Las vallas del presente son las murallas del futuro

Según el Wall Street Journal, Mozilla, acusa a Microsoft de obstruir la instalación de Firefox en los  equipos con Windows RT, una versión orientada a hardware con arquitecturas ARM. Al disponer este sistema de dos modos de funcionamiento -classic, orientado a un concepto tradicional del escritorio y RTM, con el nuevo look and feel- parece que Redmond solo permitiría el desarrollo de aplicaciones de terceros para este último, y de forma limitada.

Sabemos que Microsoft está muy interesada en fomentar el desarrollo y la programación en su nuevo entorno gráfico, pero no es difícil imaginar que un porcentaje muy elevado de usuarios preferirán el entorno “clásico” del sistema operativo donde, en las versiones ARM, el único navegador es Internet Explorer. Google también se ha preocupado por el impacto de esta medida:

We share the concerns Mozilla has raised regarding the Windows 8 environment restricting user choice and innovation. We’ve always welcomed innovation in the browser space across all platforms and strongly believe that having great competitors makes us all work harder. In the end, consumers and developers benefit the most from robust competition.

¡Sacrilegio, condenación, herejía! Esos rufianes vuelven a las andadas, A buen seguro que acabaremos como en los tiempos de IE5-IE6 y tendremos que evangelizar de nuevo sobre el uso de navegadores más efectivos y basados en código abierto. ¿Cabe en los Siete Reinos una idea tan perversa?

Este es uno de esos momentos en los que se hay que replantear la doble vara de medir que muchos usuarios -y tecnólogos- aplican al hablar de empresas como Apple o Microsoft. Con la llegada de iOS, aparecieron dos dispositivos que permitían instalar miles de aplicaciones, pero sólo un navegador: Safari.

De aquellos polvos vienen estos lodos. Lo que está haciendo Microsoft tan solo es recrear el cheque en blanco que el mercado le otorgó a Apple con su visión restrictiva sobre qué tipo de tecnología puede o debe funcionar en sus dispositivos. Si Ballmer & Co. saben lo que les conviene, no tardarán en suavizar las condiciones de su entorno de desarrollo. No obstante, tomémoslo como una llamada de atención: entren en el vallado del presente y no podrán salir de la cárcel futura.

Lo que escribí sobre Steve Jobs

El siguiente texto fue publicado en La Voz de Asturias el 16 de enero de 2009, cuando Jobs se retiró temporalmente de la dirección de Apple debido a su estado de salud. Hoy, 25 de agosto de 2011, casi todo lo escrito en 2009 me parece relevante para glosar el cese de Jobs como CEO de Apple.

Steve Jobs, el icono

Internet ama títulos y apelativos. La red es el único universo donde alguien puede ser al mismo tiempo un entrepreneur, SEO, experto en redes, programador, freelance, escritor e infinidad de cosas más. Sin embargo, es más complicado acceder a los títulos de rango.

Entre los términos sagrados de la Jerusalén cibernética, se encuentra la palabra Gurú. Búsquenlo en Google: encontrarán miles de resultados. Gurú es trofeo de sueños eléctricos que se otorga por el prójimo, y que no podemos imponernos. Gurú es algo más que un conocimiento notable: un guía espiritual en el Karma de unos y ceros. Por ello, cuando un demiurgo de tendencias como Steve Jobs realiza un anuncio importante, todo el mundo se vuelve para escuchar. En una noticia que unió medios del mundo real y virtual, anunció su retirada temporal de la vanguardia en Apple por motivos de salud.

Jobs, el genio surgido de la caligrafía. El que lanzó y relanzó Apple. El que consiguió ser amado por los consumidores, a pesar de las ciento y una partidas de trilero que les ganó. El que convirtió la propiedad de una máquina con la famosa fruta en un placer casi sexual. El que prometió el fin del DRM para después hacerle bailar con otros disfraces. Imperfecto, maniático, despierto, atolondrado y obsesivo Jobs; un baile de máscaras consagrado a la compañía de la que es icono.

Pocos tienen tanta notoriedad en nuestro siglo. Odiado, amado, criticado y ensalzado. Si la gran aspiración del ser humano es la inmortalidad, puede que Steve Jobs haya sido capaz de alcanzarla gracias a su ingenio, perseverancia y visión de mercado.

Tras la compra de Motorola Mobility, Google ya tiene escudo contra las patentes

Ah, qué mes tan tranquilo es agosto. Apenas hay noticias importantes y un remanso de paz se extiende por la red. Bueno, al menos hasta hoy.

Google ha comprado Motorola Mobility, dicen que para proteger Android de la tormenta de patentes que se aproximaba. En Business Insider:

Based on the comments on the conference call and the phrasing of the quotes Google has provided from partners to defend the deal, a big rationale for making this deal seems to be about buying mobile patents–and, thus, “defending” Android from Apple’s and Microsoft’s attacks.

It seems safe to say that, six months ago, investors and partners did not realize that Google was going to have to shell out $13 billion to “defend” Android, let alone start competing with its hardware partners.

Y en esto último radica el peligro de la adquisición: si Google se convierte en un fabricante de hardware, ¿cómo verán esta nueva competencia las marcas que utilizan Android en sus dispositivos? Quizá por ello ha incluido la compañía este pequeño cortafuegos en forma de párrafo, inserto en el anuncio de compra:

This acquisition will not change our commitment to run Android as an open platform. Motorola will remain a licensee of Android and Android will remain open. We will run Motorola as a separate business. Many hardware partners have contributed to Android’s success and we look forward to continuing to work with all of them to deliver outstanding user experiences.

Tal vez sí, tal vez no. ¿Creen ustedes que Google haría una compra multimillonaria para no desarrollar todo su potencial y superar a la competencia? Aunque la compañía de Mountain View lo niegue de forma explícita, es inevitable acordarse del ‘modelo Apple’.

En estos momentos, la blogosfera tecnológica es un hervidero y el listado completo de reacciones en Techmeme está apunto de salirse de las tablas.

Santa Bárbara y las copias de seguridad

Imagen: Wikipedia

Los relatos sobre mártires suelen ser textos abundantes en descripción de salvajadas. Aún teniendo en cuenta que la Edad Media no era la mejor época para recibir castigos, el tormento que sufrió Santa Bárbara pone los pelos de punta al lector menos impresionable. Dice la Wikipedia:

Habría sido atada a un potro, flagelada, desgarrada con rastrillos de hierro, colocada en un lecho de trozos de cerámica cortantes y quemada con hierros al fuego.

Lo que aconteció después registro a Bárbara como patrona de mineros, dinamiteros y, en general, todo tipo de profesión relacionada con las detonaciones:

Finalmente, el mismo rey Dióscoro la envió al juez, quien dictó la pena capital por decapitación. Su mismo padre es quien la decapitó en la cima de una montaña, tras lo cual un rayo lo alcanzó, dándole muerte también.

De ahí el dicho que cede parte del título a esta entrada. Pues sólo nos acordamos de la copia cuando un accidente, rayo o mala canción fulminan nuestro disco duro. Lloramos entonces, pataleamos; pero todo ese disgusto nos hubiéramos ahorrado con una copia de seguridad a su debido tiempo.

En mi caso, la última aportación al fondo para mi bienestar espiritual se realizó hace dos domingos, cuando conecté un disco duro externo y ejecuté la Time Machine de mi MacBook Pro. La ventaja de este sistema es tener copias de seguridad acumulativas y automáticas de todo el contenido de tu disco duro. Afecta relativamente poco al rendimiento y va liberando el espacio de copias antiguas si necesita más.

No hay excusas para no tener una copia de seguridad de nuestros datos más relevantes. Repito, no las hay. Desde servicios en la nube, con versiones de pago pero también gratuitas como Carbon Copy, Dropbox, Mozy, Box.net. Pasando por los gestores para discos duros físicos como SyncBack… Las opciones son muchas y variadas; ahí va una lista con algunas ideas:

  • Salvar las joyas: Si no disponemos de un disco duro externo con el suficiente espacio, o bien no tenemos disponibilidad económica para utilizar un servicio de copia de seguridad en línea, podemos seleccionar aquellos archivos o documentos realmente importantes. A no ser que pertenezcas a un sector como el diseñó gráfico o te dediques a proyectros multimedia, muchos planes y memorias USB pueden servir para garantizar la salvación de ese fichero imprescindible.
  • Pisos francos: Aunque no lo recomiendo, pueden utilizarse las opciones gratuitas de varios servicios para acabar almacenándolo todo. Opción cutre y salchichera, pero opción al fin y al cabo.
  • Salvar los muebles: todo el contenido de muestro disco duro es copiado. La opción más económica es comprar un disco duro externo, pero también podemos utilizar los servicios de pago de las opciones online ya mencionadas.
  • Clonar la casa: Una imagen de disco se utiliza para replicar el contenido del mismo en caso de siniestro total, incluyendo el sistema operativo. Existen programas comerciales como Norton Ghost que te pueden ayudar en la tarea, y también hay soluciones gratuitas (ojo, no las he probado).

La moraleja de esta historia: las copias de seguridad son una medida algo latosa, pero muy necesaria. Tú mism@ lo descubrirás cuando el disco duro o el sistema operativo revienten y te acuerdes de haber leído esta entrada.

Lectura suplementaria: Five best online backup tools | Five best offline backup tools

Impresionante demo de la revista Time en el iPad

En el departamento tan bueno que asusta tenemos una nueva incorporación, con la Revista Time y su demo de la nueva aplicación para el iPad. Ahora es cuando muchas revistas rivales se echan a llorar.

Son las ventajas de no cerrar edición cada día; se pueden hacer auténticas virguerías para preparar una edición semanal, especialmente en lo que respecta al ámbito digital. Muchas publicaciones habrán de tomar nota, aunque los recursos que se necesitan para llevar esto a cabo no serán moco de pavo, por la cantidad de material en texto, vídeo y audio de cada edición.

Vía LHD.

Team Viewer, magnífico programa de acceso remoto

Por franca insistencia de mi querido hermano, le di una oportunidad a Team Viewer, un software orientado a compartir escritorio, multiplataforma y gratuito para uso privado o individual.

La ventaja de Team Viewer es que lo instalas, y poco más tienes que hacer. A pesar de que puedes seleccionar una contraseña y un nombre de usuario permanentes para tu equipo, al iniciar el programa se te proporcionan ambas con caracter aleatorio, por si no tienes tiempo de conigurar nada.

Había probado software parecido como Hamachi o LogMeIn, pero en los ratos de Pringao-howto no hay nada más útil que este programa.

Además de la versión completa, dispone de una versión llamada QuikSupport, un “programa de emergencia” que se puede instalar en el equipo afectado, sin necesidad de permisos de administrador. Resulta muy útil, porque sólo has de enviar el ejecutable a la persona que quieres echar una mano y listo.

10 cosas que descubrí al tener un eBook

Tras varios meses como feliz propietario de un Kindle 2, debo señalar algunas peculiaridades relacionadas con la experiencia lectora y la tinta electrónica. Dado el precio que todavía tienen estos dispositivos, siempre flotan muchas dudas a la hora de realizar una compra así. Tal vez estas valoraciones heterodoxas ayuden a despejar el camino.

  1. El ritmo de lectura aumenta de forma monstruosa. Observen que no utilizo términos como “notable”, “exponencial”, “enorme”… No, monstruoso es el adjetivo. Sospecho que, si estos cacharritos fueran sumergibles, hasta me daría por bucear mientras termino una novela.
  2. Impaciencia. Cuando terminamos un libro, el único obstáculo que se interpone entre nosotros y otra obra es el dinero, la búsqueda en estantería o la visita a una biblioteca. Con el eBook, lo único que nos obstaculiza para leer un libro es otro libro. Además, gracias a que todo lector de tinta electrónica recuerda la página donde te has quedado, simultanear la lectura de varios títulos se convierte en una peligrosa adicción. Una recomendación para mantener el bienestar espiritual: nunca más de 7 al mismo tiempo.
  3. Decisiones, decisiones. Cuando tienes más de 2.000 libros que te gustan, elegir la siguiente lectura es tan sencillo como buscar al siguiente Dalai Lama. Por contradictorio que parezca, el tamaño importa; así que te lo piensas dos, tres y hasta cuatro veces a la hora de enfrentarte a un mil o a un dosmil. Recordemos puntos anteriores para aclarar que no es consencuencia del hartazgo, sino de todos los libros que no estarás leyendo hasta que termines con ese.
  4. Existe un programa llamado Calibre que organiza los libros electrónicos como iTunes lo hace con la música. Un programa para guardarlos a todos, cambiarlos de formato y enviarlos a tu lector. Aprecia al Calibre; el Calibre es tu amigo.
  5. Out of catalog no more. A lo largo de tu vida te habrás topado libros que parece que nadie leyó excepto tú. Intentaste contactar con la editorial, pero ni te llama ni te escribe. Llegó la hora de la venganza, porque no importa lo que hayas echado de menos, tienes un 90% de probabilidades de encontrarlo. Probablemente lleve ya tiempo en la red, ¡pero ahora tienes un eBook!
  6. From my cold dead hands. Alargar la mano hasta el ebook antes de salir por la mañana se convierte en un gesto tan natural como respirar, coger la cartera o revisar si tienes el cargador del móvil.
  7. Que vivan los artículos largos. Sí, esos que te dejaban los ojos como una pasta italiana tras una hora de lectura intensiva en la pantalla del portátil. Gracias a programas como Instapaper o Calibre (aprecia al Calibre, el Calibre es tu amigo), puedes guardar las entradas-tesina y enviarlas a tu dispositivo para una lectura más cómoda.
  8. ¡Ve hacia la luz! La luz natural es lo mejor para estas pantallas. Por supuesto, se leen muy bien con luz artificial, especialmente si es difusa.
  9. Formatos. Epub, PDF, fb2; he aquí los reyes del mambo. Nunca salgas de la Tierra sin ellos.
  10. Tener un eBook es maravilloso.

Por si quedan dudas, el último punto invalida cualquier aspecto negativo que puedan incluir los anteriores.

Con nuestro permiso

A raíz del inevitable artículo de opinión sobre el iPad que escribí para La Voz de Asturias, me he percatado de que todavía quedan asuntos importantes en el tintero sobre el nuevo baile de máscaras organizado por Steve Jobs.

Y no se preocupen, que no les aburriré hasta el hastío con las historias o debates facilones de siempre. Como resumen para salvaguardar su integridad espiritual, baste decir que me parece fantástico lo que es capaz de hacer una compañía lanzando un producto cerrado, incompleto y con pocas novedades respecto a la tecnología, para conseguir toda esa cantidad de elogios en la prensa.

La parte que me tiene desde hace días con la manzana tras la oreja, se refiere al evidente recorte de libertades en cuanto a software que parece ser el modelo vital de Apple desde hace una temporada. Ya hemos hablado en artículos anteriores del funesto ejemplo que productos como el iPhone dan a los desarrolladores y usuarios, cercenando sus derechos en cuanto a manejo, propiedad y desarrollo del dispositivo.

Cierto es que la compañía que dirige Steve Jobs no es ninguna ONG, y que la estructura de App Store combinada con dispositivos insoportablemente cerrados ha procurado pingües beneficios a la misma. Sin embargo, el caso del iPad ya excede, a mi parecer, cierto respeto que toda compañía debería mostrar para con sus clientes. Pero lo más flagrante del caso es la hipocresía manifiesta de algunos analistas, que no dudarían en hundir bajo tierra un producto semejante si una compañía rival lanzase un dispositivo con la misma pobreza de conexiones en su hardware.

Por supuesto, no voy a negar las maravillas de su pantalla multitactil, su buen diseño y ciertos detalles estéticos –aunque poco útiles– como el efecto de pasar las hojas en los libros. Todo eso queda muy bonito, pero uno se pregunta: ¿Es correcto que el mercado y los consumidores hagan la vista gorda a la intención expresa de restringir a los mismos? ¿Debemos premiar, dando publicidad casi gratuita, a una empresa que apuesta por el HTML5 para después no cumplir con ciertos estándares universales como un simple puerto USB, o cobrar casi 100 euros por una fuente de alimentación de repuesto?

En resumen: quizá antes de preguntarnos si Google, Apple o Microsoft son malvados, deberíamos plantearnos hasta que punto somos capaces de dar permiso a las grandes compañías para que lo sean.

Probando Ubuntu 9.10

PantallazoInstalé Ubuntu 9.10 “Karmik Koala” en un portatil Acer que tiene ya unos añitos. El entorno de escritorio es el predeterminado (Gnome) y la configuración está establecida para un portátil de gama media.

Me ha sorprendido gratamente, ya que es un entorno mucho más estable y de menor consumo que en Windows XP. Las versiones anteriores me habían dado algún que otro problemilla, especialmente a la hora de compartir piso con otros sistemas operativos, pero de momento esta versión actúa con toda normalidad.

En cuanto a efectos visuales, resultan mucho más cómodos y no se come tantos recursos. En resumen: con un ordenador medianamente potente y los efectos visuales de gama alta, seguramente no le tenga nada que envidiar a Windows 7. Por no hablar del menor número de amenazas. Eso sí, conviene activar el cortafuegos que viene de serie.

iPhone y App Store, desarrolladores con grilletes

apple

Apple comienza a perder el toque. Desde el nacimiento del iPhone, la compañía de la manzana se vio envuelta en una gran polémica por la eliminación injustificada de ciertas aplicaciones. Sin embargo, ha sido el baneo de Google Voice lo que ha desatado la tempestad en toda su furia. Días después de la desaparición del programa, parece que la empresa tecnológica más hermética de los últimos tiempos está empeorando en cuanto a  imagen pública.

Hazlo o no lo hagas

El borrado de programas obedece al sistema más veleidoso que se haya concebido jamás para un sistema operativo. Entre todos, hay un argumento que se lanza cual guerrero kamikaze, dispuesto a derribar sin piedad cualquier barco enemigo: la duplicación de funciones. Cualquier trozo de software diseñado por terceros para mejorar, deslucir, superar o suplantar alguna de las características actuales del teléfono será eliminado sin piedad. Una manera barata, sencilla y eficaz de poner en cuarentena a la competencia. Pero es un error y pronto veremos por qué.

Enemigo a las puertas

Android está en la calle, con un mercado de aplicaciones nada restrictivo. Android es de código abierto y está diseñado por Google, bajo su portentoso paraguas de gratuidad que a veces parece no tener fin. Muchos desarrolladores de aplicaciones par iPhone han escogido Android, hartos del sistema absolutamente burocrático de la App Store.

La conclusión es lógica: soy un desarrollador de software que programa aplicaciones para dispositivos móviles. A ello dedico parte de mi tiempo, o bien me dedico a ganarme la vida a través de este medio. Si desarrollo para el Phone, tengo la ventaja de un público masivo, sin contar las ventajas de figurar en la App Store… Siempre y cuando lo consiga.

Con Android Market, tengo prácticamente segura la inclusión de mi software, y no me encontraré tortuosos procesos de aprobación par sacar adelante mi producto. Puede parecer este un razonamiento conducido deliberada e interesadamente a la conclusión de esta entrada. Nada más lejos de la realidad; se mire como se mire, tener una aplicación que figura en la App Store es algo que no se puede ignorar. Sin embargo, Apple está poniendo todos sus esfuerzos en evitarlo.

S. O. S.

Apple debe decidir qué le interesa más: la exclusiva de novedades para su teléfono a corto plazo, o la buena imagen de su compañía en el futuro. El precio de tener una tienda de aplicaciones limpita y si rastro de posible competencia podría ser la pérdida de la admiración, uno de los mantras más sagrados que figuran en el “Libro de Jobs”. Los fanboys de la compañía se cuentan por millones, pero hasta el seguidor más acérrimo tiene un límite de paciencia. Y escribe estas líneas alguien que tiene un hermoso MacBook Pro en casa.