Esperanza (colocar un par de interrogantes a ambos lados)

Esta entrada germinó durante un viaje en tren. Estaba sentado en un vagón, y de repente me dio por imaginarme una de piratas.

Según pude leer en algunos medios, el Partido Pirata Español ya ha sido registrado como agrupación (por no caer en redundancia) política. Su nombre ya consta en el registro de partidos políticos en la web del Ministerio del Interior.

El año 2006 ha estado muy agitado en cuanto a Internet: el debate sobre la neutralidad, las presiones de discográficas y gestoras, la persecución a las redes P2P y sus usuarios… No se si ha sido un mal año, pero tampoco ha sido demasiado bueno para la libertad en el ciberespacio.

En estados unidos algunos siguen erre que erre, persiguiendo a los usuarios que comparten. En Francia estuvo apunto de lograrse un fabuloso avance para los derechos del ciudadano internauta, pero al final quedó en papel mojado. En España, una página que satirizaba y exponía burlas, ha sido llevada a los juzgados por una entrada que cualquier persona podía editar.

Y en el mundo en general, se está presionando a los proveedores de servicios para que hagan caer sobre nosotros las tijeras de la censura que los propios censores no pudieron o no se atrevieron a utilizar. Pero no ha servido de nada, porque la red sigue moviendose, a pesar de todo.

Los cimientos para el cambio no son faciles de construir. Convencer a las discográficas de que la red les puede dar más dinero que pérdidas no siempre es fácil. Tampoco lo es pedir a las asociaciones que gestionan la creación, un trato y una tolerancia con los que no queremos jugar en su cancha. Imagino que tampoco será cosa nimia hacerle comprender a los proveedores que aquí, a quien hay que hacer caso es al que consume y al que paga, es decir,nosotros. Y que si ellos nos abandonan nosotros les abandonaremos a ellos. Avanzar no es fácil, pero la gente está dispuesta.

Sentado en el vagón, proyecté mi mente y vi a la red vivir y respirar. La EFF y la FSF, luchando a brazo partido por la libertad de prensa, de software y por el derecho al anonimato. La Asociación de Internautas avisando de los (verdaderos) maleantes y vigilando en un país como el nuestro, donde todo lo relativo a internet es mucho más caro y menos libre de lo que debería ser. Las tribus en la red, con su idiosincrasia, viviendo y comunicándose según sus objetivos o aficiones. Pude ver a los bloggers, escogiendo, declarando y defendiendo sus ideas, sus sueños y sus luchas; a los podcasters, comunicando su voz al infinito; a los foreros, haciendo piña y creando mundos; a los wikipedistas, corrigiendo y aumentando su gran mente de colmena. Y a muchos más, que no cabrían si los mencionáramos todos.

Y por último, pude ver como un grupo de ciudadanos cogía uno de los insultos favoritos de los que les despreciaban, lo convertían en su bandera y creaban un partido político para luchar por la cultura y por la red.

Y cuando vi todo esto, súbitamente y sin avisar sentí esperanza. Supongo que mientras estoy escribiendo esto y de paso me bajo una versión en castellano de Knoppix para mandarlo al rescate de un pc, he vuelto a mi cinismo o mi pesimismo con respecto al futuro de la libertad en la red. Pero aquella sensación fue real y no podía cerrarle la puerta de esta bitácora.

¿Los tiempos cambian? Ya veremos.

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