¡Sorpresa! Dropbox nos endosa a Condoleezza Rice

CondoleezzaSupongo que los estrategas de márketing en Dropbox tendrían todo perfectamente calculado. Dos días después de presentar media tonelada de nuevas características, se anuncia la entrada de Condoleezza Rice, ex secretaria de estado de los EEUU, halcón de la era Bush que participó en la planificación de la invasión de Irak, que aprobaba los procedimientos de tortura y el espionaje sin orden judicial previa, en el Consejo de Administración de la compañía. En su blog figura lo siguiente:

Finally, we’re proud to welcome Dr. Condoleezza Rice to our Board of Directors. When looking to grow our board, we sought out a leader who could help us expand our global footprint. Dr. Rice has had an illustrious career as Provost of Stanford University, board member of companies like Hewlett Packard and Charles Schwab, and former United States Secretary of State. We’re honored to be adding someone as brilliant and accomplished as Dr. Rice to our team.

Muy beneficiosa les ha de resultar su “carrera ilustre” para que no les importe la tormenta de mierda que se les avecina. De hecho, ya ha empezado. En el sitio web http://www.drop-dropbox.com/ se anima a los usuarios del servicio a presionar al CEO de la compañía para revertir la decisión. Es dificil saber si ganarán el pulso. Todo depende del control de daños por parte del servicio web.

Me gusta Dropbox; es uno de los pocos servicios de sincronización de documentos que convierte en fácil lo que no es tanto. Cierto que existen otras opciones igual de válidas como Box, Spideroak o el propio Google Drive, pero hasta ahora no le llegaban a la punta del zapato en sencillez. Además, muchos amigos lo utilizan y me sirve para enviarles archivos rápidamente.

Como ya dije en una entrada anterior sobre Amazon, no hay mejor voto que el del bolsillo en Silicon Valley y lugares similares. Servicios de sincronización en la nube hay muchos, y estoy más que dispuesto a perder alguna funcionalidad a cambio de no tener que soportar que una de las personas que más daño ha causado a las libertades individuales y los derechos humanos en occidente trabaje en el lugar donde tengo mis documentos.

Piénsatelo dos veces, Dropbox.

Heartbleed: un fallo de seguridad que te interesa conocer

Logo de Heartbleed En los próximos días, escucharás o leerás muchas noticias sobre Heartbleed, un gigantesco fallo de seguridad que afecta a media red. Habrá que esperar unos días a que la cosa se asiente. De momento graba a fuego cuatro consejos:

  1. Jamás utilices la misma contraseña para más de un sitio. Si no usas un gestor de contraseñas como LastPass, deberías darle una oportunidad.
  2. No corras a cambiar todas las contraseñas de golpe, todavía no se conocen bien todas las ramificaciones del fallo. Es probable que servicios como Facebook, Google y Twitter se hayan salvado por esta vez, pero permanece atento a las novedades. Al parecer,  sitios como Yahoo o Flickr han caído con todo el equipo; si tu correo electrónico o fotos están allí, ve pensando en una nueva contraseña.
  3. Tira a la basura e ignora sin piedad cualquier correo en cadena que te reenvíen con instrucciones peregrinas sobre el tema, sobre todo si están escritos a cuatro colores, en Comic Sans o te lo reenvía tu primo Fermín, el que siempre formatea el disco duro una vez por semana. En su lugar…
  4. Confía en blogs y prensa especializada o los canales oficiales de los servicios web que utilices y se hayan visto afectados.

Enlaces de interés

ElDiario.es | Qué debemos saber sobre Heartbleed, un grave agujero en sitios web supuestamente seguros.

Alt1040 | Heartbleed amenaza Internet y no hay mucho que puedas hacer.

Security by Default | Desangrando el corazón de OpenSSL (CVE-2014-0160).

GitHub | Top sitios web según el ránking de Alexa, con información sobre si han sido o no afectados.

Amazon y el terror corporativo

Portada del BusinesWeekDesde hace algunos años soy propietario de un Kindle de segunda generación. Un propietario satisfecho, además. Como ya enuncié en las 10 cosas que descubrí al tener un eBook, es una tecnología en la que vale la pena invertir. Tanto el descubrimiento de libros interesantes como la lectura de ensayos más o menos extensos en formato digital se ha potenciado gracias a la tinta electrónica.

Por ello, me ha preocupado mucho el perfil que hace Brad Stone sobre Jeff Bezos y Amazon. Al margen de los lugares comunes que Bezos comparte con el difunto Steve Jobs, algunas de las prácticas empresariales de Amazon, así como las denuncias de algunos trabajadores sobre el trato que les dispensaron, me han dado que pensar sobre una peligrosa tendencia que está calando en algunas empresas: la utilización del miedo como impulso creativo y comercial. En el artículo, Stone hace un buen resumen:

Intensity is hardly rare among technology CEOs. Steve Jobs was as famous for his volatility with Apple subordinates as he was for the clarity of his insights about customers. He fired employees in the elevator and screamed at underperforming executives. Bill Gates used to throw epic tantrums at Microsoft; Steve Ballmer, his successor, had a propensity for throwing chairs. Andy Grove, the former CEO of Intel, was so harsh and intimidating that a subordinate once fainted during a performance review [...] Some Amazon employees advance the theory that Bezos, like Jobs, Gates, and Oracle co-founder Larry Ellison, lacks empathy. As a result, he treats workers as expendable resources without taking into account their contributions. That in turn allows him to coldly allocate capital and manpower and make hyperrational business decisions, where another executive might let emotion and personal relationships figure into the equation. They also acknowledge that Bezos is primarily consumed with improving the company’s performance and customer service and that personnel issues are secondary. “This is not somebody who takes pleasure at tearing someone a new a-‍-hole,” says Kim Rachmeler, an executive who worked at Amazon for more than a decade. “He is not that kind of person. Jeff doesn’t tolerate stupidity, even accidental stupidity.”

Hay una importante diferencia entre tolerar la inoperancia y recurrir al abuso verbal. Si la falta de empatía puede otorgar a un directivo de empresa ventaja sobre el resto de la competencia, desde luego no supera el gran perjuicio que puede llegar a causar a sus trabajadores.

Buceando un poco más, podemos encontrar a Periodistas como Jean-Baptiste Malet, que se infiltró en un almacén de Amazon en Francia; o documentales como el retransmitido por la televisión pública alemana, sobre las condiciones infrahumanas sufridas por los inmigrantes eventuales que trabajan en otro centro de la compañía. Ambos son buenos ejemplos de lo que sucede cuando una cultura corporativa sacrifica la ética laboral en pos del beneficio.

También es preocupante descubrir cómo un sector de la narrativa empresarial contempla con benevolencia una conducta de la que huiríamos en cualquier otro tipo de interacción social. Doctrinas como ésta pueden causar especial daño en países como España, donde una parte de su tejido empresarial todavía considera la compasión, la conciliación y el aperturismo como una cosa de hippies.

No me tomen por ingenuo. Soy consciente de que muchos de los productos que utilizamos en la tecnología son manufacturados de forma, cuando menos, dudosa. Es posible que, como individuo, no signifique gran cosa a la hora de provocar un cambio en la manera de consumir. Pero como cliente en una sociedad de libre mercado, puedo decidir; de nada me sirven los precios más bajos si les acompaña la destrucción de derechos laborales y el uso de la humillación y el miedo para espolear la productividad.

En consecuencia, tal vez haya un giro en la compra de mi próximo dispositivo de lectura. Me pregunto si Jeff Bezos atenderá, también, este tipo de quejas.

Calibre 1.0: el mejor gestor y conversor de eBooks

calibre grid

Se hizo de rogar, pero poco a poco y tras pulir los fallos encontrados en cada versión desde la 0.1, Calibre presenta su edición 1.0, que incluye jugosas novedades para este gestor y conversor de libros electrónicos de código abierto, multiplataforma y completamente gratuito. Según anuncia el desarrollador en la web, los cambios más destacables son:

  • Vista de portada. Ahora puedes visualizar los títulos en tu biblioteca como un conjunto de portadas. Algo que, contra lo que pudiera parecer, es sumamente útil si tienes gran cantidad de obras y no sabes cual será la siguiente a devorar.
  • Mejoras en la base de datos. Reescrita desde cero, el código es, según el desarrollador, más robusto y de dos a tres veces más rápida que la anterior.
  • Bibliotecas virtuales. Permiten efectuar subdivisiones en nuestra biblioteca en conjuntos más pequeños. Piensa en ello como las búsquedas guardadas que utilizan otras aplicaciones como Evernote.
  • Conversión de documentos de Word. Ahora permite convertir a otros formatos archivos de tipo docx.
  • Nuevas fuentes para descarga de metadatos. Se han añadido nuevas herramientas para localizar la información de un libro, incluyendo la búsqueda de imágenes de Google y servicios como Edelweiss o Big Book Search. Además, los resultados pueden mostrar más de una portada, permitiéndote elegir la que más te guste.

También hay novedades para los amantes de la edición, entre las que se encuentran la mejora de inserción de tipos de letra y un nuevo sistema de conversión a PDF.

Si llevas algún tiempo con un lector de tinta electrónica o dispositivo similar, es más que probable que conozcas este programa. Si no es el caso, que sepas que esta es una de esas aplicaciones por las que pagaría si no fuese gratuita.

Alejandría Digital: Compartiendo enlaces en Flipboard

Pincha para acceder a la revistaUna vez que todas las novedades de Flipboard, la aplicación que te permite seguir tus canales favoritos de noticias como si fuese un dossier o revista, han llegado también a Android, me he animado a probar las posibilidades de las “revistas personalizadas”: pequeñas composiciones en las que agrupas varios artículos, imágenes u otro contenido multimedia en un formato similar al de una publicación seriada.

Como ya sabrás si me sigues en Twitter, tengo la costumbre de compartir los contenidos más interesantes que voy leyendo a lo largo de la semana. Muchos ‘caducan’ rápido; sin embargo, también he encontrado pequeñas joyas que, por la calidad de su escritura, contenido o reflexión, merecen guardarse en el disco duro del recuerdo.

Para tal fin, acabo de crear una revista llamada Alejandría Digital, en la que incluiré aquellos textos que me encuentre por la red y respondan a los criterios mencionados en el párrafo anterior. Si ya me sigues en alguna de las redes sociales en las que participo, has de saber dos cosas: el número de contenidos será bastante menor y la gran mayoría ya habrán sido compartidos  por Twitter, LinkedIn o Facebook. Sin embargo, si no me sigues en ninguna de ellas o bien te apetece leer únicamente el mejor material entre todo lo que comparto, sígueme y bienvenido/a.

PRISM: ¿El Watergate de la era digital?

Contenido actualizado. Por favor, no olvide leer la última parte de la entrada.

eagle_new_layers_verizon1Bomba desde el Washington Post: El FBI y la Agencia de Seguridad Nacional extraen datos directamente de los servidores de 9 grandes compañías de Internet en el marco de un programa llamado PRISM. Si utilizas servicios de Yahoo!, Google, Microsoft, Facebook, PalTalk, AOL o Apple, la inteligencia norteamericana tiene acceso a todos los datos que hayas almacenado ‘en la nube’.

Siete de las empresas implicadas niegan, como era de esperar, su participación en el programa. Conviene recordar que la operación está clasificada como secreta, por lo que no estarían autorizadas ni tan siquiera a reconocer su existencia. Si crees que al no ser ciudadano estadounidense la medida no te afecta, nada más lejos de la realidad: el programa está especialmente dirigido a recabar datos fuera de EEUU.

Estamos ante un escándalo tecnológico que podría tener gravísimas consecuencias para compañías como Google y redes sociales como Facebook, que cimentan su negocio en la ingente cantidad de datos proporcionada por sus usuarios.

¿Cómo me afecta?

Salvo que dediques tu tiempo al terrorismo internacional, no es probable que los datos recopilados por PRISM vayan a tener consecuencias para tu vida real. Sin embargo, una cosa es sospechar que un gobierno extranjero mete, de vez en cuando, mano a datos que no debería y otra saber que la inteligencia norteamericana tiene acceso completo e ilimitado a los servidores de las compañías afectadas y  los datos que has almacenado en ellas. Imagina que tus fotos, textos, correos electrónicos, conversaciones por Skype, documentos compartidos y material de empresa fueran monitorizados y examinados por el Tío Sam. No es un pensamiento agradable.

¿Qué dice la Unión Europea?

Teniendo en cuenta que somos una de las sociedades más celosas con la privacidad de los datos, cabría esperar una reacción airada por parte de Bruselas ante semejante intromisión, ¿verdad?

Pues no. Esta es la respuesta remitida a David Meyer de GigaOm por el departamento de Asuntos Internos de la Unión Europea:

Sin comentarios. Es un asunto interno de los Estados Unidos.

Mira que Bruselas funciona bien, pero incluso ellos son capaces de superarse a sí mismos. Me pregunto si regalarán móviles para conseguir que la gente vaya a votar en las Elecciones Europeas. Cabe esperar, sin embargo, que la cosa no quede ahí; recuerden que estamos hablando de la misma entidad supranacional que le enmendó la plana a Microsoft por la inclusión de Internet Explorer en las copias de Windows.

De nube a tormenta

Indignación, toda. Sorpresa, ninguna. Si bien nuestros documentos ganan accesibilidad desde la nube, también se exponen a las injerencias de gobiernos e incluso legislación extranjera. No me voy a caer del guindo y decirles que reniego de utilizar cualquier servicio de las compañías mencionadas, porque eso me resultaría prácticamente imposible. Sin embargo, pienso reducir en la medida de mis posibilidades la dependencia de las mismas. Al menos, hasta que todo esto se aclare. Generar confianza requiere años; perderla, tan solo unos segundos.

Actualización 23:20 - Larry Page publica un comunicado en el blog de Google, negando la participación de la compañía en el programa o cualquier iniciativa de características similares. Pero cuidado, porque los detalles pueden matar. Fíjense en la negrita:

First, we have not joined any program that would give the U.S. government—or any other government—direct access to our servers. Indeed, the U.S. government does not have direct access or a “back door” to the information stored in our data centers. We had not heard of a program called PRISM until yesterday. Second, we provide user data to governments only in accordance with the law. Our legal team reviews each and every request, and frequently pushes back when requests are overly broad or don’t follow the correct process. Press reports that suggest that Google is providing open-ended access to our users’ data are false, period. Until this week’s reports, we had never heard of the broad type of order that Verizon received—an order that appears to have required them to hand over millions of users’ call records. We were very surprised to learn that such broad orders exist. Any suggestion that Google is disclosing information about our users’ Internet activity on such a scale is completely false.

Mientras tanto, The Next Web informa de que el Washington Post ha modificado su artículo original; la nueva redacción altera el papel de las empresas afectadas:

It is possible that the conflict between the PRISM slides and the company spokesmen is the result of imprecision on the part of the NSA author. In another classified report obtained by The Post, the arrangement is described as allowing “collection managers [to send] content tasking instructions directly to equipment installed at company-controlled locations,” rather than directly to company servers.

Si tal afirmación es correcta no le restaría gravedad al suceso, pero sería una gran metedura de pata por parte del periódico, ya que una de las afirmaciones más escandalosas aludía a la connivencia de las empresas respecto a la intervención de los datos. Por el momento, mantengo mi criterio: algo huele a podrido en Dinamarca. Necesitaremos más pruebas que un simple “el perro se ha comido mis deberes”.

Actualización 00:16 – Turno de Mark Zuckerberg. Fíjense en las negritas y díganme dónde han leído esto antes:

Facebook is not and has never been part of any program to give the US or any other government direct access to our servers. We have never received a blanket request or court order from any government agency asking for information or metadata in bulk, like the one Verizon reportedly received. And if we did, we would fight it aggressively. We hadn’t even heard of PRISM before yesterday. When governments ask Facebook for data, we review each request carefully to make sure they always follow the correct processes and all applicable laws, and then only provide the information if is required by law. We will continue fighting aggressively to keep your information safe and secure. We strongly encourage all governments to be much more transparent about all programs aimed at keeping the public safe. It’s the only way to protect everyone’s civil liberties and create the safe and free society we all want over the long term.

Es curioso lo que dice en el último párrafo, porque si volvemos al post de Larry Page…

Finally, this episode confirms what we have long believed—there needs to be a more transparent approach. Google has worked hard, within the confines of the current laws, to be open about the data requests we receive. We post this information on our Transparency Report whenever possible. We were the first company to do this. And, of course, we understand that the U.S. and other governments need to take action to protect their citizens’ safety—including sometimes by using surveillance. But the level of secrecy around the current legal procedures undermines the freedoms we all cherish.

A este paso podrían montar un equipo de natación sincronizada.

Imagen: Hugh D’Andrade | Electronic Frontier Foundation

El Objetivo: inicio prometedor, mucho por afinar

Es evidente que Ana Pastor tiene a The Newsroom entre sus series de televisión preferidas. El formato de El Objetivo, nuevo espacio de La Sexta, guarda grandes similitudes con la estructura del informativo fabulado por Aaron Sorkin. Independientemente del resultado, me parece loable que un programa de actualidad busque parecerse a Noticias Noche.

La sección dedicada a la transparencia resulta prometedora. No me explico, sin embargo, tanto espacio para la entrevista de José María Aznar, tema que ya se pasa un poco de fecha. Por otra parte, el baile de cifras sobre el caso de los ERE en Andalucía es un buen ejemplo de la utilidad que pueden tener este tipo de programas para sacar el discurso de los políticos de Los Mundos de Yupi cada vez que se ponen a hablar de cifras. Hay quien dirá que se ha escogido lo más básico o frívolo. Yo digo que por algo se empieza. Veremos cómo se desarrollan los programas.

#leylasalle: nueva amenaza a la cultura

Imagen de un laberintoLo trágico en el mundo de las profecías relativas al derecho de autor es que siempre acaban cumpliéndose. Hace ya algún tiempo, pronostiqué en uno de mis artículos para La Voz de Asturias que a los lobbies del copyright y las gestoras de derechos de autor nunca les resultaría suficiente todos los atropellos a las libertades ciudadanas cometidos en nombre de la aristocracia cultural.

Como el dinero carece de ideología, los partidos mayoritarios, apoyados por algunas formaciones conservadoras como CiU, cantaron a una con el anterior Gobierno -progresista y socialdemócrata- para no enmendar una disposición adicional en la Ley de Economía Sostenible que abría la puerta al cierre de webs con una supervisión judicial exigua.

La impulsora del texto, Ángeles González-Sinde, pasará a la historia como una de las ministras de cultura que más perjuicio ha causado a la libertad de expresión en la red de nuestro país, provocando varas acciones de protesta como el ya histórico #manifiesto, o iniciativas ciudadanas como el movimiento #nolesvotes. Aterrados por las posibles consecuencias de sus acciones, los impulsores de esta normativa comenzaron una campaña de intoxicación informativa como pocas hemos visto en nuestra democracia, incluyendo mentiras sobre los movimientos anteriormente citados y las palabras del presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, que tuvo el cuajo de afirmar que “no se iba a cerrar ninguna web” ante la prensa. Mientras tanto, las gestoras presumían de haber colado un gol a la ciudadanía digital.

Afortunadamente para los internautas, la Ley Sinde demostró su utilidad a los pocos meses de ser definitivamente aprobada por el nuevo Gobierno del PP: apenas ninguna. A pesar de las trampas jurídicas y tecnológicas que se impusieron a los defendidos, de las cuales ya dejaron testimonio abogados especializados en Propiedad Intelectual como David Bravo, el resultado de la Ley Sinde es tan penoso como ridículo. Ahí siguen las páginas de enlaces y el intercambio de archivos a través de redes P2P. Ahí siguen SeriesYonkis, Exvagos, Papyrefb2 y demás portales.

Se había sentado, sin embargo, un peligroso precedente en la escalada de la persecución del libre intercambio de cultura: como los excesos del anterior ejecutivo se demostraron inútiles, el actual ha tenido que subir el listón todavía más alto. Tan alto que es muy posible que el Proyecto de Ley de Propiedad Intelectual, conocido coloquialmente como Ley Lasalle, tenga éxito en el gran efecto secundario de estas normativas: minar nuestra libertad y amputar derechos ciudadanos que tanto nos costó conseguir.

Solidaridad prohibida

No me extenderé en ennumerar los perjuicios -y son muchos, créanme- que incluirá la nueva normativa de ser aprobada con su redacción actual. Basten citas al artículo que, a tal efecto, escribió David Bravo sobre la materia, donde especifica que la copia privada desaparecerá tal y como la conocemos:

La Ley define ahora expresamente lo que es “acceso legal” y lo restringe a las copias que se hagan de un soporte original -por lo que la obra ha de estar adherida a un soporte- y siempre que lo hayas adquirido en propiedad por haberlo comprado, excluyendo así copias de obras originales pero alquiladas e incluso las que se hacen de un original que te presta un amigo. Además se exige que esa copia del original que has comprado la hagas por tus propios medios, si la haces “con asistencia de terceros”, será ilícita.

Quizá me equivoque, pero es probable que todos los políticos que piensan votar a favor de esta ley grabasen alguna vez una cinta de casete con mezclas de sus canciones favoritas. Apoyarán, por lo tanto, la ilegalización de una práctica de la que ellos mismos disfrutaron y que, en opinión del que suscribe, tuvo un papel fundamental en el acercamiento de la cultura a los colectivos que no se podían permitir comerciar con la misma. Defina ahora hipocresía.

Pero eso no es lo peor; al menos, todo lo peor. La nueva ley abrirá una puerta para que gobernantes menos demócratas utilicen el derecho de autor como herramienta de censura. Volviendo a citar a Bravo:

El hincapié que se ha hecho siempre en las páginas de enlaces es porque la Comisión parece haber sido creada expresamente para acabar con ellas saltándose a los jueces. No obstante, aunque siempre se pongan estas páginas como ejemplo, nada impide que el procedimiento ante la Comisión Sinde-Wert se dirija contra cualquier otro tipo de web, como de hecho ya está sucediendo a día de hoy. Es más, ni siquiera se requiere lucro por parte de la web, sino que basta con que su actividad “sea susceptible de causar un daño patrimonial”.

Busquen, si pueden, alguna web hispana que no incluya contenidos bajo protección de copyright. Imágenes, GIF’s, retoques con PhotoShop… aquí les espero hasta que vuelvan.

¿Ya han regresado? Entenderán, ahora, el verdadero alcance de la normativa que se pretende aprobar. No existe en el mundo real mecanismo equiparable a este, a excepción de los últimos experimentos sobre censura de las ideas llevados a cabo por un puñado de dictaduras.

El Gobierno satélite

¿Recuerdan cómo se recrudeció la oleada de recortes en España? Yo sí: fue después de una llamada telefónica de Barack Obama, presidente de los Estados Unidos, a José Luis Rodríguez Zapatero, presidente de nuestro Gobierno. De forma similar, la inclusión de nuestro país en el informe 301, una supuesta lista de los países más ‘piratas’, aterrorizó de tal forma a nuestros representantes que cambiaron la soberanía residente en el pueblo por la de Washington y la industria norteamericana.

Hoy es otro Gobierno el que hinca la rodilla, pero el ansia de servidumbre es igual o más fervoroso. Tras la reunión ‘secreta’ de Mariano Rajoy con Christopher Dodd -presidente de la Motion Picture Ass. of America, una de las organizaciones más odiadas en EEUU por los defensores de los derechos digitales- el fantasma de la 301 volvió a recorrer los despachos de La Moncloa y se aceleró la presentación del proyecto presentado hoy en Consejo de Ministros. Parece una película del tardofranquismo, pero no lo es.

La reacción

Hace falta ser muy burro para conseguir que los internautas, las operadoras de internet y el resto de prestadores de servicios en la sociedad de la información vayan todos a una contra la normativa, pero eso es lo que, una vez más, pasará si este texto no se modifica, atempera o incluso elimina. La prensa tradicional está en crisis, los blogs y redes sociales se multiplican. La ciudadanía ya no es rehén de unos medios complacientes con el poderoso; tiene dónde elegir, y no me refiero a los canales de TDT.

Ya lo hemos visto antes: la reacción de los internautas no será de bajo calibre. Al ilegalizar de tal forma el intercambio de bienes culturales y estabular la libertad de expresión de los ciudadanos como si fueran un rebaño de cabras, el Gobierno está apunto de convertir la solidaridad en un acto de protesta e insurrección. No me parece una política demasiado sensata, sobre todo si quieren seguir triturando a los paganos.

Los internautas están de nuevo en lucha. El objetivo: defender una legislación moderna que facilite el intercambio cultural y que busque, de verdad, el beneficio de quienes de verdad enriquecen el honroso legado de este país, frenando a una tropa de oligarcas que han secuestrado tan elevado concepto con sus recopilaciones de recopilaciones, galas de premios que rascan barrigas y ‘rescates’ de obras pertenecientes al dominio público para aplicarles nuevas y bien engrasadas cadenas. Hoy, más que nunca, es el momento de luchar por la red y el mundo que queremos.

Imagen: Flickr | Cyberslayer

La web que llega y la web que regresa

Imagen de una telarañaEstamos en otra gran encrucijada. Nuevas tecnologías y aplicaciones web llegan del futuro para sacarnos de la entropía incremental que sufrimos en los últimos años. A pesar de que se construye sobre cimientos, todo vuelve a parecer nuevo y excitante. Esa es, al menos, la impresión del que suscribe. Con el nuevo año asistimos a una confluencia de novedades y mejoras tanto de las aplicaciones web como de los ordenadores y dispositivos que acceden a ella. ¿Cuáles son las piezas que integran esta revolución en ciernes? Analicemos algunas de las más importantes.

Google Now y Graph Search: la minería de datos llega al usuario

Son ya varios años los que llevamos sirviendo a las grandes plataformas como Google o Facebook, proporcionándoles todo tipo de información personal o profesional a cambio de servicios gratuitos que nos facilitan un poco más la vida. Información que podía ser analizada, comparada, cedida a terceros para mejorar la relevancia de la publicidad servida en pantalla o, sencillamente, para que las empresas a las que se la proporcionábamos pudieran mejorar sus algoritmos.

Había, sin embargo, una pega: el usuario no se beneficiaba de toda la información recopilada tanto como lo hacía la compañía. A excepción de modestas iniciativas como las mejoras relativas al historial de consultas o la predicción a la hora de introducir términos de búsqueda, la tecnología que los grandes ponían a nuestro alcance era la punta del iceberg en cuanto a capacidad de inferir acciones o necesidades a partir de los datos obtenidos.

Todo eso ha cambiado recientemente, gracias a una nueva iniciativa en la que las compañías conceden al usuario mucho más poder para jugar con los datos que ellos mismos han introducido o generado en el sistema. Google Now, presente en todos los dispositivos Android superiores a la versión 4.1, utiliza toda la información que Mountain View dispone de nosotros para ofrecernos resultados relevantes antes siquiera de que introduzcamos el término de búsqueda. Líneas de transporte urbano, próxima salida de nuestro vuelo, una cita cercana que hayamos referenciado en el calendario, climatología del lugar en el que nos encontramos actualmente… Información que salta a nuestros ojos sin necesidad de que escribamos nada.

Facebook, consciente del terreno que le ganó Google en este aspecto, no quiso quedarse atrás y lanzó Graph Search, una herramienta de búsqueda con esteroides que permite desarrollar consultas en lenguaje natural tan específicas como “amigos que estudiaron en mi colegio y se encuentren cerca de mi ubicación actual”. En su primera fase, la herramienta todavía tiene algunas limitaciones, debido a que la cantidad de poder computacional que va a requerir la gestión de todas las posibles concatenaciones a la hora de efectuar las búsquedas resultará más que ingente. Sin embargo, ya tenemos ejemplos de los buenos y malos usos de una herramienta que podría revolucionar profesiones como el periodismo o la selección de personal en Recursos Humanos.

Este avance en la capacidad de los usuarios para “jugar” con la información de las grandes compañías de internet no está exenta de peligros. Si quieres aumentar el poder predictivo de Google Now, deberás alimentar todavía más al dragón. Si necesitas mejorar tu posicionamiento en Facebook de cara a captar la mirada de un “ojeador”, deberás vigilar de forma casi constante qué información te interesa que figure como pública y cual debes ocultar en tu perfil. Tras años recomendando a los usuarios que no pongan toda su privacidad en una sola cesta, los beneficios de estas nuevas herramientas pueden suponer un salto cuántico en la cesión de nuestra privacidad.

Móviles y tablets: ¿está la web preparada para las nuevas plataformas?

Hago uso de un Nexus 7 desde hace 3 meses, y puedo decir que la experiencia de navegación desde una tablet, así como el cambio de hábitos de conexión que conlleva, supone todo un cambio de paradigma a la hora de consultar y generar información. Sin embargo, veo cierta dificultad por parte de los servicios web más veteranos a la hora de adaptarse al nuevo escenario. Los medios de comunicación tienen un problema especialmente grave debido a su dependencia de la publicidad: tanto por el tamaño y configuración de los dispositivos como por el desarrollo de “tolerancia” por parte del usuario debido a tantos años de exposición a los anuncios, todavía no se ha encontrado un modelo que pueda sustituir con eficiencia al -ya poco eficiente- modelo tradicional del CPM y la publicidad de tipo display.

No debemos olvidar, además, que los protocolos que, actualmente, hacen funcionar la World Wide Web provienen de una época donde todavía no se imaginaba la cantidad de dispositivos que navegarían a través de ella. Esto también sucede en el apartado del hardware; domicilios que, en el pasado, tenían uno o dos equipos conectados a la red, ahora pueden llegar a tener más de cinco aparatos alimentándose de la red inalámbrica doméstica.

Estas nuevas formas de conexión requieren el desarrollo de nuevas tecnologías, protocolos y estándares que faciliten un acceso con la menor fricción posible a los nuevos dispositivos. Algunos ya se han puesto en marcha, mientras que otros todavía permanecen en fase experimental.

Mega: nuevo capítulo sobre la nube y las descargas

Mientras el lobby del copyright norteamericano se reúne con Mariano Rajoy para volver a apretarle las tuercas a España, el multimillonario conocido como Kim Dot Com lanza, desde Nueva Zelanda, su servicio conocido como Mega: un sistema de envío y almacenamiento de archivos en la nube con dos novedades respecto a la mayoría de ofertas actuales en el mercado: un nivel de cifrado de contenidos que promete rozar la paranoia y, por tanto, la descarga de responsabilidad casi absoluta por parte de la empresa respecto a lo almacenado por parte del usuario.

A pesar de las numerosas críticas que ha recibido el servicio, relativas a agujeros en su supuesto encriptado a prueba de bombas, Mega supone al almacenamiento en la nube una disrupción similar a la que supuso, en su día, Gmail para el correo electrónico. Es de esperar que muchas empresas se apunten a mejorar tanto el espacio gratuito ofrecido al consumidor como la seguridad y privacidad de los datos almacenados. No me interpreten mal, disto de ser uno de esos adoradores del gran Kim. Sin embargo, su iniciativa podría suponer todo un avance para el mercado.

Quora, Svbtle, Medium: los blogs regresan disfrazados

Los blogs no han muerto. Tampoco se han ido a ninguna parte. Sin embargo, la aparición de las redes sociales masificadas como Twitter y las nuevas plataformas de microblogging como Tumblr han variado la función de los mismos de forma sustancial. En vez de dedicarse a meras recopilaciones “vía” o breves párrafos con un enlace al pie, el comentario extenso o longform, como lo llaman en el mundo anglosajón, está encontrando su nicho perfecto en este sistema de publicación.

Nuevas plataformas como Svbtle o Medium e iniciativas como Quora de incorporar un sistema de blogs a su servicio de preguntas y respuestas demuestran que este formato está de todo menos muerto. Tal vez, eso sí, se le efectúe un buen lavado de cara y un pulido de los bordes para adaptar su estética y funcionamiento a las nuevas necesidades.

Estamos, en definitiva, viviendo tiempos interesantes de verdad para el mundo de la web y su ecosistema de aplicaciones; tiempos que me recuerdan aquellos en los que reinaban servicios como Flickr o Del.icio.us y cada nueva aplicación o red social nos parecía algo desconocido y emocionante. ¿Qué opinan ustedes?

Imagen: Flickr | Martin Fishc

Nativitas

Navidad de Dickens

Soy fan de la Navidad. De hecho, creo constar entre los pocos chalados que se enfadaron cuando Benedicto XVI sustrajo el buey y la mula del Nacimiento del Vaticano. Afortunadamente, en esta edición corrigieron tan craso error.

Los críticos de estas fiestas señalan el exceso mercantilista en un momento donde, para ser sinceros, no hace ninguna gracia hablar de estipendio y consumismo. Mas no son esas las Navidades que porto conmigo.

Las Navidades que amo tienen que ver con bromas el día de los Santos Inocentes y la cara tan curiosa que puso mi padre cuando le mezcle la sal con el azúcar del yogur; tienen que ver con las cartas que los Reyes les remitían a mis díscolos hermanos cuando eran pequeños, todo un llamamiento al civismo antes de la llegada del Príncipe Aliatar. Tienen que ver con cientos de libros que fueron depositados en el suelo de todos los salones de mi infancia, incluyendo esa colección de mitologías del mundo, editada por Anaya, que tantas puertas me abrió al conocimiento de la Cultura Clásica y las Humanidades.

Tienen que ver, sobre todo, con la peor noche del año, donde las horas pasaban al ritmo de las eternidades y aguzaba el oído ante cualquier muestra de movimiento en el salón de casa. Por si se lo preguntan, la cantidad media que puede beber un camello asciende a tres cuartos de bañera. De los turrones mejor ni hablamos; volaban de forma pasmosa.

Mis Navidades no son un anuncio del Corte Inglés; más bien se parecen a quella versión de cómic adaptada de Cuento de Navidad: una obra de Charles Dickens que debería ser lectura oficial, dada la actual superpoblación de Señores Scrooge, que agitan sus cadenas de hierro entre despidos de trabajadores y recortes en el Sistema de Salud. Son cintas de villancicos, tan gastadas por el uso que casi parecen psicofonías.

Entiendo perfectamente a quienes aborrecen la Navidad. Entiendo, también a quienes les pone los pelos de punta o a los que, por su credo o herencia cultural, no practican toda esta serie de rituales. A todos entiendo y respeto. Pero nada me hará cambiar de frase cuando se acercan estas fechas, siendo una de las más hermosas y bienintencionadas:

Paz entre las personas de buena voluntad. Y un vídeo de Enya.

Imagen: Flickr | Kevin Dooley