Fans de la Gran Muralla

Muralla

Parece que a los sicarios cibernéticos afines al Gobierno chino les desagrada sobremanera la existencia de servicios como GreatFire.org, que monitorizan los sitios censurados o cuyo acceso está prohibido en todo el país. Esta web ha sufrido un ataque DDoS que busca tumbar el servicio, al menos de forma temporal.

This tactic is used to bring down web pages by flooding them with lots of requests – at the time of writing they number 2.6 billion requests per hour. Websites are not equipped to handle that kind of volume so they usually “break” and go offline.

This kind of attack is aggressive and is an exhibition of censorship by brute force. Attackers resort to tactics like this when they are left with no other options.

Sería divertido ver a los mandatarios occidentales denunciar estas prácticas contrarias a la libertad de información cuando ellos están desesperados por hacer lo mismo. Dislates como la fallida ley de los tres avisos en Francia, la intervención del FBI en páginas relacionadas con las redes de pares o la desastrosa normativa de nuestro país, auténtica joint-venture de analfabetismo tecnológico y sectarismo militante, nos demuestran que China no queda tan lejos.

Obviamente, la cosa tampoco mejora cuando muchos periodistas en nuestro país utilizan el atentado de turno (ya sea Túnez o París) para abogar por una renuncia a ciertos derechos que, por ciudadanía, nos corresponden. Es una vergüenza escuchar el dilema falaz entre seguridad y privacidad en boca de personas con bastante carrera a sus espaldas. Hay demasiados fans de la Gran Muralla que desconocen las consecuencias de semejante proselitismo en cuanto a la vigilancia cibernética.

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