Fotos a color del Imperio Ruso en 1910

Antes de irse de vacaciones durante unos días, Alan Taylor nos ha dejado en The Big Picture una pequeña joya histórica en su blog sobre fotografía: una serie de imágenes realizadas por Sergei Mikhailovich Prokudin-Gorskii, durante un reportaje a lo largo y ancho del Imperio Ruso.

Mediante una cámara especial que tomaba tres fotos sucesivas en blanco y negro, aplicándole filtros azules, rojos y verdes –que después serían recombinadas para obtener un color muy similar al real– la Rusia de 1910 te mira como nunca. No se pierdan la galería, porque es exquisita.

Y por eso me gusta tanto ese blog.

Frases célebres

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Toro Sentado, ingeniero de software. 1877.

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Eleanor Roosevelt, coordinadora de redes sociales. 1960.

Más en Code for America. Vía Mashable.

Breve historia de la música en Spotify

afromusexlPansentient League nos ofrece este interesante experimento: una lista de temas que pretende ser una muestra de toda la historia musical. Para que se hagan una idea, el primer tema es el sonido de un corazón humano, mientras que el último es Viva la Vida de Coldplay.  Hay gigantescos saltos en el tiempo, porque sólo 39 temas la componen.

La lista podría ser mucho mejor en forma colaborativa, Aunque alcanzaría proporciones astronómicas con el paso del tiempo. Sea como fuere, he aquí una demostración más de lo que pasa cuando nadie pone líneas en el horizonte.

Blog Action Day: Discurso del Jefe Seattle

Jefe Seattle

Es evidente que el hombre blanco no entiende nuestra manera de ser. Le es indiferente una tierra que otra porque no la ve como a una hermana, sino como a una enemiga. Cuando ya la ha hecho suya, la desprecia y la abandona. Deja atrás la tumba de sus padres sin importarle. Saquea la tierra de sus hijos y le es indiferente. Trata a su madre -la Tierra- y a su hermano -el firmamento- como a objetos que se compran, se usan y se venden como ovejas o cuentas de colores. Hambriento, el hombre blanco acabará tragándose la tierra, no dejando tras de sí más que un desierto.

11 de marzo de 1854. El Jefe Seattle, líder de los Suquamish, escucha una popuesta del Gobernador de Seattle Isaac Ingalls Stevens. Stevens planteó al Jefe la compra o entrega de las tierras que pertenecían a su tribu. Seattle se incorporó para tomar la palabra. Mucho más alto que el Gobernador, apoyó su mano en la cabeza de este y pronunció un largo discurso con dignidad.

La repuesta del Jefe Seattle es uno de los textos que más han circulado por todo el mundo. La primera vez que leí el texto, fue en una tienda de camisetas. Sus frases se incluyeron en películas, campañas ecologistas y una gran variedad de actos, objetos y circunstancias. Sin embargo, el texto ha sido reescrito, traducido y reinterpretado tantas veces que hoy día nos es difícil conocer las palabras exactas de Seattle en su discurso. Es posible que nunca lo hagamos.

A grandes rasgos, las modificaciones más famosas del discurso fueron tres: una primera transcripción realizada por el Doctor Henry A. Smith algunos años después de producirse el discurso, que es la fuente principal de la que parten todas las derivaciones; una reinterpretación por parte de William Arrowsmith, que intentó recuperar las expresiones originales a través de la investigación lingüística y cultural; y la derivación más popular del texto, una versión más literaria y dramatizada adaptada por Ted Perry para una película ecologista llamada Home. Tras tantas interpretaciones acabaron existiendo dos versiones de la respuesta, una de ellas como supuesta carta al presidente de los Estados Unidos, a la que pertenece el texto citado más arriba.

Así pues, Son Arrowsmith y Perry quienes consagran definitivamente el texto como mensaje ecologista. Es entonces cuando la versión más reciente corre como la pólvora y se convierte en una proclama de referencia en la lucha medioambiental. Y podríamos considerar tantas derivaciones como algo negativo que corrompiera el significado original del discurso… Pero yo creo que es en estos casos cuando un texto se convierte en una referencia cultural atemporal.

Para saber más, recomiendo La visión del Jefe Seattle, estudio perteneciente a la página Educación Ambiental en la República Dominicana, que destaca por su claridad y sus traducciones de las principales versiones del texto.

Nunca se me ocurriría llenar mi casa de humo, ensuciar el agua que bebo o maltratar a mis animales. No se me ocurriría destrozar el suelo para hacer mi sofá más cómodo, o arrancar la madera de todos los armarios para hacerme una mesa de ordenador. Tampoco me imagino expulsando a mi familia al trastero para tener más habitaciones a mi disposición. Y desde luego, jamás le quitaría la antena al vecino para que la señal me llegara más nítida.

La Tierra es nuestra casa. Comienza el Blog Action Day.