Pues ahora no me indexas

DineroRecientes declaraciones del presidente de News Corporation, apuntaban a un posible bloqueo de los diarios pertenecientes a Ruper Murdoch para evitar que buscadores como Google indexen y faciliten el acceso al texto completo de sus noticias. Espera… ¿No lo estaban haciendo ya? Si, pero esto es distinto. Algunos análisis apuntan a un ataque por dos frentes de la News Corporation al statu quo actual de la red.

Los periódicos le deben a Google gran parte de su tráfico de usuarios. Con mayor o menor valor respecto al lector fidelizado, las entradas y visitas a la página se traducen en más ingresos publicitarios, por nimios que estos sean en comparacion con sus hermanos de papel. Por otro lado, Google no matiene una sección como Google News por pura caridad: infinidad de lectores (y periodistas, y directivos) utilizan el agregador de noticias para tomar el pulso a la prensa. Además, los resultados normales también inclyen enlaces a diarios y noticias relacionadas con el término buscado.

Esta simbiosis entre prensa y buscadores no es perfecta. Los segundos quieren más “chuches” en el cumpleaños, y los primeros optan por una respuesta totalmente racional: “Si no te gusta el juego, pues no juegues”. Por supuesto, modificar los sitios de noticias para impedir que sean indexados por los motores de búsqueda equivale al clásico “me enfado y no respiro”; tiene gracia los 20 primeros segundos, pero luego el niño protestón cae víctima de su propio farol.

Pero… ¿Qué pasaría si el niño fuera un poco más avispado? Imaginemos que el gran imperio de la comunicación quisiera cambiar las reglas del juego, e intepretar su relación con los buscadores como una actividad puramente mercantilista, susceptible a la sugerencia, advertencia o amenaza?

¿Que pasaría si el niño hace trampas?

Ahora que Bing ha entrado en el mercado como un terremoto, no le sería dificil a Murdoch & Co. retirar todo su contenido de Google… Mientras cierra jugoso acuerdo con Microsoft para que el buscador tenga todas las noticias de News Corp. a disposición del público en los resultados. Peor aún: imaginemos que la medida atrae a otros medios y multinacionales, utilizando la misma estrategia para ejecutar, por fin, la pataleta contra el Google-que-todo-lo-ve. Esto cambiaría las reglas del juego en el indexado de conteidos a través de internet. Porque la relevancia se las vería con otro contendiente, mucho más poderoso, histérico y rencoroso: el dinero.

Si, hace tiempo que fue inventado AdSense. Sí, muchos buscadores conjugan publicidad y resultados sin que pase nada. Pero el movimiento que mencionamos afectaría a la zona que, desde el inicio de esta tecnología, ha supuesto el terreno neutral entre algoritmo y chequera: los resultados generales, los enlaces no patrocinados. Todos manipulados, pervertidos.

¿Podría suceder? Pues sí. ¿Llegará a suceder? Ya saben que no me gusta pillarme los dedos con profecías, pero lo veo harto difícil. Para que el bloqueo de aduanas a un buscador tuviera efecto semejante, la jugada tendría que venir en bloque. Y no hablo de un bloque cualquiera, hablo del Cubo Borg más grande que hayan visto en toda su vida: un movimiento masivo, enorme, que no llegará a producirse. Porque tres hormigas bastarían; tres pequeñas hormigitas con acceso gratuito a sus noticias y contenidos, financiados por la publicidad. La balanza se desequilibraría, y vuelta a empezar.

Por ello, considero que las advertencias de Murdoch y comapñía no pasan de ser brindis al sol de compañías desesperadas por sobrevivir en el mundo que podría matar a la prensa en papel. No me malinterpreten, no tengo nada en contra del pago por noticias, siempre que ello implique una cierta calidad. Sin embargo, el componente perverso del chantaje a los buscadores nos introducirá en un terreno de juego muy distinto al actual.

Y no sé si los internautas querrán jugar.

Do something. Anything. Please. Survive. But there’s one thing you shouldn’t do. Blame others for sending you visitors and not figuring out how to make money off of them.

Danny Sullivan

You don’t charge the search engines to send people to articles on your site, you pay them.

If you can’t make money from attention, you should do something else for a living. Charging money for attention gets you neither money nor attention.

Seth Godin

Foto: Guillermo Esteves

Bing no puede ser Google

bing En realidad, nadie o nada puede. Es la reflexión que mantengo desde hace tiempo, plasmada por Seth Godin en un artículo reciente sobre Bing, el nuevo buscador de Microsoft. Apunta el analista que una campaña destinada a convencer al usuario de que un producto es “el nuevo Google” supone una pérdida de dinero y recursos.

Microsoft, home of the Zune, has just announced that they’re going to launch Bing, a rebranding and reformatting of their search engine. So far, they’ve earmarked $100 million just for the marketing.

Bing, of course, stands for But It’s Not Google. The problem, as far as I can tell, is that it is trying to be the next Google. And the challenge for Microsoft is that there already is a next Google. It’s called Google.

Considero que tiene razón. El nuevo bombazo tecnológico en la red no será propiciado por ningún sistema que se anuncie directamente o entre líneas como el Google Killer. Tomando como ejemplo a Twitter, la batalla por la búsqueda de la información en tiempo real no la ha ganado la compañía de Mountain View, sino una aplicación que nació con la premisa más simple de todas: averiguar qué estás haciendo ahora mismo.

Por otra parte, los de Redmond no sabían con quién se estaban viendo las caras. Prueba de ello es el gigantesco misil de interceptación que supuso Google Wave, expuesto a los desarrolladores y al mundo poco después del lanzamiento de Bing. Sólo les faltó decir “toma esa”. En palabras de Michael Arrington:

You know that scene in the Lord Of The Rings movie where the huge eye of Sauron on top of that mountain swings its view from the alliance troops massed at the Black Gate of Mordor over to the real action, Frodo with the Ring at the Cracks of Doom?

That’s basically what happened today. The eyes of the world, and the press, swung from San Diego to San Francisco as they realized what was happening. And what was happening was this: Google stole Microsoft’s thunder with one of the most ambitious and exciting products the tech world has seen in a long while.

Teniendo en cuenta que ya han existido precedentes con la salida de Wolfram|Alpha, estos “reventones” que últimamente realiza Google con los productos ajenos podrían ser una nuestra de temor por parte de la gran compañía. Muchos pretenden destronar al rey ¿alguien lo conseguirá?