imaginen lanzándose a lo desconocido con dos humanos, un enorme gato anaranjado y un alienígena difícil de describir con dos cabezas y tres patas. He aquí, amigos, a los héroes del cuento que se embarcarán en busca de una formidable raza que forjó uno de los ingenios más grandes del espacio.

La guerra entre civilizaciones

La novela transcurre en un futuro lejano, años después del conflicto entre humanos y Kzinti: una temible raza de guerreros con aspecto felino que apunto estuvieron de acabar con la especie, hasta que un adelanto tecnológico cayó en manos de una pequeña colonia llamada Lo Conseguimos (me encanta el nombre), y permitió a la humanidad poner fin a la contienda. La desconfianza sigue presente, y bastaría poca cosa para quebrar esta calma tras la tormenta.

Por supuesto, no ayuda que  la tercera raza en discordia sean los Titerotes: una especie totalmente asustadiza rozando lo paranoide, que posee un gran conocimiento tecnológico y un miedo cerval a cualquier cosa que suponga la más pequeña amenaza para su mundo. 

Ciencia y maravillas

Las explicaciones y detalles suelen darse en forma de goteo.  Sin embargo, los grandes aficionados al género ya conocerán casi todos los términos empleados en la novela. Leerás nombres como Vástagos de las Estrellas, Esfera de Dyson o Roseta de Klemperer alguna página antes de la explicación correspondiente. No hay que preocuparse, todo llega.

En la novela veremos aplicado con propiedad el adjetivo gigantesco. Las estructuras y paisaje de la superficie anillícola nos exigirá ejercicios de imaginación poco usuales.

Que la suerte te acompañe

Uno de los mejores puntos de la novela es la suerte. Como cualquier otra habilidad o fortaleza, la novela reflexiona sobre las posibilidades para crear mediante control de población a un conjunto de seres extraordinariamente afortunados en la vida, y cómo esa misma suerte podría hacerles eternos esclavos de la buena estrella.

Mundo Anillo es una obra que se echa de menos una vez se termina de leer. Porque no hay grupo más divertido que el que tiene a un Titerote loco entre sus filas; porque no hay nada tan emocionante como viajar por el espacio inexplorado con naves llamadas Tiro Largo o Embustero. Muy recomendable para quienes gusten de la creatividad en la ciencia-ficción… Y tengan un gato en casa.

Bonus: Malaciencia analiza concienzudamente la viabilidad del anillo.

Avalon (Mamoru Oshii, 2001)

Título: Avalon. Director: Mamoru Oshii. Guión: Kazunori Itô.

Una revisión de la búsqueda artúrica, un apartado visual impecable

En un futuro cercano, un peligroso juego llamado Avalon causa furor en  sociedad. A pesar de estar prohibido, muchos jugadores arriesgan su suerte, y a veces sus vidas, para ganar prestigio como luchadores. Ash, una guerrero Clase A que perteneció al legendario clan Wizard, emprenderá una búsqueda para llegar hasta el nivel secreto que se oculta en alguna parte del mundo virtual.

Antes de comentar esta película, conviene aclarar que no soy ningún experto en cine oriental. Sin embargo, de vez en cuando encuentro grandes sorpresas a nivel artístico y argumental en los directores del sol naciente. Avalon es una de ellas.

La película de Mamoru Oshii (también director de Ghost in the Shell) nos presenta un futuro muy industrializado, donde triunfa un juego de realidad virtual que da nombre a la película. Avalon es ilegal, y tan famoso que han llegado a formarse toda una economía sobre esta especie de entorno multijugador, donde los participantes han de
luchar de forma individual o por equipos para subir de nivel.

La bruma industrial

El primer detalle interesante en la película es la ubicación. La trama transcurre en algún lugar de Polonia, ya que todos los personajes hablan polaco. La estética del lugar es una mezcla de revolución industrial con algunos toques de cyber y steampunk. El antro donde los jugadores se reunen para combatir, comer y charlar parecen las catacumbas salidas de alguna pesadilla post-soviética.

Sin embargo, dentro de Avalon todo cambia, apareciendo páramos desérticos y maquinaria de guerra; vestimentas y armas que recuerdan ligeramente a Dune, y una foma de interacción social similar a los clanes de jugadores que pueblan internet.

Banda sonora

Compuesta por Kenji Kawai, la banda sonora es uno de los aspectos más destacables de la película. El tema central, denominado Voyage to Avalon, es una de las piezas más hermosas que he podido escuchar en un largomentraje. Si bien no se trata de un repertorio musical extenso, cumple a la perección la misión de acompañamiento para las escenas.

Avalon es una película de recomendación muy personal. Habrá quien la considere interesante, mientras que otros se aburirán de lo lindo. Pero si te gusta jugar al World of Warcraft, las historias del Rey Arturo y sus caballeros, o la visión tecnológica del futuro, quizá te interese echarle un vistazo.

George Orwell tiene un blog

A través de Microsiervos he llegado a The Orwell Diaries; una iniciativa que pretende publicar todas y cada una de las anotaciones que escribió Eric Arthur Blair, más conocido como George Orwell, a lo largo de cuatro años en su diario.

Hace ya tiempo que leí 1984, una de las novelas sobre el futuro más aterradoras y con más sensibilidad que haya alumbrado la literatura. Obra donde nació el Gran Hermano, pesadilla última para la libertad individual, que los humanos del presente hemos convertido en aberración televisiva.

Lean 1984, una novela que les hará un poco más libres.