Empresas emergentes y desarrollo de aplicaciones, ¿fin de un paradigma?

Alexis Madrigal ha publicado un interesantísimo artículo llamado The Jig Is Up: Time to Get Past Facebook and Invent a New Future. El editor jefe de The Atlantic alerta sobre la multiplicación de los clones y las startups que, en lugar de alumbrar una idea completamente innovadora, se dedican a perfeccionar lo ya conseguido y refugiarse en nichos de mercado cada vez más pequeños.

For at least five years, we’ve been working with the same operating logic in the consumer technology game. This is what it looks like:

There will be ratings and photos and a network of friends imported, borrowed, or stolen from one of the big social networks. There will be an emphasis on connections between people, things, and places. That is to say, the software you run on your phone will try to get you to help it understand what and who you care about out there in the world. Because all that stuff can be transmuted into valuable information for advertisers.

Madrigal sostiene que estamos ante una situación de pérdida del paradigma de innovación que guió a la industria tecnológica durante décadas. Uno de los síntomas que apuntan a la causa es, según explica en el artículo, cierta deriva del periodismo tecnológico hacia temas que antes no suscitaban demasiado interés.

Thousands of startups are doing almost exactly the same thing, minor variations on a theme. Tech journalists report endlessly on the same handful of well-established companies. Apple, Amazon, Google, Facebook, and Microsoft’s dominate pieces of the web, and they don’t appear to be in shaky positions.

Es cierto que, en ocasiones, el comentario sobre tecnología escora demasiado a las tonalidades rosa o salmón. Honestamente, no creo que sea para tanto. Sin embargo, el artículo merece una o varias lecturas porque no deja de ser una llamada de atención a todos los generadores de  contenido, informático y periodístico.

Día del Libro Intantil y Juvenil: El cumpleaños de los cuentos

Hoy es un día especial. Si no has dormido bien, quizá te convenga revisar los colchones para ver si hay algún guisante que te esté interrumpiendo el sueño. También puedes ir al mercado y cambiar una vaca por un puñado de habichuelas. Te recomiendo que las plantes a ver que pasa.

Opcionalmente, también puedes probar tu maña como sastre y confeccionar un traje de la más finísima tela, están muy demandados entre nuestra clase política.

Seaas como seas: princesa o príncipe, rey o reina, rana o patito feo, sirenita o ruiseñor, este es tu día. Porque hoy se conmemora el nacimiento de Hans Christian Andersen, maestro de los cuentos, al que también recordamos en La Voz de Asturias.

Por eso, en 2009, le hice este regalo en una de las columnas de nuestro periódico. Regalo que comparto, también, con vosotros. Feliz día.

Un regalo para Andersen

Aboné la clásica necesidad de cuentos infantiles con una enorme colección de mitos y leyendas, regalada una imborrable mañana por mi madre. Páginas y páginas con lejanas historias de Japón sobre tortugas, y venganzas que tomaban un carácter casi inmortal. Tremendas correrías de los dioses griegos, con Zeus Olímpico a la cabeza en la lista mundial de infidelidades. Sin olvidarse de lo burras que eran las deidades nórdicas, capaces de disfrazar a Thor de barbuda novia para poder partirle la crisma al enemigo.

El canon de la belleza era harina de otro costal, dibujado por Alan Lee y Brian Froud en un libro sobre las hadas, que constituía todo un censo de población feérica de Cornualles. Por supuesto, no toda la gente menuda se caracteriza por sus rasgos hermosos o afabilidad; en el maravilloso libro late siempre el peligro sordo que acecha al curioso, al mentecato o al ladrón.

Tampoco me faltó Michael Ende. Por su horrorosa y aburrida portada, tardé mi tiempo en leer un ejemplar regalado de Jim Botón y Lucas el maquinista , novela que te transportaba a un mundo donde las locomotoras están vivas, en China se tienen hijos cada vez más pequeños, y los dragones eran la versión horrorosa de aquel profesor duro como un hueso que ha poblado alguna vez las pesadillas de todo infante.

Ayer fue Día del Libro Infantil y Juvenil; el cumpleaños de Hans Christian Andersen, gran forjador de cuentos. Autor, sin saberlo, de un sueño en los albores de mi razón, donde un palacio surgido de la tormenta helada tenía por dueña hermosísima dama de besos gélidos. Como su corazón.

Bola extra: El circo de las maravillas