Bloguear (gratis) no es un trabajo

Se ha montado un pequeño revuelo con las palabras de Monserrat Dominguez, presidenta de El Huffington Post, sobre las condiciones para bloguear en este medio que abrirá sus puertas en colaboración con El País.

Abstenerse los blogueros que quieran cobrar x sus post. Nosotros no pagamos, ofrecemos nuestro site a quienes nos gustan.

La razón de que este comentario no haya sentado demasiado bien está muy relacionada con el difícil momento que atraviesa la profesión periodística y sus profesionales. Con la crisis que está golpeando  al cuarto poder, ninguna declaración se toma a la ligera con la gran precariedad laboral y paro que está sufriendo el gremio. No obstante, conviene matizar el ‘escándalo’ sobre la nueva sucursal del medio creado por Ariana Huffington.

Visibilidad como divisa

Actualmente, hay un tipo de moneda que compite junto al euro en la economía de red: visibilidad. Además del hobby puro y duro, muchas personas también bloguean para experimentar con este tipo de publicación, mejorar sus habilidades como escritores y escritoras y no oxidarse mientras realizan cualquier otro proyecto.

El HuffPo no será el primer medio español en aplicar esta divisa. Muchos diarios y ediciones digitales tienen acuerdos extraeconómicos con bloggers, ya sea por beneficio derivado del posicionamiento o mediante acuerdos comerciales relativos a la publicidad. Si bien es cierto que el modelo no llegaba a ser tan ‘radical’, era similar.

Es posible que, como en su versión norteamericana, miles de bloggers no remunerados acaben proporcionando sustanciosos beneficios económicos al diario digital con su aportación. Pero eso no es nuevo ¿Saben ustedes cuánto gana Google cada vez que se utiliza su buscador? ¿O WordPress.com con cada entrada?

En España también se paga

Otros medios, en cambio, tienen a sus bloggers como un/a periodista más en la plantilla o bien en regimen de columnista/colaborador. Redes como Weblogs SL contratan y pagan a sus trabajadores por el oficio que realizan. Ese parece, también, el marco de Eldiario.es, que abrirá sus puertas este septiembre. Y junto a estos, tantos otros.

Otro debate distinto es si los medios tradicionales pueden interpretar el mensaje de forma equivocada y devaluar la labor del personal que, actualmente, cobra por escribir en sus bitácoras. De ser ese el caso, creo que la responsabilidad está en dichos medios.

Desde luego, no se podrá acusar a El Huffington Post de opacidad: trueque de visibilidad por contenidos, más claro el agua. Ahora, corresponde a cada bloguero o bloguera decidir si el trato les parece razonable o rentable. Recursos y servicios para publicar en internet no escasean; y a nadie se le va a ocurrir dejar su trabajo para escribir gratis en un blog. Cada cual, que escoja.

¿Alguien más se ha dado cuenta de que los blogs están “recuperando” el candelero? 😉

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