El cuervo, la creación y la crisis

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Escogí uno de los relatos que más me impresionaron siendo niño para comentar en La Voz de Asturias lo que nos depara el año próximo. Llega un tiempo de cambios, y la sociedad ha de prepararse para toda una revolución de la economía.

Existen cuentos sobre tierras heladas; pueblos vinculados con los espíritus animales. Al contrario de otras naciones, muchas tribus indias consideraban al cuervo como artífice de la creación. Apartando lugares comunes, existe un increíble momento en el relato donde el cuervo toma conciencia de sí mismo, y descubre su condición como la entidad con poder para forjar el mundo.

Más en Un mito para el invierno.

Teleoperadores, máquinas y cintas de audio

Javier Martín nos cuenta en Loogic una historia de tragedia y dolor de barriga que más de un hemos tenido que soportar.

En el 609 no trabajan personas, trabajan maquinas, autómatas programados por algún directivo con ambiciones de gran hermano. Las personas dejan de serlo cuando se les elimina su capacidad de razonamiento, cuando no se les permite contestar cosas tan sencillas como “si” y “no”, cuando se les ha obligado a no poder comunicarse, solo poder contestar frases prefabricadas que no significan nada, cuando durante ocho horas al día lo único que pueden decir es “vamos a realizar las comprobaciones oportunas”, “su llamada será transferida al departamento correspondiente”, “en estos momentos el sistema no permite realizar dicha gestión”.

A pesar de que no describe nada que no hayamos surido en nuestras carnes alguna vez, su texto resulta especialmente interesante porque señala a los teleoperadores como una víctima más del sistema. Porque la deslocalización trajo consigo un efecto secundario que muchos empresarios conocen, pero muy pocos están verdaderamente dispuestos a atajar: la deshumanización.

Por ello, la próxima vez que le respondan del otro lado de la línea con frases huecas y falsa empatía, recuerde que el verdadero culpable de la situación no es su interlocutor, sino la compañía que admite la deshumanización de operador y cliente. Recuérdelo cuando venza su contrato o se termine el saldo de su tarjeta.

Senderismo extremo con El Señor de los Anillos

Última frikada deportiva para los admiradores de Tolkien: si te interesan el senderismo y además eres fan de la literatura fantástica, prueba las rutas del Señor de los Anillos. Es fácil, simplemente revisa las distancias que se recorren en cada episodio del libro y luego intenta recorrer una distancia similar. En la página de la Marcha hasta Rivendel tienes las distancias de todos los viajes. En los viajes de ida y vuelta, los kilómetros varían en función de las rutas que tomasen los personajes.

Además, lo han organizado todo en una serie de “desafíos” a los que te puedes apuntar. De todos modos, las indicaciones de distancia son útiles por si un día quieres darle el “toque friki” a tus excursiones. Incluso tiene reseñado en qué kilómetro tienen lugar sucesos importantes en las novelas. Lo malo viene cuando vemos algunos ejemplos de distancias:

El Hobbit

  • De Bolsón Cerrado a Rivendel: 737 kilómetros
  • De Rivendel a la Montaña Solitaria: 638 kilómetros

El Señor de los Anillos

  • De Minas Tirith a la Puerta Negra: 222 kilómetros
  • De Rivendel a los bosques de Lothlorien: 743 kilómetros
  • De Minas Tirith a Hobbiton: ¡2.615 kilómetros!

Lo sé, nadie dijo que fuera fácil. pero seguro que después no le pones pegas a los eternos planos de helicóptero que salían en las pelis mientras los de la compañía del anillo corrían como posesos.