Editores de prensa alemana: no copies, no enlaces, no leas

Representación de Ned LuddNo salgo de mi estupor ante el último intento de suicidio tecnológico por parte de los grandes editores de prensa alemana. En la siempre alocada carrera por escapar de la crisis y maximizar los beneficios, están presionando al Gobierno alemán para conseguir una modificación de la normativa alemana que regula el derecho a copia e impondría grandes restricciones al enlace de noticias.

Según Al-Jazeera, hay dos borradores de sendas enmiendas sobre la mesa. El primero presume de ser el de alcance más ‘leve’ (las negritas son mías):

The first draft, released in June, proposes wide-ranging restrictions on how individuals and organisations can link to copyrighted material if they are deemed to be using the content for “commercial purposes”. The major publishing houses say they should be able to charge a licence fee for the reproduction of their material on other sites – including the headline and opening sentences that are currently deemed to be in the public domain under copyright law.

Si esta enmienda fuese aprobada, enlazar y reproducir un mísero titular de otros medios podría salir muy caro a cualquier bloguero o motor de búsqueda. Si mi medio tiene pérdidas, intentaré cobrar por los enlaces. Un plan brillante.

Sin embargo, la capacidad del ser humano para meter la pata no conoce límites, y parece que una enmienda más reciente pretende llegar todavía más lejos:

The latest draft amendment proposes far less than what some German publishers sought from the beginning. Throughout the last three years that a neighbouring right has been under consideration in public hearings, the publishers have insisted that the use of its material for any commercial gain – both in the online and offline spheres – should be reflected with some recompense to them.

Vamos, que cualquier beneficio económico derivado de enlazar, reproducir, extractar o -sencillamente- leer la prensa, conllevaría destinar parte de los beneficios a la misma. ¡El repago llega al periodismo! ¿De dónde sale esta gente?

Ante la derrota, destrucción

Tras la música y el cine, parece que un sector de la prensa tradicional está dispuesto a tropezar de piedra en piedra hasta despeñarse; lo que haga falta por volver a tiempos dorados que no se alcanzaron por intercesión divina.

En la era de la información, sin embargo, se obtienen beneficios con un producto de calidad y una estrategia publicitaria eficaz. Intentar vencer a la competencia destruyendo el progreso tecnológico jamás funcionará. Además, ni siquiera los Ludditas eran Ludditas, como dice Richard Conniff en el Smithsonian. No se pierdan dos párrafos sobre Ned Ludd, el ‘fantasmal’ creador del movimiento:

Ned Ludd, also known as Captain, General or even King Ludd, first turned up as part of a Nottingham protest in November 1811, and was soon on the move from one industrial center to the next. This elusive leader clearly inspired the protesters. And his apparent command of unseen armies, drilling by night, also spooked the forces of law and order. Government agents made finding him a consuming goal. In one case, a militiaman reported spotting the dreaded general with “a pike in his hand, like a serjeant’s halbert,” and a face that was a ghostly unnatural white.

In fact, no such person existed. Ludd was a fiction concocted from an incident that supposedly had taken place 22 years earlier in the city of Leicester. According to the story, a young apprentice named Ludd or Ludham was working at a stocking frame when a superior admonished him for knitting too loosely. Ordered to “square his needles,” the enraged apprentice instead grabbed a hammer and flattened the entire mechanism. The story eventually made its way to Nottingham, where protesters turned Ned Ludd into their symbolic leader.

233 Grados también se hizo eco de la noticia: Los medios alemanes podrían empezar a cobrar a quienes enlacen sus contenidos. La imagen que abre esta entrada data de 1812 y representa al líder de los Ludditas.

Género y tecnología

No tengo muy claro qué le pasaba por la cabeza a David Streitfeld cuando comenzó un artículo en el New York Times de esta guisa:

MEN invented the Internet. And not just any men. Men with pocket protectors. Men who idolized Mr. Spock and cried when Steve Jobs died. Nerds. Geeks. Give them their due. Without men, we would never know what our friends were doing five minutes ago.

Si bien el resto del artículo -una información sobre el sexismo en el mundo de la tecnología y las acciones legales contra la firma Kleiner Perkins- parece una pieza normal, semejante burrada se le atragantó a personas como Dave Winer o Xeni Xardin, que casi se lo come vivo en Boing Boing:

You guys, ladies suck at technology and the New York Times is ON IT.

Radia “Mother of the Internet” Perlman and the ghosts of RADM Grace Hopper, Ada Lovelace and every woman who worked in technology for the past 150 years frown upon you, sir. Women may have been invisible, but the work we did laid the groundwork for more visible advancements now credited to more famous men.

“Men are credited with inventing the internet.” There. Fixed it for you.

Más allá de esta polémica, es importante reflexionar sobre el papel que se le ha otorgado a la mujer en la historia de la informática, como en tantas otras historias. Emerger de una sociedad sexista pasa, inevitablemente, por llevar luz a las heroínas que la historiografía tradicional dejó en tinieblas.

En 2010 escribí un artículo sobre la primera programadora en La Voz de Asturias, parte de cuyo texto reproduzco a continuación.

Mujeres en la sombra

Ada Augusta Byron King

Cómo aquellas figuritas bélicas de nuestra infancia, los objetos en otras lenguas se tornan asexuados en inglés. Una caja es «lo caja» y un libro es «lo libro ». Uno se pregunta cuánta belleza metafórica se cuela por las rendijas perdidas de la escritura y la traducción. En la literatura castellana, los objetos tienen sexo, e incluso alma. En ocasiones, podemos encontrar misteriosos seres hermafroditas como el mar, que puede ser océana o embravecido a voluntad del orador.

La tecnología es diferente, porque desde sus inicios domina lo femenino en palabras, que no en historia. Tal desatino ha pasado también en la disciplina ocupada de tomar el pulso a los tiempos. Auspiciada por multitud de féminas, la historia del mundo oculta grandes personas, de esas que se escriben con la letra a en los finales. ¿Hubo menos mujeres notables o más historiadores miopes? Servidor, que no peca de ser militante, se decanta por la segunda opción.

Permítanme, en calidad de muestra, un curioso y elegante botón que guarda cierta relación con la literatura, porque la historia empieza con Lord Byron, el excéntrico noble que se reunió una noche con los Shelley para ser parte en el parto que alumbró nuestras pesadillas.

Probablemente pudiéramos realizar toda una disertación científica sobre las veleidades y bastardías que generó Byron, pero la historia que nos ocupa tiene como protagonista a su breve esposa Anna Isabella Milbanke y a la única hija que el poeta reconoció como legítima: Ada Augusta Byron, que por matrimonio sería Lady Ada Augusta Byron King, condesa de Lovelace y primera programadora de la historia.

Ada Lovelace –para amigos y admiradores– estudió matemáticas y ciencias, según podemos rastrear en el pandemonium ilustrado de la red de redes. Pero fue su trabajo con Charles Babbage, creador del concepto de máquina analítica, lo que le abrió las puertas de la eternidad. Al parecer Babbage sintió gran admiración por la habilidad con la que Ada comprendió y describió el funcionamiento de su rudimentaria computadora, estableciendo algunas rutinas que le permitirían realizar determinadas operaciones básicas. La Condesa de Lovelace no tardó en ser bautizada por su mentor como «la encantadora de números».

Tres siglos más tarde, Ada es toda una celebridad en la historia de la informática y en ese registro de dimensiones imposibles que menciona a las olvidadas; grandes mujeres que casi perecieron en una historia escrita por hombres. Pocas tuvieron el privilegio de que su fuerza y genialidad se vieran recompensadas, al menos hasta que el siglo XX puso un petardo en la docta cabeza del machismo historiográfico.

Internet celebra el día de la primera programadora el 24 de marzo. Pueblan bitácoras y redes sociales la representación pictórica de la hija cuya madre alejó del vil poema y centró en la ciencia, buscando un destino que no estuviera tan a merced de la afilada y genética pluma del Romanticismo. Ada mira al futuro desde la Wikipedia inglesa. Y no se trata de cualquier mirada, por la pose superficial muévense las ondas que genera la piedra del intelecto, del genio y de una mujer –otra más– adelantada a su tiempo. O mejor, que marcó el paso. Como tantas damas en este mundo que tan poco las recuerda.

Historia secreta

No suelo frecuentar los blogs y páginas sobre anécdotas históricas. Prefiero esperar a enlaces, reenlaces y tuits par examinar alguna cosilla que pudiera haberme perdido, como recomendaba Cory Doctorow en un artículo para The Guardian. Sin embargo, hay una notable excepción que permanece en mi Google Reader desde hace ya unos meses, y es una sección del blog io9 llamada Secret History.

Io9 es una publicación de la factoría Gawker orientada a la ciencia ficción y fantasía. Dada la abundante cantidad de historias publicadas en los blogs de la compañía, sindicar toda la web en el agregador de noticias es poco más que un suicidio. Por ello, recomiendo especialmente la sección mencionada, que incluye relatos sobre episodios históricos con algún componente misterioso. Entre los publicados hasta ahora, hay varios que merecen ser destacados:

  • Sobre Herbert Spencer, que acuñó el concepto de “supervivencia del mas fuerte” y fue uno de los máximos exponentes del darwinismo social. Pocas veces se habla de su sentido del humor, bastante sádico; su galopante hipocondria y cierta afición a verstir un traje de una sola pieza que le hacía parecer un oso.
  •  Sobre William S. Burroughs, y su experiencia como adepto en la Iglesia de la Cienciología. Cierto es que no llega a la extensión y análisis del publicado por The New Yorker sobre este fenómeno, pero es extremadamente divertido, sea como fuere.
  • Sobre el primer museo del que se tiene constancia, creado por una princesa babilonia hace 2.500 años.

Además, hay pequeñas notas que complementan estos artículos, más extensos. En general, Io9 es un buen blog; prueba de ello son otros trabajos como esta interesante serie de artículos dedicada al género Pulp.

Imagen: ruinas de Cirene (Flickr/Gordontour)

Santa Bárbara y las copias de seguridad

Imagen: Wikipedia

Los relatos sobre mártires suelen ser textos abundantes en descripción de salvajadas. Aún teniendo en cuenta que la Edad Media no era la mejor época para recibir castigos, el tormento que sufrió Santa Bárbara pone los pelos de punta al lector menos impresionable. Dice la Wikipedia:

Habría sido atada a un potro, flagelada, desgarrada con rastrillos de hierro, colocada en un lecho de trozos de cerámica cortantes y quemada con hierros al fuego.

Lo que aconteció después registro a Bárbara como patrona de mineros, dinamiteros y, en general, todo tipo de profesión relacionada con las detonaciones:

Finalmente, el mismo rey Dióscoro la envió al juez, quien dictó la pena capital por decapitación. Su mismo padre es quien la decapitó en la cima de una montaña, tras lo cual un rayo lo alcanzó, dándole muerte también.

De ahí el dicho que cede parte del título a esta entrada. Pues sólo nos acordamos de la copia cuando un accidente, rayo o mala canción fulminan nuestro disco duro. Lloramos entonces, pataleamos; pero todo ese disgusto nos hubiéramos ahorrado con una copia de seguridad a su debido tiempo.

En mi caso, la última aportación al fondo para mi bienestar espiritual se realizó hace dos domingos, cuando conecté un disco duro externo y ejecuté la Time Machine de mi MacBook Pro. La ventaja de este sistema es tener copias de seguridad acumulativas y automáticas de todo el contenido de tu disco duro. Afecta relativamente poco al rendimiento y va liberando el espacio de copias antiguas si necesita más.

No hay excusas para no tener una copia de seguridad de nuestros datos más relevantes. Repito, no las hay. Desde servicios en la nube, con versiones de pago pero también gratuitas como Carbon Copy, Dropbox, Mozy, Box.net. Pasando por los gestores para discos duros físicos como SyncBack… Las opciones son muchas y variadas; ahí va una lista con algunas ideas:

  • Salvar las joyas: Si no disponemos de un disco duro externo con el suficiente espacio, o bien no tenemos disponibilidad económica para utilizar un servicio de copia de seguridad en línea, podemos seleccionar aquellos archivos o documentos realmente importantes. A no ser que pertenezcas a un sector como el diseñó gráfico o te dediques a proyectros multimedia, muchos planes y memorias USB pueden servir para garantizar la salvación de ese fichero imprescindible.
  • Pisos francos: Aunque no lo recomiendo, pueden utilizarse las opciones gratuitas de varios servicios para acabar almacenándolo todo. Opción cutre y salchichera, pero opción al fin y al cabo.
  • Salvar los muebles: todo el contenido de muestro disco duro es copiado. La opción más económica es comprar un disco duro externo, pero también podemos utilizar los servicios de pago de las opciones online ya mencionadas.
  • Clonar la casa: Una imagen de disco se utiliza para replicar el contenido del mismo en caso de siniestro total, incluyendo el sistema operativo. Existen programas comerciales como Norton Ghost que te pueden ayudar en la tarea, y también hay soluciones gratuitas (ojo, no las he probado).

La moraleja de esta historia: las copias de seguridad son una medida algo latosa, pero muy necesaria. Tú mism@ lo descubrirás cuando el disco duro o el sistema operativo revienten y te acuerdes de haber leído esta entrada.

Lectura suplementaria: Five best online backup tools | Five best offline backup tools