El copyright se quedó sin traje

Esta semana, orienté el artículo de opinión en La Voz de Asturias sobre la coalición contra el P2P y las amenazas que gestoras e industria dedican a los internautas casi cada día. Igual que en el cuento de Andersen, los sastrecillos del derecho de autor pretenden engañarnos a todos, vistiendo con la nada al instrumento que una vez sirvó para proteger (de verdad) a los autores.

Desde hace años, la industria discográfica, cinematográfica y las gestoras han vestido el copyright con un delicado traje, que asusta y amenaza a los usuarios de toda red. Se nos dijo que había que pagar un canon si compramos un CD o DVD, aunque fuese para almacenar nuestras fotos. Se nos dijo que intercambiar archivos era ilegal. Todo eso venía en el traje, y quien no lo admitiera sería un estúpido y se enfrentaría a las consecuencias. Muchos han fingido ante el emperador; gobiernos y empresas le siguen la corriente, temerosos de su poder.

Más en La desnudez del copyright.

Bonus: Enrique dans – Cuidado con ese gatillo fácil.

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