Fans de la Gran Muralla

Muralla

Parece que a los sicarios cibernéticos afines al Gobierno chino les desagrada sobremanera la existencia de servicios como GreatFire.org, que monitorizan los sitios censurados o cuyo acceso está prohibido en todo el país. Esta web ha sufrido un ataque DDoS que busca tumbar el servicio, al menos de forma temporal.

This tactic is used to bring down web pages by flooding them with lots of requests – at the time of writing they number 2.6 billion requests per hour. Websites are not equipped to handle that kind of volume so they usually “break” and go offline.

This kind of attack is aggressive and is an exhibition of censorship by brute force. Attackers resort to tactics like this when they are left with no other options.

Sería divertido ver a los mandatarios occidentales denunciar estas prácticas contrarias a la libertad de información cuando ellos están desesperados por hacer lo mismo. Dislates como la fallida ley de los tres avisos en Francia, la intervención del FBI en páginas relacionadas con las redes de pares o la desastrosa normativa de nuestro país, auténtica joint-venture de analfabetismo tecnológico y sectarismo militante, nos demuestran que China no queda tan lejos.

Obviamente, la cosa tampoco mejora cuando muchos periodistas en nuestro país utilizan el atentado de turno (ya sea Túnez o París) para abogar por una renuncia a ciertos derechos que, por ciudadanía, nos corresponden. Es una vergüenza escuchar el dilema falaz entre seguridad y privacidad en boca de personas con bastante carrera a sus espaldas. Hay demasiados fans de la Gran Muralla que desconocen las consecuencias de semejante proselitismo en cuanto a la vigilancia cibernética.

Reverencia de Google ante la industria del copyright

Logotipo de CopyrightGoogle penalizará a las páginas web si tienen muchos avisos por infracción del copyright. Según la nota publicada en su blog Inside Search, este cambio ayudaría a los usuarios “para encontrar contenido legítimo y de calidad más facilmente”.

Traducción: Los portales de Torrents y otros enlaces P2P podrían irse a las Antípodas en las páginas de resultados. La compañía se ha apresurado a prometer medidas para evitar el abuso:

Only copyright holders know if something is authorized, and only courts can decide if a copyright has been infringed; Google cannot determine whether a particular webpage does or does not violate copyright law. So while this new signal will influence the ranking of some search results, we won’t be removing any pages from search results unless we receive a valid copyright removal notice from the rights owner. And we’ll continue to provide “counter-notice” tools so that those who believe their content has been wrongly removed can get it reinstated. We’ll also continue to be transparent about copyright removals.

Cary Sherman, CEO de la Recording Industry Association of America, debería estár más contento que un escolar el día de su cumpleaños. Pero como suele ocurrir con la mal llamada industria cultural, quiere más:

As Google itself has acknowledged, this is not the only approach, and of course, the details of implementation will matter.  Moreover, there are many more actions that we hope Google will take.  But by taking this common-sense step and treating copyright in a way that’s consistent with the search firm’s approach to other forms of activity on the Internet, Google has signaled a new willingness to value the rights of creators.  That is good news indeed.  And the online marketplace for the hundreds of licensed digital services embraced by the music business is better today than it was yesterday.

Desde la Electronic Frontier Foundation critican la opacidad del anuncio, y señalan que una acusación conforme a la Digital Millenium Copyright Act debe probarse:

Takedown requests are nothing more than accusations of copyright infringement. No court or other umpire confirms that the accusations are valid (although copyright owners can be liable for bad-faith accusations). Demoting search results – effectively telling the searcher that these are not the websites you’re looking for – based on accusations alone gives copyright owners one more bit of control over what we see, hear, and read.

Por supuesto, uno de los servicios con mayor cantidad de notificaciones por infracción del copyright -es decir, Youtube- pertenece a Google y no pasará por ese aro, según demuestran en Search Engine Land. La doble moral nunca fue tan divertida.

Consecuencias de una decisión absurda

En teoría, el algoritmo de Google decide el orden y jerarquía con la que se mostrarán las búsquedas orgánicas en su página de resultados. En realidad, hace muchísimo tiempo que la compañía de Mountain View ‘mete la mano en la tarta’, ya sea para poner coto a las malas prácticas de las granjas de contenido o para mejorar el estatus de sus propios productos.

Google se defiende argumentando que la penalización no equivale a la eliminación. Casi, pero no cuela; más allá de la segunda página de resultados es algo similar a desaparecer del mapa en la búsqueda del usuario medio. La medida es, además, perjudicial para el propio buscador. Si todos los usuarios que utilizan Google para localizar enlaces a ficheros P2P ven empeorar la calidad de sus resultados, irán a buscarse los resultados a otra parte. O bien probaran otras cadenas de búsqueda, lo que convertiría esta implementación en un fracaso.

No hay que olvidar que un gol en propia meta de este calibre tendrá consecuencias muy graves para la ya mermada capacidad de los webmasters de responder ante el abuso de las grandes coporaciones y la utilización del copyright como herramienta de censura. Ahora que Google ha pasado por el aro, los demás lo tendrán difícil para no ir en fila india.

Hubiera sido más adecuado ‘premiar’ el posicionamiento de los distribuidores originales del contenido en lugar de ‘castigar’ a los de descarga, pero Google ha escogido el camino fácil para aplacar la furia de un monstruo que jamás tendrá suficiente.

“Si te copiaran el blog, no dirías eso”

El problema de  una afirmación similar radica en algo que explica muy bien Mariano Amartino en su entrada sobre el tema:

Mientras las denuncias de copyright para grandes estudios es simple, los webmasters chicos solo encuentran formularios complicados, procesos automatizados y CERO ayuda por parte de la empresa… mientras tanto esos sitios siguen generando miles de dólares diarios usando… AdSense 🙂

Sea como fuere, recuerden que este blog defiende la cultura libre y tiene licencia Creative Commons; como comprenderán, no vería pecado grave en tal suceso siempre y cuando se respetara la atribución.

Lanzan un ataque DDoS contra The Pirate Bay

Según informa TorrentFreak, el popular tracker y buscador de torrents The Pirate Bay está sufriendo un ataque de denegación de servicio. En estos momentos, el buscador continúa inaccesible y se desconoce la identidad del atacante.

Aunque en TorrentFreak no establecen una relación de causa y efecto, mencionan que el ataque ha tenido lugar después de que los responsables del servicio criticaran el ataque efectuado por el grupo ciberactivista Anonymous a Virgin Media, un proveedor de servicios del Reino Unido que bloqueó el acceso a The Pirate Bay. Si preguntan por mi opinión, me parece poco plausible que Anonymous esté detrás del ataque, ya que la bahía pirata dista mucho de estar en su lista negra.

Estoy en contra del DDoS como herramienta reivindicativa, por el descrédito que supone a la causa que pretende defender. Mejor luchar con elegancia. Sin embargo, las opiniones en la red están divididas.

¿Crees que el DDoS es una forma legítima de ciberactivismo? Puedes dejar tu opinión en los comentarios.

Twitter te enseña neolengua

El día 28, Twitter anunció que renovaba sus botones y logos para que armonicen con el nuevo look del servicio y su página principal. Ciertamente, no parece un tema lo suficientemente importante como para merecer una entrada en su blog corporativo:

We’ve refreshed our logos, buttons and widgets to bring the improved look and experience of the new Twitter to your website or blog.

Si quieren descubrir la verdadera razón de la entrada, vayan unas líneas más abajo, donde podrán leer:

These resources are free for you to use, as long as you follow the updated Guidelines for Use of the Twitter Trademarks.

Y ahí está la madre del cordero pajarito. En las condiciones de uso respecto a su nombre e imagen de marca, podemos observar un notable incremento en las cosas que no se pueden hacer. ¿Recuerdan la neolengua? Aquella demencia que aparecía en 1984. Bueno, pues Twitter ha diseñado también su propio idioma. Revisemos las indicaciones; en negrita, las palabras de Twitter. Sin negrita, mis comentarios.

Cosas que no se pueden hacer con Twitter

  1. Manipular el logo salvo en caso de necesidad, debido a restricciones de color. Esta le va a encantar a los diseñadores.
  2. Usar el dibujo del pajarito para “transportar” tu propio logo o tus mensajes. Es decir, como hacen miles de blogs que, de paso, enlazan a Twitter.
  3. Usar versiones no actualizadas de los logos. Si la versión más reciente del diseño te hace vomitar, mejor compra una bolsa; pero no cambies el logo, forastero.
  4. Usar cualquier otro tipo de arte perteneciente a Twitter.com sin permiso explícito. ¿Dónde estarían ahora si no hubiesen permitido eso hasta la saciedad?
  5. Crear tus propios botones a partir de sus logos. Otra vez un gran WTF de diseño.
  6. Hacer afirmaciones imprecisas sobre el servicio. Twitter tiene pajaritos. ¿Es lo suficientemente impreciso?
  7. Titular un libro sobre Twitter que engañe a la gente, pensando que lo han escrito ellos. No vaya a ser que no lean el nombre del autor.
  8. Usar el logo en la portada o en el título. Mejor ponemos un aguacate.
  9. Hacer pantallazos de perfiles o tweets ajenos sin permiso. Y el mundo se fue a a cárcel.
  10. Utilizar el nombre de Twitter en tu aplicación. Y no miramos a nadie.
  11. Registrar un nombre que incluya el término “twitter” (o alteraciones de Twitter). Por ejemplo, Twittontería o Twittomarelpelo
  12. Usar “Tweet” en tu aplicación si vale para otras plataformas. Y no miramos a nadie.

Cosas que se deben hacer con Twitter

  1. Referirse a Twitter cuando se hable de ellos. Utlizar la expresión “Tweets” cuando se hable de los mensajes del servicio. ¡Ciudadano español! Ni se te ocurra castellanizar nada. ¡Periodista español! Más de lo mismo.
  2. Asegúrese de que los Tweets puedan ser identificados como Tweets. WTF again?
  3. A la hora de hacer una captura de pantalla, utilice la página principal de Twitter o la página de su perfil. Sin embargo, esto entra en contradicción con el “no debes hacer” número 9, ya que en la página pricipal de Twiter aparecen muchos tweets ajenos, por lo que habría que pedir permiso a todas y cada una de las personas que aparecen en el pantallazo.

Las instrucciones de Twitter hacia los medios tradicionales son, si cabe, aún más risibles. Seguir todas esas normas al pie de la letra implica convertirse en un anunciante de Twitter y causar la gran carcajada a la hora de hablar sobre este servicio.

¿Quién sabe? Alomejor Twitter tiene razón. Quizá estas normas son de lo más lógico y ninguna de las actividades que ahora prohibe con un cinismo descarado ayudó a consolidar su imagen de marca y a convertirlo en el servicio de uso masivo que es ahora.

Bah, estos usuarios, periodistas, blogueros, diseñadores y programadores de aplicaciones creen que por catapultar una marca al estrellato tienen cierta libertad para hablar de ella.

Faltaría más.

Actualización: Techcrunch tiene algunas declaraciones de Twitter, clarificando que lo riguroso de las condiciones está más orientado a iniciativas comerciales que a bloggers o noticias en general:

For news, whether online or print, it’s okay to use screenshots of Tweets. The permission applies more to merchandise, billboards, etc. Users’ rights are key.

Lo que nos lleva a preguntar: ¿Para cuando unas condiciones de uso que estén “en cristiano”? Si el cumplimiento de las normas no se aplica a gran parte de la red, ¿por qué no se clarifican?

Irán, Google y Stanislaw Lem

Esta semana publiqué un artículo de opinión en La Voz de Asturias sobre las protestas en irán, la represión que ejerce el régimen sobre los opositores y el bloqueo permanente a Gmail.

Dejando a un lado lo profundamente anecdótico de este bloqueo (existen miles de proveedores de correo electrónico gratuito), Los denodados intentos de los autócratas para mantener su trasero en la poltrona siempre me recuerdan una de mis obras favoritas en el género de la ciencia-ficción: Fábulas de robots, de Stanislaw Lem.

En esta obra, compuesta por relatos moralizantes donde los autómatas protagonistas bien podrían ser necios humanos, habitan dos historias que tienen como desgraciados protagonistas a dos reyes llamados Argitorio y Murdano.

No desvelaré toda la trama al curioso, pero ambas máquinas acaban destruidas por su propia violencia, crueldad y paranoia. Ambos intentaron gobernar el estado extendiendo sus cuerpos más allá del trono, ambos se condenaron por sus ansias de digerir a toda su población. Derrocado Argitorio por sus oprimidos vasallos, muerto Murdano víctima de su propia pesadilla.

Más en El sueño del tirano