iPhone y App Store, desarrolladores con grilletes

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Apple comienza a perder el toque. Desde el nacimiento del iPhone, la compañía de la manzana se vio envuelta en una gran polémica por la eliminación injustificada de ciertas aplicaciones. Sin embargo, ha sido el baneo de Google Voice lo que ha desatado la tempestad en toda su furia. Días después de la desaparición del programa, parece que la empresa tecnológica más hermética de los últimos tiempos está empeorando en cuanto a  imagen pública.

Hazlo o no lo hagas

El borrado de programas obedece al sistema más veleidoso que se haya concebido jamás para un sistema operativo. Entre todos, hay un argumento que se lanza cual guerrero kamikaze, dispuesto a derribar sin piedad cualquier barco enemigo: la duplicación de funciones. Cualquier trozo de software diseñado por terceros para mejorar, deslucir, superar o suplantar alguna de las características actuales del teléfono será eliminado sin piedad. Una manera barata, sencilla y eficaz de poner en cuarentena a la competencia. Pero es un error y pronto veremos por qué.

Enemigo a las puertas

Android está en la calle, con un mercado de aplicaciones nada restrictivo. Android es de código abierto y está diseñado por Google, bajo su portentoso paraguas de gratuidad que a veces parece no tener fin. Muchos desarrolladores de aplicaciones par iPhone han escogido Android, hartos del sistema absolutamente burocrático de la App Store.

La conclusión es lógica: soy un desarrollador de software que programa aplicaciones para dispositivos móviles. A ello dedico parte de mi tiempo, o bien me dedico a ganarme la vida a través de este medio. Si desarrollo para el Phone, tengo la ventaja de un público masivo, sin contar las ventajas de figurar en la App Store… Siempre y cuando lo consiga.

Con Android Market, tengo prácticamente segura la inclusión de mi software, y no me encontraré tortuosos procesos de aprobación par sacar adelante mi producto. Puede parecer este un razonamiento conducido deliberada e interesadamente a la conclusión de esta entrada. Nada más lejos de la realidad; se mire como se mire, tener una aplicación que figura en la App Store es algo que no se puede ignorar. Sin embargo, Apple está poniendo todos sus esfuerzos en evitarlo.

S. O. S.

Apple debe decidir qué le interesa más: la exclusiva de novedades para su teléfono a corto plazo, o la buena imagen de su compañía en el futuro. El precio de tener una tienda de aplicaciones limpita y si rastro de posible competencia podría ser la pérdida de la admiración, uno de los mantras más sagrados que figuran en el “Libro de Jobs”. Los fanboys de la compañía se cuentan por millones, pero hasta el seguidor más acérrimo tiene un límite de paciencia. Y escribe estas líneas alguien que tiene un hermoso MacBook Pro en casa.

Michael Arrington y el CrunchPad: la otra cara de los rumores

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Michael Arrington es responsable y redactor de Techcrunch, un conocido blog sobre empresas emergentes o startups, que está incluido en mi lector de feeds desde el principio de los tiempos. Su marcado carácter de polemista y sus intervenciones en Le Web’08 son de sobra conocidas por toda la red. Al menos, por toda la red aficionada a los cotilleos sobre tecnología.

Dadas sus hazañas enviando a un reportero a cubrir un evento de Myspace sólo para empleados, sacando los colores a Last.fm y advirtiendo que no respetarán los embargos en noticias sobre aplicaciones web, no consigo entender el gran cabreo que se ha llevado Arrington al encontrarse un vídeo en Youtube. El vídeo mostraba uno de los prototipos tempranos del CrunchPad, un dispositivo electrónico y portátil que está siendo desarrollado por su empresa e colaboración con FusionGarage.

Al parecer, la filtración provino de Chandra Rathakrishnan, CEO de FusionGarage.  El vídeo fue eliminado de Youtube, y Rathakrishnan no será invitado a más eventos de TechCrunch en un tiempo. Toda la cuestión radica en que el prototipo que aparece en el vídeo es una versión embrionaria, muy lejana del modelo final, que todavía no ha sido fabricado. Según Arrington en los comentarios, Rathakrishnan le pasó el video a Loïc Le Meur, confiando en que no lo desvelaría. Fail.

Una exageración

Peter Urban da en el clavo con un comentario a la entrada:

Is it fun or just annoying to experience ‘pro-active’ journalism from the other side of the ‘pen’ ?

Dejando aparte el enfado natural que un empresario puede sentir cuando su creación sale a la luz antes de tiempo, la entrada al más puro estilo flame no tiene pies ni cabeza. Un poco de humor habría sido preferible. Un cómico “oops” hubiera sido deseable. Si eres el rey de la baraja, no te extrañes al descubrir que en la red se juega.

La “cultura Beta” y el desarrollo tecnológico

Escribe Jesús Díaz en Gizmodo que desde la llegada de los nuevos productos electrónicos y la web 2.0 está imperando una tendencia a la imperfección del producto. Poniendo como ejemplo a compañías como Apple y servicios como las desarrollados por Google, el autor se declara bastante harto de que los aparatos y aplicaciones nazcan para llenarse de fallos al minuto siguiente.

Teléfonos que salen al mercado sin características básicas, defectos de fabricación, promesas de mejoras “en la próxima versión”… Díaz lo compara con un pasado no muy lejano:

On the other side, my parents have a Telefunken CRT TV and a Braun radio from the ’70s which are still in working condition. They were first generation. They never failed. Compare that to my first plasma TV from Philips, which broke after less than a year of use.

El autor no establece un culpable de todos los males en cuanto a la manufactura de productos en la era digital. Quizá sea una perversa mecla de oferta, demanda y ansias de progreso.

El vaso medio lleno

No tengo objeciones a las reflexiones de Jesús en lo que respecta a manufactura de aparataje electrónico. Pero bien distinto es el campo de las aplicaciones web, donde arriesgar antes de asegurar trajo a la luz muchas herramientas que hoy utilizamos. De hecho, aplicaciones que son leyenda como Google Reader o Flickr estuvieron en Beta largo tiempo. Por no mencionar Gmail.

Por ello, la famosa etiquetita no deja de tener cierta utilidad para ciertas aplicacicones. pero en el caso de sistemas operativos de cualquier índole o gadgets, no deja de ser algo molesto.

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