Avalon (Mamoru Oshii, 2001)

Título: Avalon. Director: Mamoru Oshii. Guión: Kazunori Itô.

Una revisión de la búsqueda artúrica, un apartado visual impecable

En un futuro cercano, un peligroso juego llamado Avalon causa furor en  sociedad. A pesar de estar prohibido, muchos jugadores arriesgan su suerte, y a veces sus vidas, para ganar prestigio como luchadores. Ash, una guerrero Clase A que perteneció al legendario clan Wizard, emprenderá una búsqueda para llegar hasta el nivel secreto que se oculta en alguna parte del mundo virtual.

Antes de comentar esta película, conviene aclarar que no soy ningún experto en cine oriental. Sin embargo, de vez en cuando encuentro grandes sorpresas a nivel artístico y argumental en los directores del sol naciente. Avalon es una de ellas.

La película de Mamoru Oshii (también director de Ghost in the Shell) nos presenta un futuro muy industrializado, donde triunfa un juego de realidad virtual que da nombre a la película. Avalon es ilegal, y tan famoso que han llegado a formarse toda una economía sobre esta especie de entorno multijugador, donde los participantes han de
luchar de forma individual o por equipos para subir de nivel.

La bruma industrial

El primer detalle interesante en la película es la ubicación. La trama transcurre en algún lugar de Polonia, ya que todos los personajes hablan polaco. La estética del lugar es una mezcla de revolución industrial con algunos toques de cyber y steampunk. El antro donde los jugadores se reunen para combatir, comer y charlar parecen las catacumbas salidas de alguna pesadilla post-soviética.

Sin embargo, dentro de Avalon todo cambia, apareciendo páramos desérticos y maquinaria de guerra; vestimentas y armas que recuerdan ligeramente a Dune, y una foma de interacción social similar a los clanes de jugadores que pueblan internet.

Banda sonora

Compuesta por Kenji Kawai, la banda sonora es uno de los aspectos más destacables de la película. El tema central, denominado Voyage to Avalon, es una de las piezas más hermosas que he podido escuchar en un largomentraje. Si bien no se trata de un repertorio musical extenso, cumple a la perección la misión de acompañamiento para las escenas.

Avalon es una película de recomendación muy personal. Habrá quien la considere interesante, mientras que otros se aburirán de lo lindo. Pero si te gusta jugar al World of Warcraft, las historias del Rey Arturo y sus caballeros, o la visión tecnológica del futuro, quizá te interese echarle un vistazo.

3 pensamientos en “Avalon (Mamoru Oshii, 2001)

  1. Para mi este film se puede definir en dos palabras: GRAN TRUÑACO 😀

    Siendo un poco más explicito, me parece un intento de hacer una animación de un videojuego muy larga, con un desarrollo más lento que el crecimiento del PIB de España y unos efectos NORMALITOS

    Eso si, mucha referencia friki: que si un personaje es Ash, que si otro Murphy, que si el de más allá se llama Bishop… total, que no pude pasar de la primera media hora, después de leer críticas que la ponían como una auténtica maravilla mi primer contacto fue de auténtica bazofia pretenciosa.

  2. Es una pasada de peli. Nada de un truño. Es lenta de narices, pero usando el pause o las capturas de pantalla se ver que es impecable. Casi el metraje completo es una obra fotográfica increible. Además, el etalonaje y los usos del color son geniales. No es para nada pretenciosa, al fin y al cabo, qué pretende? Sólo ahondar más en el debate finisecular sobre la distinción entre lo real y lo virtual. Si esperas que sea una película en la que haya cientos de frikiseguidores comprando el merchandising… pues no es el tipo de película que quieres. Y más con la fobia de Oshii a que sus películas se vulgaricen…

  3. creo que es muy buena pelicula solo que mucha gente tiene el problema de que ya estan acostumbrados a las peliculas americanas que si no matan a mas de 500 personas no es de accion la pelicula a mi forma de ver es un estilo diferente que muy pocas gente aprecia pero eso es por que los demas ya tienen las peliculas americanas como base y si no se parecen a ellas son un fiasco.

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