Toda tu vida será revelada

Imagen de una llave

Imagina que, un buen día, todos tus secretos quedaran expuestos. Desde las cosas que te configuran como persona pública hasta aquellas que te niegas a ti mismo. Desde el episodio más tierno de tu infancia a tus fantasías más escandalosas. Imagina toda tu vida proyectada a la mente colmenta de inernet. Todo tu ser expuesto, más desnudo que el día en el que viniste al mundo. Todo esto ya ha pasado y volverá a pasar. Tres píldoras:

  1. 2006. AOL publica un índice de términos de búsqueda con fines científicos. Para proteger el anonimato de quienes introdujeron dichos términos, se asoció cada usuario a un perfil anonimizado. No sirvio de nada. De pañales a mortaja, miles de vidas y búsquedas ansiosas quedaron expuestas.
  2. 2015. La base de datos de Ashley Madison, un sitio web dedicado a facilitar contactos sexuales entre gente infiel a su pareja, quedó expuesta. El escándalo sacudió incluso a determinados políticos y figuras públicas.
  3. 2016. La gran brecha de seguridad de Yahoo! queda confirmada. 500 millones, repito, 500 millones de direcciones de email filtradas y vendidas al mejor postor mientras Yahoo! ocultaba la gravedad de la brecha para evitar que peligrase su posible compra por Verizon.
  4. Otra vez 2016. Se filtra una base de datos de AdultFriendFinder, una de las webs de contactos sexuales más utilizados del mundo. 400 millones de cuentas a la venta en el mercado negro.

La pregunta no es si acontecerá una filtración de seguridad más grave que las anteriores; la pregunta es cuándo y cuántas personas se verán afectadas. De qué forma veremos nuestro mundo privado, interior, expuesto.

Hay, a mi parecer, otra pregunta casi tan pertinente como la anterior: ¿Estamos preparados como sociedad para cuando suceda? La intimidad y la privacidad forman parte de nuestro constructo, y la mentira como lubricante social está a la orden del día. ¿Estamos preparados para ser una sociedad completamente honesta?

El autor Cory Doctorow, uno de los grandes filósofos de internet, sostiene que la privacidad es consustancial al desarrollo de una sociedad libre y democrática. En el otro extremo de la balanza está el escritor de ciencia ficción David Brin, que apuesta por la transparencia como paso fundamental para estimular la llegada de una sociedad más abierta. En opinión de Brin, la inutilidad de esconderse solo beneficia a las élites, que dispondrán de cualquier herramienta para rastrear lo ajeno y ocultar lo suyo propio.

Todo esto ya ha pasado, y volverá a pasar. Como sociedad, es nuestro deber estar preparados para cuando suceda y, a exepción de conductas deplorables y que atentan contra la ley y los derechos de nuestros semejantes, deberemos aprender a contemplar con tolerancia el mono desnudo que, aún vestido de seda, hemos sido siempre.

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