China refuerza el candado, también el resto del mundo

China da otro paso más hacia la perversión aislacionista que impera en Corea del Norte. Una lista de periodistas críticos con el régimen es una muesca más en el revolver con el que dispara el dragón a la libertad de expresión.

“Conductas profesionales malsanas” es el término utilizado, equiparable a muchas otras dictaduras que buscan la suciedad en corazón ajeno para no ver la del propio.

Podría parecer vergonzoso a ojos de la comunidad internacional y países democráticos, pero no se crean que en Europa vamos mucho más avanzados en cuestión de libertades y redes. Baste mencionar las iniciativas de control que se ponen en marcha desde la Unión Europea, las contínuas reclamaciones de sociedades de gestión sobre una internet donde la privacidad no exista, o la censura que muchas empresas establecen a los medios de comunicación.

La libertad de expresión disminuye a nivel global. A pesar de que los medios para decir lo que se piensa aumentan día a día, disminuye la posibilidad de hacerlo.

Vía 233grados.com.

A China no le gustan los bloggers

China ha puesto punto final al buen rollito con los medios. Al menos, en lo que a blogs se refiere. Según informa BoingBoing se están produciendo detenciones de bloggers relacionados con protestas a favor de la independencia del Tibet.

Sitios como el anteriormente citado o ReadWriteWeb están siguiendo el caso de cerca, al tiempo que contactan con la embajada estadounidense, puesto que los detenidos son ciudadanos norteamericanos.

¿Y ahora qué? Tanta enegía positiva en la inauguración de los juegos ya se ha quedado en nada. Desde Internet, todos advertíamos la mala idea que suponía un acontecimiento deportivo internacional auspiciado por un regimen autoritario.

Damas y caballeros, se abren las mazmorras.

Más inormación: BoingBoing | Free Tibet

Bonus: ReadWriteWeb enlaza una magnífica presentación con datos sobre Internet en China.

China y los Juegos

Ayer publiqué un artículo de opinión en La Voz de Asturias sobre la censura en China. Es probable que, por primera vez desde que tengo uso de razón, mis ojos no contemplen la ceremonia de inauguración de unos Juegos Olímpicos, debido a la situación lamentable que la libertad de expresión atraviesa en el país.

La comunidad internacional se afana por aplacar la rebeldía moral que ha surgido desde Internet. A la mente colmena le enfurece que un acontecimiento nacido en la cuna de la democracia oxigene un gobierno autoritario que encarcela ideologías.

El texto completo en El dragón y la mazmorra.