Nativitas

Navidad de Dickens

Soy fan de la Navidad. De hecho, creo constar entre los pocos chalados que se enfadaron cuando Benedicto XVI sustrajo el buey y la mula del Nacimiento del Vaticano. Afortunadamente, en esta edición corrigieron tan craso error.

Los críticos de estas fiestas señalan el exceso mercantilista en un momento donde, para ser sinceros, no hace ninguna gracia hablar de estipendio y consumismo. Mas no son esas las Navidades que porto conmigo.

Las Navidades que amo tienen que ver con bromas el día de los Santos Inocentes y la cara tan curiosa que puso mi padre cuando le mezcle la sal con el azúcar del yogur; tienen que ver con las cartas que los Reyes les remitían a mis díscolos hermanos cuando eran pequeños, todo un llamamiento al civismo antes de la llegada del Príncipe Aliatar. Tienen que ver con cientos de libros que fueron depositados en el suelo de todos los salones de mi infancia, incluyendo esa colección de mitologías del mundo, editada por Anaya, que tantas puertas me abrió al conocimiento de la Cultura Clásica y las Humanidades.

Tienen que ver, sobre todo, con la peor noche del año, donde las horas pasaban al ritmo de las eternidades y aguzaba el oído ante cualquier muestra de movimiento en el salón de casa. Por si se lo preguntan, la cantidad media que puede beber un camello asciende a tres cuartos de bañera. De los turrones mejor ni hablamos; volaban de forma pasmosa.

Mis Navidades no son un anuncio del Corte Inglés; más bien se parecen a quella versión de cómic adaptada de Cuento de Navidad: una obra de Charles Dickens que debería ser lectura oficial, dada la actual superpoblación de Señores Scrooge, que agitan sus cadenas de hierro entre despidos de trabajadores y recortes en el Sistema de Salud. Son cintas de villancicos, tan gastadas por el uso que casi parecen psicofonías.

Entiendo perfectamente a quienes aborrecen la Navidad. Entiendo, también a quienes les pone los pelos de punta o a los que, por su credo o herencia cultural, no practican toda esta serie de rituales. A todos entiendo y respeto. Pero nada me hará cambiar de frase cuando se acercan estas fechas, siendo una de las más hermosas y bienintencionadas:

Paz entre las personas de buena voluntad. Y un vídeo de Enya.

Imagen: Flickr | Kevin Dooley

Manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales en internet”

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de
modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las
libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la
cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios,
profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme
oposición al proyecto, y declaramos que…

  1. Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
  2. La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no  judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la  potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
  3. La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
  4. La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
  5. Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
  6. Consideramos que las industrias culturales necesitan para  sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de  limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
  7. Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
  8. Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
  9. Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
  10. En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

Este texto se publica multitud de sitios web. Si estás de acuerdo,
publícalo también en tu blog.

Grupo de apoyo al Manifiesto en Facebook.

La avaricia de las discográficas

Al parecer, no basta que iTunes sea el principal modelo de negocio paa la música en la red. Al menos, la música del circuito convencional.

El último delirio made in tecnofobia tiene forma de dolar. Al parecer, las pequeñas muestras o samples de las canciones en la iTunes Store también tienen un precio. Según informan medios como Público, Barrapunto o Mashable:

La industria discográfica y la asociación de autores, compositores y editores de EEUU están presionando para que el Congreso apruebe una ley que les permita recaudar derechos de autor por toda la música que se reproduzca a través de Internet.

Si no diera pena, la cosa ya daría risa. Gestoras, artistas e industria convencionales ya no saben a donde llegar en su esquizofrenia. Dinamitan modelos rentables y justos, para después quejarse de las maldades provocadas por las redes P2P. Ellos mismos se asestan el golpe y culpan de agresión a los inocentes. Como bien dice el refranero español, la avaricia rompe el saco. Pero este atropello parece un pozo sin fondo.

Los 100 discos más influyentes según TIME, en Spotify

TIME

En noviembre de 2006, la revista TIME elaboró el listado de los 100 discos más influyentesde la historia, que recopilo aquí mediante un enlace de Spotify. La verdad es que hice esta playlist un poco a lo loco, sin mirar si alguien había tenido ya la misma idea. Pero fue divertido ir buscando y escuchando los discos, así que aprovecho para compartirla con vosotros. No, no están Pink Floyd, ni Leonard Cohen. Si, hay una saturación de los Beatles y Bob Dylan. Pero ya se sabe que para gustos hay colores.

La playlist no está completa. Me fue imposible localizar algunos discos entre los que son clásicos de la alergia a la distribución por Internet como Abbey Road o Master Of Puppets, de Metálica.

Por lo tanto, he aquí un segundo listado con los albums de la lista que no estaban en Spotify. Busquen por ahí, seguro que los encuentran 😉

  1. Here’s Little Richard – Little Richard
  2. Live at the Apollo (1963) – James Brown
  3. Rubber Soul – The Beatles
  4. Highway 61 revisited – Bob Dylan
  5. Revolver – The Beatles
  6. Blonde on Blonde – Bob Dylan
  7. Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band – The Beatles
  8. The Beatles (“The White Album”) – The Beatles
  9. Abbey road – The Beatles
  10. John Lennon – Plastic Ono Band
  11. Bridge Over troubled water –  Simon and Garfunkel
  12. Led Zeppelin IV (a.k.a. Zoso) – Led Zeppelin
  13. Exile on Main Street – The Rolling Stones
  14. Call Me – Al Green
  15. Hotel California – The Eagles
  16. One Nation Under a Groove – Parliament / Funkadelic
  17. Back in Black – AC/DC
  18. The Great Twenty-Eight – Chuck Berry
  19. Master of Puppets – Metallica
  20. Paid in Full – Eric B. and Rakim
  21. Ropin’ The Wind – Garth Brooks
  22. Phil Spector, Back to Mono (1958 – 1969) – Varios
  23. The Chronic – Dr. Dre
  24. Slanted and Enchanted – Pavement
  25. Live Through This – Hole
  26. (What’s the Story) Morning Glory – Oasis
  27. Time Out of Mind – Bob Dylan
  28. The Anthology, 1947 – 1972 – Muddy Waters
  29. The Essential Hank Williams Collection: Turn Back the Years – Hank Williams

Descargas de música y debates en el Pleistoceno

jurasicoTras escuchar el debate de No es un día cualquiera, cada vez estoy más convencido de que la discusión sobre la descarga de música y la propiedad intelectual se ha quedado anclada en la prehistoria. Seguir escuchando a Caco Senante & Cia. sobre lo malos que somos los internautas y los puestos de trabajo que destruyes cada vez que te bajas una canción de la red ya me da un cierto dolor de cabeza. Por no hablar de las comparaciones establecidas entre la descaga de música y el robo de chorizos o lonchas de jamón; impagable.

Tengo que hacer esfuerzo para recordar el último disco que me descargué en la red. Y la razón se llama Spotify, una gran biblioteca musical donde puedes escuchar todos los temas que quieras a cambio de una cuota mensual, o bien de escuchar y ver anuncios cada cierto tiempo.

Por eso me da tanta risa seguir escuchando terminología sobre bucaneros, corsarios y piratas de los siete mares. La industria discográfica y las gestoras se equivocan totalmente al afirmar que esto es una cuestión de todos contra ellos. De hecho, tengo que criticar a Enrique Dans la valoración mas bien tibia que hace en el debate de una aplicación como Spotify, que podría suponer cierto armisticio entre usuarios e industria.

Tal vez me esté haciendo yo viejo, pero creo que ya somos todos demasiado adultos como para seguir tolerando una y otra vez tanta zafiedad en el discurso por parte de la SGAE y sus representantes.

¿Lo mejor del debate? El lobby de la propiedad intelectual reaccionando ante los argumentos de Dans como si de ácido sulfúrico se tratase.