Tecnofilia y escepticismo

cuadro esceptico

Andrew Leonard se despide de Salon tras 18 años de colaboración para este medio. En su último texto, comenta cómo ha pasado de la tecnofilia rampante al escepticismo digital:

Where once I evangelized, now I feel disposed to caution. Where once I gleefully trumpeted the way everything was going to change and everybody better get on board the train before they were run over on the tracks, now I find myself wondering when all this change is going to translate into a truly better world, one with greater social justice, a better deal, instead of a raw deal, for labor, and less income inequality, rather than more. And where once I was fascinated and seduced by geek culture, now I am repelled by Silicon Valley arrogance and hubris.

Las dos últimas líneas duelen por lo crudo y verdadero del enunciado. Hijos de la clase media que se llenaron los bolsillos con su genio tecnológico, visión de futuro y buen olfato empresarial tornan en califas, temerosos de gobiernos democráticos e impuestos. Tal dislate es buena leña para avivar el fuego del escepticismo digital, camino de convertirse en una moda tan cansina como amar la tecnología sin criticar sus malos usos.

No soy tecnófobo, y si revisan el archivo de este blog o mis columnas en la prensa descubrirán que disto mucho de serlo. Sin embargo, contemplo con estupor cómo algunos popes del silicio tratan con un desdén que roza la obscenidad a aquellas personas, menos afortunadas, que son víctimas de la gentrificación de su barrio o se convierten en mano de obra barata en alguno de los campos de Amazon.

Creía y sigo creyendo que la tecnología puede mejorar el mundo. Pero ni siquiera la tecnología más avanzada puede ir desprovista de intención. Los millonarios hipervitaminados de Palo Alto harán bien en recordar que la empatía es necesaria, por mucho que lo niegue cualquier panfleto de autoayuda para CEO’s. El tirano benevolente pertenece a los cuentos. Quiero pensar que gente como Steve Jobs pasará a la historia a pesar de sus defectos, no gracias a ellos. Sin llegar al atracón, degustemos siempre una pizca de escepticismo.

James Foley: asesinato en diferido

El vídeo demuestra hasta qué punto puede llegar el grupo yihadista Estado Islámico en su propaganda y celebración de la atrocidad: el periodista James Foley, asesinado ante las cámaras.

Es toda la descripción que pienso utilizar. De hecho, la ausencia de imágenes en este texto no es casual. Otros medios de comunicación han escogido, acertadamente, piezas de trabajos realizados por el periodista o fotos del mismo en el ejercicio de su trabajo. Les honra.

Existe cierto debate entre algunos colegas de profesión sobre lo procedente de publicar imágenes -no explícitas- del vídeo propagandístico donde Foley es ejecutado. Un artículo de Mashable llega a utilizar el término autocensura; expresión demasiado gruesa para un ejercicio clásico de ética periodística.

Esta tarde me preguntaba sobre cuál sería mi decisión editorial a la hora de publicar o no publicar fragmentos del mencionado vídeo. Recordé que ya había tomado una decisión similar en el pasado sobre un suceso que, si bien tuvo diferentes circunstancias y protagonista, habría de servir para trazar una línea. Lo que no quiere decir, claro está, que otras opciones sean incorrectas.

El dictador ahorcado

El 28 de diciembre de 2006, tras su juicio en Irak, Sadam Husein fue condenado a morir ahorcado por el Alto Tribunal Penal Iraquí. La sentencia fue ejecutada el 30 de diciembre y se filtró una imagen del dictador en el cadalso, así como vídeos donde aparecía momentos antes, durante y después de cumplirse la ejecución. Como coordinador de la edición digital de La Voz de Asturias, tenía dos opciones: publicar o no publicar dicho contenido en la portada de nuestro sitio web. Elegí no hacerlo.

Que fuésemos un medio de comunicación regional me eximió, tal vez, del sentido de urgencia de otros diarios digitales respecto al contenido gráfico. Por otra parte y como ustedes comprenderán, no es que sintiese una piedad especial por un asesino de masas de la categoría de Husein. Sin embargo, decidí que titular y texto eran lo suficientemente explícitos como para ahorrar a nuestros lectores otra nota más a la coral de sogas. Pensé, en aquel entonces, que tal recurso tan solo añadiría más insensibilidad a una opinión pública que ya estaba acostumbrando su estómago a la crudeza.

Fronteras en el periodismo gráfico

Tal vez se pregunten qué tiene que ver aquella ejecución con este asesinato. Pues bien; si evité llevar a portada la imagen del cadáver del dictador, más razón lleva, a mi parecer, evitar la difusión de la propaganda procedente de una caterva de asesinos repugnantes. Ni tan siquiera pudo James Foley escoger sus últimas palabras. La decisión editorial, en lo que a mí respecta, es clara.

Sin embargo, tales decisiones jamás han sido unánimes en cuanto a la información gráfica, ya que su frontera puede llegar a ser difusa. Algo que comprobé tras la muerte del dictador iraquí, cuando el siguiente número impreso de La Voz de Asturias llegó a mi casa. El cadáver de Husein estaba en portada.

Infierno grande: tres series sobre pueblos oscuros

En verano puedes huir, pero no esconderte. El diccionario de la televisión estival se compone de una sola palabra: devastación. Incluso los canales de pago -puerto seguro para evitar debates soporíferos y engendros bragueteros- parecen condenados a un bucle de repeticiones y series canceladas. La disyuntiva para nosotros, españolitos de la crisis, acaba siendo atroz: tele de segunda o bar de pueblo.

Ahora bien, ¿y si, entre la espada y la pared, figurase el paraíso? Desde que Internet empezó a funcionar de verdad para los seriéfilos, no hace falta condenarse al abismo argumental o aguantar la última discusión acalorada de taberna. Gracias a la red, podemos tener lo mejor de ambos mundos y sumergirnos en un fenómeno que, de un tiempo a esta parte, está extrayendo todo el jugo de sus guiones: las series rurales.

No importa el número de habitantes, la disponibilidad económica de los mismos o el gobierno de su ayuntamiento: todo pueblo contiene un avispero en su interior. Por muy orgullosos que nos sintamos del mismo, el zumbido de la bronca y las rencillas seculares por cada linde se ocultan en calles con nombre de leyenda local. Como lo de fuera duele menos que lo propio, diré que los guionistas en EEUU saben mucho de ese lado oscuro.

Como buen habitante de villa, disfruto como el que más cuando llegan los vampiros a Luisiana. Pero hay mayor acto de valor, creo yo, en abstenerse de lo sobrenatural y escribir sobre el horror que aguarda en lo tangible. Sirvan como ejemplo tres series que les voy a recomendar, ambientadas en tres zonas rurales; tres lugares donde ningún zombi en su sano juicio se atrevería a poner el pie.

Banshee: de matones, ladrones y caciques

Cartel de Banchee

De la imaginación de Jonathan Tropper y David Schickler surge esta perversión de la famosa frase “piensa globalmente, actúa localmente”. Lucas Hood, hombre de pasado oscuro y ladrón de diamantes recién salido de la cárcel, llega a un pueblecito de Pensilvania y adopta la identidad de un agente de la ley. Podría parecer que tal oficio lleva la paz bajo el brazo, pero no en el lugar que nos ocupa. Asediada por la corrupción, esta pequeña villa encontrará un alma compasiva dentro de una ficha policial tan inmensa como el espacio.

Porque Banshee es un pueblo pequeño, pero sus habitantes viven (y mueren) a lo grande. El cacique local, Kai Proctor, es la antítesis perfecta del criminal que se esconde como sheriff: un asesino despiadado camuflado en hombre de negocios. Desterrado de la comunidad Amish que lo vio nacer, tiene un corazón tan negro como la tinta de sus tatuajes. Proctor representa el mal, odiado y temido por sus conciudadanos.

Como ya hemos dicho, aquí no hay vampiros o zombis, pero todo lo demás resulta delicioso por lo, a veces, irreal: hackers capaces de entrar en la CIA tomándose unas cañas en el tugurio local, expertos en artes marciales visitando mercadillos y ex combatientes de fuerzas especiales cuidando su jardín. En Banshee, lo artificioso se utiliza para celebrar lo mundano. Un buen ejercicio para reflexionar sobre el potencial de nuestro lugar de origen si allí todos fuesen cinturón negro.

Justified: amistades a tiros

Cartel de Justified

Pero en Kentucky, donde las cadenas de pollo frito van a morir, también cuecen habas. El Condado de Harlan es el hogar del agente judicial Raylan Givens. Hijo de un padre maltratador, los honrados ciudadanos de su localidad, Lexington, estarían menos protegidos si Chuck Norris y Charles Bronson fueran, respectivamente, Sheriff y ayudante. Puede parecer que Raylan tira demasiado de su revolver, pero una observación más atenta les permitirá comprender que nunca inicia la pelea. O casi nunca.

De forma contraria a lo que sucede con Hood y Proctor en Banshee, la némesis del agente Raylan Givens es, además, su inconfesable mejor amigo. Boyd Crowder, interpretado por un genial Walton Goggins, procede de una de las familias criminales más respetadas del condado. Porque en Harlan, las buenas amistades se cimientan con plomo.

Mención especial merecen los papeles femeninos en la serie. Dada su atmósfera, podría parecer que estamos ante otra colección de estereotipos machistas, una maldición que puede empañar hasta una serie como la genial True Detective. Sin embargo, personajes como Ava crowder, Mags Bennett o Helen Givens suponen soplos de aire fresco que no dudarán en desterrar tópicos a golpe de recortada.

Pocos episodios piloto tienen tanta calidad de narración y estructura como el que nos atañe. Tal vez tenga que ver la base del relato corto que lo inspira, Fire in the hole, del escritor Elmor Leonard. Si aceptan un consejo, superen la primera temporada para conocer a los Bennett. No quedarán defraudados.

Deadwood: sucio y Salvaje Oeste

cartel de Deadwood

Resulta complicado cantar las alabanzas de esta serie. Más aún teniendo en cuenta el análisis que, con precisión de cirujano, trazó Emilio de Gorgot para la revista Jot Down. Sin embargo, nunca está de más hablar del mejor western que se haya rodado jamás para la pequeña pantalla. Superen el episodio piloto, su engaño es mayúsculo.

Con el paso de las temporadas descubrirán, por sí mismos, quién es el verdadero protagonista de esta serie: Al Swearengen; tal vez el mejor trabajo de interpretación de Ian McShane, que da vida al malvado y genial tabernero de un pueblo que verá pasar nombres como Wild Bill Hickok, Calamity Jane o Wyatt Earp por sus cenagosas calles. Porque ellas son lo que mejor define a este lugar de la Dakota del Sur de 1870. En Deadwood todo es sucio; pero ya saben que, en la ficción, lo sucio nos gusta.

¡Sorpresa! Dropbox nos endosa a Condoleezza Rice

CondoleezzaSupongo que los estrategas de márketing en Dropbox tendrían todo perfectamente calculado. Dos días después de presentar media tonelada de nuevas características, se anuncia la entrada de Condoleezza Rice, ex secretaria de estado de los EEUU, halcón de la era Bush que participó en la planificación de la invasión de Irak, que aprobaba los procedimientos de tortura y el espionaje sin orden judicial previa, en el Consejo de Administración de la compañía. En su blog figura lo siguiente:

Finally, we’re proud to welcome Dr. Condoleezza Rice to our Board of Directors. When looking to grow our board, we sought out a leader who could help us expand our global footprint. Dr. Rice has had an illustrious career as Provost of Stanford University, board member of companies like Hewlett Packard and Charles Schwab, and former United States Secretary of State. We’re honored to be adding someone as brilliant and accomplished as Dr. Rice to our team.

Muy beneficiosa les ha de resultar su “carrera ilustre” para que no les importe la tormenta de mierda que se les avecina. De hecho, ya ha empezado. En el sitio web http://www.drop-dropbox.com/ se anima a los usuarios del servicio a presionar al CEO de la compañía para revertir la decisión. Es dificil saber si ganarán el pulso. Todo depende del control de daños por parte del servicio web.

Me gusta Dropbox; es uno de los pocos servicios de sincronización de documentos que convierte en fácil lo que no es tanto. Cierto que existen otras opciones igual de válidas como Box, Spideroak o el propio Google Drive, pero hasta ahora no le llegaban a la punta del zapato en sencillez. Además, muchos amigos lo utilizan y me sirve para enviarles archivos rápidamente.

Como ya dije en una entrada anterior sobre Amazon, no hay mejor voto que el del bolsillo en Silicon Valley y lugares similares. Servicios de sincronización en la nube hay muchos, y estoy más que dispuesto a perder alguna funcionalidad a cambio de no tener que soportar que una de las personas que más daño ha causado a las libertades individuales y los derechos humanos en occidente trabaje en el lugar donde tengo mis documentos.

Piénsatelo dos veces, Dropbox.

Heartbleed: un fallo de seguridad que te interesa conocer

Logo de Heartbleed En los próximos días, escucharás o leerás muchas noticias sobre Heartbleed, un gigantesco fallo de seguridad que afecta a media red. Habrá que esperar unos días a que la cosa se asiente. De momento graba a fuego cuatro consejos:

  1. Jamás utilices la misma contraseña para más de un sitio. Si no usas un gestor de contraseñas como LastPass, deberías darle una oportunidad.
  2. No corras a cambiar todas las contraseñas de golpe, todavía no se conocen bien todas las ramificaciones del fallo. Es probable que servicios como Facebook, Google y Twitter se hayan salvado por esta vez, pero permanece atento a las novedades. Al parecer,  sitios como Yahoo o Flickr han caído con todo el equipo; si tu correo electrónico o fotos están allí, ve pensando en una nueva contraseña.
  3. Tira a la basura e ignora sin piedad cualquier correo en cadena que te reenvíen con instrucciones peregrinas sobre el tema, sobre todo si están escritos a cuatro colores, en Comic Sans o te lo reenvía tu primo Fermín, el que siempre formatea el disco duro una vez por semana. En su lugar…
  4. Confía en blogs y prensa especializada o los canales oficiales de los servicios web que utilices y se hayan visto afectados.

Enlaces de interés

ElDiario.es | Qué debemos saber sobre Heartbleed, un grave agujero en sitios web supuestamente seguros.

Alt1040 | Heartbleed amenaza Internet y no hay mucho que puedas hacer.

Security by Default | Desangrando el corazón de OpenSSL (CVE-2014-0160).

GitHub | Top sitios web según el ránking de Alexa, con información sobre si han sido o no afectados.

Amazon y el terror corporativo

Portada del BusinesWeekDesde hace algunos años soy propietario de un Kindle de segunda generación. Un propietario satisfecho, además. Como ya enuncié en las 10 cosas que descubrí al tener un eBook, es una tecnología en la que vale la pena invertir. Tanto el descubrimiento de libros interesantes como la lectura de ensayos más o menos extensos en formato digital se ha potenciado gracias a la tinta electrónica.

Por ello, me ha preocupado mucho el perfil que hace Brad Stone sobre Jeff Bezos y Amazon. Al margen de los lugares comunes que Bezos comparte con el difunto Steve Jobs, algunas de las prácticas empresariales de Amazon, así como las denuncias de algunos trabajadores sobre el trato que les dispensaron, me han dado que pensar sobre una peligrosa tendencia que está calando en algunas empresas: la utilización del miedo como impulso creativo y comercial. En el artículo, Stone hace un buen resumen:

Intensity is hardly rare among technology CEOs. Steve Jobs was as famous for his volatility with Apple subordinates as he was for the clarity of his insights about customers. He fired employees in the elevator and screamed at underperforming executives. Bill Gates used to throw epic tantrums at Microsoft; Steve Ballmer, his successor, had a propensity for throwing chairs. Andy Grove, the former CEO of Intel, was so harsh and intimidating that a subordinate once fainted during a performance review [...] Some Amazon employees advance the theory that Bezos, like Jobs, Gates, and Oracle co-founder Larry Ellison, lacks empathy. As a result, he treats workers as expendable resources without taking into account their contributions. That in turn allows him to coldly allocate capital and manpower and make hyperrational business decisions, where another executive might let emotion and personal relationships figure into the equation. They also acknowledge that Bezos is primarily consumed with improving the company’s performance and customer service and that personnel issues are secondary. “This is not somebody who takes pleasure at tearing someone a new a-‍-hole,” says Kim Rachmeler, an executive who worked at Amazon for more than a decade. “He is not that kind of person. Jeff doesn’t tolerate stupidity, even accidental stupidity.”

Hay una importante diferencia entre tolerar la inoperancia y recurrir al abuso verbal. Si la falta de empatía puede otorgar a un directivo de empresa ventaja sobre el resto de la competencia, desde luego no supera el gran perjuicio que puede llegar a causar a sus trabajadores.

Buceando un poco más, podemos encontrar a Periodistas como Jean-Baptiste Malet, que se infiltró en un almacén de Amazon en Francia; o documentales como el retransmitido por la televisión pública alemana, sobre las condiciones infrahumanas sufridas por los inmigrantes eventuales que trabajan en otro centro de la compañía. Ambos son buenos ejemplos de lo que sucede cuando una cultura corporativa sacrifica la ética laboral en pos del beneficio.

También es preocupante descubrir cómo un sector de la narrativa empresarial contempla con benevolencia una conducta de la que huiríamos en cualquier otro tipo de interacción social. Doctrinas como ésta pueden causar especial daño en países como España, donde una parte de su tejido empresarial todavía considera la compasión, la conciliación y el aperturismo como una cosa de hippies.

No me tomen por ingenuo. Soy consciente de que muchos de los productos que utilizamos en la tecnología son manufacturados de forma, cuando menos, dudosa. Es posible que, como individuo, no signifique gran cosa a la hora de provocar un cambio en la manera de consumir. Pero como cliente en una sociedad de libre mercado, puedo decidir; de nada me sirven los precios más bajos si les acompaña la destrucción de derechos laborales y el uso de la humillación y el miedo para espolear la productividad.

En consecuencia, tal vez haya un giro en la compra de mi próximo dispositivo de lectura. Me pregunto si Jeff Bezos atenderá, también, este tipo de quejas.

Calibre 1.0: el mejor gestor y conversor de eBooks

calibre grid

Se hizo de rogar, pero poco a poco y tras pulir los fallos encontrados en cada versión desde la 0.1, Calibre presenta su edición 1.0, que incluye jugosas novedades para este gestor y conversor de libros electrónicos de código abierto, multiplataforma y completamente gratuito. Según anuncia el desarrollador en la web, los cambios más destacables son:

  • Vista de portada. Ahora puedes visualizar los títulos en tu biblioteca como un conjunto de portadas. Algo que, contra lo que pudiera parecer, es sumamente útil si tienes gran cantidad de obras y no sabes cual será la siguiente a devorar.
  • Mejoras en la base de datos. Reescrita desde cero, el código es, según el desarrollador, más robusto y de dos a tres veces más rápida que la anterior.
  • Bibliotecas virtuales. Permiten efectuar subdivisiones en nuestra biblioteca en conjuntos más pequeños. Piensa en ello como las búsquedas guardadas que utilizan otras aplicaciones como Evernote.
  • Conversión de documentos de Word. Ahora permite convertir a otros formatos archivos de tipo docx.
  • Nuevas fuentes para descarga de metadatos. Se han añadido nuevas herramientas para localizar la información de un libro, incluyendo la búsqueda de imágenes de Google y servicios como Edelweiss o Big Book Search. Además, los resultados pueden mostrar más de una portada, permitiéndote elegir la que más te guste.

También hay novedades para los amantes de la edición, entre las que se encuentran la mejora de inserción de tipos de letra y un nuevo sistema de conversión a PDF.

Si llevas algún tiempo con un lector de tinta electrónica o dispositivo similar, es más que probable que conozcas este programa. Si no es el caso, que sepas que esta es una de esas aplicaciones por las que pagaría si no fuese gratuita.

Alejandría Digital: Compartiendo enlaces en Flipboard

Pincha para acceder a la revistaUna vez que todas las novedades de Flipboard, la aplicación que te permite seguir tus canales favoritos de noticias como si fuese un dossier o revista, han llegado también a Android, me he animado a probar las posibilidades de las “revistas personalizadas”: pequeñas composiciones en las que agrupas varios artículos, imágenes u otro contenido multimedia en un formato similar al de una publicación seriada.

Como ya sabrás si me sigues en Twitter, tengo la costumbre de compartir los contenidos más interesantes que voy leyendo a lo largo de la semana. Muchos ‘caducan’ rápido; sin embargo, también he encontrado pequeñas joyas que, por la calidad de su escritura, contenido o reflexión, merecen guardarse en el disco duro del recuerdo.

Para tal fin, acabo de crear una revista llamada Alejandría Digital, en la que incluiré aquellos textos que me encuentre por la red y respondan a los criterios mencionados en el párrafo anterior. Si ya me sigues en alguna de las redes sociales en las que participo, has de saber dos cosas: el número de contenidos será bastante menor y la gran mayoría ya habrán sido compartidos  por Twitter, LinkedIn o Facebook. Sin embargo, si no me sigues en ninguna de ellas o bien te apetece leer únicamente el mejor material entre todo lo que comparto, sígueme y bienvenido/a.

PRISM: ¿El Watergate de la era digital?

Contenido actualizado. Por favor, no olvide leer la última parte de la entrada.

eagle_new_layers_verizon1Bomba desde el Washington Post: El FBI y la Agencia de Seguridad Nacional extraen datos directamente de los servidores de 9 grandes compañías de Internet en el marco de un programa llamado PRISM. Si utilizas servicios de Yahoo!, Google, Microsoft, Facebook, PalTalk, AOL o Apple, la inteligencia norteamericana tiene acceso a todos los datos que hayas almacenado ‘en la nube’.

Siete de las empresas implicadas niegan, como era de esperar, su participación en el programa. Conviene recordar que la operación está clasificada como secreta, por lo que no estarían autorizadas ni tan siquiera a reconocer su existencia. Si crees que al no ser ciudadano estadounidense la medida no te afecta, nada más lejos de la realidad: el programa está especialmente dirigido a recabar datos fuera de EEUU.

Estamos ante un escándalo tecnológico que podría tener gravísimas consecuencias para compañías como Google y redes sociales como Facebook, que cimentan su negocio en la ingente cantidad de datos proporcionada por sus usuarios.

¿Cómo me afecta?

Salvo que dediques tu tiempo al terrorismo internacional, no es probable que los datos recopilados por PRISM vayan a tener consecuencias para tu vida real. Sin embargo, una cosa es sospechar que un gobierno extranjero mete, de vez en cuando, mano a datos que no debería y otra saber que la inteligencia norteamericana tiene acceso completo e ilimitado a los servidores de las compañías afectadas y  los datos que has almacenado en ellas. Imagina que tus fotos, textos, correos electrónicos, conversaciones por Skype, documentos compartidos y material de empresa fueran monitorizados y examinados por el Tío Sam. No es un pensamiento agradable.

¿Qué dice la Unión Europea?

Teniendo en cuenta que somos una de las sociedades más celosas con la privacidad de los datos, cabría esperar una reacción airada por parte de Bruselas ante semejante intromisión, ¿verdad?

Pues no. Esta es la respuesta remitida a David Meyer de GigaOm por el departamento de Asuntos Internos de la Unión Europea:

Sin comentarios. Es un asunto interno de los Estados Unidos.

Mira que Bruselas funciona bien, pero incluso ellos son capaces de superarse a sí mismos. Me pregunto si regalarán móviles para conseguir que la gente vaya a votar en las Elecciones Europeas. Cabe esperar, sin embargo, que la cosa no quede ahí; recuerden que estamos hablando de la misma entidad supranacional que le enmendó la plana a Microsoft por la inclusión de Internet Explorer en las copias de Windows.

De nube a tormenta

Indignación, toda. Sorpresa, ninguna. Si bien nuestros documentos ganan accesibilidad desde la nube, también se exponen a las injerencias de gobiernos e incluso legislación extranjera. No me voy a caer del guindo y decirles que reniego de utilizar cualquier servicio de las compañías mencionadas, porque eso me resultaría prácticamente imposible. Sin embargo, pienso reducir en la medida de mis posibilidades la dependencia de las mismas. Al menos, hasta que todo esto se aclare. Generar confianza requiere años; perderla, tan solo unos segundos.

Actualización 23:20 - Larry Page publica un comunicado en el blog de Google, negando la participación de la compañía en el programa o cualquier iniciativa de características similares. Pero cuidado, porque los detalles pueden matar. Fíjense en la negrita:

First, we have not joined any program that would give the U.S. government—or any other government—direct access to our servers. Indeed, the U.S. government does not have direct access or a “back door” to the information stored in our data centers. We had not heard of a program called PRISM until yesterday. Second, we provide user data to governments only in accordance with the law. Our legal team reviews each and every request, and frequently pushes back when requests are overly broad or don’t follow the correct process. Press reports that suggest that Google is providing open-ended access to our users’ data are false, period. Until this week’s reports, we had never heard of the broad type of order that Verizon received—an order that appears to have required them to hand over millions of users’ call records. We were very surprised to learn that such broad orders exist. Any suggestion that Google is disclosing information about our users’ Internet activity on such a scale is completely false.

Mientras tanto, The Next Web informa de que el Washington Post ha modificado su artículo original; la nueva redacción altera el papel de las empresas afectadas:

It is possible that the conflict between the PRISM slides and the company spokesmen is the result of imprecision on the part of the NSA author. In another classified report obtained by The Post, the arrangement is described as allowing “collection managers [to send] content tasking instructions directly to equipment installed at company-controlled locations,” rather than directly to company servers.

Si tal afirmación es correcta no le restaría gravedad al suceso, pero sería una gran metedura de pata por parte del periódico, ya que una de las afirmaciones más escandalosas aludía a la connivencia de las empresas respecto a la intervención de los datos. Por el momento, mantengo mi criterio: algo huele a podrido en Dinamarca. Necesitaremos más pruebas que un simple “el perro se ha comido mis deberes”.

Actualización 00:16 – Turno de Mark Zuckerberg. Fíjense en las negritas y díganme dónde han leído esto antes:

Facebook is not and has never been part of any program to give the US or any other government direct access to our servers. We have never received a blanket request or court order from any government agency asking for information or metadata in bulk, like the one Verizon reportedly received. And if we did, we would fight it aggressively. We hadn’t even heard of PRISM before yesterday. When governments ask Facebook for data, we review each request carefully to make sure they always follow the correct processes and all applicable laws, and then only provide the information if is required by law. We will continue fighting aggressively to keep your information safe and secure. We strongly encourage all governments to be much more transparent about all programs aimed at keeping the public safe. It’s the only way to protect everyone’s civil liberties and create the safe and free society we all want over the long term.

Es curioso lo que dice en el último párrafo, porque si volvemos al post de Larry Page…

Finally, this episode confirms what we have long believed—there needs to be a more transparent approach. Google has worked hard, within the confines of the current laws, to be open about the data requests we receive. We post this information on our Transparency Report whenever possible. We were the first company to do this. And, of course, we understand that the U.S. and other governments need to take action to protect their citizens’ safety—including sometimes by using surveillance. But the level of secrecy around the current legal procedures undermines the freedoms we all cherish.

A este paso podrían montar un equipo de natación sincronizada.

Imagen: Hugh D’Andrade | Electronic Frontier Foundation

El Objetivo: inicio prometedor, mucho por afinar

Es evidente que Ana Pastor tiene a The Newsroom entre sus series de televisión preferidas. El formato de El Objetivo, nuevo espacio de La Sexta, guarda grandes similitudes con la estructura del informativo fabulado por Aaron Sorkin. Independientemente del resultado, me parece loable que un programa de actualidad busque parecerse a Noticias Noche.

La sección dedicada a la transparencia resulta prometedora. No me explico, sin embargo, tanto espacio para la entrevista de José María Aznar, tema que ya se pasa un poco de fecha. Por otra parte, el baile de cifras sobre el caso de los ERE en Andalucía es un buen ejemplo de la utilidad que pueden tener este tipo de programas para sacar el discurso de los políticos de Los Mundos de Yupi cada vez que se ponen a hablar de cifras. Hay quien dirá que se ha escogido lo más básico o frívolo. Yo digo que por algo se empieza. Veremos cómo se desarrollan los programas.