#leylasalle: nueva amenaza a la cultura

Imagen de un laberintoLo trágico en el mundo de las profecías relativas al derecho de autor es que siempre acaban cumpliéndose. Hace ya algún tiempo, pronostiqué en uno de mis artículos para La Voz de Asturias que a los lobbies del copyright y las gestoras de derechos de autor nunca les resultaría suficiente todos los atropellos a las libertades ciudadanas cometidos en nombre de la aristocracia cultural.

Como el dinero carece de ideología, los partidos mayoritarios, apoyados por algunas formaciones conservadoras como CiU, cantaron a una con el anterior Gobierno -progresista y socialdemócrata- para no enmendar una disposición adicional en la Ley de Economía Sostenible que abría la puerta al cierre de webs con una supervisión judicial exigua.

La impulsora del texto, Ángeles González-Sinde, pasará a la historia como una de las ministras de cultura que más perjuicio ha causado a la libertad de expresión en la red de nuestro país, provocando varas acciones de protesta como el ya histórico #manifiesto, o iniciativas ciudadanas como el movimiento #nolesvotes. Aterrados por las posibles consecuencias de sus acciones, los impulsores de esta normativa comenzaron una campaña de intoxicación informativa como pocas hemos visto en nuestra democracia, incluyendo mentiras sobre los movimientos anteriormente citados y las palabras del presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, que tuvo el cuajo de afirmar que “no se iba a cerrar ninguna web” ante la prensa. Mientras tanto, las gestoras presumían de haber colado un gol a la ciudadanía digital.

Afortunadamente para los internautas, la Ley Sinde demostró su utilidad a los pocos meses de ser definitivamente aprobada por el nuevo Gobierno del PP: apenas ninguna. A pesar de las trampas jurídicas y tecnológicas que se impusieron a los defendidos, de las cuales ya dejaron testimonio abogados especializados en Propiedad Intelectual como David Bravo, el resultado de la Ley Sinde es tan penoso como ridículo. Ahí siguen las páginas de enlaces y el intercambio de archivos a través de redes P2P. Ahí siguen SeriesYonkis, Exvagos, Papyrefb2 y demás portales.

Se había sentado, sin embargo, un peligroso precedente en la escalada de la persecución del libre intercambio de cultura: como los excesos del anterior ejecutivo se demostraron inútiles, el actual ha tenido que subir el listón todavía más alto. Tan alto que es muy posible que el Proyecto de Ley de Propiedad Intelectual, conocido coloquialmente como Ley Lasalle, tenga éxito en el gran efecto secundario de estas normativas: minar nuestra libertad y amputar derechos ciudadanos que tanto nos costó conseguir.

Solidaridad prohibida

No me extenderé en ennumerar los perjuicios -y son muchos, créanme- que incluirá la nueva normativa de ser aprobada con su redacción actual. Basten citas al artículo que, a tal efecto, escribió David Bravo sobre la materia, donde especifica que la copia privada desaparecerá tal y como la conocemos:

La Ley define ahora expresamente lo que es “acceso legal” y lo restringe a las copias que se hagan de un soporte original -por lo que la obra ha de estar adherida a un soporte- y siempre que lo hayas adquirido en propiedad por haberlo comprado, excluyendo así copias de obras originales pero alquiladas e incluso las que se hacen de un original que te presta un amigo. Además se exige que esa copia del original que has comprado la hagas por tus propios medios, si la haces “con asistencia de terceros”, será ilícita.

Quizá me equivoque, pero es probable que todos los políticos que piensan votar a favor de esta ley grabasen alguna vez una cinta de casete con mezclas de sus canciones favoritas. Apoyarán, por lo tanto, la ilegalización de una práctica de la que ellos mismos disfrutaron y que, en opinión del que suscribe, tuvo un papel fundamental en el acercamiento de la cultura a los colectivos que no se podían permitir comerciar con la misma. Defina ahora hipocresía.

Pero eso no es lo peor; al menos, todo lo peor. La nueva ley abrirá una puerta para que gobernantes menos demócratas utilicen el derecho de autor como herramienta de censura. Volviendo a citar a Bravo:

El hincapié que se ha hecho siempre en las páginas de enlaces es porque la Comisión parece haber sido creada expresamente para acabar con ellas saltándose a los jueces. No obstante, aunque siempre se pongan estas páginas como ejemplo, nada impide que el procedimiento ante la Comisión Sinde-Wert se dirija contra cualquier otro tipo de web, como de hecho ya está sucediendo a día de hoy. Es más, ni siquiera se requiere lucro por parte de la web, sino que basta con que su actividad “sea susceptible de causar un daño patrimonial”.

Busquen, si pueden, alguna web hispana que no incluya contenidos bajo protección de copyright. Imágenes, GIF’s, retoques con PhotoShop… aquí les espero hasta que vuelvan.

¿Ya han regresado? Entenderán, ahora, el verdadero alcance de la normativa que se pretende aprobar. No existe en el mundo real mecanismo equiparable a este, a excepción de los últimos experimentos sobre censura de las ideas llevados a cabo por un puñado de dictaduras.

El Gobierno satélite

¿Recuerdan cómo se recrudeció la oleada de recortes en España? Yo sí: fue después de una llamada telefónica de Barack Obama, presidente de los Estados Unidos, a José Luis Rodríguez Zapatero, presidente de nuestro Gobierno. De forma similar, la inclusión de nuestro país en el informe 301, una supuesta lista de los países más ‘piratas’, aterrorizó de tal forma a nuestros representantes que cambiaron la soberanía residente en el pueblo por la de Washington y la industria norteamericana.

Hoy es otro Gobierno el que hinca la rodilla, pero el ansia de servidumbre es igual o más fervoroso. Tras la reunión ‘secreta’ de Mariano Rajoy con Christopher Dodd -presidente de la Motion Picture Ass. of America, una de las organizaciones más odiadas en EEUU por los defensores de los derechos digitales- el fantasma de la 301 volvió a recorrer los despachos de La Moncloa y se aceleró la presentación del proyecto presentado hoy en Consejo de Ministros. Parece una película del tardofranquismo, pero no lo es.

La reacción

Hace falta ser muy burro para conseguir que los internautas, las operadoras de internet y el resto de prestadores de servicios en la sociedad de la información vayan todos a una contra la normativa, pero eso es lo que, una vez más, pasará si este texto no se modifica, atempera o incluso elimina. La prensa tradicional está en crisis, los blogs y redes sociales se multiplican. La ciudadanía ya no es rehén de unos medios complacientes con el poderoso; tiene dónde elegir, y no me refiero a los canales de TDT.

Ya lo hemos visto antes: la reacción de los internautas no será de bajo calibre. Al ilegalizar de tal forma el intercambio de bienes culturales y estabular la libertad de expresión de los ciudadanos como si fueran un rebaño de cabras, el Gobierno está apunto de convertir la solidaridad en un acto de protesta e insurrección. No me parece una política demasiado sensata, sobre todo si quieren seguir triturando a los paganos.

Los internautas están de nuevo en lucha. El objetivo: defender una legislación moderna que facilite el intercambio cultural y que busque, de verdad, el beneficio de quienes de verdad enriquecen el honroso legado de este país, frenando a una tropa de oligarcas que han secuestrado tan elevado concepto con sus recopilaciones de recopilaciones, galas de premios que rascan barrigas y ‘rescates’ de obras pertenecientes al dominio público para aplicarles nuevas y bien engrasadas cadenas. Hoy, más que nunca, es el momento de luchar por la red y el mundo que queremos.

Imagen: Flickr | Cyberslayer

Códigos Abiertos: sobre el gobierno de los bienes comunes

Logo de Códigos AbiertosUn grupo de ciudadanos y ciudadanas, integrados bajo el colectivo que da nombre a esta entrada, convocamos e invitamos a todo el público para participar en una serie de jornadas que tendrán lugar entre los días 9 de noviembre y 21 de diciembre en LABoral Centro de Arte, Gijón; que girarán en torno a la creación colectiva, la participación ciudadana y la cultura libre. Del blog del proyecto:

Códigos abiertos no es una exposición. En todo caso, podría ser una exposición inacabada donde se muestra un proceso en marcha, que se va construyendo a la vez que avanza.

Códigos abiertos es un grupo de trabajo que investiga sobre nuevas formas de producir, compartir y difundir cultura en un momento en el que se cuestiona su valor, llegando incluso a confundir su función con la de otros fenómenos relacionados con el mero consumo como el ocio, los espectáculos de corte mediático o el turismo.

Al mismo tiempo, Códigos abiertos es un catalizador que trata de reunir e impulsar proyectos culturales diferentes, integrando y dando a conocer colectivos y asociaciones ajenas a la institución arte, con el objetivo final de conformar una comunidad vinculada con la idea de que algunos bienes y recursos nos pertenecen a todos.

Por medio del trabajo, el conocimiento y el tiempo de un grupo de personas de procedencia diversa, que no comparten más afinidades, a priori, que formar parte de esta comunidad, ha sido posible preparar una serie de talleres, seminarios, intervenciones artísticas y mesas redondas que trataran de analizar desde distintas perspectivas este momento histórico de cambio. Una crisis que no es coyuntural sino sistemática, frente a la que proponemos distintos modos de hacer.

Entre las actividades que tendrán lugar en dichas jornadas, se incluye un taller de resistencia contra la vigilancia tecnológica, que impartiremos David Pello y servidor el 23 de noviembre de 17:00 a 20:00. Adjunto la información del mismo.

Taller de resistencia contra la vigilancia tecnológica: tierra y aire

Tierra y Aire nace con la intención de ayudar a los ciudadanos y ciudadanas en el ejercicio de su derecho a la intimidad. La vigilancia a través de la red (tierra) y los nuevos sistemas de vigilancia y recogida de datos a través de vuelos no tripulados (aire), constituyen dos severas amenazas a la privacidad de la ciudadanía.

Sin embargo, existen mecanismos para minimizar el alcance de la primera y comprender los mecanismos con los que operan los segundos. Esta actividad pretende demostrar que la mejor manera de luchar contra los abusos de poder ejecutados a través de la tecnología es aumentar nuestro conocimiento de la misma y usarla con responsabilidad.

Bloque 1

Borrar las cookies del navegador ya no es suficiente. Sistemas de seguimiento basados en botones e interacciones sociales, registro de las actividades de una determinada dirección IP en las redes de pares e identificación de perfiles de usuario en base a la configuración del navegador y sistema operativo son algunos de los métodos utilizados por gobiernos y empresas para monitorizar la actividad del ciudadano en el ciberespacio.

En el primer bloque del taller se instruirá a los participantes en el manejo básico de tecnologías como el bloqueo de publicidad y sistemas de rastreo, el cifrado de correo electrónico y la navegación segura a través del protocolo https y redes VPN. También se explorarán los servicios TOR y Freenet.

Bloque 2

El segundo bloque se orientará al conocimiento sobre la estructura y funcionamiento de los drones: vehículos aéreos no tripulados. Los asistentes descubrirán los componentes que integran un dispositivo de estas características, además de comprender la relativa facilidad con la que se pueden construir. El taller incluirá la demostración de vuelo de algunos de los drones diseñados en FabLAB Asturias.

Taller a cargo de Bernaldo Barrena de Códigos abiertos en colaboración con David Pello, responsable del FabLAB Asturias de LABoral Centro de Arte. El plazo de inscripción finaliza el 19 de noviembre.

La presentación de las jornadas tendrá lugar el viernes 9 a partir de las 20:30 en LABoral. El colectivo Tüyü será el encargado de preparar este presentación a caballo entre acción e instalación amenizada, también, con música en directo. No nos mires, únete.

La ley #sindefensa y el secuestro de la política

Tenían razón los políticos cuando nos decían que la Ley Sinde no era mala. Resulta que es mucho, muchísimo peor de lo que pensábamos. Gracias a una artimaña legal descubierta y denunciada por David Bravo en Zona Crítica, la ‘Comisión Sinde’ deja a los sitios web de descargas sin defensa, ya que el blanco de su actuación son los servicios de alojamiento.

Lo que han hecho es lo siguiente: han dirigido formalmente el procedimiento contra una empresa con domicilio en Suiza que es titular de uploaded.to, servicio de almacenamiento donde al parecer está alojado el disco de Luz Casal “Un Ramo de Rosas”. A la web que administra Juan José se le reserva el papel no de “denunciado” –por llamarlo de alguna manera– sino de mero intermediario de la supuesta infracción por enlazar al archivo desde su página.

[…]La comisión tratará directamente con uploaded.to, que es contra quien realmente se dirige el procedimiento y que será quien alegará lo que crea conveniente si es que llega a enterarse de lo que está pasando. Cuando resuelva la Administración que el disco está subido a ese servicio sin autorización de la “denunciante”, ordenará a bajui.com que quite los enlaces a esa obra porque está siendo un intermediario en una infracción cometida por un tercero. Como bajui.com no es técnicamente parte en el procedimiento, no tendrá una concreta fase de alegaciones y solo se dirigirán a él para que retire los enlaces en 72 horas desde que se le notifique la resolución.

Como es habitual en lo referente a esta normativa, los tuiteros se han puesto en pie de guerra con el hashtag #sindefensa. Según una información publicada hoy por La Vanguardia, los casos tramitados por la Ley Sinde siguen una estrategia premeditada. Tras meses de burlas por una medida inservible, Cultura se cabrea (ea, ea) y quiere que cunda el ejemplo.

La propuesta que, finalmente, obtuvo el visto bueno del congreso, lo hizo con los votos a favor de tres partidos políticos: PSOE, PP y CiU, cuya lamentable actuación respecto al apoyo de la normativa no debe quedar olvidada. Los internautas fuimos víctimas de una de las mayores campañas de desinformación de la historia reciente, al tiempo que combatíamos con ella al amparo de blogs especializados, redes sociales y movilización ciudadana. Mientras tanto, las gestoras presumían de habernos colado un gol. Y la verdad es que lo hicieron, por toda la escuadra de la voluntad popular y auspiciados por aquellos a quienes muchos ciudadanos confiaron el destino del país.

Ante la existencia de este vericueto legal que puede otorgar a la Comisión designada un poder de censura informativa desconocido hasta la fecha, caben dos posibilidades: que aquellos partidos que aprobaron el texto fueran conscientes en todo momento del mismo, lo que sería un hecho bastante grave, o que desconocieran totalmente las artimañas a las que podía abrir la puerta esta legislación, lo que es casi igual de grave.

Necesitamos un ministerio de Cultura

Necesitamos un organismo que acerque la Cultura a los ciudadanos, no una máquina de censura alimentada por billeteras que se ponen de rodillas. En tiempos de inseguridad económica, necesitamos que el Estado eduque en Cultura Libre y Copyleft a las generaciones venideras, en vez de anunciarles todas las penas del infierno por bajarse una canción, prestar un libro electrónico o copiar un disco.

Cuando el dinero cambia de estación y se acerca el invierno, la solidaridad y el procomún son el único fuego que puede mantener a salvo nuestra conciencia social. Necesitamos buenos gestores para los derechos de autor del siglo XXII. Necesitamos otro Ministerio de Cultura, uno que de verdad nos escuche.

Imagen: Flickr | Alatriste

Teddy Bautista, el faltón

faltón, na.

  1. adj. coloq. Que falta con frecuencia a sus obligaciones, promesas o citas.
  2. adj. coloq. Que falta u ofende al hablar. U. t. c. s.
  3. adj. coloq. Col. Dicho de una persona: Que no cumple las normas. U. t. c. s.

¿Recuerdan a Teddy Bautista? Si hombre, ese señor vetusto y siempre enfadado, que tenía el mismo conocimiento de internet que un semáforo. Hace ya tiempo que se nos antojaba desaparecido, pero en una entrevista con El Mundo volvió a realizar gala del insulto. Como en los viejos tiempos.

Querido Eduardo

Cómo presidente ejecutivo de la SGAE, ha insultado a una persona: Enrique Dans. Pero no es la identidad del insultado lo que me ocupa, sino el insulto en sí. Las palabras fueron “inane, imbécil o ambas cosas”. Mientras la asociación “sin ánimo de lucro” que representa persigue por los juzgados a los que censuran su actitud, usted demuestra con zafia grosería que los “paladines” del derecho de autor se consideran con impunidad para decir lo que les dé la real gana. Qué bonito para la democracia.

Pero no se preocupe, querido Eduardo. Porque en la red no necesitamos valernos del insulto para combatir. Los internautas son menos haraganes, y bastante más listos. Porque usted y su organización dan pena; una pena infinita por haberse convertido en sombras deformadas de lo que pretendían ser: adalides de la cultura.

Esta ya no es su batalla, señor Bautista. Muchos grupos, artistas y empresas se han plegado a la demanda de la mente colmena. Ya no le queda munición, sólo el insulto fácil. Es frustrante debatir con alguien así; es una gran desventaja para usted. Porque sus ideas sobre la propiedad intelectual están caducas, casi tanto como su progresía. Abandone y viva tranquilo. Déjenos tranquilos.

The Web is Agreement: esquema de Internet

A través del weblog de Creative Commons, me entero de que Paul Downey ha realizado otro de esos mapas gigantescos sobre la arquitectura de Internet. Está licenciado bajo Creative Commons y se puede descargar una copia en alta calidad a través de Archive.org.

Tardaríamos varias entradas en comentarlo todo, porque el dibujo tiene mucha, mucha miga. Adjunto el enlace al poster en Flickr, con todas las etiquetas explicativas.

The Web is Agreement