Avatar (James Cameron, 2009)

De la Wikipedia: Jake Sully —un marine veterano de guerra y herido en combate que queda parapléjico— es seleccionado para participar en el programa Avatar tras la muerte de su gemelo. Así, Jake es trasladado a Pandora, una luna del planeta recién descubierto Polythemis cuya atmósfera es tóxica para los humanos y que alberga una asombrosa biodiversidad y está habitada por los Na’vi, una raza humanoide que vive en clanes en estado salvaje con su propia lengua y cultura. La raza humana se encuentra en conflicto con los nativos de un clan debido a que están asentados alrededor de un gigantesco árbol que cubre una inmensa veta de un mineral muy cotizado: el unobtainium.

Guión previsible, espectáculo inolvidable

La versión reducida: recomiendo a todo el mundo que la vea. A ser posible, en una sala con 3D decente. Porque Avatar es un filme consagrado por entero a esta tecnología, que para algo se pasó James Cameron media vida apostando por el nuevo formato.

Antes de la película tocaba un trailer en 3D de Alicia en el País de las Maravillas. Toda una impresión ver al gato de Chesire salir de la pantalla y sonreír. Sin embargo, el producto que consumí a continuación no tenía su base en la escena que asalta al espectador.

El gran descubrimiento fue la profundidad. Desde la primera burbuja que ve el protagonista mientras viaja en animación suspendida durante años, me fui sumergiendo poco a poco en la película. Como dice Tormento, todo un lujo estar junto a la siempre magnífica Sigourney Weaver, o contemplar la vida de Jack en Pandora bajo la piel de su avatar.

La historia no se llevará el premio a la originalidad: el ser humano colonizador aterriza en un satélite perdido, destrozando el hábitat natural y y persiguiendo a los pueblos nativos, caracterizados por sus cultos ancestrales y el amor a la naturaleza. Mientras tanto, el protagonista descubre a tavés de una nativa el mundo que se esconde más allá de su carne y la silla de ruedas en la que está postrado.

Nada nuevo bajo el brillante sol de los viajes iniciáticos, si no fuera porque, gracias a una nueva forma de hacer cine, los primeros y titubeantes pasos de Jack como alienígena de la raza Na’vi también son los nuestros como espectadores del futuro audiovisual. Volamos por primera vez a lomos de un banshee descubriendo una nueva definición de la perspectiva, participamos en los mágicos rituales de una tribu y experimentamos el desasosiego cuando la civilización a la que pertenecemos nos pisa los talones, como un gigantesco dinosaurio hambriento de muerte y destrucción.

No tuve el privilegio de asistir al estreno de La Guerra de las Galaxias, pero no cabe duda de que dicho filme marcó un punto de inflexión en la forma de hacer películas. Fui a ver Parque Jurásico, y descubrí hasta donde podía llegar una nueva generación de efectos especiales basados en animaciones de ordenador.

Pero con Avatar la impresión ha sido enorme, mucho más violenta que cualquier experiencia cinematográfica anterior. Y cuando salí del cine, con la funda de mis gafas empapadas en sudor y mi mente apabullada tras casi tres horas de una experiencia narrativa indescriptible, fui capaz de perdonar al señor Cameron por el atentado contra la humanidad que perpetró con Titanic.

No se decirles si Avatar es una gran película. Pero tal vez los espectadores que salieron de las salas donde se proyectaba Una Nueva Esperanza o 2001 sintieron algo parecido. Salvando las distancias, claro está.

Te gustará si: concibes el cine como un gran espectáculo y gozas de buena vista/buenas gafas/buen suministro de aspirinas.

La mejor crítica, en Microsiervos.

Sinde y los pilares de la cultura

Entrevista ficticia de José A. Pérez a Ángeles González Sinde en Mi Mesa Cojea.

J: Ministra, ¿realmente compensa poner en riesgo la libertad de expresión para mantener una industria con un modelo de negocio sin futuro alguno?

S: No solo compensa, sino que nuestra labor como Gobierno es hacer que compense por todos los medios. Vosotros, los frikis del gratis total, con respeto lo digo, no pensáis que hay gente como Ana Belén, como Miguel Bosé, como Chenoa que pasan por enormes dificultades económicas a fin de mes, cuando les llega el recibo del contrachapado en oro de los posavasos del Audi. Son situaciones realmente dramáticas, y el Estado de Derecho tiene la obligación de ayudar a los más débiles de nuestros afiliados.

Cualquier parecido con la realidad… ¿Es pura coincidencia?

Bonus: Nino Bravo le canta a González Sinde

Manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales en internet”

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de
modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las
libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la
cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios,
profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme
oposición al proyecto, y declaramos que…

  1. Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
  2. La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no  judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la  potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
  3. La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
  4. La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
  5. Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
  6. Consideramos que las industrias culturales necesitan para  sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de  limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
  7. Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
  8. Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
  9. Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
  10. En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

Este texto se publica multitud de sitios web. Si estás de acuerdo,
publícalo también en tu blog.

Grupo de apoyo al Manifiesto en Facebook.

Cuidado con las fotos de menores en las redes sociales

Parque de juegosLa pornografía infantil es una de las peores plagas que infectan la red que tanto amamos. Me disgusta en gran medida que los avances tecnológicos de la sociedad de la información sean utilizados por unos monstruos para robar la inocencia a los más pequeños.

En nuestro país, existen diversos modos de denunciar cualquier tipo de contenido relacionado con sexo y menores. Asociaciones como Protégeles o divisiones como el Grupo de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil, ponen a disposición del internauta las herramientas necesarias para denunciar cualquier tipo de contenido sospechoso que nos podamos encontrar.

Pero esta clase de abyectos depredadores no sólo se cierne sobre fotos ajenas, también sobre las suyas. Sí, ha leído bien.

Con el auge de redes sociales como Facebook, Tuenti o Windows Live, cada vez es más habitual que utilicemos esta clase de servicios para subir y compartir nuestras fotografías personales. Excursiones, fiestas, celebraciones… Casi todo tiene cabida.

El problema es que algunos pederastas, aprovechando el desconocimiento o la negligencia de muchos usuarios, utilizan las fotos de menores que son públicamente accesibles como lugar de encuentro y pozo de mugre para dejar sus tenebrosos pensamientos en forma de comentarios obscenos justo debajo de esa fotografía donde aparece nuestro familiar menor de edad.

Por todo ello, dos consejos muy rápidos:

  • No suban fotos de familiares menores a redes sociales. Puede parecerles exagerado, pero es mejor prevenir.
  • Vean, uno tras otro, los cuatro vídeos que dedica Marcelino Madrigal a este espinoso tema. Un minireportaje de investigación con algunas de las claves que utiliza esta chusma para esparcir su mierda por la red. Aviso: algunas imágenes podrían herir su sensibilidad.

Marcelino Madrigal | La cara oculta de las redes sociales