SGAE: puño de hierro, mandíbula de cristal

Teddy Bautisa ya acuñó en su momento la expresión “pendejos electrónicos”. Pedro Farré le dijo a David Bravo en un debate que alomejor no había asistido a clases un cierto día porque “estaría pirateando”. Luís Carlos Estéban, de la ACAM, dijo en una conferencia que “la sociedad ha tomado la vía del pillaje”.

Hacía ya algún tiempo que la SGAE no se ponía tierna con los que la critican. En un acceso de locura transitoria, llegúe a pensar que con ciertos cambios en su junta directiva, cabía una remota posibilidad de cambio en el rumbo. Estava equivocado, vaya si lo estaba.

Porque la SGAE que siempre hemos conocido ha vuelto, vaya si ha vuelto. Y nada menos que dando otra de sus demenciales vueltas de tuerca al concepto de libertad de expresión (me expreso yo, y los demás se callan). Según informan varias páginas web, la SGAE ha denunciado a la revista Quimera, exigiéndoles 9.000 euros por daños al honor. La causa, la terrible injuria que ha ofendido a los paladines del copyright es que les llamaran “piratas” en un artículo de opinión.

He leído la noticia varias veces y en diferentes páginas para buscarle los tres pies al gato, pero la cosa es tan absurda como la pintan. Desde la llegada del canon a nuestras vidas, a las gestoras se les ha llenado la boca con descalificaciones a los internautas. En algunos casos, se han cebado especialmente con aquellos que defendemos la cultura libre, insultando veladamente y despreciando nuestros argumentos.

Pero ahora, queridos lectores, resulta que está muy feo utilizar la palabra “pirata” contra los mismos que la usan como ariete a falta de argumentos más lógicos. De traca.

Pues bien, yo no me enfado con esto, porque pase lo que pase, la gestora va a salir perjudicada en este asunto.

Si no gana la SGAE

Pues pasará lo de siempre, otros 20 kilómetros de descenso en su imagen pública. Más desprestigio y más publicidad negativa.

Si gana la SGAE

Creo en el sistema judicial. Estoy seguro de que se respetará el principio de que la ley es la misma para unos y para otros. El mismo juzgado que le de la razón a la SGAE y repare su honor con 9.000 euros, será el que le pida cuentas por todas las cosas feas que sus representantes han dicho a la comunidad internauta… ¿O no?

A este paso, la libertad de expresión será una afrenta contra el honor de alguien.

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