Vídeo en directo: arriba el ‘Periscope’

Web de Periscope

¿Recuerdan esa escena de Her en la que el personaje interpretado por Joaquin Phoenix camina por la calle mientras su smartphone, situado en el bolsillo de su camisa, tramsite todo lo que ve? Tras el microblogging, las redes sociales basadas en imágenes y la revolución del vídeo en red, estaba claro que el live streaming era el próximo objetivo. Programas como Meerkat o el nuevo Periscope, anunciado por Twitter, han hecho que el periodismo tecnológico declare inaugurada una nueva era: la del vídeo en directo.

Como ya sabrán, las emisiones en directo distan de ser novedad. Ahí están las transmisiones por webcam y servicios como Ustream o Bambuser, que son utilizados por millones de internautas.  Es cierto, hace tiempo que la semilla fue plantada; pero ahora tenemos mejores nutrientes para alimentarla, como los avances en la tecnología de streaming o el aumento de conexiones móviles de alta velocidad.

Periscope y Meerkat tienen una cosa en común: permiten al usuario compartir vídeo en directo. Ambas aplicaciones tienen, sin embargo, diferencias. Por ejemplo, Periscope puede almacenar la retransmisión por defecto, mientras que Merkaat se centra un poco más en lo efímero, cerca del modelo Snapchat.

Más allá de la lucha entre empresas o el impacto económico que tendría un boom del live streaming, me interesan las implicaciones sociales y políticas que tendría convertir a una base de usuarios tan grande como, por ejemplo, la de Twitter, en emisores de vídeo en directo. ¿Qué tipo de contenido tendrá éxito?

A pesar de las leyes restrictivas recién aprobadas en nuestro país, conozco delegados y delegadas del Gobierno que sudarían en frío ante una masa de ciudadanos con esa tecnología en sus móviles delante de, por ejemplo, una carga de antidisturbios. ¿Y qué tal los paisajes y retransmisiones de viajes? Podríamos seguir los pasos de excursionistas, ciclistas o, si la cobertura lo permite, escaladores, mientras realizan sus proezas. Por no hablar del resto de acontecimientos deportivos, conciertos, performances, periodismo, denuncia social… Las posibilidades son infinitas.

¿Hay motivos para la inquietud? Si los hay, no difieren mucho de los que ya teníamos con otras aplicaciones. Como todo en Internet, las transmisiones en directo también pueden utilizarse para cosas desagradables; es deber de los servicios que proporcionan estas herramientas garantizar que se luchará contra el abuso.

Sin embargo, existe un peligro un poco más sutil. Como bien apunta el New York Times, puede que el triunfo definitivo del live streaming se base también en los años que hemos pasado siendo entrenados por los gigantes de Internet para momentos como este. Centimetro a centímetro, cada vez exponemos más de nosotros mismos y parece que muchas compañías están listas para recoger una nueva cosecha: la de nuestra vida. Ya en vídeo y pronto en directo.

Facebook tiene hambre de medios

Grabado Fausto

Hasta hace poco, la manera de seguir un enlace compartido a través de las redes sociales en un dispositivo móvil implicaba abrir un navegador u aplicación similar para leer el contenido.

A Facebook no le gusta eso. Se ha desvelado un programa piloto en el que la compañía de Marck Zuckerberg incluirá, dentro de su aplicación, contenido de varios medios de comunicación. Es decir, no será necesario salir de la propia app de Facebook o utilizar su función de navegador para leer una noticia que hayamos encontrado en nuestro muro, ya que estará dentro del sistema. Entre los voluntarios que protagonizaran las pruebas iniciales se encuentran medios como Buzfeed, The New York Times o National Geographic.

Tenía pensado hacer un chiste fácil en Twitter al respecto; pero como suele pasar en estos casos, siempre hay alguien que llega antes. En este caso, Mathew Ingram.

Ah, los pactos fáusticos. Cuánto juego dan a la hora de hablar de alianzas estratégicas. Que algunos participantes en la prueba tienen cierta inquietud queda bien claro en las dos primeras líneas del artículo del New York Times que habla sobre el tema:

Nothing attracts news organizations like Facebook. And nothing makes them more nervous.

Para Facebook, la jugada tiene todo el sentido y la ventaja del mundo: más comodidad para el usuario a la hora de acceder a las noticias que aparecen en el News Feed; mayor permanencia del usuario dentro del servicio y fricción casi nula a la hora de acceder al contenido desde las plataformas móviles.

¿Qué consiguen los medios? Mayor velocidad de carga de sus contenidos y mejor visibilidad en el News Feed, logro épico en los tiempos que corren. Así como la promesa, por parte de la red social, de un mayor control sobre la segmentación de contenido, estadísticas pormenorizadas, una gestión de la publicidad más acorde con la red social… Y con lo que quiere Facebook, claro está.

Es comprensible que una compañía como BuzzFeed se suba al carro del contenido nativo, su modelo de negocio se cimenta en la distribución de su marca en cualquier red social o rincón de internet. Pero, ¿por qué interesaría tomar este camino a un periódico como el New York Times? Según Felix Salmon, porque el mundo del periódico como contenedor de noticias toca a su fin:

In such a world, publications are going to want to make it as easy as possible to read and share their stories — even at the expense of their own brand. If Facebook can effectively increase the NYT’s reach by an order of magnitude, then that will more than make up for the fact that the NYT’s new Facebook readers care much less about the source of their news than its subscribers do.

En la nueva era del consumo de noticias, la prioridad será que los lectores accedan a tu contenido doquiera que estén y cualquiera que sea el servicio a utilizar. Pero una nueva era implica también una nueva concepción del negocio y las fuentes de ingresos. No se equivoquen, dista de ser algo inaudito; la gestión publicitaria de una gran cantidad de medios pequeños ya tiene dueño y se llama Google. Entrar en el modelo Facebook de gestión de publicidad sería otro camino más en su mapa de carreteras.

Sin embargo, los grandes grupos de comunicación van a tener que pensárselo mucho antes de dejarse conducir al nuevo baile; insertar por completo el contenido en casa ajena significa jugar con las reglas del anfitrión. Y Facebook puede llegar a ser un anfitrión algo perverso cuando el vil metal anda metido en el asunto.

Imagen | Wikimedia Commons

¡Sorpresa! Dropbox nos endosa a Condoleezza Rice

CondoleezzaSupongo que los estrategas de márketing en Dropbox tendrían todo perfectamente calculado. Dos días después de presentar media tonelada de nuevas características, se anuncia la entrada de Condoleezza Rice, ex secretaria de estado de los EEUU, halcón de la era Bush que participó en la planificación de la invasión de Irak, que aprobaba los procedimientos de tortura y el espionaje sin orden judicial previa, en el Consejo de Administración de la compañía. En su blog figura lo siguiente:

Finally, we’re proud to welcome Dr. Condoleezza Rice to our Board of Directors. When looking to grow our board, we sought out a leader who could help us expand our global footprint. Dr. Rice has had an illustrious career as Provost of Stanford University, board member of companies like Hewlett Packard and Charles Schwab, and former United States Secretary of State. We’re honored to be adding someone as brilliant and accomplished as Dr. Rice to our team.

Muy beneficiosa les ha de resultar su “carrera ilustre” para que no les importe la tormenta de mierda que se les avecina. De hecho, ya ha empezado. En el sitio web http://www.drop-dropbox.com/ se anima a los usuarios del servicio a presionar al CEO de la compañía para revertir la decisión. Es dificil saber si ganarán el pulso. Todo depende del control de daños por parte del servicio web.

Me gusta Dropbox; es uno de los pocos servicios de sincronización de documentos que convierte en fácil lo que no es tanto. Cierto que existen otras opciones igual de válidas como Box, Spideroak o el propio Google Drive, pero hasta ahora no le llegaban a la punta del zapato en sencillez. Además, muchos amigos lo utilizan y me sirve para enviarles archivos rápidamente.

Como ya dije en una entrada anterior sobre Amazon, no hay mejor voto que el del bolsillo en Silicon Valley y lugares similares. Servicios de sincronización en la nube hay muchos, y estoy más que dispuesto a perder alguna funcionalidad a cambio de no tener que soportar que una de las personas que más daño ha causado a las libertades individuales y los derechos humanos en occidente trabaje en el lugar donde tengo mis documentos.

Piénsatelo dos veces, Dropbox.

Alejandría Digital: Compartiendo enlaces en Flipboard

Pincha para acceder a la revistaUna vez que todas las novedades de Flipboard, la aplicación que te permite seguir tus canales favoritos de noticias como si fuese un dossier o revista, han llegado también a Android, me he animado a probar las posibilidades de las “revistas personalizadas”: pequeñas composiciones en las que agrupas varios artículos, imágenes u otro contenido multimedia en un formato similar al de una publicación seriada.

Como ya sabrás si me sigues en Twitter, tengo la costumbre de compartir los contenidos más interesantes que voy leyendo a lo largo de la semana. Muchos ‘caducan’ rápido; sin embargo, también he encontrado pequeñas joyas que, por la calidad de su escritura, contenido o reflexión, merecen guardarse en el disco duro del recuerdo.

Para tal fin, acabo de crear una revista llamada Alejandría Digital, en la que incluiré aquellos textos que me encuentre por la red y respondan a los criterios mencionados en el párrafo anterior. Si ya me sigues en alguna de las redes sociales en las que participo, has de saber dos cosas: el número de contenidos será bastante menor y la gran mayoría ya habrán sido compartidos  por Twitter, LinkedIn o Facebook. Sin embargo, si no me sigues en ninguna de ellas o bien te apetece leer únicamente el mejor material entre todo lo que comparto, sígueme y bienvenido/a.

PRISM: ¿El Watergate de la era digital?

Contenido actualizado. Por favor, no olvide leer la última parte de la entrada.

eagle_new_layers_verizon1Bomba desde el Washington Post: El FBI y la Agencia de Seguridad Nacional extraen datos directamente de los servidores de 9 grandes compañías de Internet en el marco de un programa llamado PRISM. Si utilizas servicios de Yahoo!, Google, Microsoft, Facebook, PalTalk, AOL o Apple, la inteligencia norteamericana tiene acceso a todos los datos que hayas almacenado ‘en la nube’.

Siete de las empresas implicadas niegan, como era de esperar, su participación en el programa. Conviene recordar que la operación está clasificada como secreta, por lo que no estarían autorizadas ni tan siquiera a reconocer su existencia. Si crees que al no ser ciudadano estadounidense la medida no te afecta, nada más lejos de la realidad: el programa está especialmente dirigido a recabar datos fuera de EEUU.

Estamos ante un escándalo tecnológico que podría tener gravísimas consecuencias para compañías como Google y redes sociales como Facebook, que cimentan su negocio en la ingente cantidad de datos proporcionada por sus usuarios.

¿Cómo me afecta?

Salvo que dediques tu tiempo al terrorismo internacional, no es probable que los datos recopilados por PRISM vayan a tener consecuencias para tu vida real. Sin embargo, una cosa es sospechar que un gobierno extranjero mete, de vez en cuando, mano a datos que no debería y otra saber que la inteligencia norteamericana tiene acceso completo e ilimitado a los servidores de las compañías afectadas y  los datos que has almacenado en ellas. Imagina que tus fotos, textos, correos electrónicos, conversaciones por Skype, documentos compartidos y material de empresa fueran monitorizados y examinados por el Tío Sam. No es un pensamiento agradable.

¿Qué dice la Unión Europea?

Teniendo en cuenta que somos una de las sociedades más celosas con la privacidad de los datos, cabría esperar una reacción airada por parte de Bruselas ante semejante intromisión, ¿verdad?

Pues no. Esta es la respuesta remitida a David Meyer de GigaOm por el departamento de Asuntos Internos de la Unión Europea:

Sin comentarios. Es un asunto interno de los Estados Unidos.

Mira que Bruselas funciona bien, pero incluso ellos son capaces de superarse a sí mismos. Me pregunto si regalarán móviles para conseguir que la gente vaya a votar en las Elecciones Europeas. Cabe esperar, sin embargo, que la cosa no quede ahí; recuerden que estamos hablando de la misma entidad supranacional que le enmendó la plana a Microsoft por la inclusión de Internet Explorer en las copias de Windows.

De nube a tormenta

Indignación, toda. Sorpresa, ninguna. Si bien nuestros documentos ganan accesibilidad desde la nube, también se exponen a las injerencias de gobiernos e incluso legislación extranjera. No me voy a caer del guindo y decirles que reniego de utilizar cualquier servicio de las compañías mencionadas, porque eso me resultaría prácticamente imposible. Sin embargo, pienso reducir en la medida de mis posibilidades la dependencia de las mismas. Al menos, hasta que todo esto se aclare. Generar confianza requiere años; perderla, tan solo unos segundos.

Actualización 23:20 – Larry Page publica un comunicado en el blog de Google, negando la participación de la compañía en el programa o cualquier iniciativa de características similares. Pero cuidado, porque los detalles pueden matar. Fíjense en la negrita:

First, we have not joined any program that would give the U.S. government—or any other government—direct access to our servers. Indeed, the U.S. government does not have direct access or a “back door” to the information stored in our data centers. We had not heard of a program called PRISM until yesterday. Second, we provide user data to governments only in accordance with the law. Our legal team reviews each and every request, and frequently pushes back when requests are overly broad or don’t follow the correct process. Press reports that suggest that Google is providing open-ended access to our users’ data are false, period. Until this week’s reports, we had never heard of the broad type of order that Verizon received—an order that appears to have required them to hand over millions of users’ call records. We were very surprised to learn that such broad orders exist. Any suggestion that Google is disclosing information about our users’ Internet activity on such a scale is completely false.

Mientras tanto, The Next Web informa de que el Washington Post ha modificado su artículo original; la nueva redacción altera el papel de las empresas afectadas:

It is possible that the conflict between the PRISM slides and the company spokesmen is the result of imprecision on the part of the NSA author. In another classified report obtained by The Post, the arrangement is described as allowing “collection managers [to send] content tasking instructions directly to equipment installed at company-controlled locations,” rather than directly to company servers.

Si tal afirmación es correcta no le restaría gravedad al suceso, pero sería una gran metedura de pata por parte del periódico, ya que una de las afirmaciones más escandalosas aludía a la connivencia de las empresas respecto a la intervención de los datos. Por el momento, mantengo mi criterio: algo huele a podrido en Dinamarca. Necesitaremos más pruebas que un simple “el perro se ha comido mis deberes”.

Actualización 00:16 – Turno de Mark Zuckerberg. Fíjense en las negritas y díganme dónde han leído esto antes:

Facebook is not and has never been part of any program to give the US or any other government direct access to our servers. We have never received a blanket request or court order from any government agency asking for information or metadata in bulk, like the one Verizon reportedly received. And if we did, we would fight it aggressively. We hadn’t even heard of PRISM before yesterday. When governments ask Facebook for data, we review each request carefully to make sure they always follow the correct processes and all applicable laws, and then only provide the information if is required by law. We will continue fighting aggressively to keep your information safe and secure. We strongly encourage all governments to be much more transparent about all programs aimed at keeping the public safe. It’s the only way to protect everyone’s civil liberties and create the safe and free society we all want over the long term.

Es curioso lo que dice en el último párrafo, porque si volvemos al post de Larry Page…

Finally, this episode confirms what we have long believed—there needs to be a more transparent approach. Google has worked hard, within the confines of the current laws, to be open about the data requests we receive. We post this information on our Transparency Report whenever possible. We were the first company to do this. And, of course, we understand that the U.S. and other governments need to take action to protect their citizens’ safety—including sometimes by using surveillance. But the level of secrecy around the current legal procedures undermines the freedoms we all cherish.

A este paso podrían montar un equipo de natación sincronizada.

Imagen: Hugh D’Andrade | Electronic Frontier Foundation