Google I/O: como los Rohirrim

Carga de los RohirrimQue Apple pase de los mapas de Google y Microsoft se ponga a diseñar tabletas parecen un par de espinas demasiado severas como para que en Mountain View las vayan a tragar sin más. Fuera guantes.

En el evento I/O celebrado ayer, además de varias actualizaciones de producto como Android, Google+, Google Maps y el primer vistazo a Nexus 7 y al prototipo de sus gafas de realidad aumentada, la compañía puso sobre el escenario un dispositivo cuyo diseño y manufactura constituyen toda una declaración de intenciones.

Nexus Q

Una imagen de Google Nexus Q

Imagen de Google Nexus Q, presentado ayer. Foto: Ariel Zambelich/Wired

Nexus Q es un sistema para transmitir contenido audiovisual a través de streaming. Al parecer, la función de este aparato con forma de esfera es la de mediador, transmitiendo contenidos de un dispositivo a otros. De forma similar a sistemas como Airplay o Apple TV, podríamos utilizar Nexus Q para reproducir vídeo procedente de nuestro ordenador en la televisión. Por otra parte, la esfera tiene también un componente social. Una aplicación de Android permite que varias personas seleccionen, envíen y modifiquen las canciones en una lista de reproducción.

Nexus Q está hecho en EEUU; una diferencia significativa con muchos productos similares de otras compañías que, por lo general, son diseñados “en casa”, pero fabricados en países como China debido al ahorro de costes. Es por ello que otra sorpresa es el precio del dispositivo: 300 dólares que, si bien están un poco alejados de otras ofertas y demandas, suponen un salto cualitativo para un producto electrónico manufacturado en occidente, a la par que un poco de esperanza para quienes busquen productos desarrollados bajo unas condiciones laborales más dignas.

En The Verge han sido bastante críticos tras un primer contacto con el dispositivo. Sin embargo, esta primera versión no parece tan orientada a ser un éxito en ventas. Más bien servirá como prototipo comercializado para comprobar cómo vende un producto de estas características.

Independientemente de la ética implícita en este tipo de desarrollo, la intencionalidad es clara: una patada en el culo al resto de fabricantes, con especial consideración hacia Apple, que lleva un tiempo barajando mudar la fabricación de parte de sus productos a Estados Unidos. Nada me gustaría más que el desarrollo de electrónica en países democráticos se convirtiera en la última moda por parte de las grandes compañías.

Facebook podría tener su propio móvil

Esta foto no es de verdad, es un montaje de Techcrunch, para que quede más "de bonito" :)

Es lo que dice Michael Arrington, citando a una fuente de la compañía. Facebook lo desmiente a medias, apuntando en todo caso a un acuerdo con alguno de los fabricantes que ya están en el mercado, y en Silicon Alley Insider subrayan, además, que dicho dispositivo podría estar basado en Android. Si los rumores son ciertos, sería la primera red social que entra en el mercado de la telefonía móvil como plataforma, y no como aplicación. De este modo, utilizaría una mezcla del modelo Apple (tu propia plataforma, donde controlas el contenido) y el modelo Amazon (tu producto, en todos los dispositivos y plataformas posibles).

La noticia puede sorprender a priori, pero el proyecto tiene mucho sentido: lo único que le hace falta al invento de Marck Zuckerberg para extenderse todavía más es reclamar su parte del pastel móvil, un sector que crece cada día más.

Es demasiado pronto para vaticinar un éxito o un fracaso, puesto que el proyecto es todavía muy joven, y podría convertirse en algo grande o pinchar en la salida. Sin embargo, si alguna compañía es capaz de lanzar un proyecto de esta magnitud es, sin duda, Facebook. Google tuvo su prueba de concepto con el nexus One, pero no tener una red social asignada –al menos, una que no fuera la centralita del hampa latinoamericana– su producto no es tan fácil de vender a los usuaros de nivel medio-bajo (en esto, Apple les gana por goleada).

La carta de Facebook es arriesgada, ya que el éxito de su dispositivo o plataforma depende del éxito de su red social. Las modas son caprichosas, y si la compañía pierde el primer puesto, todo lo demás caerá en efecto dominó. Sin embargo, la viralidad potencial de la noticia –”si usas Facebook, éste es tu móvil”– puede darle mucho tirón al asunto.

Implicaciones para la privacidad y apertura

Esto sí que sería el horror. Si la compañía que dirige Mark Zuckerberg ya es famosa por torturar a los usuarios con las opciones de privacidad, no me espero nada bueno de su dispositivo móvil en esa categoría. No es que Facebook no tega escrúpulos a la hora de tratar nuestra información personal, es que esa palabra ni siquiera se contempla en su diccionario.

Sea como fuere, hay que mirar el lado positivo: ahora podemos ofrecer todos nuestros datos personales a una sóla compañía. Winston Smith estaría orgulloso.

Impresionante demo de la revista Time en el iPad

En el departamento tan bueno que asusta tenemos una nueva incorporación, con la Revista Time y su demo de la nueva aplicación para el iPad. Ahora es cuando muchas revistas rivales se echan a llorar.

Son las ventajas de no cerrar edición cada día; se pueden hacer auténticas virguerías para preparar una edición semanal, especialmente en lo que respecta al ámbito digital. Muchas publicaciones habrán de tomar nota, aunque los recursos que se necesitan para llevar esto a cabo no serán moco de pavo, por la cantidad de material en texto, vídeo y audio de cada edición.

Vía LHD.

Con nuestro permiso

A raíz del inevitable artículo de opinión sobre el iPad que escribí para La Voz de Asturias, me he percatado de que todavía quedan asuntos importantes en el tintero sobre el nuevo baile de máscaras organizado por Steve Jobs.

Y no se preocupen, que no les aburriré hasta el hastío con las historias o debates facilones de siempre. Como resumen para salvaguardar su integridad espiritual, baste decir que me parece fantástico lo que es capaz de hacer una compañía lanzando un producto cerrado, incompleto y con pocas novedades respecto a la tecnología, para conseguir toda esa cantidad de elogios en la prensa.

La parte que me tiene desde hace días con la manzana tras la oreja, se refiere al evidente recorte de libertades en cuanto a software que parece ser el modelo vital de Apple desde hace una temporada. Ya hemos hablado en artículos anteriores del funesto ejemplo que productos como el iPhone dan a los desarrolladores y usuarios, cercenando sus derechos en cuanto a manejo, propiedad y desarrollo del dispositivo.

Cierto es que la compañía que dirige Steve Jobs no es ninguna ONG, y que la estructura de App Store combinada con dispositivos insoportablemente cerrados ha procurado pingües beneficios a la misma. Sin embargo, el caso del iPad ya excede, a mi parecer, cierto respeto que toda compañía debería mostrar para con sus clientes. Pero lo más flagrante del caso es la hipocresía manifiesta de algunos analistas, que no dudarían en hundir bajo tierra un producto semejante si una compañía rival lanzase un dispositivo con la misma pobreza de conexiones en su hardware.

Por supuesto, no voy a negar las maravillas de su pantalla multitactil, su buen diseño y ciertos detalles estéticos –aunque poco útiles– como el efecto de pasar las hojas en los libros. Todo eso queda muy bonito, pero uno se pregunta: ¿Es correcto que el mercado y los consumidores hagan la vista gorda a la intención expresa de restringir a los mismos? ¿Debemos premiar, dando publicidad casi gratuita, a una empresa que apuesta por el HTML5 para después no cumplir con ciertos estándares universales como un simple puerto USB, o cobrar casi 100 euros por una fuente de alimentación de repuesto?

En resumen: quizá antes de preguntarnos si Google, Apple o Microsoft son malvados, deberíamos plantearnos hasta que punto somos capaces de dar permiso a las grandes compañías para que lo sean.

iPhone y App Store, desarrolladores con grilletes

apple

Apple comienza a perder el toque. Desde el nacimiento del iPhone, la compañía de la manzana se vio envuelta en una gran polémica por la eliminación injustificada de ciertas aplicaciones. Sin embargo, ha sido el baneo de Google Voice lo que ha desatado la tempestad en toda su furia. Días después de la desaparición del programa, parece que la empresa tecnológica más hermética de los últimos tiempos está empeorando en cuanto a  imagen pública.

Hazlo o no lo hagas

El borrado de programas obedece al sistema más veleidoso que se haya concebido jamás para un sistema operativo. Entre todos, hay un argumento que se lanza cual guerrero kamikaze, dispuesto a derribar sin piedad cualquier barco enemigo: la duplicación de funciones. Cualquier trozo de software diseñado por terceros para mejorar, deslucir, superar o suplantar alguna de las características actuales del teléfono será eliminado sin piedad. Una manera barata, sencilla y eficaz de poner en cuarentena a la competencia. Pero es un error y pronto veremos por qué.

Enemigo a las puertas

Android está en la calle, con un mercado de aplicaciones nada restrictivo. Android es de código abierto y está diseñado por Google, bajo su portentoso paraguas de gratuidad que a veces parece no tener fin. Muchos desarrolladores de aplicaciones par iPhone han escogido Android, hartos del sistema absolutamente burocrático de la App Store.

La conclusión es lógica: soy un desarrollador de software que programa aplicaciones para dispositivos móviles. A ello dedico parte de mi tiempo, o bien me dedico a ganarme la vida a través de este medio. Si desarrollo para el Phone, tengo la ventaja de un público masivo, sin contar las ventajas de figurar en la App Store… Siempre y cuando lo consiga.

Con Android Market, tengo prácticamente segura la inclusión de mi software, y no me encontraré tortuosos procesos de aprobación par sacar adelante mi producto. Puede parecer este un razonamiento conducido deliberada e interesadamente a la conclusión de esta entrada. Nada más lejos de la realidad; se mire como se mire, tener una aplicación que figura en la App Store es algo que no se puede ignorar. Sin embargo, Apple está poniendo todos sus esfuerzos en evitarlo.

S. O. S.

Apple debe decidir qué le interesa más: la exclusiva de novedades para su teléfono a corto plazo, o la buena imagen de su compañía en el futuro. El precio de tener una tienda de aplicaciones limpita y si rastro de posible competencia podría ser la pérdida de la admiración, uno de los mantras más sagrados que figuran en el “Libro de Jobs”. Los fanboys de la compañía se cuentan por millones, pero hasta el seguidor más acérrimo tiene un límite de paciencia. Y escribe estas líneas alguien que tiene un hermoso MacBook Pro en casa.

Michael Arrington y el CrunchPad: la otra cara de los rumores

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Michael Arrington es responsable y redactor de Techcrunch, un conocido blog sobre empresas emergentes o startups, que está incluido en mi lector de feeds desde el principio de los tiempos. Su marcado carácter de polemista y sus intervenciones en Le Web’08 son de sobra conocidas por toda la red. Al menos, por toda la red aficionada a los cotilleos sobre tecnología.

Dadas sus hazañas enviando a un reportero a cubrir un evento de Myspace sólo para empleados, sacando los colores a Last.fm y advirtiendo que no respetarán los embargos en noticias sobre aplicaciones web, no consigo entender el gran cabreo que se ha llevado Arrington al encontrarse un vídeo en Youtube. El vídeo mostraba uno de los prototipos tempranos del CrunchPad, un dispositivo electrónico y portátil que está siendo desarrollado por su empresa e colaboración con FusionGarage.

Al parecer, la filtración provino de Chandra Rathakrishnan, CEO de FusionGarage.  El vídeo fue eliminado de Youtube, y Rathakrishnan no será invitado a más eventos de TechCrunch en un tiempo. Toda la cuestión radica en que el prototipo que aparece en el vídeo es una versión embrionaria, muy lejana del modelo final, que todavía no ha sido fabricado. Según Arrington en los comentarios, Rathakrishnan le pasó el video a Loïc Le Meur, confiando en que no lo desvelaría. Fail.

Una exageración

Peter Urban da en el clavo con un comentario a la entrada:

Is it fun or just annoying to experience ‘pro-active’ journalism from the other side of the ‘pen’ ?

Dejando aparte el enfado natural que un empresario puede sentir cuando su creación sale a la luz antes de tiempo, la entrada al más puro estilo flame no tiene pies ni cabeza. Un poco de humor habría sido preferible. Un cómico “oops” hubiera sido deseable. Si eres el rey de la baraja, no te extrañes al descubrir que en la red se juega.

La “cultura Beta” y el desarrollo tecnológico

Escribe Jesús Díaz en Gizmodo que desde la llegada de los nuevos productos electrónicos y la web 2.0 está imperando una tendencia a la imperfección del producto. Poniendo como ejemplo a compañías como Apple y servicios como las desarrollados por Google, el autor se declara bastante harto de que los aparatos y aplicaciones nazcan para llenarse de fallos al minuto siguiente.

Teléfonos que salen al mercado sin características básicas, defectos de fabricación, promesas de mejoras “en la próxima versión”… Díaz lo compara con un pasado no muy lejano:

On the other side, my parents have a Telefunken CRT TV and a Braun radio from the ’70s which are still in working condition. They were first generation. They never failed. Compare that to my first plasma TV from Philips, which broke after less than a year of use.

El autor no establece un culpable de todos los males en cuanto a la manufactura de productos en la era digital. Quizá sea una perversa mecla de oferta, demanda y ansias de progreso.

El vaso medio lleno

No tengo objeciones a las reflexiones de Jesús en lo que respecta a manufactura de aparataje electrónico. Pero bien distinto es el campo de las aplicaciones web, donde arriesgar antes de asegurar trajo a la luz muchas herramientas que hoy utilizamos. De hecho, aplicaciones que son leyenda como Google Reader o Flickr estuvieron en Beta largo tiempo. Por no mencionar Gmail.

Por ello, la famosa etiquetita no deja de tener cierta utilidad para ciertas aplicacicones. pero en el caso de sistemas operativos de cualquier índole o gadgets, no deja de ser algo molesto.

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