Facebook: no expondré amigos a tu estúpida comprobación de nombres

La obsesión de Facebook por minar nuestra privacidad parece, a veces, una vieja broma. Pero creo que se están pasando. No contentos con aguantar el abuso en el tratamiento de nuestros datos, la censura de cualquier desnudo artístico y la indolencia con la que tratan las denuncias sobre pornografía infantil, ahora quieren que espiemos a nuestros semejantes por el bien de su empresa y les indiquemos si un amigo nuestro está utilizado un seudónimo en lugar de su nombre real. En Talking Points Memo ilustran tamaño despropósito con una imagen capturada por la usuaria de Twitter @chapeaudefee.

Mensaje de Facebook para confirmar un nombre

Como señala Emil Protalinski en The Next Web, la ventana no contiene ningún botón para cerrarla. En el colmo de los colmos, tambié se incluye una opción llamada ‘no quiero contestar’, como si eso arreglara algo. Lejos de hacerlo, esta barbaridad podría poner en peligro a quienes hacen uso de un nombre falso por razones legítimas:

Facebook has a point that using real names is a good way to keep its users safe. Unfortunately, it can also endanger them: many Facebook users opt to use pseudonyms to hide from stalkers, abusive exes, and even governments that don’t condone free speech.

Tras reflexionar un poco sobre el tema, creo que la mejor manera de reventar este abuso es responder siempre ‘sí’. Decir que te niegas a contestar puede ser interpretado como un “no” ante la pregunta, así que les estarías ayudando igualmente.

Esto va para las señoras y señores de Facebook: no pienso exponer a mis amigos a vuestra estúpida comprobación de nombres. Si queréis aumentar la confianza en vuestra plataforma, no deberíais empezar por los alias, sino por los pedófilos que comparten material con su nombre y apellidos, abriendo nuevas cuentas cada vez que les cerráis alguna. A ver si nos comportamos por una vez.

#19J: Con redes sociales sabe mejor

En estos momentos las calles de España se llenan de manifestantes y terminales móviles. En radio y televisión ya no dicen “por internet”, sino “en Twitter”, “en Facebook”. Las vacas vuelan y los medios de comunicación españoles llaman a una red social por su nombre en las informaciones de primera plana. Las red existe desde hace 40 años, pero ahora los gigantes de la carne y el acero comienzan a despertar.

La ciudadanía se cabrea 3.0 (Beta).

¿Han probado a seguir una rueda de prensa del Consejo de Ministros? Morir de aburrimiento adquiere un nuevo significado cuando aparece el trío calavera, excepto cuando toca viernes de terror y nos recortan hasta el colondrillo. Tan solo una cosa nos salva del sopor y el malhumor: hacer upload hacia el cachondeo de la colmena a través de las redes sociales, que ya tienen motes hasta para los periodistas que cubren el evento. ¿Se han dado cuenta de que las cámaras hacen zoom y primeros planos?

Pero ceñirse al campo de la política y la protesta ciudadana es quedarse cortos. Películas, series de televisión, actos culturales… La expresión cibernética ya no es el refugio de unos pocos. Con redes sociales sabe mejor.

Aunque algunos se empeñen en hacernos olvidar a base de palos. Que se jodan.

LinkedIn y Pealk, conflictos en un ecosistema

Cuando un desarrollador programa software basándose en una interfaz de programación de aplicaciones (API), está integrándose en un ecosistema controlado por una compañía. Las ventajas para el proceso de creación y monetización de la aplicación son obvias. Sin embargo, también existen inconvenientes que, generalmente, pasan por la generosidad que dicha compañía refleje en las condiciones de uso.

Que se lo digan a Pealk, una herramienta orientada a facilitar el proceso de selección y contratación en la red social LinkedIn. Según informa TheNextWeb, LinkedIn vetó el acceso a Pealk tras el endurecimiento de las condiciones para acceder a su API. A continuación, reproduzco el aviso de cierre del servicio:

Pealk sincerely regrets to inform you that the #1 Hunting App’ for LinkedIn will be no more available as from next Tuesday.

We would like to thank all of our users for their support. They have helped us to build a better product day after day. Our team is proud and happy to have delivered a compelling product to thousands of users worldwide.

It is true that we are extremely surprised by LinkedIn’s decision, since such conclusion contradicts LinkedIn’s statement to open their platform to outside innovation through their API. Given Pealk’s recent success, we believe that this decision also goes against the interests of number of LinkedIn members lacking a productivity tool to search, sort and engage professionals on LinkedIn.

We will of course continue our efforts to pursue the development of Pealk and defend its successful originality. We know that this is just a goodbye for now.

It is true that we are extremely surprised by LinkedIn’s decision, since such conclusion contradicts LinkedIn’s statement to open their platform to outside innovation through their API. Given Pealk’s recent success, we believe that this decision also goes against the interests of number of LinkedIn members lacking a productivity tool to search, sort and engage professionals on LinkedIn.

Los creadores de Pealk habían mantenido varias reuniones previas con la compañía para hablar sobre su producto y, eventualmente, una posible integración en el servicio. Así lo cuenta Jon Rusell:

LinkedIn began to talk more specifically with Pealk about collaborations and, in particular, held a number of conference calls to discuss a possible ‘partnership’. While the nature of how the two companies might collaborate was always left open ended, at no point did LinkedIn execs ever reveal that it was breaching its term and conditions.

The revelation came out of the blue. Last week, following a new round of partnership talks, the company was contacted by LinkedIn with a request for a conference call to discuss closing down its access to the API with immediate effect.

Golden, who is head of product at the startup, managed to negotiate a two week extension but admits that he is baffled by the u-turn.

“One minute we were set to do a new conference call and then suddenly we were told we’d be shut down, instantly. They’d never mentioned a specific problem before and when we were told ‘you’ll need to be shut down’ we began making and proposing changes in order to comply.”

As email exchanges between the two firms passed to The Next Web indicate, Golden was open with his determination and offers to change the Pealk app in order to pass LinkedIn’s requirements and keep it open. Yet the company declined to make this possible.

Para Rusell, el comportamiento de LinkedIn resulta más que preocupante, de cara a una comunidad de desarrolladores cuyo futuro y beneficios depende del comportamiento más o menos caprichoso de un gigante de las redes sociales.

Las APIs y el coloso egoísta

Internet es un campo que tiene o no puertas, según a quien se le pregunte. A pesar de la libertad para crear aplicaciones, sitios o cualquier tipo de contenido multimedia que se nos ocurra, no podemos permanecer ciegos ante la cruda realidad: varias empresas controlan un importante porcentaje de las comunicaciones que se llevan a cabo en la red; empresas que tienen sus propias normas, intereses y justificaciones.

LinkedIn es tan solo un ejemplo puntual en un extenso mar de procelosas compañías que abren su interfaz de programación para luego tener de los nervios a quienes invierten en su ecosistema, siendo Apple y la serendipia que supone el proceso de validación a través de la App Store la mejor representante de estas vicisitudes.

A la hora de construir un negocio sobre una red de terceros, debemos fijarnos bien en la estabilidad de su ecosistema, al margen de las promesas de Jauja que pueda vendernos una interfaz de programación más o menos prometedora. Recuerden que a Facebook solo le interesa los beneficios de Facebook.

El peligro del filtrado en los trending topics de Twitter

Recientemente, Twitter ha aplicado a los perfiles de todos sus usuarios un nuevo tipo de trending topics: las tendencias personalizadas. La nueva funcionalidad realiza un filtrado de los temas del momento basándose en los intereses o ubicación geográfica del usuario. Parece una buena idea y me gustaría equivocarme, pero creo que es un grave error.

El objetivo de esta medida es reducir la sobreexposición a Justin Bieber los temas que no nos interesen en absoluto. De esa forma, la sección de trending topics tendrá una equivalencia del filtro anti-spam que usamos en nuestros correos electrónicos. Dice Enrique Dans:

Que una herramienta como los trending topics de Twitter se convierta en una sucesión de estupideces sin sentido, de memes absurdos y de tonterías elevadas a tal categoría por grupos obsesionados con mostrar al mundo lo obsesionados que están era algo que tenía preocupados a los responsables de Twitter porque disminuía en gran medida el valor de la herramienta para la mayoría de sus usuarios. La solución de eliminarlos directamente al ser detectados era problemática, porque evocaba todo tipo de posibilidades de censura y de, básicamente, tirar al niño con el agua del baño: que para arreglar un problema molesto, recurriésemos a un arma que podía potencialmente provocar males mayores.

Una de las cosas que más me gustó de Twitter fue el nivelado en el terreno de juego. Las reglas son sencillas: 140 caracteres que pueden ser más o menos leídos en función de las personas que te sigan. Se puede responder a quien se quiera, a no ser que dicha persona establezca un bloqueo contra nosotros.

En el caso de los temas del momento o trending topics, el algodón no engaña: si la densidad del tema es suficiente, aparecerá listada en la sección correspondiente de todos los usuarios del servicio. Con algo tan sencillo fue Twitter y no Facebook la red social que intentó tomarle el pulso al mundo.

A nivel nacional, Twitter supuso todo un descubrimiento en la vida política y periodística. A los políticos les gusta Twitter, porque amplifica su mensaje; a los periodistas les gusta Twitter, porque es una gran fuente de noticias y diversión cuando alguno de los políticos da un patinazo y se amplifica tanto como el mensaje que pretendían vender. A los ciudadanos les gusta Twitter, porque supone un gran altavoz para llegar a periodistas y políticos.

Aunque las tendencias personalizadas se activen por defecto, pueden modificarse las mismas desde la sección descubrir. Sin embargo, es harto probable que muchos usuarios del servicio no se percaten de que los términos están siendo filtrados. Lo que es peor, es harto probable que muchos políticos encuentren en los temas personalizados una fabulosa manera de ignorar el ruido generado por sus acciones.

Así pues, ¿qué elegiríamos entre relevancia y representatividad? Antonio Ortiz describe muy bien esta disyuntiva (las negritas no son mías):

Es una apuesta arriesgada porque hasta ahora la portada de los TT era algo escaso (una para todos que se modifica durante el día) y pasa a ser tan abundante como usuarios tienen. Y lo escaso siempre es mucho más codiciado, más valorado tanto como para conseguirlo por méritos propios (vamos a mover esto para ser TT) como pagando. Para mí, como usuario, es un cambio a mucho mejor experiencia (toda vez que no me siento amenazado por los filtros), para Twitter como plataforma que se quiere colocar como nodo central de la distribución de la información, no estoy seguro de que lo sea tanto.

Twitter se ganó a pulso su papel como altavoz de opiniones y sentimientos. Si en vez de un filtro mundial tenemos millones activados por defecto, la red social corre el peligro de perder parte de su valor. Lo mismo opina Drew Olanoff en TheNextWeb:

Twitter is global, and that should be the default. Please, please stop trying to be more like Facebook. Twitter’s “noise” is a part of its lure, and I personally don’t want algorithms created by people who don’t really know me telling me what I should know about in real-time.

A veces, el ruido es necesario.

Airtime te vigilará cuando hables con extraños

Todos sabemos lo que pasó con servicios como Chatroulette u Omegle -todavía en activo-. Hay quien todavía piensa que en internet se puede enseñar los genitales y permanecer en total anonimato.

Obviando cualquier chiste facilón sobre reconocimiento facial, todo lo que hacemos en cuanto nos conectamos a un servidor externo queda registrado. El verdadero anonimato en la red no existe, y su no existencia es, cada vez, más refinada.

Tomemos como ejemplo el nuevo servicio que Sean Parker, creador de Napster, acaba de lanzar para Facebook. Airtime se publicita como la herramienta para humanizar un poco más el mundo de las redes sociales, a través de uns ervicio de videoconferencia con amigos y desconocidos.

Al estar ligado a la red social de Marck Zuckerberg, las posibilidades de uso poco apropiado podrían verse drásticamente reducidas. A pesar de ello, Kashmir Hill denuncia en Forbes otra vuelta de tuerca al concepto de incrementar la seguridad: obtener imágenes de los usuarios del servicio mientras chatean. Al menos, así figura, más claro que el agua, en su política de privacidad. Las negritas son mías:

By using our Service, you are consenting to have your image and conversations recorded by Airtime. Airtime is taking snapshots of User Content may review User Content to maintain site safety and ensure a good user experience. However, Airtime does not monitor calls made to others in your friend list and therefore does not review images from such conversations.

Tras la publicación del artículo, personal de Airtime se puso en contacto con Hill para clarificar que dicho contenido sólo sería registrado en aquellas conversaciones que tuvieran lugar entre desconocidos. Solo les falta añadir que “los ciudadanos honrados no tienen de qué preocuparse”.

Cada vez que usamos un servicio de terceros, una serie de datos quedan registrados. Direcciones IP, configuración del navegador, información obtenida a través de cookies o supercookies… No es suficiente, quieren más.

Durante el desarrollo de internet no han sido pocos los intentos de colocar al usuario bajo el nogal de las ramas extendidas. Llama la atención que, además de los sospechosos habituales, algunas empresas emergentes pongan especial celo en monitorizar nuestra actividad hasta extremos como este. Pero eso no es lo peor del caso.

Lo peor es que, como casi todas las aplicaciones que descuidan o violan nuestra privacidad, tiene todas las papeletas para convertirse en un verdadero éxito.