Steve Jobs

steve-jobs1Los grandes hombres y mujeres nunca pasan inadvertidos por la historia. En muchas ocasiones, la condición de genio en cualquier área vino acompañada por una gran excentricidad personal.

El viernes publiqué un artículo de opinión en La Voz de Asturias sobre Steve Jobs, CEO de Apple, que ha decidido retirarse del frente de la compañía por motivos de salud, previsiblemente hasta junio. No cabe duda que este hombre marcó tendencias, y se merece un puesto en la gran historia de la informática. Su personalidad arrolladora y su polémico carácter hacen de él un ser humano respetado, querido y odiado al mismo tiempo.

Jobs, el genio surgido de la caligrafía. El que lanzó y relanzó Apple. El que consiguió ser amado por los consumidores, a pesar de las ciento y una partidas de trilero que les ganó. El que convirtió la propiedad de una máquina con la famosa fruta en un placer casi sexual. El que prometió el fin del DRM para después hacerle bailar con otros disfraces. Imperfecto, maniático, despierto, atolondrado y obsesivo Jobs; un baile de máscaras consagrado a la compañía de la que es icono.

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