Despiadado código para el trato con clientes

No es fácil ser el malo de la película con la llegada de las nuevas tecnologías… ¿O sí? Veamos algunas directrices básicas para lograr que una empresa sea la más comentada de Internet:

  1. Si vendo un aparatito y la gente quiere modificarlo, no se lo permitiré. Es más, tomaré medidas para que no vuelva a suceder, a costa de dejar a los compradores de mi producto sin algunas funciones.
  2. Si en Internet hacen críticas a mi empresa no tomaré nota. Iniciaré una campaña de demandas hasta que se callen.
  3. Si recibo críticas por mi gestión, insultaré a los que me critican. Si ellos me dispensan el mismo trato, aplicaré el punto anterior.
  4. Por cada servicio que preste, cobraré dos veces (por lo menos).
  5. Si un cliente lleva pagándome muchos años, me dará igual. Seré igualitario a la hora de amargar a mis clientes.
  6. Si soy un intermediario y me apetece hacerle la vida imposible a alguien, el consumidor final es el blanco perfecto.
  7. Si hacen 200 páginas cutres hablando de mis contenidos, no hay problema. Si hacen una medianamente buena… A por ella.

Y la regla más importante:

  • Si no he sabido adaptarme a las nuevas tecnologías pero mis clientes sí, les odiaré por ello.

Cualquier empresa está en su derecho de adoptar la política que considere más beneficiosa. Pero es lamentable que los consumidores tengan que pagar el pato. Así que ya sabes, si quieres triunfar en el mundo empresarial del siglo XIX, solo tienes que aplicar alguna de estas directrices. O suéltate el pelo y aplícalas todas, si al final les va a gustar.

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