#19J: Con redes sociales sabe mejor

En estos momentos las calles de España se llenan de manifestantes y terminales móviles. En radio y televisión ya no dicen “por internet”, sino “en Twitter”, “en Facebook”. Las vacas vuelan y los medios de comunicación españoles llaman a una red social por su nombre en las informaciones de primera plana. Las red existe desde hace 40 años, pero ahora los gigantes de la carne y el acero comienzan a despertar.

La ciudadanía se cabrea 3.0 (Beta).

¿Han probado a seguir una rueda de prensa del Consejo de Ministros? Morir de aburrimiento adquiere un nuevo significado cuando aparece el trío calavera, excepto cuando toca viernes de terror y nos recortan hasta el colondrillo. Tan solo una cosa nos salva del sopor y el malhumor: hacer upload hacia el cachondeo de la colmena a través de las redes sociales, que ya tienen motes hasta para los periodistas que cubren el evento. ¿Se han dado cuenta de que las cámaras hacen zoom y primeros planos?

Pero ceñirse al campo de la política y la protesta ciudadana es quedarse cortos. Películas, series de televisión, actos culturales… La expresión cibernética ya no es el refugio de unos pocos. Con redes sociales sabe mejor.

Aunque algunos se empeñen en hacernos olvidar a base de palos. Que se jodan.

Internet: una declaración de libertad

Logotipo de la Declaración de la Libertad de InternetA fin de unir fuerzas en la lucha y de forma similar a la elaboración del #manifiesto español, se ha publicado una Declaración por la Libertad de Internet (o de la Libertad de Internet), consensuada por un grupo de creadores de sitios web y defensores de los derechos digitales.

El texto de la misma se encuentra alojado bajo el paraguas de Free Press, una asociación estadounidense que tiene por objetivo “promover el interés público y fortalecer la democracia” defendiendo, además, la neutralidad de la red.

Esta Declaración tiene, como pilares, cinco principios básicos:

  • Expresión: No censurar Internet
  • Acceso: Promover el acceso universal a redes rápidas y económicas.
  • Apertura: Preservar Internet como red abierta donde cualquiera pueda conectarse, comunicarse, escribir, leer, observar, hablar, escuchar, aprender, crear e innovar.
  • Innovación: Proteger la libertad de innovar y crear sin permiso. No frenar las nuevas tecnologías y no castigar a los innovadores por las acciones de sus usuarios.
  • Privacidad: Proteger la privacidad y defender el derecho de todos a decidir el uso que se hará de sus datos y dispositivos.

Tal y como se indica en el preámbulo, esta Declaración invita a todos los internautas a debatir sobre el contenido de la misma. Sitios como Reddit, Github o TechDirt han habilitado secciones especiales para ello.

En The Verge han escrito un excelente artículo explicando cómo llegó a materializarse un texto que, desde luego, no es de mínimos; el apartado dedicado a la innovación va a levantar unos cuantos dolores de cabeza entre la industria porque su primera frase es un directo a la mandíbula corporativa.

Tras lo cerca que estuvieron de castrar la red con SOPA, CISPA, ACTA y todos sus compañeros, esta declaración me parece una contramedida más que adecuada. Quizá peque de imprecisa, pero los debates que valen la pena germinan sobre la semilla de ideas puras, sin largas parrafadas o trampas burocráticas que entorpezcan el fluir del pensamiento.

Entre los firmantes del texto destacan asociaciones como Reporteros sin Fronteras, Amnistía Internacional y la Fundación Mozilla, además de figuras imprescindibles como Cory Doctorow, Neil Gaiman o Danah Boyd.

La ley #sindefensa y el secuestro de la política

Tenían razón los políticos cuando nos decían que la Ley Sinde no era mala. Resulta que es mucho, muchísimo peor de lo que pensábamos. Gracias a una artimaña legal descubierta y denunciada por David Bravo en Zona Crítica, la ‘Comisión Sinde’ deja a los sitios web de descargas sin defensa, ya que el blanco de su actuación son los servicios de alojamiento.

Lo que han hecho es lo siguiente: han dirigido formalmente el procedimiento contra una empresa con domicilio en Suiza que es titular de uploaded.to, servicio de almacenamiento donde al parecer está alojado el disco de Luz Casal “Un Ramo de Rosas”. A la web que administra Juan José se le reserva el papel no de “denunciado” –por llamarlo de alguna manera– sino de mero intermediario de la supuesta infracción por enlazar al archivo desde su página.

[…]La comisión tratará directamente con uploaded.to, que es contra quien realmente se dirige el procedimiento y que será quien alegará lo que crea conveniente si es que llega a enterarse de lo que está pasando. Cuando resuelva la Administración que el disco está subido a ese servicio sin autorización de la “denunciante”, ordenará a bajui.com que quite los enlaces a esa obra porque está siendo un intermediario en una infracción cometida por un tercero. Como bajui.com no es técnicamente parte en el procedimiento, no tendrá una concreta fase de alegaciones y solo se dirigirán a él para que retire los enlaces en 72 horas desde que se le notifique la resolución.

Como es habitual en lo referente a esta normativa, los tuiteros se han puesto en pie de guerra con el hashtag #sindefensa. Según una información publicada hoy por La Vanguardia, los casos tramitados por la Ley Sinde siguen una estrategia premeditada. Tras meses de burlas por una medida inservible, Cultura se cabrea (ea, ea) y quiere que cunda el ejemplo.

La propuesta que, finalmente, obtuvo el visto bueno del congreso, lo hizo con los votos a favor de tres partidos políticos: PSOE, PP y CiU, cuya lamentable actuación respecto al apoyo de la normativa no debe quedar olvidada. Los internautas fuimos víctimas de una de las mayores campañas de desinformación de la historia reciente, al tiempo que combatíamos con ella al amparo de blogs especializados, redes sociales y movilización ciudadana. Mientras tanto, las gestoras presumían de habernos colado un gol. Y la verdad es que lo hicieron, por toda la escuadra de la voluntad popular y auspiciados por aquellos a quienes muchos ciudadanos confiaron el destino del país.

Ante la existencia de este vericueto legal que puede otorgar a la Comisión designada un poder de censura informativa desconocido hasta la fecha, caben dos posibilidades: que aquellos partidos que aprobaron el texto fueran conscientes en todo momento del mismo, lo que sería un hecho bastante grave, o que desconocieran totalmente las artimañas a las que podía abrir la puerta esta legislación, lo que es casi igual de grave.

Necesitamos un ministerio de Cultura

Necesitamos un organismo que acerque la Cultura a los ciudadanos, no una máquina de censura alimentada por billeteras que se ponen de rodillas. En tiempos de inseguridad económica, necesitamos que el Estado eduque en Cultura Libre y Copyleft a las generaciones venideras, en vez de anunciarles todas las penas del infierno por bajarse una canción, prestar un libro electrónico o copiar un disco.

Cuando el dinero cambia de estación y se acerca el invierno, la solidaridad y el procomún son el único fuego que puede mantener a salvo nuestra conciencia social. Necesitamos buenos gestores para los derechos de autor del siglo XXII. Necesitamos otro Ministerio de Cultura, uno que de verdad nos escuche.

Imagen: Flickr | Alatriste

Airtime te vigilará cuando hables con extraños

Todos sabemos lo que pasó con servicios como Chatroulette u Omegle -todavía en activo-. Hay quien todavía piensa que en internet se puede enseñar los genitales y permanecer en total anonimato.

Obviando cualquier chiste facilón sobre reconocimiento facial, todo lo que hacemos en cuanto nos conectamos a un servidor externo queda registrado. El verdadero anonimato en la red no existe, y su no existencia es, cada vez, más refinada.

Tomemos como ejemplo el nuevo servicio que Sean Parker, creador de Napster, acaba de lanzar para Facebook. Airtime se publicita como la herramienta para humanizar un poco más el mundo de las redes sociales, a través de uns ervicio de videoconferencia con amigos y desconocidos.

Al estar ligado a la red social de Marck Zuckerberg, las posibilidades de uso poco apropiado podrían verse drásticamente reducidas. A pesar de ello, Kashmir Hill denuncia en Forbes otra vuelta de tuerca al concepto de incrementar la seguridad: obtener imágenes de los usuarios del servicio mientras chatean. Al menos, así figura, más claro que el agua, en su política de privacidad. Las negritas son mías:

By using our Service, you are consenting to have your image and conversations recorded by Airtime. Airtime is taking snapshots of User Content may review User Content to maintain site safety and ensure a good user experience. However, Airtime does not monitor calls made to others in your friend list and therefore does not review images from such conversations.

Tras la publicación del artículo, personal de Airtime se puso en contacto con Hill para clarificar que dicho contenido sólo sería registrado en aquellas conversaciones que tuvieran lugar entre desconocidos. Solo les falta añadir que “los ciudadanos honrados no tienen de qué preocuparse”.

Cada vez que usamos un servicio de terceros, una serie de datos quedan registrados. Direcciones IP, configuración del navegador, información obtenida a través de cookies o supercookies… No es suficiente, quieren más.

Durante el desarrollo de internet no han sido pocos los intentos de colocar al usuario bajo el nogal de las ramas extendidas. Llama la atención que, además de los sospechosos habituales, algunas empresas emergentes pongan especial celo en monitorizar nuestra actividad hasta extremos como este. Pero eso no es lo peor del caso.

Lo peor es que, como casi todas las aplicaciones que descuidan o violan nuestra privacidad, tiene todas las papeletas para convertirse en un verdadero éxito.