#leylasalle: nueva amenaza a la cultura

Imagen de un laberintoLo trágico en el mundo de las profecías relativas al derecho de autor es que siempre acaban cumpliéndose. Hace ya algún tiempo, pronostiqué en uno de mis artículos para La Voz de Asturias que a los lobbies del copyright y las gestoras de derechos de autor nunca les resultaría suficiente todos los atropellos a las libertades ciudadanas cometidos en nombre de la aristocracia cultural.

Como el dinero carece de ideología, los partidos mayoritarios, apoyados por algunas formaciones conservadoras como CiU, cantaron a una con el anterior Gobierno -progresista y socialdemócrata- para no enmendar una disposición adicional en la Ley de Economía Sostenible que abría la puerta al cierre de webs con una supervisión judicial exigua.

La impulsora del texto, Ángeles González-Sinde, pasará a la historia como una de las ministras de cultura que más perjuicio ha causado a la libertad de expresión en la red de nuestro país, provocando varas acciones de protesta como el ya histórico #manifiesto, o iniciativas ciudadanas como el movimiento #nolesvotes. Aterrados por las posibles consecuencias de sus acciones, los impulsores de esta normativa comenzaron una campaña de intoxicación informativa como pocas hemos visto en nuestra democracia, incluyendo mentiras sobre los movimientos anteriormente citados y las palabras del presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, que tuvo el cuajo de afirmar que “no se iba a cerrar ninguna web” ante la prensa. Mientras tanto, las gestoras presumían de haber colado un gol a la ciudadanía digital.

Afortunadamente para los internautas, la Ley Sinde demostró su utilidad a los pocos meses de ser definitivamente aprobada por el nuevo Gobierno del PP: apenas ninguna. A pesar de las trampas jurídicas y tecnológicas que se impusieron a los defendidos, de las cuales ya dejaron testimonio abogados especializados en Propiedad Intelectual como David Bravo, el resultado de la Ley Sinde es tan penoso como ridículo. Ahí siguen las páginas de enlaces y el intercambio de archivos a través de redes P2P. Ahí siguen SeriesYonkis, Exvagos, Papyrefb2 y demás portales.

Se había sentado, sin embargo, un peligroso precedente en la escalada de la persecución del libre intercambio de cultura: como los excesos del anterior ejecutivo se demostraron inútiles, el actual ha tenido que subir el listón todavía más alto. Tan alto que es muy posible que el Proyecto de Ley de Propiedad Intelectual, conocido coloquialmente como Ley Lasalle, tenga éxito en el gran efecto secundario de estas normativas: minar nuestra libertad y amputar derechos ciudadanos que tanto nos costó conseguir.

Solidaridad prohibida

No me extenderé en ennumerar los perjuicios -y son muchos, créanme- que incluirá la nueva normativa de ser aprobada con su redacción actual. Basten citas al artículo que, a tal efecto, escribió David Bravo sobre la materia, donde especifica que la copia privada desaparecerá tal y como la conocemos:

La Ley define ahora expresamente lo que es “acceso legal” y lo restringe a las copias que se hagan de un soporte original -por lo que la obra ha de estar adherida a un soporte- y siempre que lo hayas adquirido en propiedad por haberlo comprado, excluyendo así copias de obras originales pero alquiladas e incluso las que se hacen de un original que te presta un amigo. Además se exige que esa copia del original que has comprado la hagas por tus propios medios, si la haces “con asistencia de terceros”, será ilícita.

Quizá me equivoque, pero es probable que todos los políticos que piensan votar a favor de esta ley grabasen alguna vez una cinta de casete con mezclas de sus canciones favoritas. Apoyarán, por lo tanto, la ilegalización de una práctica de la que ellos mismos disfrutaron y que, en opinión del que suscribe, tuvo un papel fundamental en el acercamiento de la cultura a los colectivos que no se podían permitir comerciar con la misma. Defina ahora hipocresía.

Pero eso no es lo peor; al menos, todo lo peor. La nueva ley abrirá una puerta para que gobernantes menos demócratas utilicen el derecho de autor como herramienta de censura. Volviendo a citar a Bravo:

El hincapié que se ha hecho siempre en las páginas de enlaces es porque la Comisión parece haber sido creada expresamente para acabar con ellas saltándose a los jueces. No obstante, aunque siempre se pongan estas páginas como ejemplo, nada impide que el procedimiento ante la Comisión Sinde-Wert se dirija contra cualquier otro tipo de web, como de hecho ya está sucediendo a día de hoy. Es más, ni siquiera se requiere lucro por parte de la web, sino que basta con que su actividad “sea susceptible de causar un daño patrimonial”.

Busquen, si pueden, alguna web hispana que no incluya contenidos bajo protección de copyright. Imágenes, GIF’s, retoques con PhotoShop… aquí les espero hasta que vuelvan.

¿Ya han regresado? Entenderán, ahora, el verdadero alcance de la normativa que se pretende aprobar. No existe en el mundo real mecanismo equiparable a este, a excepción de los últimos experimentos sobre censura de las ideas llevados a cabo por un puñado de dictaduras.

El Gobierno satélite

¿Recuerdan cómo se recrudeció la oleada de recortes en España? Yo sí: fue después de una llamada telefónica de Barack Obama, presidente de los Estados Unidos, a José Luis Rodríguez Zapatero, presidente de nuestro Gobierno. De forma similar, la inclusión de nuestro país en el informe 301, una supuesta lista de los países más ‘piratas’, aterrorizó de tal forma a nuestros representantes que cambiaron la soberanía residente en el pueblo por la de Washington y la industria norteamericana.

Hoy es otro Gobierno el que hinca la rodilla, pero el ansia de servidumbre es igual o más fervoroso. Tras la reunión ‘secreta’ de Mariano Rajoy con Christopher Dodd -presidente de la Motion Picture Ass. of America, una de las organizaciones más odiadas en EEUU por los defensores de los derechos digitales- el fantasma de la 301 volvió a recorrer los despachos de La Moncloa y se aceleró la presentación del proyecto presentado hoy en Consejo de Ministros. Parece una película del tardofranquismo, pero no lo es.

La reacción

Hace falta ser muy burro para conseguir que los internautas, las operadoras de internet y el resto de prestadores de servicios en la sociedad de la información vayan todos a una contra la normativa, pero eso es lo que, una vez más, pasará si este texto no se modifica, atempera o incluso elimina. La prensa tradicional está en crisis, los blogs y redes sociales se multiplican. La ciudadanía ya no es rehén de unos medios complacientes con el poderoso; tiene dónde elegir, y no me refiero a los canales de TDT.

Ya lo hemos visto antes: la reacción de los internautas no será de bajo calibre. Al ilegalizar de tal forma el intercambio de bienes culturales y estabular la libertad de expresión de los ciudadanos como si fueran un rebaño de cabras, el Gobierno está apunto de convertir la solidaridad en un acto de protesta e insurrección. No me parece una política demasiado sensata, sobre todo si quieren seguir triturando a los paganos.

Los internautas están de nuevo en lucha. El objetivo: defender una legislación moderna que facilite el intercambio cultural y que busque, de verdad, el beneficio de quienes de verdad enriquecen el honroso legado de este país, frenando a una tropa de oligarcas que han secuestrado tan elevado concepto con sus recopilaciones de recopilaciones, galas de premios que rascan barrigas y ‘rescates’ de obras pertenecientes al dominio público para aplicarles nuevas y bien engrasadas cadenas. Hoy, más que nunca, es el momento de luchar por la red y el mundo que queremos.

Imagen: Flickr | Cyberslayer

La web que llega y la web que regresa

Imagen de una telarañaEstamos en otra gran encrucijada. Nuevas tecnologías y aplicaciones web llegan del futuro para sacarnos de la entropía incremental que sufrimos en los últimos años. A pesar de que se construye sobre cimientos, todo vuelve a parecer nuevo y excitante. Esa es, al menos, la impresión del que suscribe. Con el nuevo año asistimos a una confluencia de novedades y mejoras tanto de las aplicaciones web como de los ordenadores y dispositivos que acceden a ella. ¿Cuáles son las piezas que integran esta revolución en ciernes? Analicemos algunas de las más importantes.

Google Now y Graph Search: la minería de datos llega al usuario

Son ya varios años los que llevamos sirviendo a las grandes plataformas como Google o Facebook, proporcionándoles todo tipo de información personal o profesional a cambio de servicios gratuitos que nos facilitan un poco más la vida. Información que podía ser analizada, comparada, cedida a terceros para mejorar la relevancia de la publicidad servida en pantalla o, sencillamente, para que las empresas a las que se la proporcionábamos pudieran mejorar sus algoritmos.

Había, sin embargo, una pega: el usuario no se beneficiaba de toda la información recopilada tanto como lo hacía la compañía. A excepción de modestas iniciativas como las mejoras relativas al historial de consultas o la predicción a la hora de introducir términos de búsqueda, la tecnología que los grandes ponían a nuestro alcance era la punta del iceberg en cuanto a capacidad de inferir acciones o necesidades a partir de los datos obtenidos.

Todo eso ha cambiado recientemente, gracias a una nueva iniciativa en la que las compañías conceden al usuario mucho más poder para jugar con los datos que ellos mismos han introducido o generado en el sistema. Google Now, presente en todos los dispositivos Android superiores a la versión 4.1, utiliza toda la información que Mountain View dispone de nosotros para ofrecernos resultados relevantes antes siquiera de que introduzcamos el término de búsqueda. Líneas de transporte urbano, próxima salida de nuestro vuelo, una cita cercana que hayamos referenciado en el calendario, climatología del lugar en el que nos encontramos actualmente… Información que salta a nuestros ojos sin necesidad de que escribamos nada.

Facebook, consciente del terreno que le ganó Google en este aspecto, no quiso quedarse atrás y lanzó Graph Search, una herramienta de búsqueda con esteroides que permite desarrollar consultas en lenguaje natural tan específicas como “amigos que estudiaron en mi colegio y se encuentren cerca de mi ubicación actual”. En su primera fase, la herramienta todavía tiene algunas limitaciones, debido a que la cantidad de poder computacional que va a requerir la gestión de todas las posibles concatenaciones a la hora de efectuar las búsquedas resultará más que ingente. Sin embargo, ya tenemos ejemplos de los buenos y malos usos de una herramienta que podría revolucionar profesiones como el periodismo o la selección de personal en Recursos Humanos.

Este avance en la capacidad de los usuarios para “jugar” con la información de las grandes compañías de internet no está exenta de peligros. Si quieres aumentar el poder predictivo de Google Now, deberás alimentar todavía más al dragón. Si necesitas mejorar tu posicionamiento en Facebook de cara a captar la mirada de un “ojeador”, deberás vigilar de forma casi constante qué información te interesa que figure como pública y cual debes ocultar en tu perfil. Tras años recomendando a los usuarios que no pongan toda su privacidad en una sola cesta, los beneficios de estas nuevas herramientas pueden suponer un salto cuántico en la cesión de nuestra privacidad.

Móviles y tablets: ¿está la web preparada para las nuevas plataformas?

Hago uso de un Nexus 7 desde hace 3 meses, y puedo decir que la experiencia de navegación desde una tablet, así como el cambio de hábitos de conexión que conlleva, supone todo un cambio de paradigma a la hora de consultar y generar información. Sin embargo, veo cierta dificultad por parte de los servicios web más veteranos a la hora de adaptarse al nuevo escenario. Los medios de comunicación tienen un problema especialmente grave debido a su dependencia de la publicidad: tanto por el tamaño y configuración de los dispositivos como por el desarrollo de “tolerancia” por parte del usuario debido a tantos años de exposición a los anuncios, todavía no se ha encontrado un modelo que pueda sustituir con eficiencia al -ya poco eficiente- modelo tradicional del CPM y la publicidad de tipo display.

No debemos olvidar, además, que los protocolos que, actualmente, hacen funcionar la World Wide Web provienen de una época donde todavía no se imaginaba la cantidad de dispositivos que navegarían a través de ella. Esto también sucede en el apartado del hardware; domicilios que, en el pasado, tenían uno o dos equipos conectados a la red, ahora pueden llegar a tener más de cinco aparatos alimentándose de la red inalámbrica doméstica.

Estas nuevas formas de conexión requieren el desarrollo de nuevas tecnologías, protocolos y estándares que faciliten un acceso con la menor fricción posible a los nuevos dispositivos. Algunos ya se han puesto en marcha, mientras que otros todavía permanecen en fase experimental.

Mega: nuevo capítulo sobre la nube y las descargas

Mientras el lobby del copyright norteamericano se reúne con Mariano Rajoy para volver a apretarle las tuercas a España, el multimillonario conocido como Kim Dot Com lanza, desde Nueva Zelanda, su servicio conocido como Mega: un sistema de envío y almacenamiento de archivos en la nube con dos novedades respecto a la mayoría de ofertas actuales en el mercado: un nivel de cifrado de contenidos que promete rozar la paranoia y, por tanto, la descarga de responsabilidad casi absoluta por parte de la empresa respecto a lo almacenado por parte del usuario.

A pesar de las numerosas críticas que ha recibido el servicio, relativas a agujeros en su supuesto encriptado a prueba de bombas, Mega supone al almacenamiento en la nube una disrupción similar a la que supuso, en su día, Gmail para el correo electrónico. Es de esperar que muchas empresas se apunten a mejorar tanto el espacio gratuito ofrecido al consumidor como la seguridad y privacidad de los datos almacenados. No me interpreten mal, disto de ser uno de esos adoradores del gran Kim. Sin embargo, su iniciativa podría suponer todo un avance para el mercado.

Quora, Svbtle, Medium: los blogs regresan disfrazados

Los blogs no han muerto. Tampoco se han ido a ninguna parte. Sin embargo, la aparición de las redes sociales masificadas como Twitter y las nuevas plataformas de microblogging como Tumblr han variado la función de los mismos de forma sustancial. En vez de dedicarse a meras recopilaciones “vía” o breves párrafos con un enlace al pie, el comentario extenso o longform, como lo llaman en el mundo anglosajón, está encontrando su nicho perfecto en este sistema de publicación.

Nuevas plataformas como Svbtle o Medium e iniciativas como Quora de incorporar un sistema de blogs a su servicio de preguntas y respuestas demuestran que este formato está de todo menos muerto. Tal vez, eso sí, se le efectúe un buen lavado de cara y un pulido de los bordes para adaptar su estética y funcionamiento a las nuevas necesidades.

Estamos, en definitiva, viviendo tiempos interesantes de verdad para el mundo de la web y su ecosistema de aplicaciones; tiempos que me recuerdan aquellos en los que reinaban servicios como Flickr o Del.icio.us y cada nueva aplicación o red social nos parecía algo desconocido y emocionante. ¿Qué opinan ustedes?

Imagen: Flickr | Martin Fishc

Nativitas

Navidad de Dickens

Soy fan de la Navidad. De hecho, creo constar entre los pocos chalados que se enfadaron cuando Benedicto XVI sustrajo el buey y la mula del Nacimiento del Vaticano. Afortunadamente, en esta edición corrigieron tan craso error.

Los críticos de estas fiestas señalan el exceso mercantilista en un momento donde, para ser sinceros, no hace ninguna gracia hablar de estipendio y consumismo. Mas no son esas las Navidades que porto conmigo.

Las Navidades que amo tienen que ver con bromas el día de los Santos Inocentes y la cara tan curiosa que puso mi padre cuando le mezcle la sal con el azúcar del yogur; tienen que ver con las cartas que los Reyes les remitían a mis díscolos hermanos cuando eran pequeños, todo un llamamiento al civismo antes de la llegada del Príncipe Aliatar. Tienen que ver con cientos de libros que fueron depositados en el suelo de todos los salones de mi infancia, incluyendo esa colección de mitologías del mundo, editada por Anaya, que tantas puertas me abrió al conocimiento de la Cultura Clásica y las Humanidades.

Tienen que ver, sobre todo, con la peor noche del año, donde las horas pasaban al ritmo de las eternidades y aguzaba el oído ante cualquier muestra de movimiento en el salón de casa. Por si se lo preguntan, la cantidad media que puede beber un camello asciende a tres cuartos de bañera. De los turrones mejor ni hablamos; volaban de forma pasmosa.

Mis Navidades no son un anuncio del Corte Inglés; más bien se parecen a quella versión de cómic adaptada de Cuento de Navidad: una obra de Charles Dickens que debería ser lectura oficial, dada la actual superpoblación de Señores Scrooge, que agitan sus cadenas de hierro entre despidos de trabajadores y recortes en el Sistema de Salud. Son cintas de villancicos, tan gastadas por el uso que casi parecen psicofonías.

Entiendo perfectamente a quienes aborrecen la Navidad. Entiendo, también a quienes les pone los pelos de punta o a los que, por su credo o herencia cultural, no practican toda esta serie de rituales. A todos entiendo y respeto. Pero nada me hará cambiar de frase cuando se acercan estas fechas, siendo una de las más hermosas y bienintencionadas:

Paz entre las personas de buena voluntad. Y un vídeo de Enya.

Imagen: Flickr | Kevin Dooley

6 formas de perder una discusión en internet

Imagen de un muñeco con lanzallamas
De todo el material que se fabrica en Wired a lo largo de la semana, las columnas de Lore Sjöberg son, sin duda, mis favoritas. Las entradas de Alt Text suelen ser un derroche de sentido del humor y grandes dosis de sentido común. Tal es el caso de la que nos ocupa, en la que Sjöberg nos sugiere seis señales -más allá de Godwin- que pueden marcar la derrota de uno de los contendientes durante una discusión en línea. Toma buena nota para tu próximo flamewar porque:

  1. Si dices “tal vez los moderadores me sancionen por esto, pero…”, has perdido.
  2. Si mencionas algo en internet que valida tu argumento, pero en vez de enlazar al contenido le dices al contendiente que lo busque él mismo, has perdido.
  3. Si haces un mal uso de la Navaja de Occam o la “carga de la prueba”, has perdido. Como dice Sjöberg, “si crees que la Navaka de Occam es la forma de demostrar que una afirmación es verdadera, entonces no entiendes la Navaja de Occam. Occam tan solo creó una forma de escoger entre hipótesis a probar, no la forma de evitar probarlas”.
  4. Si aludes a una falacia sin explicar su relevancia, has perdido (“las falacias no son hechizos de Harry Potter”).
  5. Si dices que has ganado, has perdido.
  6. Si haces alguna referencia a Honey Boo Boo (personaje de un reality show norteamericano), has perdido. En este último caso, Sjöberg comenta que no hay ninguna razón plausible para que esta regla sea cierta. Simplemente no le gusta.

Si te paras a pensar en ello unos minutos, descubrirás que, sin ser las Tablas de la Ley, todas las reglas tienen bastante sentido.

Imagen: Flickr | enigmabadger

Los Genocidas (Thomas M. Disch, 1965)

Cubierta de Los Genocidas

DISCH, Thomas M. Los Genocidas. Traducido por Cristina Gómez Llorente. Madrid: La Factoría de Ideas, 2012. 224p. ISBN 978-84-9800-741-1

Las ciudades de todo el mundo han sido reducidas a cenizas y unas plantas alienígenas han conquistado la Tierra. Estas plantas, capaces de superar los ciento ochenta metros de altura, se han adueñado del suelo de todo el mundo y están acabando con las reservas de los Grandes Lagos. En la zona norte de Minnesota, Anderson, un viejo granjero armado con una Biblia en una mano y una pistola en la otra, dirige a la población de una pequeña aldea en una desesperada batalla diaria por continuar su precaria existencia. Entonces entra en escena Jeremiah Orville, un extranjero errante cegado por una peculiar y secreta sed de venganza, convirtiendo la lucha por sobrevivir en una tarea sobrecogedora.

¿Humanidad? ¿Qué eso?

Los Genocidas es una novela horrible.

No me interpreten mal. La obra está bien escrita, resulta ligera y consigue tenerte con el corazón en un puño en la mayoría de sus pasajes. Los personajes están bien definidos y el componente psicológico bien perfilado. La amenaza alienígena que describe la novela es, probablemente, de las más realistas que se hayan publicado, dando por sentado que los hombrecillos verdes aterrizasen en nuestro planeta dispuestos a aniquilar a toda la especie humana.

Y es horrible.

Porto conmigo, desde hace años, la etiqueta de iluso radical. Esto es: aquel que piensa que el ser humano tiene una capacidad infinita para cometer actos de bondad, y que dicha bondad solo emerge con toda su fuerza en momentos de gran tribulación y desgracia. Creo que la empatía es una fuerza poderosa que debería mover el mundo, y creo en la compasión como ideal para alcanzar una sociedad más justa e igualitaria. Pero en Los Genocidas no hay nada de eso.

No esperen finales felices en este libro, aunque ya se darán cuenta a partir de las 20 primeras páginas, cuando el autor te presente con precisión de cirujano al último grupo de supervivientes a una invasión vegetal: todo un pueblo liderado por Anderson, un fanático religioso que no dudará en cometer cualquier acto extremo para proteger a su rebaño.

Cruel hasta el exterminio

Quizá uno de los elementos más característicos de la novela sea a normalización de la crueldad. Un recurso que utiliza con maestría el autor para horrorizarnos sin recurrir excesivamente al splatter, dejando éste para el momento adecuado. Hay un par de escenas en el libro que te hielan la sangre en las venas; no revelaré demasiado, pero uno de ellos involucra un banquete de celebración justo al momento de la obra.

Si algo se le puede reprochar a Thomas M. Disch es la excesiva tranquilidad con la que transcurre el final de la novela. Tal vez no sea más que una moraleja, un pequeño oasis en el que reposar después de haber perdido, casi, nuestra confianza en el género humano.

No es de los libros que más me han emocionado, y en muchas ocasiones ha llegado a resultar desagradable; pero si odias los finales felices y no tienes un estómago especialmente sensible, que te aproveche.

Te gustará si: no comes salchichas, trabajas en la industria maderera, piensas que E. T. debería regresar a guantazo limpio u odias cordialmente al mundo y todos sus habitantes.

Disclaimer: La Factoría de Ideas tuvo la gentileza de enviarme un ejemplar de la obra.

Códigos Abiertos: sobre el gobierno de los bienes comunes

Logo de Códigos AbiertosUn grupo de ciudadanos y ciudadanas, integrados bajo el colectivo que da nombre a esta entrada, convocamos e invitamos a todo el público para participar en una serie de jornadas que tendrán lugar entre los días 9 de noviembre y 21 de diciembre en LABoral Centro de Arte, Gijón; que girarán en torno a la creación colectiva, la participación ciudadana y la cultura libre. Del blog del proyecto:

Códigos abiertos no es una exposición. En todo caso, podría ser una exposición inacabada donde se muestra un proceso en marcha, que se va construyendo a la vez que avanza.

Códigos abiertos es un grupo de trabajo que investiga sobre nuevas formas de producir, compartir y difundir cultura en un momento en el que se cuestiona su valor, llegando incluso a confundir su función con la de otros fenómenos relacionados con el mero consumo como el ocio, los espectáculos de corte mediático o el turismo.

Al mismo tiempo, Códigos abiertos es un catalizador que trata de reunir e impulsar proyectos culturales diferentes, integrando y dando a conocer colectivos y asociaciones ajenas a la institución arte, con el objetivo final de conformar una comunidad vinculada con la idea de que algunos bienes y recursos nos pertenecen a todos.

Por medio del trabajo, el conocimiento y el tiempo de un grupo de personas de procedencia diversa, que no comparten más afinidades, a priori, que formar parte de esta comunidad, ha sido posible preparar una serie de talleres, seminarios, intervenciones artísticas y mesas redondas que trataran de analizar desde distintas perspectivas este momento histórico de cambio. Una crisis que no es coyuntural sino sistemática, frente a la que proponemos distintos modos de hacer.

Entre las actividades que tendrán lugar en dichas jornadas, se incluye un taller de resistencia contra la vigilancia tecnológica, que impartiremos David Pello y servidor el 23 de noviembre de 17:00 a 20:00. Adjunto la información del mismo.

Taller de resistencia contra la vigilancia tecnológica: tierra y aire

Tierra y Aire nace con la intención de ayudar a los ciudadanos y ciudadanas en el ejercicio de su derecho a la intimidad. La vigilancia a través de la red (tierra) y los nuevos sistemas de vigilancia y recogida de datos a través de vuelos no tripulados (aire), constituyen dos severas amenazas a la privacidad de la ciudadanía.

Sin embargo, existen mecanismos para minimizar el alcance de la primera y comprender los mecanismos con los que operan los segundos. Esta actividad pretende demostrar que la mejor manera de luchar contra los abusos de poder ejecutados a través de la tecnología es aumentar nuestro conocimiento de la misma y usarla con responsabilidad.

Bloque 1

Borrar las cookies del navegador ya no es suficiente. Sistemas de seguimiento basados en botones e interacciones sociales, registro de las actividades de una determinada dirección IP en las redes de pares e identificación de perfiles de usuario en base a la configuración del navegador y sistema operativo son algunos de los métodos utilizados por gobiernos y empresas para monitorizar la actividad del ciudadano en el ciberespacio.

En el primer bloque del taller se instruirá a los participantes en el manejo básico de tecnologías como el bloqueo de publicidad y sistemas de rastreo, el cifrado de correo electrónico y la navegación segura a través del protocolo https y redes VPN. También se explorarán los servicios TOR y Freenet.

Bloque 2

El segundo bloque se orientará al conocimiento sobre la estructura y funcionamiento de los drones: vehículos aéreos no tripulados. Los asistentes descubrirán los componentes que integran un dispositivo de estas características, además de comprender la relativa facilidad con la que se pueden construir. El taller incluirá la demostración de vuelo de algunos de los drones diseñados en FabLAB Asturias.

Taller a cargo de Bernaldo Barrena de Códigos abiertos en colaboración con David Pello, responsable del FabLAB Asturias de LABoral Centro de Arte. El plazo de inscripción finaliza el 19 de noviembre.

La presentación de las jornadas tendrá lugar el viernes 9 a partir de las 20:30 en LABoral. El colectivo Tüyü será el encargado de preparar este presentación a caballo entre acción e instalación amenizada, también, con música en directo. No nos mires, únete.

De cómo Wert encerró al Mythos y al Logos

Ánfora con una escena mitológicaEl despropósito actual de la reforma educativa contempla la desaparición de asignaturas como Griego y Cultura Clásica. Como no se me ocurren palabras que describan tamaña tropelía, recurro a una serie de inscripciones que fueron halladas recientemente en el jardín de mi casa por un grupo de arqueólogos de la Universidad de Miskatonic.

Sucedió hace mucho tiempo, cuando el mundo todavía era joven. En aquella época seres humanos, dioses, políticos y Cristiano Ronaldo convivían en paz, a excepción de las eventuales guerras, mundiales de fútbol, crisis económicas y regiones secesionistas.

En aquel mundo existía un país llamado Ej-Paña. Dicen los contadores de historias que aquel lugar estaba poblado por diputados que no llegaban a fin de mes, clases medias que vivían por encima de sus posibilidades y reyes que cazaban elefantes.

El país, sin embargo, podía luchar contra toda aquella barbarie gracias a las raíces que se hundían en la cultura mediterránea, auspiciada por dos figuras que resistían a la ignorancia e incompetencia cultural. En un sistema educativo castigado por sucesivas reformas inútiles e interesadas, la imaginación de Mythos y la capacidad crítica de Logos persistieron en diversas formas, a través de asignaturas como la Historia de la Filosofía, el estudio de lenguas muertas y la Cultura Clásica.

Un día llegó a Ej-Paña un grupo de extrañas gentes, venidas de un lugar llamado Intereconomía. Ubicada más allá de la Cólquida, era aquella una tierra yerma en conocimiento, poblada por seres sin paciencia, tolerancia ni talante. Estos pobladores -gente gritona y de mal gesto- adoraban a una cruel divinidad conocida como el Hidrófilo Minino; bestia sanguinaria y exigente, el Minino reclamaba a sus fieles tertulianos constantes sacrificios de inteligencia y edificación de altares a la ignorancia social.

A pesar de su conflictividad, España acogió de buen grado a estos nuevos pobladores, dada su anterior experiencia con deidades muy similares al Hidrófilo Minino que, hasta el año 75, dominaban el territorio. Fue tal el entusiasmo y la hermandad entre los pueblos, que aquella raza de raras costumbres inspiró al que sería el Primer Gobierno Tertuliano en el año 2012 Después de Crisis.

Desgraciadamente, los españoles no sabían que los tertulianos cconspiraban para derribar a Mythos y Logos. Tan solo les faltaba un campeón; un héroe que, en perversa imitación de las leyendas griegas, fuese abanderado del Minino.

De cómo Wert llegó a llamarse el Españolizador, encerró al Mythos y al Logos y mandó la educación clásica a Tomar Donde La Espalda Pierde Su Santo Nombre

Entre los tertulianos llegados a España, estaba un gran luchador de nobilísima porte llamado Wert. Fiel sacerdote del Minino Hidrófilo, su buena conexión con el Presidente Invisible le llevó a formar parte del Primer Gobierno Tertuliano como ministro de Cultura.

Un día, el Hidrófilo Minino convocó a Wert al Panteón y le habló de esta forma:

Escucha, súbdito mío. Con gran pesar veo cómo los ejpañolitos se abandonan al conocimiento de sus cuerpos, la convivencia, el libertinaje y la lectura. Si bien es cierto que esta última no parece habilidad extendida en exceso, ha sido semilla de actividades más preocupantes como la masonería, el 15-M y los discos de Los Bravos.

Así pues, he aquí mi mandato: cavarás una nueva reforma educativa que tenga vistas al Tártaro mismo, y allí encerrarás a Mythos y Logos por toda la eternidad. Así, nuestro credo reinará en Ej-Paña y el contenido más peligroso al que se someterá la tierna juventud serán las películas de Pili y Mili.

Iluminado por la misión que le había sido encomendada, Wert juró al Hidrófilo Minino que pondría bajo veinte llaves a tan malvadas fuerzas, pero también le solicitó, humildemente, que le proveyera de armas adecuadas para enfrentarse a tan peligroso combate. Atendiendo a su petición, el Minino le concedió tres poderosos objetos: una bandera de Ej-Paña, tan grande que hacía retroceder a cualquier emblema nacionalista; un escudo impenetrable tan bruñido que reflejaba las preguntas de cualquier periodista y, por último,  unas sandalias de playa de las que se meten entre los dedos, que permitirían al héroe de los tertulianos escaquearse a grandes distancias.

Armado de tal forma y preparado para la contienda partió Wert en sagrado viaje desde su cuartel en el ministerio de Cultura, mientras los tertulianos le cubrían de alabanzas y le llamaban el Españolizador.

Abriéndose paso entre ejércitos de periodistas y hordas de enemigos, Wert utilizó sus armas para llegar al corazón mismo de la Enseñanza Secundaria y comenzar a cavar su reforma educativa. Pronto se presentaron Mythos y Logos ante él, dispuestos al combate. Wert el Españolizador les dijo:

Escuchadme, malvadas bestias de creatividad y pensamiento crítico, soy Wert el Españolizador, discípulo del gran Hidrófilo Minino y glorioso tertuliano de Intereconomía. Durante demasiado tiempo habéis infectado a nuestros alumnos con conocimientos arcanos y prohibidos. Vuestras historias sobre las raíces de la democracia, los amoríos y prácticas sexuales de dioses griegos y romanos, los secretos de las lenguas muertas y las raíces politeístas de Europa tocan hoy a su fin, pues yo soy el que os encarcelará en los más profundo de la reforma educativa.

Y dicho esto, se valió de su bandera rojigualda y su escudo deflector para acorralar al Mythos y al Logos, enterrándolos bajo décadas de leyes absurdas y educación en valores constitucionales. Como consecuencia, asignaturas como Griego y Cultura Clásica se marchitaron y murieron; los alumnos de Historia del Arte en Segundo de Bachillerato comenzaron a vagar en la oscuridad que siguió a la desaparición de los mitos; los profesores de griego se torturaron a sí mismos hasta la muerte al no tener estudiantes a los que arrojar en la hoguera de las declinaciones y las carreras de Humanidades fueron eliminándose, poco a poco, de la faz de la tierra.

Con el tiempo, Ej-Paña tornó en un país cada vez más intolerante y violento. Un país que, por causa de tantas reformas y falta de consenso entre los gobernantes, olvidó el crisol de culturas que le habían dado forma, las ciencias que le habían brindado el progreso y los mitos y leyendas que alimentaban su sueños. Tan sólo existieron el Gobierno Tertuliano, el Presidente Invisible, el Hidrófilo Minino y Wert el Españolizador.

Relato archivado en la categoría de… ¿ficción? | Imagen de Montrealais

No pongas trabas a tus periodistas en las redes sociales

La Asociación de la Prensa de Madrid ha filtrado el contenido de un comunicado enviado a los trabajadores de Unidad Editorial, sobre el uso de las redes sociales por parte de los periodistas del grupo y la limitación de las mismas. El Confidencial también ha tenido acceso al escrito y lo ha publicado en su web (archivo PDF).

Entre las prohibiciones, hay dos que resultan especialmente llamativas. Esta es la primera, según se detalla en el texto y menciona la APM en su blog:

Los empleados “deberán cerciorarse de que sus informaciones y opiniones no representan un claro antagonismo o son perjudiciales para los intereses de su cabecera”. “Es importante que antes de emitir cualquier juicio lo pongamos en relación con los principios fundacionales de nuestras publicaciones, su línea editorial o planteamiento informativo que se siga en cada caso”, añade la dirección en la nota.

Esta medida establece el control, por parte de los directores de las cabeceras que se integran en Unidad Editorial, de todo aquel contenido que los periodistas publiquen en las redes sociales. Tomemos, como ejemplo, al diario El Mundo. Si cada tuit que escriban sus periodistas ha de ir en consonancia o no contradecir la línea editorial del periodico, va a ser francamente complicado para el redactor ejercer su libertad de expresión sin temor a sufrir medidas disciplinarias.

No menos polémica, por indiscriminada y mal planificada, es la prohibición de hacer uso de las redes sociales en horario de trabajo, “si no es con fines exclusivamente profesionales”. Muchos trabajadores pasan gran cantidad de la jornada o bien en la redacción o bien cubriendo noticias en lugares ajenos a ella; con este texto se eliminaría, también de facto, cualquier posibilidad de emplear cinco minutos de descanso para tuitear desde el propio teléfono móvil.

Todo ello al margen de la laguna que supone programar la publicación de mensajes para que vayan apareciendo a lo largo del día. Dada la ‘previsión’ con la que se han redactado estas normas preliminares, puede ser complicado explicar procesos como la automatización del contenido al jefe o jefa de turno.

El exceso de control lleva al fracaso

Si bien es cierto que algunas recomendaciones relativas al estilo pueden ayudar a los periodistas que quieran difundir sus trabajos a través de internet, una regulitis tan galopante como la que propone Unidad Editorial tendría dos efectos, ninguno de ellos beneficioso:

  1. Aumento de la brecha digital periodística. Si un redactor hacía poco uso de este tipo de servicios y le costaba adaptarse a las nuevas tecnologías, no digamos si tiene que hacer uso de la burocracia intermedia que propone Unidad Editorial.
  2. Daño a la imagen. No hace falta ser un gurú de social media para darse cuenta de que lo único que van a conseguir es multiplicar las críticas por parte de internautas, lectores y periodistas, empobreciendo así la imagen del grupo.

Si quieres triunfar en las red y convertir a tus trabajadores en cómplices y artífices de dicho triunfo, pon la menor cantidad de trabas posible para ello. Cuando hablamos de política, línea editorial y social media un exceso de control conduce, de forma invaribale, al malestar y el fracaso. Antes de implantar este tipo de políticas, la empresa debe iniciar un diálogo abierto y honesto con los trabajadores, a fin de conocer sus objeciones, aportaciones y necesidades.

Imagen: Flickr | Alatriste

Facebook: no expondré amigos a tu estúpida comprobación de nombres

La obsesión de Facebook por minar nuestra privacidad parece, a veces, una vieja broma. Pero creo que se están pasando. No contentos con aguantar el abuso en el tratamiento de nuestros datos, la censura de cualquier desnudo artístico y la indolencia con la que tratan las denuncias sobre pornografía infantil, ahora quieren que espiemos a nuestros semejantes por el bien de su empresa y les indiquemos si un amigo nuestro está utilizado un seudónimo en lugar de su nombre real. En Talking Points Memo ilustran tamaño despropósito con una imagen capturada por la usuaria de Twitter @chapeaudefee.

Mensaje de Facebook para confirmar un nombre

Como señala Emil Protalinski en The Next Web, la ventana no contiene ningún botón para cerrarla. En el colmo de los colmos, tambié se incluye una opción llamada ‘no quiero contestar’, como si eso arreglara algo. Lejos de hacerlo, esta barbaridad podría poner en peligro a quienes hacen uso de un nombre falso por razones legítimas:

Facebook has a point that using real names is a good way to keep its users safe. Unfortunately, it can also endanger them: many Facebook users opt to use pseudonyms to hide from stalkers, abusive exes, and even governments that don’t condone free speech.

Tras reflexionar un poco sobre el tema, creo que la mejor manera de reventar este abuso es responder siempre ‘sí’. Decir que te niegas a contestar puede ser interpretado como un “no” ante la pregunta, así que les estarías ayudando igualmente.

Esto va para las señoras y señores de Facebook: no pienso exponer a mis amigos a vuestra estúpida comprobación de nombres. Si queréis aumentar la confianza en vuestra plataforma, no deberíais empezar por los alias, sino por los pedófilos que comparten material con su nombre y apellidos, abriendo nuevas cuentas cada vez que les cerráis alguna. A ver si nos comportamos por una vez.

Tratemos la información ajena con responsabilidad

Nota: Si quieres conocer mi opinión sobre el caso concreto de violación de la privacidad que ha saltado a los medios, haz clic en mi artículo de Periodismo Asturiano.

Vivimos en un mundo donde nuestra información personal no es la única sobre la que tenemos responsabilidades. Cuando subimos una foto a Facebook, la publicamos en Twitter y Flickr o la difundimos a través de nuestro blog, hemos de tener en cuenta al resto de personas que aparecen en la misma.

Sin embargo, nos olvidamos de esta sencilla regla de cortesía demasiado a menudo. Fotos de fiestas, eventos públicos y al aire libre o contenido de índole personal circula por la red de terceros a pesar de nuestra reticencia. Para evitarlo, nada mejor que estos sencillos consejos:

  • Si vas a publicar una fotografía donde aparecen más personas aparte de tí, pídeles permiso.
  • Si vas a etiquetar a alguien en Facebook en lo que podría resultar una situación demasiado “distendida”, deja que el/ella aprueben primero la publicación de la misma.
  • Si posees un contenido en formato electrónico de índole privada, que podría dañar o menoscabar la imagen de su protagonista, no lo publiques o podrías acabar en el juzgado.
  • Si vas a publicar cualquier cosa en internet ten en cuenta que, por muchos filtros que le pongas, estás haciendo algo equivalente a una declaración pública.

Gran parte del incumplimiento de esta netiqueta tan básica se debe al desconocimiento del propio usuario, que aplica la misma laxitud para el contenido ajeno que para el propio. Sin embargo, también hay personas que solo buscan dañar con este tipo de acciones, así que el consejo más importante es, quizá, el siguiente:

Si te puede traer problemas, no generes el contenido. Aunque suene cínico, la persona en la que más puedes confiar eres tú mismo/a. Todo lo demás cambia.