Fox Chicago se pregunta si las bibliotecas son necesarias

¿Has intentado cabrear a un bibliotecónomo? No es sencillo; en la universidad, mediante avanzados métodos de ingeniería, introducen en tu código genetico una inmunidad casi total a las provocaciones del exterior respeto a nuestra disciplina (“sólo tenéis que fichar libros”, “eso lo hace mi primo que se le dan muy bien los ordenadores”, “vaya suerte todo el día ahí sentados…” etc.). Lo del bibliotecario mal encarado es un cliché con más años que Sara Montiel. Hoy en día, el campo de la información y la documentación es más moderno, más humanizado.

Se debe a que los especialistas en la materia solemos presumir (especialmente en EEUU) de defender la libertad de expresión a través del acceso a la cultura. Que pocas profesiones tienen redaños para plantarle cara al FBI, leches.

Ahora bien, cabrea de verdad a quienes se han pasado años estudiando reglas de catalogación y –parafraseando al genial Mandy Patinkin en Tan Muertos Como Yo– conocerás una ira de la que sólo has oido hablar en los libros de texto.

El flame de hoy está patrocinado por el canal de noticias Fox Chicago, propiedad de News Corporation y todo un ejemplo en cuanto a su división cultural y periodismo comprometido. El título de semejante despropósito: Are Libraries Necessary, or a Waste of Tax Money?

Se pregunta la periodista si el dinero que se gasta en Bibliotecas en Chicago no estaría mejor invertido en escuelas o pensiones.

Trololó.

No estoy muy versado en las nuevas expresiones del periodismo irreal, pero la pieza elaborada por Ana Davlantes, alcanza la genialidad en tanto a chabacana, inculta y alejada de toda clase de ética. Una muestra:

One of the nation’s biggest and busiest libraries is the $144-million Harold Washington Library in the Loop. It boasts a staggering 5,000 visitors a day!.

So we decided to check it out. We used an undercover camera to see how many people used the library and what were they doing.

In an hour, we counted about 300 visitors. Most of them were using the free internet. The bookshelves? Not so much.

¡Cámaras ocultas! ¡Que sí! Basta ya de Formación de Usuarios y de permitir la lectura de libros ¡Que luego no los compran! Es lo que pasa cuando intentas hacer el conocimiento más accesible para todos, que el mercado se resiente y el dinero de los contribuyentes se dilapida. Y luego, ¿cómo salimos de la crisis? Porque vale, eso de aprender a buscar información y fomentar la lectura está genial, pero luego ¿qué haremos sin textos con falta de criterio? ¡Menudo aburrimiento de vida!

Tiene razón la Fox; no necesitamos cientos de bibliotecas, necesitamos millones. Necesitamos que la cultura llege a cualquier parte, necesitamos que, quienes no pueden permitirse ni un maldito cuaderno, tengan acceso a la cultura; necesitamos que los sin techo no pierdan su derecho a la información, necesitamos darle acceso a internet a quien no se puede permitir ni tener un miserable teléfono. Necesitamos, en definitiva, llevar nuestro oficio a sus últimas consecuencias, al extremo, a todos.

When I give talks to library groups, I always finish by reminding librarians that they’re powerful advocates for fair use and privacy, because “you look like a total jerk when you criticize librarians.”

- Cory Doctorow.

Actualización: Mary Dempsey, responsable de la Biblioteca Pública de Chicago, le responde a Davlantes como se merece.

Irán, Google y Stanislaw Lem

Esta semana publiqué un artículo de opinión en La Voz de Asturias sobre las protestas en irán, la represión que ejerce el régimen sobre los opositores y el bloqueo permanente a Gmail.

Dejando a un lado lo profundamente anecdótico de este bloqueo (existen miles de proveedores de correo electrónico gratuito), Los denodados intentos de los autócratas para mantener su trasero en la poltrona siempre me recuerdan una de mis obras favoritas en el género de la ciencia-ficción: Fábulas de robots, de Stanislaw Lem.

En esta obra, compuesta por relatos moralizantes donde los autómatas protagonistas bien podrían ser necios humanos, habitan dos historias que tienen como desgraciados protagonistas a dos reyes llamados Argitorio y Murdano.

No desvelaré toda la trama al curioso, pero ambas máquinas acaban destruidas por su propia violencia, crueldad y paranoia. Ambos intentaron gobernar el estado extendiendo sus cuerpos más allá del trono, ambos se condenaron por sus ansias de digerir a toda su población. Derrocado Argitorio por sus oprimidos vasallos, muerto Murdano víctima de su propia pesadilla.

Más en El sueño del tirano

Con nuestro permiso

A raíz del inevitable artículo de opinión sobre el iPad que escribí para La Voz de Asturias, me he percatado de que todavía quedan asuntos importantes en el tintero sobre el nuevo baile de máscaras organizado por Steve Jobs.

Y no se preocupen, que no les aburriré hasta el hastío con las historias o debates facilones de siempre. Como resumen para salvaguardar su integridad espiritual, baste decir que me parece fantástico lo que es capaz de hacer una compañía lanzando un producto cerrado, incompleto y con pocas novedades respecto a la tecnología, para conseguir toda esa cantidad de elogios en la prensa.

La parte que me tiene desde hace días con la manzana tras la oreja, se refiere al evidente recorte de libertades en cuanto a software que parece ser el modelo vital de Apple desde hace una temporada. Ya hemos hablado en artículos anteriores del funesto ejemplo que productos como el iPhone dan a los desarrolladores y usuarios, cercenando sus derechos en cuanto a manejo, propiedad y desarrollo del dispositivo.

Cierto es que la compañía que dirige Steve Jobs no es ninguna ONG, y que la estructura de App Store combinada con dispositivos insoportablemente cerrados ha procurado pingües beneficios a la misma. Sin embargo, el caso del iPad ya excede, a mi parecer, cierto respeto que toda compañía debería mostrar para con sus clientes. Pero lo más flagrante del caso es la hipocresía manifiesta de algunos analistas, que no dudarían en hundir bajo tierra un producto semejante si una compañía rival lanzase un dispositivo con la misma pobreza de conexiones en su hardware.

Por supuesto, no voy a negar las maravillas de su pantalla multitactil, su buen diseño y ciertos detalles estéticos –aunque poco útiles– como el efecto de pasar las hojas en los libros. Todo eso queda muy bonito, pero uno se pregunta: ¿Es correcto que el mercado y los consumidores hagan la vista gorda a la intención expresa de restringir a los mismos? ¿Debemos premiar, dando publicidad casi gratuita, a una empresa que apuesta por el HTML5 para después no cumplir con ciertos estándares universales como un simple puerto USB, o cobrar casi 100 euros por una fuente de alimentación de repuesto?

En resumen: quizá antes de preguntarnos si Google, Apple o Microsoft son malvados, deberíamos plantearnos hasta que punto somos capaces de dar permiso a las grandes compañías para que lo sean.

Pues ahora no me indexas

DineroRecientes declaraciones del presidente de News Corporation, apuntaban a un posible bloqueo de los diarios pertenecientes a Ruper Murdoch para evitar que buscadores como Google indexen y faciliten el acceso al texto completo de sus noticias. Espera… ¿No lo estaban haciendo ya? Si, pero esto es distinto. Algunos análisis apuntan a un ataque por dos frentes de la News Corporation al statu quo actual de la red.

Los periódicos le deben a Google gran parte de su tráfico de usuarios. Con mayor o menor valor respecto al lector fidelizado, las entradas y visitas a la página se traducen en más ingresos publicitarios, por nimios que estos sean en comparacion con sus hermanos de papel. Por otro lado, Google no matiene una sección como Google News por pura caridad: infinidad de lectores (y periodistas, y directivos) utilizan el agregador de noticias para tomar el pulso a la prensa. Además, los resultados normales también inclyen enlaces a diarios y noticias relacionadas con el término buscado.

Esta simbiosis entre prensa y buscadores no es perfecta. Los segundos quieren más “chuches” en el cumpleaños, y los primeros optan por una respuesta totalmente racional: “Si no te gusta el juego, pues no juegues”. Por supuesto, modificar los sitios de noticias para impedir que sean indexados por los motores de búsqueda equivale al clásico “me enfado y no respiro”; tiene gracia los 20 primeros segundos, pero luego el niño protestón cae víctima de su propio farol.

Pero… ¿Qué pasaría si el niño fuera un poco más avispado? Imaginemos que el gran imperio de la comunicación quisiera cambiar las reglas del juego, e intepretar su relación con los buscadores como una actividad puramente mercantilista, susceptible a la sugerencia, advertencia o amenaza?

¿Que pasaría si el niño hace trampas?

Ahora que Bing ha entrado en el mercado como un terremoto, no le sería dificil a Murdoch & Co. retirar todo su contenido de Google… Mientras cierra jugoso acuerdo con Microsoft para que el buscador tenga todas las noticias de News Corp. a disposición del público en los resultados. Peor aún: imaginemos que la medida atrae a otros medios y multinacionales, utilizando la misma estrategia para ejecutar, por fin, la pataleta contra el Google-que-todo-lo-ve. Esto cambiaría las reglas del juego en el indexado de conteidos a través de internet. Porque la relevancia se las vería con otro contendiente, mucho más poderoso, histérico y rencoroso: el dinero.

Si, hace tiempo que fue inventado AdSense. Sí, muchos buscadores conjugan publicidad y resultados sin que pase nada. Pero el movimiento que mencionamos afectaría a la zona que, desde el inicio de esta tecnología, ha supuesto el terreno neutral entre algoritmo y chequera: los resultados generales, los enlaces no patrocinados. Todos manipulados, pervertidos.

¿Podría suceder? Pues sí. ¿Llegará a suceder? Ya saben que no me gusta pillarme los dedos con profecías, pero lo veo harto difícil. Para que el bloqueo de aduanas a un buscador tuviera efecto semejante, la jugada tendría que venir en bloque. Y no hablo de un bloque cualquiera, hablo del Cubo Borg más grande que hayan visto en toda su vida: un movimiento masivo, enorme, que no llegará a producirse. Porque tres hormigas bastarían; tres pequeñas hormigitas con acceso gratuito a sus noticias y contenidos, financiados por la publicidad. La balanza se desequilibraría, y vuelta a empezar.

Por ello, considero que las advertencias de Murdoch y comapñía no pasan de ser brindis al sol de compañías desesperadas por sobrevivir en el mundo que podría matar a la prensa en papel. No me malinterpreten, no tengo nada en contra del pago por noticias, siempre que ello implique una cierta calidad. Sin embargo, el componente perverso del chantaje a los buscadores nos introducirá en un terreno de juego muy distinto al actual.

Y no sé si los internautas querrán jugar.

Do something. Anything. Please. Survive. But there’s one thing you shouldn’t do. Blame others for sending you visitors and not figuring out how to make money off of them.

Danny Sullivan

You don’t charge the search engines to send people to articles on your site, you pay them.

If you can’t make money from attention, you should do something else for a living. Charging money for attention gets you neither money nor attention.

Seth Godin

Foto: Guillermo Esteves

La avaricia de las discográficas

Al parecer, no basta que iTunes sea el principal modelo de negocio paa la música en la red. Al menos, la música del circuito convencional.

El último delirio made in tecnofobia tiene forma de dolar. Al parecer, las pequeñas muestras o samples de las canciones en la iTunes Store también tienen un precio. Según informan medios como Público, Barrapunto o Mashable:

La industria discográfica y la asociación de autores, compositores y editores de EEUU están presionando para que el Congreso apruebe una ley que les permita recaudar derechos de autor por toda la música que se reproduzca a través de Internet.

Si no diera pena, la cosa ya daría risa. Gestoras, artistas e industria convencionales ya no saben a donde llegar en su esquizofrenia. Dinamitan modelos rentables y justos, para después quejarse de las maldades provocadas por las redes P2P. Ellos mismos se asestan el golpe y culpan de agresión a los inocentes. Como bien dice el refranero español, la avaricia rompe el saco. Pero este atropello parece un pozo sin fondo.

Whole Foods, la empresa eres tú

whole-foods-boycottA través de Mashable llego al caso de Whole Foods, una compañía con mucha presencia y visibilidad en las redes sociales, basada en la venta y distribución de productos orgánicos. Dado el éxito que tienen este tipo de distribuidores en Internet, la compañía se había ganado un cierto renombre.

Su Director Ejecutivo, John Mackey, puso en tela de juicio dicho renombre con unas declaraciones muy desafortunadas sobre el plan de reforma sanitaria que se está debatiendo en EEUU:

“While we clearly need health-care reform, the last thing our country needs is a massive new health-care entitlement that will create hundreds of billions of dollars of new unfunded deficits and move us much closer to a government takeover of our health-care system. Instead, we should be trying to achieve reforms by moving in the opposite direction—toward less government control and more individual empowerment.”

“Many promoters of health-care reform believe that people have an intrinsic ethical right to health care—to equal access to doctors, medicines and hospitals. While all of us empathize with those who are sick, how can we say that all people have more of an intrinsic right to health care than they have to food or shelter?”

“Unfortunately many of our health-care problems are self-inflicted: two-thirds of Americans are now overweight and one-third are obese. Most of the diseases that kill us and account for about 70% of all health-care spending—heart disease, cancer, stroke, diabetes and obesity—are mostly preventable through proper diet, exercise, not smoking, minimal alcohol consumption and other healthy lifestyle choices.”

Mackey considera que la reforma sanitaria crearía un importante nivel de deuda pública, y opina que los ciudadanos deberñian centrarse en llevar una vida más sana y equilibrada como clave para no necesitar tango gasto sanitario.

La reacción ha sido dura y devastadora. Se han creado grupos en Facebook, Twitter e incluso un blog contra la empresa por las declaraciones de su CEO. Como era de esperar, la empresa completó (pero no matizó) sus palabras, recordando que en Whole Foods trabaja mucha más gente aparte de él.

Llévame ante tu líder

Si bien boicotear a una empresa que presta buen servicio sólo por un desliz de su CEO parece un poco exagerado, ello no convierte la reacción en menos previsible. John Mackey cometió un error de cálculo imperdonable, teniendo en cuenta su posición en la cima de una empresa que aboga por una vida más sana.

Debería haberlo previsto. Los ciudadanos que valoran la compra de productos ecológicos muy probablemente estén a favor de un sistema de salud público, similar a la Seguridad Social. En ambos casos, hablamos de bienestar,  justicia y un comportamiento humano con más ética.

Alerta máxima

Cuando diriges una empresa, tú eres la empresa. No importa cuan personales sean tus opiniones, ya que los consumidores las alinearán de forma inconsciente con la organización que lideras. Permanece alerta a la hora de pronunciarte sobre un tema, especialmente si vas a incluir de forma más o menos velada comentarios sobre tu producto.

Si crees que esta reflexión llega demasiado lejos, imagina cómo te sentirías si escucharas al presidente de tu marca favorita de galletas comentar que la única manera de superar la crisis es dejarse de subsidios de paro, y comprar más de sus productos. ¿Que pasaría cuando visitaras el supermercado al día siguiente?

Piensa en ello.

Twitter: “La parte contratante de la primera parte…”

#fixrepliesLo siento por aquellos lectores que no hacen uso de esta red social, pero no me resisto a realizar otro comentario sobre una situación que ya da un poco de risa.

Tras el jaleo que montaron (montamos) los usuarios de Twitter, cuando vieron como las respuestas de amigos a terceros ya no aparecían, el servicio se apresuró a responder comentando que… Nos hacen caso, pero luego no. Copio y pego de su blog oficial:

So here’s what we’re planning to do. First, we’re making a change such that any updates beginning with @username (that are not explicitly created by clicking on the reply icon) will be seen by everyone following that account. This will bring back some serendipity and discovery and we can do this very soon.

Es decir: todos teníamos la posibilidad de activar o desactivar las @replies a terceros. Ahora, sólo se verán algunas de estas respuestas. Todo un logro, ¿no?

Más diversión: resulta que la eliminación de las @replies tuvo su origen en problemas técnicos y de escalabilidad. Cito de nuevo:

The engineering team reminded me that there were serious technical reasons why that setting had to go or be entirely rebuilt—it wouldn’t have lasted long even if we thought it was the best thing ever.

¡Huy que raro! Si no recuerdo mal, esa no era la razón inicial que les llevó a desactivar la famosa opción. Porque si volvemos a la entrada original que inició la polémica, podemos leer:

Based on usage patterns and feedback, we’ve learned most people want to see when someone they follow replies to another person they follow—it’s a good way to stay in the loop. However, receiving one-sided fragments via replies sent to folks you don’t follow in your timeline is undesirable. Today’s update removes this undesirable and confusing option.

¿En qué quedamos, Twitter? Tras tanto circunloquio y lectura entre líneas no tengo muy claro si fue por los usuarios, por la estabilidad o porque una conjunción astral afectó al panel de control y se averió el Condensador de Fluzo. A través de su servicio se intercambian miles de mensajes. Un poco de seriedad, por favor.

Actualización: MG Siegler, de TechCrunch, también se está haciendo un verdadero lío con los giros dramáticos:

I consider myself a pretty savvy Twitter user and I had to read it twice to understand just what the hell Twitter meant. I also just had a hilarious conversation with fellow writer Jason Kincaid, where we debated just what exactly Twitter meant. The fact that we had to have that conversation is not a good sign.

Su magnífica recopilación sobre el incidente: Twitter’s Spectacularly Awful 24 Hours.

Contra la gripe, información

fluObviando toda la gama de grises que existe en los rincones de la mente, hay dos puntos de vista para aproximarse a la gripe mexicana, porcina, porcino-aviar o como quieran llamar a este contubernio vírico: la ciencia y las artes.

Probablemente sea mejor utilizar el prisma de la ciencia. Esa que le hablará de estadísticas y de todos los muertos que se producen cada año por lo que usted y yo consideraríamos una gripilla sin importancia. Esa que le dice que tiene usted suerte de habitar país civilizado con Seguridad Social. Sin embargo, bajo el tamiz de nuestra tradición oral, religiosa y literaria el panorama es muy distinto.

Porque en las artes, cuando aparece en escena semejante bicho no es para nada bueno. Ya sea por una narración futurista sobre los escarnios de una pandemia, una plaga bíblica, un desastre cinematográfico, o el recuerdo de tiempos en los que la española no era una marca de aceitunas; el panorama no es halagüeño para estas pequeñas y atareadas hormigas que somos los humanos. Por eso el virus es un organismo tan especial: lo hay más pequeño, pero no más cabrón.

Los medios hablan mucho de profilaxis en el mundo real, pero se olvidan de la higiene en el ciberespacio. Mientras en redes como Twitter saltan toda clase de alarmas y bromas, no quiero desaprovechar estas líneas para hacer un llamamiento a los navegantes: seleccionen la información. Como recomienda Mashable, acudan a especialistas en la materia u organismos oficiales como la OMS o el CDC estadounidense. Eviten las teorías que figuran junto a un dibujo de Homer Simpson compartiendo mesa con amigo porcino.

Foto: Ben Chau

De trenes, tornos y estupideces

Hoy publiqué un artículo de opinión en La Voz de Asturias, criticando la “gran idea” de estabular a los pasajeros en las estaciones de tren como si fueran ovejas, por obra y gracia de los famosos “tornos”. Gran idea para ganar pasta… Y para conseguir una sociedad peor.

Roger Bacon escribió en el silo XIII una reflexión llamada Sobre el Maravilloso Poder del Arte y de la Naturaleza, y la Nulidad de la Magia. En esta carta, Bacon predice algunos ingenios tecnológicos que llevaríamos a cabo en épocas venideras. Sin embargo, pocos pudieron prever el uso de la tecnología con fines estúpidos.

Más en Nosotros, los borregos.

El rediseño de Facebook

Las cifras son aplastantes. Las encuesta realizada a los usuarios de Facebook sobre el nuevo rediseño de páginas y perfiles no baja del 90% de votos en contra. Mientras algunos analistas critican la ceguera y sordera de Zuckerberg y compañía, otros como Robert Scoble alaban su capacidad para evolucionar un producto sin contar con el apoyo de los usuarios.

Ni tanto, ni tan calvo.

El problema de copiar funciones de redes como Friendfeed o Twitter es que Facebook no es Friendfeed, ni es Twitter. Ambas son aplicaciones diseñadas para descubrir, explorar, abrirnos a contenidos y personas desconocidas para intercambiar datos o conocimiento. Facebook puede utilizarse de este modo, pero está concebido para primar la confianza de los contactados. Como ejemplo, ahí está el gran catálogo de opciones de seguridad que tiene.

Si preguntan por mi opinión, les diré que el rediseño no me gusta. Ver tu foto de perfil una y otra vez con cada elemento publicado resulta poco menos que agobiante. El tamaño es excesivo, y se pongan como se pongan no pueden emular el estilo de una aplicación que fue diseñada para noticias cortas de 140 caracteres.