Historia secreta

No suelo frecuentar los blogs y páginas sobre anécdotas históricas. Prefiero esperar a enlaces, reenlaces y tuits par examinar alguna cosilla que pudiera haberme perdido, como recomendaba Cory Doctorow en un artículo para The Guardian. Sin embargo, hay una notable excepción que permanece en mi Google Reader desde hace ya unos meses, y es una sección del blog io9 llamada Secret History.

Io9 es una publicación de la factoría Gawker orientada a la ciencia ficción y fantasía. Dada la abundante cantidad de historias publicadas en los blogs de la compañía, sindicar toda la web en el agregador de noticias es poco más que un suicidio. Por ello, recomiendo especialmente la sección mencionada, que incluye relatos sobre episodios históricos con algún componente misterioso. Entre los publicados hasta ahora, hay varios que merecen ser destacados:

  • Sobre Herbert Spencer, que acuñó el concepto de “supervivencia del mas fuerte” y fue uno de los máximos exponentes del darwinismo social. Pocas veces se habla de su sentido del humor, bastante sádico; su galopante hipocondria y cierta afición a verstir un traje de una sola pieza que le hacía parecer un oso.
  •  Sobre William S. Burroughs, y su experiencia como adepto en la Iglesia de la Cienciología. Cierto es que no llega a la extensión y análisis del publicado por The New Yorker sobre este fenómeno, pero es extremadamente divertido, sea como fuere.
  • Sobre el primer museo del que se tiene constancia, creado por una princesa babilonia hace 2.500 años.

Además, hay pequeñas notas que complementan estos artículos, más extensos. En general, Io9 es un buen blog; prueba de ello son otros trabajos como esta interesante serie de artículos dedicada al género Pulp.

Imagen: ruinas de Cirene (Flickr/Gordontour)

¡Que no cunda el pánico! Hoy es el día del orgullo friki

Hoy es el Día del Orgullo Friki, también denominado Día de la Toalla; una fecha donde sacamos nuestro verdadero yo a pasear. Con motivo de tal celebración, reciclo una columna que publiqué hace unos meses en La Voz de Asturias y que es, a todos los efectos, una vindicación del género fantástico y la ciencia ficción, temáticas a las que debo gran parte de mi amor por la lectura. Mucha gente tiene los pies en el suelo, nosotros tenemos una flota estelar. Feliz día.

A caballo, si hace falta

La saga de libros La Espada de la Verdad, escrita por Terry Goodkind, inspiró una serie de televisión que se estrenó en España bajo el título La Leyenda del Buscador. No me pierdo ningún capítulo, a pesar de que programas de otra temática y similar calidad no hubieran resistido tres visionados. Explicación: la fantasía es una droga; y de las duras, porque distorsiona la realidad de forma divertida.

Un ejemplo tiene como protagonista a un chaval de Massachusetts llamado Daniel Depaolis. En la Spirit Week de su colegio –parecida a la Semana Cultural que se celebra en algunos institutos–, una de las jornadas estaba dedicada a los caballeros. Depaolis obró en consecuencia: acudió a su colegio montado a caballo, con yelmo y espada, en compañía de su escudero. La reacción ante semejante ocurrencia no se hizo esperar, y el director del centro le obligó a bajarse del caballo para después expulsarle durante dos días.

Terry Pratchett es uno de los mejores autores de literatura fantástica. Las novelas del Mundodisco le proporcionaron reconocimiento mundial y el título de Caballero de la Orden del Imperio Británico en 2009. Cualquier realista o descreído acogería semejante pompa con una mezcla de sorpresa y embarazo. El caso de Sir Pratchett fue diferente; como autor de género, supo exactamente lo que había que hacer. Con ayuda de un amigo herrero, utilizó mineral procedente de meteoritos y se forjó una espada mágica. Observen que no utilizo el entrecomillado, porque si uno se forja su propia espada con metal de los cielos, la espada es mágica y no hay más discusión.

Alumnos como Depaolis y autores como Pratchett nos enseñan una valiosa lección: la realidad es tozuda, pero nosotros somos más y estamos mejor armados. Por eso hay que tener cuidado antes de maltratar la nueva edición de lo que fue una gran película en el género fantástico.

Jorge Lorenzo es Campeón del Mundo de Moto GP 2010. Y ahí terminan mis conocimientos académicos sobre su persona; no soy aficionado a las motos, ni le conozco en el plano personal para juzgar intenciones. Pero cuando en el blog Zona Fandom publicaron, en medio del horror, que el Sr. Lorenzo iba a tener un papel en el doblaje de Tron: Legacy , poco faltó para que forjara yo también una espada y fuera en su busca.

Tron es una de aquellas joyas que salieron de la factoría Disney a principios de los 80. En la historia, un programador llamado Kevin Flynn intenta salvar el mundo digital que ha creado desde dentro, tras ser arrastrado al mismo por el Control Central de Procesos, una malvada inteligencia artificial. Flynn, un Usuario entre programas, un dios entre sus criaturas, ayuda al personaje Tron a conseguir llegar a la torre I/O, templo de comunicación donde otro Usuario les dará la clave para destruir al tiránico CCP y devolver la paz al sistema.

Utilizando máquinas, Tron habla de humanos; piezas en el gran sistema jerarquizado, buscando al programador último y esperando siempre instrucciones. Una gran película de ciencia-ficción y fantasía, cuya secuela se estrenará en Diciembre y que merece un respeto por parte de la Disney. Deje usted el doblaje a los profesionales, señor Lorenzo. Y ustedes, amos deMickey Mouse en versión española, mejor no saquen de quicio a los espectadores de culto. Si hace falta, entraremos a caballo en el estudio de doblaje.

Imagen: Flickr|Jim Linwood

De ratones y gatos en la jornada de reflexión

Tras ver el vídeo, estoy seguro de que cada persona tendrá una idea distinta sobre:

  • Quienes son los gatos negros.
  • Quienes son los gatos blancos.
  • Quienes son los gatos moteados.
  • Quienes son los ratones.
  • Si hay ratones y gatos.
  • Si somos todos ratones.
  • Si somos todos gatos.

Es lo bueno de algunas fábulas: están abiertas a la interpretación. Sea como fuere, vota. Es de los pocos derechos que permanecen con el paso de las décadas.

Vía La Ciencia y sus Demonios.

La #spanishrevolution fue (y será) tuiteada

Desde hace mucho, los críticos con la capacidad de movilización de la red argumentan que una cosa son 10.000 personas a posadera sentada en Twitter y otra, muy distinta, llevar esa movilización a la calle. Que el verdadero valor radica en lo segundo, y que no había pruebas suficientes de que pudiera estar debidamente organizado por lo primero.

Pues ahí tienen.

No soy un iluso. Cuando se cierren las urnas, gobierne quién gobierne seguiremos con los mismos defectos en las instituciones. Sin embargo, algo habrá cambiado para siempre en la mentalidad de los políticos. Con el jaleo montado a causa de la Ley Sinde, y sumándole ahora una protesta mucho más genérica e importante en términos políticos, algo me dice que ya no se volverán a ver los cabreos de Twitter y otras redes con los mismos ojos.

Democracia real, ese tabú

Me hace mucha gracia ver la úlcera que apodera las tertulias políticas cada vez que se pronuncian las palabras “democracia real”. Todo el mundo se indigna, se acalora y se apresura a decir que ya estamos en una democracia. Es como mentar a Voldemort.

Uno de los principales indicadores de que estamos en una democracia es que, precisamente, podemos hablar de ella; incluso para decir que la que tenemos es de mala calidad. O para decir de ella que es una mierda; cosa que, por cierto, no es lo que quieren decir muchos acampados; tampoco yo. Pero se puede hablar de ello; debe poder hablarse de ello, ya que existe algo llamado libertad de expresión.

¿Hay un más allá?

Otro enigma que parece obsesionar a prensa y tertulia es la continuidad del movimiento. ¿Perdudarán las concentraciones? ¿Caerán vaporizadas tras el cierre de las urnas? Honestamente, no creo que esa sea la pregunta más importante. La pregunta más importante es: ¿Qué piensan hacer los partidos mayoritarios tras todo este movimiento?

Todos ustedes se imaginan la respuesta. Yo sólo espero que esa suposición no sea correcta. Al menos, ya sabemos que es lo que aterra, de verdad, a los políticos: una sociedad que exige sin miedo, sin bandera.

Foto: Flickr | Brocco_lee

Día del Libro, alimento para el corazón

Escribí este texto para La Voz de Asturias del 24 de abril de 2009. Recupero el mismo para celebrar, como cada año, la festividad del mejor invento que haya concebido jamás la humanidad. Feliz día para todos los lectores y lectoras del Pergamino Raspado.

Alimento para el corazón

Guardemos un minuto de silencio por almas y letras. Sea esta una señal de honor y de respeto, para aquellos y aquellas que han sacrificado sueños, sufrimiento y esfuerzo, a fin de que que nosotros podamos leer en la seguridad de nuestro sillón orejero. En el tren, la biblioteca o la parada de autobús, viajan nuestros sueños de tinta. Larga vida a la literatura, no tan vieja como el mundo, pero con un gran poder.

Porque la palabra escrita tiene poder; el poder de sanar heridas del alma. La creación literaria es capaz de apuñalar conciencias y cambiar a las personas. Tal es la posibilidad de mutación, que muchos temen acercarse a cierto libro. Porque los libros fueron creados por conciencias, y parte de las conciencias se vuelcan en los libros, que contienen luces o sombras de su autor. No importa dónde nos lleve la ciencia, o el progreso tecnológico: las palabras llegaron antes.

Ayer, Día del Libro, las letras deambularon por la calle. Se colaron en portales, conciencias, maletas, bolsos y mochilas. En Cataluña, se envolvieron con promesas de amor, papel de regalo y una rosa.

Por eso todos los días son días de libro. Días para despertar, expandir la mente y reformar nuestro pensamiento. Porque la palabra escrita, sea donde sea, es llave a la mayor ventaja del ser racional. Porque los libros nos permiten tomar las ideas y visión de un extraño y hacerlas nuestras. Porque nos permiten vivir cien mil vidas, para después desperezarnos y tomar un café. Porque vivir vale la pena, aunque sólo sea para seguir leyendo.

Foto: flickr| friarsbalsam

Manual básico y algo heterodoxo de Twitter

Hace ya unos días que percibo un aumento en el número de personas de mi entorno que se suscriben a Twitter. A pesar de que las guías para este servicio web abundan como las biblias, voy a aportar mi pequeño granito de arena con algunos consejillos.

Primeros pasos

  1. Quita el huevo ese tan feo y pon lo que te apetezca como tu avatar. Dicen que es mejor una foto, por aquello de transmitir mayor honestidad. No hagas caso. Si te da la gana pon la foto y si no, pues no. Pero quita el huevo, por lo que más quieras; queda horrible.
  2. Ve a configuración, y abajo del todo en la pestaña de cuenta, marca “usar siempre HTTPS”, porque así tendrás una cuenta más segura. No digo más para no aburrirte, pero si tienes ganas puedes encontrar una sesuda explicación en la Wikipedia.
  3. Todavía en configuración, ve a “notificaciones” y lee todo lo que pone. Que luego marques o desmarques queda a tu criterio, pero este sencillo paso puede ahorrarte una tonelada de correos electrónicos al día.
  4. Encuentra a tus amigos y visita la sección “a quién seguir”.

Twitter tiene su propio lenguaje

Probablemente ya lo sepas, pero por si acaso, has de tener en cuenta que las @respuestas se escriben así, o que algunos #temasdeconversacion y #campañas llevan almohadilla delante para facilitar el seguimiento.

Por supuesto, quizá sepas también que si añades una “d” seguida del @usuario al que quieres escribir, lo que harás será transmitirle un mensaje privado.

¿Abierto o cerrado?

La privacidad de los mensajes en Twitter tiene dos modos: encendido y apagado. Si cierras tu cuenta de Twitter, sólo te podrán seguir las personas a las que autorices; si la abres, todo quisque verá lo que escribes, y buscadores como Google lo indexarán de vez en cuando. Tu decisión afecta a todos los mensajes, no hay término medio. Si cierras, cierras todo. Si abres, abres todo. Puedes cambiar esta opción en cualquier momento. De forma similar, es importante que sepas que los mensajes tienen botoncito de borrado.

Netiqueta y supervivencia

Si tu Twitter es público, recuérdalo y piensa antes de publicar. Pero no lo pienses como pensaría Bismarck en lograr la unificación de Alemania. Sólo ten cuidado y usa el sentido común.

Nunca, jamás, mentes a la madre de alguien, y mantén las palabrotas a dieta. Sí, ya sé que personajes como @perezreverte no comulgan exactamente con este consejo, pero a no ser que hagas de tu carrera profesional ser un escritor especialmente borde a la par que mordaz, que vive en un barco y no tiene más empresa que la editorial que publica sus libros, mejor deja la grosería fuera de la ecuación (si utilizas un seudónimo y no te conoce nadie, tú mismo con tu organismo).

Que sepas que los famosos tampoco se libran de la picota si se pasan de listos. De hecho, suelen ser los más perjudicados en una salida de pata de banco; mira lo que le pasó a Nacho Vigalondo cuando tuvo la genial idea de contar chistes sobre el Holocausto.

Si quieres comentar algo con otro usuario sin que lo vean los demás, usa los DM, también llamados mensajes directos, o mensajes privados. Y recuerda, asegúrate de que lo mandas como mensaje privado en vez de como @respuesta antes de darle a enviar. Hay países que se declaran la guerra por menos que eso.

El cliente es la clave

Para usar Twitter tienes dos opciones: escribir desde su web, o utilizar un cliente.

Lo más importante es encontrar el programa ideal, el que te permita enviar mensajes con más facilidad.

Sí, es de Perogrullo, pero conviene recordarlo. El cliente de Twitter que debes utilizar depende, en gran medida, del medio o la forma de acceder a internet que prefieras durante la mayor parte de la jornada. Lo comento porque más de una persona se ha registrado, ha colgado un par de mensajes y no ha vuelto. A veces se debe a que el servicio no interesa, pero en otras ocasiones el problema radica en no tener una forma rápida de compartir algo en Twitter. Y cuando digo rápido, no me refiero a ir a la web de Twitter y colgarlo desde allí, me refiero a enviar un mensaje con un sólo clic.

Veámoslo con un ejemplo. Si el 90% de tu actividad en la red la desarrollas…

  • Utilizando un ordenador, pues lo más facil es poner mensajes desde Twitter.com. También puedes utilizar un cliente para escritorio, como Tweetdeck, Echofon o los que te facilita el propio Twitter.
  • Enviando mensajitos con tu smartphone o la Blackberry, entonces te conviene descargar un cliente de Twitter para el modelo que estés usando. De ese modo, no necesitarás esperar a estar en el ordenador para compartir cosas con el mundo.

¿Y si lo que quiero compartir es un enlace?

El problema de Twitter es que, al permitir únicamente 140 caracteres por mensaje, introducir una dirección web completa nos resta mucho espacio. Solución: utiliza un acortador. Se trata de servicios web que convierten una dirección como esta:

http://maps.google.es/maps?f=q&source=s_q&hl=es&geocode=&q=La+Voz+de+Asturias, +Oviedo&aq=0&sll=40.396764,-3.713379&sspn=7.644835,14.128418&ie=UTF8&hq=La+Voz+de+Asturias,&hnear= Oviedo,+Asturias, +Principado+de+Asturias&ll=43.365906,-5.847473&spn=0.013478,0.027595&z=15

En otra como esta:

http://bit.ly/hLYZX3

Casi todos los clientes de Twitter pueden acortar automáticamente los enlaces que introduces. De hecho, el propio servicio tiene un sistema para ello, que además se puede utilizar desde el propio navegador a través de un marcador que puedes guardar en favoritos.

¿Tienes tiempo para una prueba? Haz clic y mantén pulsado este enlace. Ahora, arrástralo a la barra superior de tu navegador. La ventaja de este sistema es que gracias a ese marcador, cuando estés en una página y quieras compartirla sólo has de pulsar en él, y aparecerá un recuadro que te permitirá enviarlo a Twitter. Haz la prueba con este artículo, por ejemplo (pero qué link bait más discreto).

Esto es, más o menos, lo básico sobre Twitter. En la red encontrarás cientos de manuales, pero recomiendo especialmente los que la propia red social ha creado. Y si ya eres un power user y crees que debería añadir algo a esta guía básica, no lo dudes y deja un comentario. Si el consejo es poco habitual y/o original, tanto mejor. Así compenso el ladrillo que acabo de soltar ;) .

Imagen: Flickr|13stock

Hagamos acopio de paciencia

Mi posición es clara. Internautas somos todos. Otra cosa son los grupos mafiosos que trafican con lo que no es suyo, y también con los internautas, porque uno de sus negocios es la venta de los Ip. La Academia tendrá que tener reuniones con gente representativa, si la hay, de los internautas. Pero sí quiero dejar claro que para mí internet no es el futuro, sino parte de él. Y no es el presente, como decía Álex.

Ya está aquí, ya llegó, y el buen rollo se acabó. Enrique Gonzaléz Macho: “No creo en el estreno simultáneo en cines y en la red”.

¿La venta de los IP? Algo me dice que vamos a tener un nuevo presidente de la Academia de Cine de lo más prometedor.

Por Wikileaks

200 personalidades del mundo cultural y periodístico en Estados Unidos han firmado Wikileaks Open Letter, un manifiesto en defensa de este sitio web, así como del derecho de los ciudadanos al acceso y la obtención de información proveniente de los poderes públicos.

Además, los firmantes aseguran que una democracia real depende del escrutinio riguroso del poder por parte del pueblo y de una prensa cuya misión es averiguar la verdad, como decía Noam Chomsky. Esta es la misiva:

Open Letter in Defence of WikiLeaks’ Right to Publish

We believe that free societies everywhere are best served by journalism that holds governments and corporations to account. We assert that the right to publish is equal to, and the consequence of, the citizen’s right to know. While we believe in personal privacy and accept a need for confidentiality, we hold that disclosure in the public interest is paramount. Liberty, accountability and true democratic choice can only be guaranteed by rigorous scrutiny. We defend the right to publish the truth responsibly without obstruction and persecution by the state. The primary duty of journalists everywhere is to advance the cause of understanding, not to assist governments and powerful interests in suppressing information, and never to defer to ingrained habits of secrecy.

With these principles in mind, we declare our support for the publication of documents released through leaks. They have cast significant light on the behaviour of governments and corporations in the modern world. WikiLeaks has done the world great service. We strenuously denounce the threats of death and criminal prosecution of its director for publishing, together with many organisations throughout the world, information that is clearly in the public interest.

Those in authority routinely oppose such disclosure, as they have done since the struggle to publish the proceedings of the British Parliament over two hundred years ago right through to the release of the Pentagon Papers. We believe no democracy has ever been harmed by an increase in the public’s knowledge and understanding.Therefore, we, the undersigned, declare our unyielding support for the principles of journalistic inquiry and openness, and condemn the forces that threaten both.

Mientras tanto, Bradley Manning continúa soportanto todo tipo de maltrato físico y psicológico.

Downton Abbey

¡A ningún inglés se le ocurriría morirse en casa de otra persona! No digamos ya en casa de un desconocido.

- Violet, Condesa viuda de Grantham

Las series costumbristas o “de época” nunca me han gustado en bloque. Depende más bien de la época y de la costumbre practicada en ella. Por eso, dramones como Norte y Sur o Arriba y Abajo me ocupan unos pocos bytes, de esos que encajan en la cultura popular o el recuerdo colectivo. Ni una ni otra me llamaron demasiado la atención.

Por eso, comencé a ver Downton Abbey con cierto escepticismo. Como buen degustador del género fantástico se me hace difícil asimilar un drama sin bicho sobrenatural de por medio. Pero esta serie, producida por la BBC e infinitamente aclamada por blogs y crítica especializada, merece un visionado. Intentaré explicar por qué.

De la Wikipedia: Año 1912. La vida en el condado de Downton Abbey (Inglaterra) cambia cuando el futuro heredero muere en el hundimiento del Titanic. El conde Robert Crawley (Hugh Bonneville) y la condesa Cora Crawley (Elizabeth McGovern)-padres de Mary (Michelle Dockery), Edil (Laura Carmichael) y Sybill (Jessica Brown-Findlay)- empiezan la búsqueda de un nuevo heredero, que finaliza en la elección de un joven abogado de clase media, primo lejano de Robert: Matthew (Dan Stevens). Esta decisión, en cambio, no gusta a algunos miembros de la familia ni a todos los criados.

Por favor, Carson, no sea melodramático; no esta interpretando a un personaje de Dickens.

- Robert Crawley, Conde de Grantham

Esta frase define bastante bien el espíritu de la serie. El primer punto a su favor es la ausencia de gas lacrimógeno. Es cierto que hay momentos tristes, pero quedan reducidos a un nivel menor, una especie de languidez, que hace los malos momentos perfectamente soportables. Lo mejor de todo es que dicha languidez se combina con una demostración de la mejor flema y socarronería inglesas. Hay comedia en el corazón de la serie, y es precisamente esa comedia la que permite que contemplemos los momentos de penuria sin ahogarnos en ellos.

Escala de grises

El segundo aspecto destacable son los personajes y lo complejo de sus perfiles. El primer capítulo de la serie juega con el espectador a los trileros, exponiendo papeles muy arquetípicos, definidos. Sin embargo, a medida que avanza la serie se hace patente la escala de grises, mostrando que hasta el más cínico de los protagonistas tiene anhelos, motivaciones más allá de su zafiedad moral.

Del siervo al trabajador

En Downton Abbey el servicio no está compuesto por esclavos sino por trabajadores, con derechos reconocidos por el Parlamento de Inglaterra. Es cierto que todavía permanecen restos del viejo vínculo del vasallaje, de la sumisión al terratentiente. Pero son ya difusos, y los criados no se cortan a la hora de defender sus opiniones; siempre desde el más absoluto respeto, pero siempre con sus opiniones. En general, podríamos decir que estamos justo en el límite del cambio de mentalidad sobre esta cuestión.

Downton Abbey me ha sorprendido para bien. Es posible que te guste, aunque no estés acostumbrado a este tipo de argumento. Si estás pensando en ver la serie, dale una oportunidad.

Enlace de pago

El título de esta reflexión es una pequeña licencia, pero resume bien todo el daño que la primera tentativa de muros de pago causó a los diarios digitales. Cuando sitios como El País decidieron imponer el cobro por acceso a sus noticias, todos los blogs y webs que mencionaban una infomación de dichos sitios incluyeron un pequeño texto, indicando que el acceso al enlace requería una suscripción. Esas tres palabras casi lograron sacar a los pioneros del mapa, en detrimento de rivales directos que ofrecían el mismo contenido en acceso libre.

Ahora, medios como el Wall Street Journal llevan a cabo la resurrección de aquel bicho tan peligroso, en una versión cuidadosamente diseñada para no desatar las iras de lectores que no quieren ver el aburrido aviso, columnistas que no quieren perder su influencia en la red y anunciantes que buscan alcanzar la mayor cantidad posible de público.

El último gigante en irrumpir en lo que podríamos llamar el “muro de pago de puntillas” ha sido The New York Times. Resumiendo la nueva política, obtenemos lo siguiente:

  1. Se podrá acceder a los artículos sin coste alguno hasta cubrir la cantidad de 20 textos cada més.
  2. Los artículos leídos mediante el acceso a través de un enlace en las redes sociales no tendrán limitación en su lectura. La sección Top News seguirá siendo gratuita, así como la portada, portadas de sección y blogs.
  3. Los suscriptores de papel tendrán acceso total a los contenidos.
  4. Los suscriptores web tendrán tres modalidades a elegir, con distinto precio y funcionalidades.

Con esta configuración, los lectores casuales del NYT no se pegarán de bruces contra el muro, y los bloggers y usuarios de redes sociales tampoco verán mermada la calidad de sus enlaces y recomendaciones. Como hemos comentado antes, la estrategia pretende ser la vacuna contra el “enlace de pago”; una solución intermedia. Arthur Ochs Sulzberger Jr., editor de la Grey Lady, ha remitido esta carta a sus lectores:

This week marks a significant transition for The New York Times as we introduce digital subscriptions. It’s an important step that we hope you will see as an investment in The Times, one that will strengthen our ability to provide high-quality journalism to readers around the world and on any platform. The change will primarily affect those who are heavy consumers of the content on our Web site and on mobile applications.

Cabe preguntarse qué sucederá en el futuro. Algo me dice que, si el modelo propuesto tiene éxito, la prensa reforzará el fortín de pago. Si no lo tiene, tal vez sea la excusa para volverse más restrictivos.

El aspecto positivo es encontrarnos, al fin, en un campo de pruebas real para el negocio de las ediciones digitales de los diarios. Nadie mejor que el propio lector para decidir lo que desea en un sistema de libre competencia, tras meses diciéndole al lector lo que tiene que hacer para compensar a las rotativas.

Cuando llegó internet, los propios diarios se apresuraron a colgar sus contenidos en línea con acceso gratuito, cobrando unos precios irrisorios por la publicidad. De aquellos polvos vinieron estos lodos; por eso no me gustaría ver cómo la prensa se une al coro de plañideras compuesto por la industria del cine, la música y el libro, quejándose de una situación a la que ella misma abrió la puerta.

Trabajo en una redacción; les aseguro que, tomando como medida el esfuerzo y sacrificio de los periodistas, el precio actual de un diario es una ganga. Sin embargo, también creo en un acceso libre y universal a la cultura. Hay espacio de sobra para que unos se informen y otros hagan negocio, pero el periodismo ha de renunciar a su papel de víctima y reconciliarse con la persona que, pagando o no, invierte minutos y horas en visitar la web de un periódico. Para los que la nutren, no existe tiempo más valioso.

Bola extra: Silvia Cobo desmenuza un impresionante documento: la presentación de la web del NYT hace 15 años.

Imagen tomada de Nieman Journalism Lab