La web que llega y la web que regresa

Imagen de una telarañaEstamos en otra gran encrucijada. Nuevas tecnologías y aplicaciones web llegan del futuro para sacarnos de la entropía incremental que sufrimos en los últimos años. A pesar de que se construye sobre cimientos, todo vuelve a parecer nuevo y excitante. Esa es, al menos, la impresión del que suscribe. Con el nuevo año asistimos a una confluencia de novedades y mejoras tanto de las aplicaciones web como de los ordenadores y dispositivos que acceden a ella. ¿Cuáles son las piezas que integran esta revolución en ciernes? Analicemos algunas de las más importantes.

Google Now y Graph Search: la minería de datos llega al usuario

Son ya varios años los que llevamos sirviendo a las grandes plataformas como Google o Facebook, proporcionándoles todo tipo de información personal o profesional a cambio de servicios gratuitos que nos facilitan un poco más la vida. Información que podía ser analizada, comparada, cedida a terceros para mejorar la relevancia de la publicidad servida en pantalla o, sencillamente, para que las empresas a las que se la proporcionábamos pudieran mejorar sus algoritmos.

Había, sin embargo, una pega: el usuario no se beneficiaba de toda la información recopilada tanto como lo hacía la compañía. A excepción de modestas iniciativas como las mejoras relativas al historial de consultas o la predicción a la hora de introducir términos de búsqueda, la tecnología que los grandes ponían a nuestro alcance era la punta del iceberg en cuanto a capacidad de inferir acciones o necesidades a partir de los datos obtenidos.

Todo eso ha cambiado recientemente, gracias a una nueva iniciativa en la que las compañías conceden al usuario mucho más poder para jugar con los datos que ellos mismos han introducido o generado en el sistema. Google Now, presente en todos los dispositivos Android superiores a la versión 4.1, utiliza toda la información que Mountain View dispone de nosotros para ofrecernos resultados relevantes antes siquiera de que introduzcamos el término de búsqueda. Líneas de transporte urbano, próxima salida de nuestro vuelo, una cita cercana que hayamos referenciado en el calendario, climatología del lugar en el que nos encontramos actualmente… Información que salta a nuestros ojos sin necesidad de que escribamos nada.

Facebook, consciente del terreno que le ganó Google en este aspecto, no quiso quedarse atrás y lanzó Graph Search, una herramienta de búsqueda con esteroides que permite desarrollar consultas en lenguaje natural tan específicas como “amigos que estudiaron en mi colegio y se encuentren cerca de mi ubicación actual”. En su primera fase, la herramienta todavía tiene algunas limitaciones, debido a que la cantidad de poder computacional que va a requerir la gestión de todas las posibles concatenaciones a la hora de efectuar las búsquedas resultará más que ingente. Sin embargo, ya tenemos ejemplos de los buenos y malos usos de una herramienta que podría revolucionar profesiones como el periodismo o la selección de personal en Recursos Humanos.

Este avance en la capacidad de los usuarios para “jugar” con la información de las grandes compañías de internet no está exenta de peligros. Si quieres aumentar el poder predictivo de Google Now, deberás alimentar todavía más al dragón. Si necesitas mejorar tu posicionamiento en Facebook de cara a captar la mirada de un “ojeador”, deberás vigilar de forma casi constante qué información te interesa que figure como pública y cual debes ocultar en tu perfil. Tras años recomendando a los usuarios que no pongan toda su privacidad en una sola cesta, los beneficios de estas nuevas herramientas pueden suponer un salto cuántico en la cesión de nuestra privacidad.

Móviles y tablets: ¿está la web preparada para las nuevas plataformas?

Hago uso de un Nexus 7 desde hace 3 meses, y puedo decir que la experiencia de navegación desde una tablet, así como el cambio de hábitos de conexión que conlleva, supone todo un cambio de paradigma a la hora de consultar y generar información. Sin embargo, veo cierta dificultad por parte de los servicios web más veteranos a la hora de adaptarse al nuevo escenario. Los medios de comunicación tienen un problema especialmente grave debido a su dependencia de la publicidad: tanto por el tamaño y configuración de los dispositivos como por el desarrollo de “tolerancia” por parte del usuario debido a tantos años de exposición a los anuncios, todavía no se ha encontrado un modelo que pueda sustituir con eficiencia al -ya poco eficiente- modelo tradicional del CPM y la publicidad de tipo display.

No debemos olvidar, además, que los protocolos que, actualmente, hacen funcionar la World Wide Web provienen de una época donde todavía no se imaginaba la cantidad de dispositivos que navegarían a través de ella. Esto también sucede en el apartado del hardware; domicilios que, en el pasado, tenían uno o dos equipos conectados a la red, ahora pueden llegar a tener más de cinco aparatos alimentándose de la red inalámbrica doméstica.

Estas nuevas formas de conexión requieren el desarrollo de nuevas tecnologías, protocolos y estándares que faciliten un acceso con la menor fricción posible a los nuevos dispositivos. Algunos ya se han puesto en marcha, mientras que otros todavía permanecen en fase experimental.

Mega: nuevo capítulo sobre la nube y las descargas

Mientras el lobby del copyright norteamericano se reúne con Mariano Rajoy para volver a apretarle las tuercas a España, el multimillonario conocido como Kim Dot Com lanza, desde Nueva Zelanda, su servicio conocido como Mega: un sistema de envío y almacenamiento de archivos en la nube con dos novedades respecto a la mayoría de ofertas actuales en el mercado: un nivel de cifrado de contenidos que promete rozar la paranoia y, por tanto, la descarga de responsabilidad casi absoluta por parte de la empresa respecto a lo almacenado por parte del usuario.

A pesar de las numerosas críticas que ha recibido el servicio, relativas a agujeros en su supuesto encriptado a prueba de bombas, Mega supone al almacenamiento en la nube una disrupción similar a la que supuso, en su día, Gmail para el correo electrónico. Es de esperar que muchas empresas se apunten a mejorar tanto el espacio gratuito ofrecido al consumidor como la seguridad y privacidad de los datos almacenados. No me interpreten mal, disto de ser uno de esos adoradores del gran Kim. Sin embargo, su iniciativa podría suponer todo un avance para el mercado.

Quora, Svbtle, Medium: los blogs regresan disfrazados

Los blogs no han muerto. Tampoco se han ido a ninguna parte. Sin embargo, la aparición de las redes sociales masificadas como Twitter y las nuevas plataformas de microblogging como Tumblr han variado la función de los mismos de forma sustancial. En vez de dedicarse a meras recopilaciones “vía” o breves párrafos con un enlace al pie, el comentario extenso o longform, como lo llaman en el mundo anglosajón, está encontrando su nicho perfecto en este sistema de publicación.

Nuevas plataformas como Svbtle o Medium e iniciativas como Quora de incorporar un sistema de blogs a su servicio de preguntas y respuestas demuestran que este formato está de todo menos muerto. Tal vez, eso sí, se le efectúe un buen lavado de cara y un pulido de los bordes para adaptar su estética y funcionamiento a las nuevas necesidades.

Estamos, en definitiva, viviendo tiempos interesantes de verdad para el mundo de la web y su ecosistema de aplicaciones; tiempos que me recuerdan aquellos en los que reinaban servicios como Flickr o Del.icio.us y cada nueva aplicación o red social nos parecía algo desconocido y emocionante. ¿Qué opinan ustedes?

Imagen: Flickr | Martin Fishc

Nativitas

Navidad de Dickens

Soy fan de la Navidad. De hecho, creo constar entre los pocos chalados que se enfadaron cuando Benedicto XVI sustrajo el buey y la mula del Nacimiento del Vaticano. Afortunadamente, en esta edición corrigieron tan craso error.

Los críticos de estas fiestas señalan el exceso mercantilista en un momento donde, para ser sinceros, no hace ninguna gracia hablar de estipendio y consumismo. Mas no son esas las Navidades que porto conmigo.

Las Navidades que amo tienen que ver con bromas el día de los Santos Inocentes y la cara tan curiosa que puso mi padre cuando le mezcle la sal con el azúcar del yogur; tienen que ver con las cartas que los Reyes les remitían a mis díscolos hermanos cuando eran pequeños, todo un llamamiento al civismo antes de la llegada del Príncipe Aliatar. Tienen que ver con cientos de libros que fueron depositados en el suelo de todos los salones de mi infancia, incluyendo esa colección de mitologías del mundo, editada por Anaya, que tantas puertas me abrió al conocimiento de la Cultura Clásica y las Humanidades.

Tienen que ver, sobre todo, con la peor noche del año, donde las horas pasaban al ritmo de las eternidades y aguzaba el oído ante cualquier muestra de movimiento en el salón de casa. Por si se lo preguntan, la cantidad media que puede beber un camello asciende a tres cuartos de bañera. De los turrones mejor ni hablamos; volaban de forma pasmosa.

Mis Navidades no son un anuncio del Corte Inglés; más bien se parecen a quella versión de cómic adaptada de Cuento de Navidad: una obra de Charles Dickens que debería ser lectura oficial, dada la actual superpoblación de Señores Scrooge, que agitan sus cadenas de hierro entre despidos de trabajadores y recortes en el Sistema de Salud. Son cintas de villancicos, tan gastadas por el uso que casi parecen psicofonías.

Entiendo perfectamente a quienes aborrecen la Navidad. Entiendo, también a quienes les pone los pelos de punta o a los que, por su credo o herencia cultural, no practican toda esta serie de rituales. A todos entiendo y respeto. Pero nada me hará cambiar de frase cuando se acercan estas fechas, siendo una de las más hermosas y bienintencionadas:

Paz entre las personas de buena voluntad. Y un vídeo de Enya.

Imagen: Flickr | Kevin Dooley

No pongas trabas a tus periodistas en las redes sociales

La Asociación de la Prensa de Madrid ha filtrado el contenido de un comunicado enviado a los trabajadores de Unidad Editorial, sobre el uso de las redes sociales por parte de los periodistas del grupo y la limitación de las mismas. El Confidencial también ha tenido acceso al escrito y lo ha publicado en su web (archivo PDF).

Entre las prohibiciones, hay dos que resultan especialmente llamativas. Esta es la primera, según se detalla en el texto y menciona la APM en su blog:

Los empleados “deberán cerciorarse de que sus informaciones y opiniones no representan un claro antagonismo o son perjudiciales para los intereses de su cabecera”. “Es importante que antes de emitir cualquier juicio lo pongamos en relación con los principios fundacionales de nuestras publicaciones, su línea editorial o planteamiento informativo que se siga en cada caso”, añade la dirección en la nota.

Esta medida establece el control, por parte de los directores de las cabeceras que se integran en Unidad Editorial, de todo aquel contenido que los periodistas publiquen en las redes sociales. Tomemos, como ejemplo, al diario El Mundo. Si cada tuit que escriban sus periodistas ha de ir en consonancia o no contradecir la línea editorial del periodico, va a ser francamente complicado para el redactor ejercer su libertad de expresión sin temor a sufrir medidas disciplinarias.

No menos polémica, por indiscriminada y mal planificada, es la prohibición de hacer uso de las redes sociales en horario de trabajo, “si no es con fines exclusivamente profesionales”. Muchos trabajadores pasan gran cantidad de la jornada o bien en la redacción o bien cubriendo noticias en lugares ajenos a ella; con este texto se eliminaría, también de facto, cualquier posibilidad de emplear cinco minutos de descanso para tuitear desde el propio teléfono móvil.

Todo ello al margen de la laguna que supone programar la publicación de mensajes para que vayan apareciendo a lo largo del día. Dada la ‘previsión’ con la que se han redactado estas normas preliminares, puede ser complicado explicar procesos como la automatización del contenido al jefe o jefa de turno.

El exceso de control lleva al fracaso

Si bien es cierto que algunas recomendaciones relativas al estilo pueden ayudar a los periodistas que quieran difundir sus trabajos a través de internet, una regulitis tan galopante como la que propone Unidad Editorial tendría dos efectos, ninguno de ellos beneficioso:

  1. Aumento de la brecha digital periodística. Si un redactor hacía poco uso de este tipo de servicios y le costaba adaptarse a las nuevas tecnologías, no digamos si tiene que hacer uso de la burocracia intermedia que propone Unidad Editorial.
  2. Daño a la imagen. No hace falta ser un gurú de social media para darse cuenta de que lo único que van a conseguir es multiplicar las críticas por parte de internautas, lectores y periodistas, empobreciendo así la imagen del grupo.

Si quieres triunfar en las red y convertir a tus trabajadores en cómplices y artífices de dicho triunfo, pon la menor cantidad de trabas posible para ello. Cuando hablamos de política, línea editorial y social media un exceso de control conduce, de forma invaribale, al malestar y el fracaso. Antes de implantar este tipo de políticas, la empresa debe iniciar un diálogo abierto y honesto con los trabajadores, a fin de conocer sus objeciones, aportaciones y necesidades.

Imagen: Flickr | Alatriste

Editores de prensa alemana: no copies, no enlaces, no leas

Representación de Ned LuddNo salgo de mi estupor ante el último intento de suicidio tecnológico por parte de los grandes editores de prensa alemana. En la siempre alocada carrera por escapar de la crisis y maximizar los beneficios, están presionando al Gobierno alemán para conseguir una modificación de la normativa alemana que regula el derecho a copia e impondría grandes restricciones al enlace de noticias.

Según Al-Jazeera, hay dos borradores de sendas enmiendas sobre la mesa. El primero presume de ser el de alcance más ‘leve’ (las negritas son mías):

The first draft, released in June, proposes wide-ranging restrictions on how individuals and organisations can link to copyrighted material if they are deemed to be using the content for “commercial purposes”. The major publishing houses say they should be able to charge a licence fee for the reproduction of their material on other sites – including the headline and opening sentences that are currently deemed to be in the public domain under copyright law.

Si esta enmienda fuese aprobada, enlazar y reproducir un mísero titular de otros medios podría salir muy caro a cualquier bloguero o motor de búsqueda. Si mi medio tiene pérdidas, intentaré cobrar por los enlaces. Un plan brillante.

Sin embargo, la capacidad del ser humano para meter la pata no conoce límites, y parece que una enmienda más reciente pretende llegar todavía más lejos:

The latest draft amendment proposes far less than what some German publishers sought from the beginning. Throughout the last three years that a neighbouring right has been under consideration in public hearings, the publishers have insisted that the use of its material for any commercial gain – both in the online and offline spheres – should be reflected with some recompense to them.

Vamos, que cualquier beneficio económico derivado de enlazar, reproducir, extractar o -sencillamente- leer la prensa, conllevaría destinar parte de los beneficios a la misma. ¡El repago llega al periodismo! ¿De dónde sale esta gente?

Ante la derrota, destrucción

Tras la música y el cine, parece que un sector de la prensa tradicional está dispuesto a tropezar de piedra en piedra hasta despeñarse; lo que haga falta por volver a tiempos dorados que no se alcanzaron por intercesión divina.

En la era de la información, sin embargo, se obtienen beneficios con un producto de calidad y una estrategia publicitaria eficaz. Intentar vencer a la competencia destruyendo el progreso tecnológico jamás funcionará. Además, ni siquiera los Ludditas eran Ludditas, como dice Richard Conniff en el Smithsonian. No se pierdan dos párrafos sobre Ned Ludd, el ‘fantasmal’ creador del movimiento:

Ned Ludd, also known as Captain, General or even King Ludd, first turned up as part of a Nottingham protest in November 1811, and was soon on the move from one industrial center to the next. This elusive leader clearly inspired the protesters. And his apparent command of unseen armies, drilling by night, also spooked the forces of law and order. Government agents made finding him a consuming goal. In one case, a militiaman reported spotting the dreaded general with “a pike in his hand, like a serjeant’s halbert,” and a face that was a ghostly unnatural white.

In fact, no such person existed. Ludd was a fiction concocted from an incident that supposedly had taken place 22 years earlier in the city of Leicester. According to the story, a young apprentice named Ludd or Ludham was working at a stocking frame when a superior admonished him for knitting too loosely. Ordered to “square his needles,” the enraged apprentice instead grabbed a hammer and flattened the entire mechanism. The story eventually made its way to Nottingham, where protesters turned Ned Ludd into their symbolic leader.

233 Grados también se hizo eco de la noticia: Los medios alemanes podrían empezar a cobrar a quienes enlacen sus contenidos. La imagen que abre esta entrada data de 1812 y representa al líder de los Ludditas.

#19J: Con redes sociales sabe mejor

En estos momentos las calles de España se llenan de manifestantes y terminales móviles. En radio y televisión ya no dicen “por internet”, sino “en Twitter”, “en Facebook”. Las vacas vuelan y los medios de comunicación españoles llaman a una red social por su nombre en las informaciones de primera plana. Las red existe desde hace 40 años, pero ahora los gigantes de la carne y el acero comienzan a despertar.

La ciudadanía se cabrea 3.0 (Beta).

¿Han probado a seguir una rueda de prensa del Consejo de Ministros? Morir de aburrimiento adquiere un nuevo significado cuando aparece el trío calavera, excepto cuando toca viernes de terror y nos recortan hasta el colondrillo. Tan solo una cosa nos salva del sopor y el malhumor: hacer upload hacia el cachondeo de la colmena a través de las redes sociales, que ya tienen motes hasta para los periodistas que cubren el evento. ¿Se han dado cuenta de que las cámaras hacen zoom y primeros planos?

Pero ceñirse al campo de la política y la protesta ciudadana es quedarse cortos. Películas, series de televisión, actos culturales… La expresión cibernética ya no es el refugio de unos pocos. Con redes sociales sabe mejor.

Aunque algunos se empeñen en hacernos olvidar a base de palos. Que se jodan.

Desde las entrañas

Vía sin salida

Que me perdonen mis lectores habituales por esta disrupción en el canal. Les prometo que seguiré con la tecnología, el cine, los libros y los movimientos sociales; lugares donde todavía existen experiencias interesantes que me permitan olvidar la condena que supone, para un ciudadano concienciado, tener una clase política deficitaria. “Las cosas son como son”, que diría uno de nuestros mejores oradores.

“Es bueno contar hasta diez”, dice Mägo de Öz en La Rosa de los Vientos. La máxima es de gran utilidad cuando publicamos contenido en la red, ciudad de ciudades donde hemos de caminar con el corazón en la mano pero con la cabeza fría. No es el caso de esta jornada; tampoco de esta entrada, escrita desde las entrañas tras contemplar cómo la escasa imagen que le quedaba a la ‘alta’ política española quedaba destruída esta mañana en el Congreso de los Diputados.

Si tuviera todas las respuestas estaría enseñando teología en París, como le dice Guillermo de Baskerville a Adso de Melk. No soy economista, analista financiero ni experto en política internacional. Sin embargo, la formación que mi familia tan obstinadamente me ha inculcado incluye la reverencia por la últimas migajas sacrificada en el altar de la dignidad: respeto y formas.

Señorías, ¿me pueden explicar qué narices celebraban con aplauso y semblante rebosante de satisfacción? Lo que el ojo no ve ya no existe; allí estaban ustedes, partiéndose la caja y comportándose como una mala copia de la hinchada del Manchester mientras nos anunciaban que la fiesta de unos pocos vamos a pagarla entre todos; que los funcionarios van a volver a ser chivos expiatorios; que comerciantes y clientes van a hundir el pie un poco más en la miseria con medidas que nos llevarán de cabeza a la tumba económica.

La industria que tanto empeño han puesto en “proteger” estará más contenta que unas castañuelas: con la subida del IVA, la bajada del sueldo a los funcionarios y el recorte a los parados, en el imperio del comercio no se va a poner el sol. Así que más nos vale que brille mucho la estrella de Belén, porque los Reyes Magos -esos que no estafan a los súbditos- van a venir con los camellos al límite de la desnutrición.

No soy economista, analista financiero ni experto en política internacional, pero las formas con las que se ha despachado -y me temo se despachará- el Gobierno esta semana son absolutamente impresentables. Dejen sus señorías de golpear el estrado, aplaudir y jalear. Estamos en duelo por nuestros derechos; respeten el luto, ya que nada harán por aliviarlo.

La ley #sindefensa y el secuestro de la política

Tenían razón los políticos cuando nos decían que la Ley Sinde no era mala. Resulta que es mucho, muchísimo peor de lo que pensábamos. Gracias a una artimaña legal descubierta y denunciada por David Bravo en Zona Crítica, la ‘Comisión Sinde’ deja a los sitios web de descargas sin defensa, ya que el blanco de su actuación son los servicios de alojamiento.

Lo que han hecho es lo siguiente: han dirigido formalmente el procedimiento contra una empresa con domicilio en Suiza que es titular de uploaded.to, servicio de almacenamiento donde al parecer está alojado el disco de Luz Casal “Un Ramo de Rosas”. A la web que administra Juan José se le reserva el papel no de “denunciado” –por llamarlo de alguna manera– sino de mero intermediario de la supuesta infracción por enlazar al archivo desde su página.

[...]La comisión tratará directamente con uploaded.to, que es contra quien realmente se dirige el procedimiento y que será quien alegará lo que crea conveniente si es que llega a enterarse de lo que está pasando. Cuando resuelva la Administración que el disco está subido a ese servicio sin autorización de la “denunciante”, ordenará a bajui.com que quite los enlaces a esa obra porque está siendo un intermediario en una infracción cometida por un tercero. Como bajui.com no es técnicamente parte en el procedimiento, no tendrá una concreta fase de alegaciones y solo se dirigirán a él para que retire los enlaces en 72 horas desde que se le notifique la resolución.

Como es habitual en lo referente a esta normativa, los tuiteros se han puesto en pie de guerra con el hashtag #sindefensa. Según una información publicada hoy por La Vanguardia, los casos tramitados por la Ley Sinde siguen una estrategia premeditada. Tras meses de burlas por una medida inservible, Cultura se cabrea (ea, ea) y quiere que cunda el ejemplo.

La propuesta que, finalmente, obtuvo el visto bueno del congreso, lo hizo con los votos a favor de tres partidos políticos: PSOE, PP y CiU, cuya lamentable actuación respecto al apoyo de la normativa no debe quedar olvidada. Los internautas fuimos víctimas de una de las mayores campañas de desinformación de la historia reciente, al tiempo que combatíamos con ella al amparo de blogs especializados, redes sociales y movilización ciudadana. Mientras tanto, las gestoras presumían de habernos colado un gol. Y la verdad es que lo hicieron, por toda la escuadra de la voluntad popular y auspiciados por aquellos a quienes muchos ciudadanos confiaron el destino del país.

Ante la existencia de este vericueto legal que puede otorgar a la Comisión designada un poder de censura informativa desconocido hasta la fecha, caben dos posibilidades: que aquellos partidos que aprobaron el texto fueran conscientes en todo momento del mismo, lo que sería un hecho bastante grave, o que desconocieran totalmente las artimañas a las que podía abrir la puerta esta legislación, lo que es casi igual de grave.

Necesitamos un ministerio de Cultura

Necesitamos un organismo que acerque la Cultura a los ciudadanos, no una máquina de censura alimentada por billeteras que se ponen de rodillas. En tiempos de inseguridad económica, necesitamos que el Estado eduque en Cultura Libre y Copyleft a las generaciones venideras, en vez de anunciarles todas las penas del infierno por bajarse una canción, prestar un libro electrónico o copiar un disco.

Cuando el dinero cambia de estación y se acerca el invierno, la solidaridad y el procomún son el único fuego que puede mantener a salvo nuestra conciencia social. Necesitamos buenos gestores para los derechos de autor del siglo XXII. Necesitamos otro Ministerio de Cultura, uno que de verdad nos escuche.

Imagen: Flickr | Alatriste

Género y tecnología

No tengo muy claro qué le pasaba por la cabeza a David Streitfeld cuando comenzó un artículo en el New York Times de esta guisa:

MEN invented the Internet. And not just any men. Men with pocket protectors. Men who idolized Mr. Spock and cried when Steve Jobs died. Nerds. Geeks. Give them their due. Without men, we would never know what our friends were doing five minutes ago.

Si bien el resto del artículo -una información sobre el sexismo en el mundo de la tecnología y las acciones legales contra la firma Kleiner Perkins- parece una pieza normal, semejante burrada se le atragantó a personas como Dave Winer o Xeni Xardin, que casi se lo come vivo en Boing Boing:

You guys, ladies suck at technology and the New York Times is ON IT.

Radia “Mother of the Internet” Perlman and the ghosts of RADM Grace Hopper, Ada Lovelace and every woman who worked in technology for the past 150 years frown upon you, sir. Women may have been invisible, but the work we did laid the groundwork for more visible advancements now credited to more famous men.

“Men are credited with inventing the internet.” There. Fixed it for you.

Más allá de esta polémica, es importante reflexionar sobre el papel que se le ha otorgado a la mujer en la historia de la informática, como en tantas otras historias. Emerger de una sociedad sexista pasa, inevitablemente, por llevar luz a las heroínas que la historiografía tradicional dejó en tinieblas.

En 2010 escribí un artículo sobre la primera programadora en La Voz de Asturias, parte de cuyo texto reproduzco a continuación.

Mujeres en la sombra

Ada Augusta Byron King

Cómo aquellas figuritas bélicas de nuestra infancia, los objetos en otras lenguas se tornan asexuados en inglés. Una caja es «lo caja» y un libro es «lo libro ». Uno se pregunta cuánta belleza metafórica se cuela por las rendijas perdidas de la escritura y la traducción. En la literatura castellana, los objetos tienen sexo, e incluso alma. En ocasiones, podemos encontrar misteriosos seres hermafroditas como el mar, que puede ser océana o embravecido a voluntad del orador.

La tecnología es diferente, porque desde sus inicios domina lo femenino en palabras, que no en historia. Tal desatino ha pasado también en la disciplina ocupada de tomar el pulso a los tiempos. Auspiciada por multitud de féminas, la historia del mundo oculta grandes personas, de esas que se escriben con la letra a en los finales. ¿Hubo menos mujeres notables o más historiadores miopes? Servidor, que no peca de ser militante, se decanta por la segunda opción.

Permítanme, en calidad de muestra, un curioso y elegante botón que guarda cierta relación con la literatura, porque la historia empieza con Lord Byron, el excéntrico noble que se reunió una noche con los Shelley para ser parte en el parto que alumbró nuestras pesadillas.

Probablemente pudiéramos realizar toda una disertación científica sobre las veleidades y bastardías que generó Byron, pero la historia que nos ocupa tiene como protagonista a su breve esposa Anna Isabella Milbanke y a la única hija que el poeta reconoció como legítima: Ada Augusta Byron, que por matrimonio sería Lady Ada Augusta Byron King, condesa de Lovelace y primera programadora de la historia.

Ada Lovelace –para amigos y admiradores– estudió matemáticas y ciencias, según podemos rastrear en el pandemonium ilustrado de la red de redes. Pero fue su trabajo con Charles Babbage, creador del concepto de máquina analítica, lo que le abrió las puertas de la eternidad. Al parecer Babbage sintió gran admiración por la habilidad con la que Ada comprendió y describió el funcionamiento de su rudimentaria computadora, estableciendo algunas rutinas que le permitirían realizar determinadas operaciones básicas. La Condesa de Lovelace no tardó en ser bautizada por su mentor como «la encantadora de números».

Tres siglos más tarde, Ada es toda una celebridad en la historia de la informática y en ese registro de dimensiones imposibles que menciona a las olvidadas; grandes mujeres que casi perecieron en una historia escrita por hombres. Pocas tuvieron el privilegio de que su fuerza y genialidad se vieran recompensadas, al menos hasta que el siglo XX puso un petardo en la docta cabeza del machismo historiográfico.

Internet celebra el día de la primera programadora el 24 de marzo. Pueblan bitácoras y redes sociales la representación pictórica de la hija cuya madre alejó del vil poema y centró en la ciencia, buscando un destino que no estuviera tan a merced de la afilada y genética pluma del Romanticismo. Ada mira al futuro desde la Wikipedia inglesa. Y no se trata de cualquier mirada, por la pose superficial muévense las ondas que genera la piedra del intelecto, del genio y de una mujer –otra más– adelantada a su tiempo. O mejor, que marcó el paso. Como tantas damas en este mundo que tan poco las recuerda.

De información y opuestos

Conocen este símbolo. Creado por el taoísmo en Oriente, forma parte de la cultura global desde hace décadas. Su nombre, sin embargo, no tuvo tal nivel de dispersión. En general, conocen este símbolo por el concepto que representa: el yin y el yang.

Para ser más exactos, su verdadero nombre es taijitu, que viene de Taiji: principio de todas las cosas, gran división. Así lo describe la correspondiente entrada en Wikipedia:

Si bien admite interpretaciones diversas, la mayor parte de ellas se basan en la siguiente frase del Yijing Jicizhuan (易經繫辭傳, Yìjīng Jìcízhuàn), comentario del Yijing : « Las mutaciones tienen un gran extremo, del que nacen los dos aspectos (el yin y el yang), de los que a su vez nacen cuatro figuras, de las que a su vez nacen los ocho trigramas que determinan lo favorable y lo desfavorable, y de las que nacen los acontecimientos humanos».

Atendiendo a la definición de estos conceptos, se podría pensar que el desequilibrio es una distorsión que altera el orden natural. Nada más lejos de la realidad; de nuevo, según la Wikipedia:

El yin y el yang forman un equilibrio dinámico: cuando uno aumenta, el otro disminuye. El desequilibrio no es sino algo circunstancial, ya que cuando uno crece en exceso fuerza al otro a concentrarse, lo que a la larga provoca una nueva transformación. Por ejemplo, el exceso de vapor en las nubes (yin) provoca la lluvia (yang).

Crea una cantidad desmesurada de algo y su opuesto se agrupará de igual forma. Actualmente, dicha reacción está aumentando en un campo que se aleja bastante de las leyes naturales: el mundo de la información.

La burbuja del filtrado

En los primeros tiempos de prensa, radio y televisión, la información llegaba a través de un número limitado de canales. Conscientes de dicha situación, los programadores servían contenido que atendiera a las necesidades o requisitos de la mayor cantidad de público posible. Si bien es un concepto que no se aplicaba en su totalidad, el equilibrio era importante para las cadenas porque mantenía la audiencia.

Con el avance de la tecnología la información se democratizó y atomizó. Pasar de cinco canales a cincuenta, y más tarde a quinientos; miles, con la llegada de Internet. El ruido informativo se acumulaba. Entonces, un tipo de opuesto surgió en el camino para ayudarnos a separar la paja del grano: el filtrado de contenidos.

Con la llegada de los filtros, se emprendió la carrera para mejorar la afinación. Entrenamos a las máquinas para que identificaran aquellas piezas que serían de nuestro máximo o total interés, mientras desechaba aquellas otras alejadas de nuestras necesidades u orientación ideológica. Ahora, el opuesto se ha concentrado tanto como aquello a lo que se oponía, y vuelve a surgir una respuesta.

La búsqueda del contrario

Tanto Clay Johnson en The Information Diet como Eli Pariser en The Filter Bubble recomiendan buscar nuestro contrario para no perder la perspectiva. El filtrado de noticias puede resultar adecuado para combatir una sobrecarga de información, peor también puede ser de lo más efectivo a la hora de empequeñecer nuestra visión del mundo y, contradictoriamente, el descubrimiento de nuevas áreas que suscitarían nuestro interés.

Un reciente artículo en The Atlantic habla sobre la propuesta de un filtro inverso. Es decir, una tecnología que nos permitirá recibir información opuesta a la que solemos consumir. ¿Cómo afectaría eso a la balanza de la información? Poco a poco, el yin es yang y el yang es yin en la gran telaraña que entrelaza el conocimiento humano.

Shigeru Miyamoto, un Premio Príncipe en otro castillo

Pantalla de Super Mario

Shigeru Miyamoto ha ganado el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2012. Hace dos años, el creador de Super Mario Bros. fue también propuesto para el galardón. A continuación, reproduzco la semblanza que escribí sobre él en La Voz de Asturias.

En otro castillo

Para encontrar la fórmula secreta que permite alumbrar un gran genio, solemos pensar en ingredientes como una mente elevada, de esas que pocas veces descienden al tedioso mundo real. La conciencia colectiva entiende a veces por notable a la persona de fuerte caracter, ego desmesurado y una creación espectacular que revoluciona planeta y sociedad.

Sin embargo, olvidamos la otra clase de genio; aquel que tomó la vida cotidiana y la convirtió en excelencia artística y tecnológica; una invención silenciosa y, a la vez, celebrada. Es el caso de Shigeru Miyamoto, presentado por Gamelab como candidato al Premio Príncipe de Comunicación y Humanidades 2010. Con toda probabilidad surgirán otras opciones más atractivas para el jurado. Por ello, creo que es el momento para adherirme a la causa de esta leyenda del videojuego, al que tanto debe la industria del entretenimiento en la actualidad.

Miyamoto utilizó el puro recuerdo de infancia y su maravillosa capacidad de observación para crear grandes aventuras que revolucionaron el concepto de juego. La más famosa, un mundo donde un trabajador del sector servicios tuvo el poder suficiente para rescatar a una moza de los brazos de un gorila antisistema, con propensión a tirar barriles en la jeta del pobre carpintero. Donkey Kong fue un antes y un después en la historia de las máquinas recreativas. A posteriori, Miyamoto enfundó al honrado trabajador en el uniforme que habría de acompañarle para el resto de su vida; y así nació Mario, el fontanero.

Recuerdo con claridad la primera partida que jugué a Super Mario Bros. Tuvo lugar aquí mismo, en Oviedo, en una hamburguesería que respondía al nombre de Crayón y tenía una suerte de maquinita infernal que te dejaba echar partidas por tiempo, convirtiéndose en el amable pozo negro por donde descendía la millonaria paga dominical que, en otras circunstancias, invertía religiosamente en el Don Miki. Más tarde, con la llegada de la NES Nintendo a casa de unos conocidos, el gasto se reemplazó por gorroneo y me sumergí en un mundo plagado de bloques y tuberías, donde un champiñón te esperaba al final de cada enfrentamiento para darte un lacónico aviso: “¡Gracias Mario! Pero nuestra princesa está en otro castillo”. Las bromas que se han realizado parafraseando este mensaje se podrían contar por miles. Para ser uno de los primeros juegos de plataformas en la famosa videoconsola, el repertorio de mañas y trucos que se podían utilizar y descubrir era fantástico. Todavía hoy, en Youtube, existen cientos de vídeos con hazañas de los más habilidosos.

Tampoco debemos olvidar otra de sus obras maestras: The Legend of Zelda , sublime mosaico de pixels que utilizó para retratar su vida como un curioso niño en Kioto, siempre dispuesto a explorar cuevas y lagos cercanos. Estos juegos podría bastar para encumbrar a Miyamoto, pero el buen artista continúa escribiendo notables páginas en el mundo de la animación por ordenador y la industria del ocio; no en vano fue desarrollador del mando de la Wii, además de producir los reciclajes en 3D del legendario fontanero, sin olvidar un título de la saga Metroid, Starfox y muchos éxitos más.

Habrá quien juzgue frívola semejante candidatura. Craso error cometen si le niegan un reconocimiento al padre del videojuego moderno; el que consiguió atrapar a jugadores de todas las edades con argumentos simples envueltos en universos maravillosos; el que demostró que la diversión no siempre ha de tomar la mano a la violencia. Como reza su mejor frase, “¿los videojuegos son malos para tí? Es lo que dijeron sobre el Rock and Roll“.