Una pista contra la #leysinde

Diálogo visto en Twitter, hoy:

@ciu @psoe ¿#wikileaks será considerada por la #leySinde como una web que tenga “intención de daño patrimonial” o será por “animo de lucro”?less than a minute ago via Echofon



@axebra no. Y algunas de las webs afectadas no lo serían si retirasen la publicidad o dejaran de cobrarless than a minute ago via Twitter for iPhone


Si es que en el fondo son unos cachos de pan ;)

ISBN de pago: llega el canon encubierto a la autoedición

Por si tuviéramos poco con la aprobación de la Ley Sinde en le callejón de atrás, parece que nuestros representantes públicos todavía son capaces de darnos más alegrías. Ahora resulta que el ISBN, número internacional de identificación para los libros, dejará de estar gestionado en España por la Administración, y pasará a estar controlado por la Federación de Gremios de Editores.

Venga, alegría.

Todo aquel que quiera tener ISBN deberá abonar tres euros por número. Parece barato, ¿verdad? Leamos un poco más en Cincodias.com:

Ese proceso, automático y gratuito hasta ahora, se complicará un tanto en el futuro para esos particulares que no pertenezcan a los Gremios. Para empezar, no puede comprarse un ISBN suelto, sino que debe adquirirse un mínimo de diez, aunque la intención sea solo publicar un libro. Además, será necesario colocar un ISBN distinto a cada uno de los formatos electrónicos posibles: uno para PDF, uno para E-pub… según recomendación del organismo internacional que lo gestiona.

Hagan cuentas; tres por diez… ¡Bingo! Tenemos nuevo canon encubierto. Existen dos posibilidades: que sea una solución de complacientes, para aplacar al gremio de editores ante el apocalipsis que se avecina, o que sea una solución de vagos, para quitarse de encima todas las peticiones que llegarán con el auge de la autoedición. Este Gobierno cada vez me gusta más.

Descontrol españolito

Aeropuertos, caos, furia, sueño, abandono.

Gobiernos que aprueban recortes a un colectivo clave para la aviación justo antes de un puente, ministros que hablan como Los Soprano, vicepresidentes que ofrecen declaraciones sin preguntas a las doce de la noche, controladores aéreos que no dicen ni pío, y todavía hacen gestos de broma al paso de los usuarios. Portavocías voceras del socialismo, argumentando que si no se está con ellos se está contra ellos, como Darth Vader; tertulianos de noticias que parecen de Sálvame, jueces enfurecidos; viajeros que insultan, amenazan y llaman “zorra” a una controladora que pasa por allí.

Militares que se hacen con el control de los aeropuertos; informativos que parecen un programa de María Teresa Campos; líderes de la oposición que se quedan tirados en la pista, aunque no sepan para lo que sirve un bonobús; medios que se convierten en el altavoz del Gobierno y señoras que comentan lo macho que es el Rey de España por firmar el estado de alerta desde el extranjero.

Presentadores de informativos que escogieron un mal día para dejar de fumar. Twitteros que escogieron un buen día para escribir “hola mamá” junto al hashtag; humoristas gráficos que harán su agosto en diciembre; blogueros que, como siempre, hacen y dicen lo que les da la real gana.

Y así, todo. También en Sith.