Bajo el nogal de las ramas extendidas yo te vendí y tú me vendiste

En una sociedad donde el poder tiene una relación con la lectura cada vez más hipócrita, resulta curioso observar la atmósfera respetuosa, casi sacra, que envuelve a ciertos volúmenes. Con tiempo y análisis lo suficientemente pedantes, acaban convertidos en pirámides del ‘porque sí’, que prometen las cien maldiciones del faraón al insensato que se adentre en su interior con la antorcha del espíritu crítico.

Por eso es difícil acercarse a las grandes obras de la literatura universal sin telarañas en la cabeza; el lector tiene una sensación muy parecida a pisar la ópera en chanclas y bermudas. Difícil, pero muy recomendable; porque hay libros en este mundo que no tocan la cabeza porque bajan directamente al corazón, el estómago y el hígado. Así es como muchos títulos merecen ser recordados. Así es como merece ser recordado 1984.

Aún me parece que fue ayer. Cuando por fin alargué el brazo y me llevé la gran obra de Orwell de la estantería, me encontré con algo muy diferente a lo instalado en la cultura popular. Porque las aventuras de Winston en ese mundo donde el totalitarismo ha devorado hasta su propia sombra son, y serán por mucho tiempo, la patada que necesitamos quienes vivimos en una sociedad manipulada y manipulable.

Hace dos días, Jason Kottke enlazó a una copia digital de la crítica que apareció en el New York Times el 12 de junio de 1949, analizando aquella novela tan diferente de Rebelión en la granja. Así aparece expresado en uno de los mejores párrafos:

In the excesses of satire one may take a certain comfort. They provide a distance from the human condition as we meet it in our daily life that preserves our habitual refuge in sloth or blindness or self-righteousness. Mr. Orwell’s earlier book, Animal Farm, is such a work. Its characters are animals, and its content is therefore fabulous, and its horror, shading into comedy, remains in the generalized realm of intellect, from which our feelings need fear no onslaught. But ”Nineteen Eighty-four” is a work of pure horror, and its horror is crushingly immediate.

Un trabajo de horror puro, inmediato. Pero también la historia de dos personas, Winston y Julia, cuyo amor es el único destello de luz en el mundo distópico que los envuelve.

La condición de obra universal es una pobre excusa, árboles que nos impiden ver el bosque de la verdadera razón por la que mucha gente recomienda este libro. Décadas después de su primera edición, 1984 sigue siendo un tiro a bocajarro en nuestro futuro, aunque todavía haya personas dispuestas a ignorarlo; aunque muchas personas se empeñen en enterrar empatía y sentimiento en un mundo cada vez más frío. Amar, como canta Muse sobre Winston y Julia, es algo más que amar: es resistir.

Imagen: Flickr | Amio Cajander

Tienda Kindle en España, primeras impresiones

Amazon acaba de comenzar a comercializar en España el nuevo Kindle, famoso lector de tinta electrónica que tantas alegrías ha llevado a mi experiencia de lectura. Además, la Tienda Kindle despega, por fin, en nuestro país, con un catálogo inicial de 22.000 títulos. He aquí mis primeras impresiones.

Aspectos destacados

Para un aficionado al género fantástico, la Tienda Kindle está más que bien surtida. Parte del catálogo está importado de los fondos de Libranda; un sistema que, si bien era francamente horrible para compra, volcado a Amazon se convierte en algo muy diferente. Parece que las editoriales como Timun Mas o Minotauro se van a tomar en serio este nuevo espacio, ya que las novedades más ‘sonadas’ están debidamente incluidas en el catálogo. Mención aparte merecen los libros editados por Impedimenta. Si bien no está incluído todo su catálogo, ya era hora de que los usuarios de Kindle pudiésemos disfrutar de sus traducciones, una de las ventajas que las editoriales deben explotar si quieren competir con las páginas de descargas.

Si ya tenías un dispositivo Kindle, puedes “transferir” tu biblioteca de Amazon.com a su versión española, e incluso puedes volver a transferirlo si la experiencia no te satisface. Por supuesto, los títulos del catálogo inglés son accesibles también desde España, lo que añade un plus de comodidad.

También resulta de lo más atractivo el sistema de adelantos, mediante el cual puedes bajarte gratuitamente las primeras páginas de una novela para comprobar si te apetece seguir leyendo. Todo ello con las características habituales de la versión norteamericana: sincronización de notas, acceso a los títulos desde múltiples dispositivos… En resumen, la buena experiencia de lectura electrónica de Amazon, ahora en castellano.

Inconvenientes y ausencias

Que los precios no iban a ser lo mismo en nuestro país, no es ninguna sorpresa. Pagar 18 euros por la edición electrónica de El temor de un hombre sabio me parece un atentado contra la humanidad. Pero no crean que la cosa se excede desmasiado, hay muchos títulos rondando la media de 12 euros y auténticas gangas por menos de cinco.

Por otra parte, es una lástima no poder enviar, todavía, libros para regalo en formato electrónico. SIn embargo, parece que Amazon está trabajando para incluir esta opción, lo que alegraría y facilitaría las navidades a más de un@.

Rarezas y sorpresas bizarras

La autoedición, uno de los principales atractivos de Amazon, a veces nos lleva a descubrimientos de lo más divertido. Por curiosidad, me puse a buscar los libros más baratos dentro del género de fantasía y ciencia-ficción. Como ya os he dicho, hay auténticas joyas a poco precio, pero también hay cosas que rayan lo bizarro, como esta sinopsis de Carta al director, un cuento incluído, al parecer, en una recopilación llamada Darktales creda por un tal Steven R. Zellers. El subtítulo ya promete:

Una narracion breve de Darktales. Una colección de historias torcidas asustadizas enfermas.

Pero si tenemos la mala costumbre de ir a la sinopsis…

Si usted piensa una invasión local es un asunto asustadizo, se imagina le vivo todo solamente en un cortijo lejos de cualquier persona, después una noche durante una tormenta cuando salen las luces, usted consigue a unas centenas visitantes unwelcomed.

Traductores automáticos, cuánto mal habéis traído al mundo.

Lo que escribí sobre Steve Jobs

El siguiente texto fue publicado en La Voz de Asturias el 16 de enero de 2009, cuando Jobs se retiró temporalmente de la dirección de Apple debido a su estado de salud. Hoy, 25 de agosto de 2011, casi todo lo escrito en 2009 me parece relevante para glosar el cese de Jobs como CEO de Apple.

Steve Jobs, el icono

Internet ama títulos y apelativos. La red es el único universo donde alguien puede ser al mismo tiempo un entrepreneur, SEO, experto en redes, programador, freelance, escritor e infinidad de cosas más. Sin embargo, es más complicado acceder a los títulos de rango.

Entre los términos sagrados de la Jerusalén cibernética, se encuentra la palabra Gurú. Búsquenlo en Google: encontrarán miles de resultados. Gurú es trofeo de sueños eléctricos que se otorga por el prójimo, y que no podemos imponernos. Gurú es algo más que un conocimiento notable: un guía espiritual en el Karma de unos y ceros. Por ello, cuando un demiurgo de tendencias como Steve Jobs realiza un anuncio importante, todo el mundo se vuelve para escuchar. En una noticia que unió medios del mundo real y virtual, anunció su retirada temporal de la vanguardia en Apple por motivos de salud.

Jobs, el genio surgido de la caligrafía. El que lanzó y relanzó Apple. El que consiguió ser amado por los consumidores, a pesar de las ciento y una partidas de trilero que les ganó. El que convirtió la propiedad de una máquina con la famosa fruta en un placer casi sexual. El que prometió el fin del DRM para después hacerle bailar con otros disfraces. Imperfecto, maniático, despierto, atolondrado y obsesivo Jobs; un baile de máscaras consagrado a la compañía de la que es icono.

Pocos tienen tanta notoriedad en nuestro siglo. Odiado, amado, criticado y ensalzado. Si la gran aspiración del ser humano es la inmortalidad, puede que Steve Jobs haya sido capaz de alcanzarla gracias a su ingenio, perseverancia y visión de mercado.

La literatura no es otra cosa que un sueño dirigido

Hace 112 años nació un hombre notable. Un hombre cuya imaginación sólo se podía comparar con dos cosas: su talento para la escritura y su amor por la lectura.

Este hombre inventó sueños, personajes extraños y países remotos que nacen de las enciclopedias. Concibió un cuento tan hermoso que es casi un himno para la profesión en la que escogí formarme.

Hoy Google homenajea a este hombre y también le homenajeo yo, como pago a lo sucedido a finales del siglo pasado, cuando tuve el honor de comentar uno de sus textos durante mi prueba de acceso a la universidad.

Feliz cumpleaños, señor Borges. Que el lugar donde su conciencia repose haga justicia a los mundos con los que hizo soñar a tantos lectores.

De todos los instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro. Los demás son extensiones de su cuerpo. El microscopio, el telescopio, son extensiones de su vista; el teléfono es extensión de la voz; luego tenemos el arado y la espada, extensiones del brazo. Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensión de la memoria y la imaginación

Puertas y preguntas

Cita

—¿Y nunca ha preguntado a nadie acerca de esa casa de la puerta? —preguntó Mr. Utterson. —Pues no señor, he tenido esa delicadeza —fue la respuesta—. Estoy decididamente en contra de toda clase de preguntas. Me recuerdan demasiado el día del juicio Final. Hacer una pregunta es como arrojar una piedra. Uno se queda sentado tranquilamente en la cima de una colina y allá va la piedra arrastrando otras cuantas a su paso hasta que al final van a dar todas a la cabeza de un pobre infeliz (aquel en quien menos habías pensado) que no se ha movido de su jardín, y resulta que la familia tiene que cambiar de nombre. No señor. Yo siempre me he atenido a una norma: cuanto más raro me parece el caso, menos preguntas hago.

Robert L. Stevenson, El extraño Caso de Dr. Jekyll y Mr. Hyde

Tras la compra de Motorola Mobility, Google ya tiene escudo contra las patentes

Ah, qué mes tan tranquilo es agosto. Apenas hay noticias importantes y un remanso de paz se extiende por la red. Bueno, al menos hasta hoy.

Google ha comprado Motorola Mobility, dicen que para proteger Android de la tormenta de patentes que se aproximaba. En Business Insider:

Based on the comments on the conference call and the phrasing of the quotes Google has provided from partners to defend the deal, a big rationale for making this deal seems to be about buying mobile patents–and, thus, “defending” Android from Apple’s and Microsoft’s attacks.

It seems safe to say that, six months ago, investors and partners did not realize that Google was going to have to shell out $13 billion to “defend” Android, let alone start competing with its hardware partners.

Y en esto último radica el peligro de la adquisición: si Google se convierte en un fabricante de hardware, ¿cómo verán esta nueva competencia las marcas que utilizan Android en sus dispositivos? Quizá por ello ha incluido la compañía este pequeño cortafuegos en forma de párrafo, inserto en el anuncio de compra:

This acquisition will not change our commitment to run Android as an open platform. Motorola will remain a licensee of Android and Android will remain open. We will run Motorola as a separate business. Many hardware partners have contributed to Android’s success and we look forward to continuing to work with all of them to deliver outstanding user experiences.

Tal vez sí, tal vez no. ¿Creen ustedes que Google haría una compra multimillonaria para no desarrollar todo su potencial y superar a la competencia? Aunque la compañía de Mountain View lo niegue de forma explícita, es inevitable acordarse del ‘modelo Apple’.

En estos momentos, la blogosfera tecnológica es un hervidero y el listado completo de reacciones en Techmeme está apunto de salirse de las tablas.

El artefacto argumental

Seth Worley y Aharn Rabinowitz presentan este corto sobre un aspirante a director de cine que un buen día compra a través de Amazon un misterioso objeto llamado Plot Device (algo así como Artefacto Argumental), que rapidamente se convierte en la peor pesadilla de su comprador. Sin duda, uno de los vídeos más divertidos que he visto recientemente.

Vía Boing Boing.